Portada :: Europa :: Jornada de 65 horas, vuelta al siglo XIX
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-10-2008

Empleo digno s, 65 horas no

Josep Maria Antentas y Esther Vivas
Pblico


La propuesta de modificacin de la actual Directiva europea de ordenacin del tiempo de trabajo, acordada en junio por los Ministros de Trabajo de la Unin Europea (UE) y que est pendiente de aprobacin por el Parlamento Europeo, supone un paso ms en el proceso de flexibilizacin de las relaciones laborales y de erosin de las garantas sociales de las y los trabajadores europeos. Contra este grave retroceso, hoy 7 de octubre, tiene lugar una jornada de movilizacin convocada en varios pases de la UE.

La nueva Directiva de las 65h, como se la conoce, permite alargar la jornada laboral hasta 60 o 65h, acenta su flexibilizacin y distribucin irregular, y favorece los pactos individuales entre empresa y trabajador/a para fijar su duracin, desgastando as la negociacin colectiva e impulsando la individualizacin de las relaciones laborales. Aumento de la jornada es sinnimo tambin de mayores riesgos laborales, problemas de salud, y ms dificultades en la tan cacareada conciliacin entre la vida laboral y la familiar y personal. Su contenido entronca con la lgica neoliberal de la integracin europea, con la poltica de empleo derivada de la Estrategia de Lisboa aprobada en el ao 2000 y con el espritu de la fallida Constitucin Europea y del posterior Tratado de Lisboa el cual, por cierto, incluye lo esencial del contenido de aqulla. De aprobarse, las medidas previstas afectarn previsiblemente en primera instancia a los segmentos ms dbiles de las y los asalariados, cmo precarias y precarios e inmigrantes. Un mercado de trabajo con altas tasas de paro y de precariedad como el del Estado espaol sufrir particularmente la aplicacin de la Directiva. Los sistemas de proteccin social y las regulaciones del mercado de trabajo existentes en los pases de la UE son un obstculo para las clases dominantes en su lucha por una posicin hegemnica y competitiva dentro de la economa global. Por ello, las reformas neoliberales y la presin sobre el mundo del trabajo asalariado y sobre las bases del llamado modelo social europeo se intensifican, buscando la reduccin de los costes laborales, el desmantelamiento de los sistemas de proteccin social y la sobre-explotacin de las y los trabajadores. El contexto actual de crisis econmica an va a acelerar ms esta dinmica. La Directiva de Retorno, la de la Vergenza, que penaliza a la poblacin inmigrante es un claro ejemplo de ello.

La jornada de movilizacin de hoy 7 de octubre, con paros de 5 a 15 minutos en los centros de trabajo, surge a instancias de la Confederacin Europea de Sindicatos (CES) y se enmarca dentro de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente impulsada por la Confederacin Sindical Internacional (CSI). Tradicionalmente, la CES, que agrupa a los grandes sindicatos del continente, ha mantenido una frustrante postura de apoyo crtico a la lgica de la integracin europea, como qued patente en el pasado debate sobre el proyecto de Constitucin Europea. Slo se ha opuesto a iniciativas concretas juzgadas excesivas como el primer proyecto de la Directiva Bolkestein, de liberalizacin de los servicios pblicos. Por esta razn, la decisin de la CES de oponerse a la Directiva de las 65h y de convocar una jornada de movilizacin es positiva, aunque muy insuficiente. Debera ser slo el inicio de una campaa real sostenida contra la Directiva y no slo una jornada simblica sin continuidad. Pero para ello habr que empujar desde abajo, como ya saben gran parte de los movimientos sociales y sindicalistas combativos que tambin salen a la calle el da de hoy.

El combate contra las 65 horas es muy defensivo, intenta parar un gran retroceso y una reduccin de derechos conquistados. Pero conviene recordar que lejos de ampliar la jornada, lo que necesitan las y los trabajadores europeos es la reduccin de la misma. No queremos 65 horas, sino 35 horas... o menos!

Pocas han sido las Directivas regresivas que han conseguido pararse en la historia de la UE. Entre ellas la de liberalizacin de los servicios portuarios, rechazada por el Parlamento Europeo despus de una intensa movilizacin de los trabajadores del sector, incluyendo una eurohuelga en enero de 2003 que implic a ms de 20.000 trabajadores portuarios y una euromanifestacin delante del Parlamento en Strasburgo en marzo del mismo ao. La nueva versin revisada de la Directiva fue bloqueada otra vez en enero de 2006 al no contar con apoyos suficientes en la eurocmara, frente a la cual se congregaron de nuevo miles de trabajadores, que acompaaron su protesta con paros en los principales puertos de la UE. El mensaje que se deriva del xito de los portuarios parece claro: articular las resistencias y dar una respuesta movilizadora coordinada a escala europea a las reformas neoliberales es el camino a trazar y a profundizar. Por el contrario, adaptarse resignadamente a las medidas liberalizadoras slo conduce a una prdida continuada de derechos.

En el reciente Foro Social Europeo celebrado en Malm (Suecia), a pesar de sus lmites y de los impasses en los cuales est sumido, se aprobaron nuevas iniciativas de coordinacin de los movimientos sociales opuestos a la globalizacin neoliberal, entre ellas la voluntad de realizar un encuentro alternativo el prximo marzo de 2008 en Bruselas, en ocasin de la cumbre de jefes de Estado. Esperemos que estas campaas ayuden a seguir avanzando hacia esa otra Europa posible y necesaria que tanto se aleja de los intereses empresariales.

Jospep Maria Antentas (Profesor Sociologia UAB)/ Esther Vivas (Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales-UPF


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