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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-10-2008

Sobre la agresin militar de Georgia al pueblo ossetio

Felipe Alegra


El pasado 7 de agosto el gobierno pronorteamericano de Georgia lanzaba una salvaje agresin contra la pequea repblica separatista de Ossetia del Sur. Esta guerra era la segunda parte de la iniciada en el ao 1991, cuando Georgia trat de impedir militarmente que esta regin se independizara para uni rse con Ossetia del Norte e integrarse en la Federacin Rusa.

Los ossetios vieron como su capital era brutalmente bombardeada y tomada por el Ejrcito georgian o . 30.000 ossetios huyeron al Norte en busca de refugio y 1500 murieron en el asalto . Las tropas de Putin-Medvedev respondieron contundentemente tomando , no s lo el control de Ossetia del Sur, sino tambin el de varias ciudades georgianas y bombarde ando salvajemente la capita l, Tblisi. El gobierno georgiano de Saakashvili tena la intencin de realizar la misma operacin militar en la otra regin separatista, Abjasia, pero la intervencin de las tropas rusas, que derrotaron con gran rapidez el ataque, frustr esa iniciativa. Las milicias ossetias del Sur as como voluntarios de Ossetia del Norte (integrante de la Federacin Rusa ) se unieron a las tropas rusas, a las que vieron como salvadoras.

Las tropas rusas se desplegaron asimismo en Abjasia, la otra regin independentista de Georgia, y penetraron tambin en territorio georgian o, tomando dos ciudades fronterizas y el puerto de Poti. El gobierno de S aakhash vili clama ba por la integridad territorial sobre Ossetia del Sur y Abjasia, confiando en el apoyo de EEUU. Por Georgia pasan dos oleoductos , uno de ellos de importancia estratgica, y el gasoducto Bak-Tbilisi-Erzurum. Rusia exig a que se adopt ara para Ossetia del Sur y Abjasia la misma resolucin que en Kosovo , a quien se le acept la independencia de Ser b ia.

El gobierno de S aakhash vili es hoy en da un agente directo y reconocido del imperialismo estadounidense en la regin. Lleva aos tratando de integrar a Georgia en la OTAN y es actualmente el tercer pas con ms efectivos militares en Irak. De hecho, arreglar sus conflictos fronterizos es condicin de la entrada en la OTAN. El ejrcito georgiano ha sido armado y asesorado por militares yankees e israeles. Y aunque EE.UU ha declarado que no tiene nada que ver con el ataque, Saakashvili nunca hubiera osado intervenir sin la certeza de que sus jefes de Washington lo aprobaran. Unos das antes de iniciarse la operacin, Condoleezza Rice estuvo en el pas dedicndose a atacar a Rusia y a proclamar la integridad territorial de Georgia.

EEUU quiere el control directo de los hidrocarburos a travs de su neocolonia Georgia

 

Para EEUU es de vital importancia el control del Cucaso porque es el lugar de paso de gaseoductos y oleoductos del Caspio y porque es una base perfecta para controlar militarmente el Medio Oriente. Su objetivo no es otro que sustituir a Rusia como potencia en la regin.

Tras la derrota georgiana a manos de las tropas rusas y las milicias ossetias, el Gobierno de Saakashvili decidi entregar el control de los aeropuertos (civiles y militares) y del puerto de Poti a las tropas norteamericanas, una vez se retiraran los soldados rusos. El Gobierno estadounidense se ha comprometido a rearmar de inmediato al rgimen georgiano y presiona para integrarlo en la OTAN. Todo esto nos muestra cmo otro pas, Georgia, ha acabado convirtindose en una nueva colonia del imperialismo y nos lleva a decir que esta agresin de las tropas georgianas fue una agresin imperialista a cuenta de Estados Unidos contra Rusia con el objetivo, a travs del ataque a ossetios y abjasios, de afirmar el predominio norteamericano en la zona.

La lucha por la autodeterminacin

 

El pueblo ossetio y el abjasio proclamaron su independencia de Georgia tras el desmembramiento de la URSS. El primer gobierno independiente de Georgia, dentro de cuyas fronteras se encontraban estas regiones (que haban alcanzado una relativa autonoma en la poca sovitica), no acept este hecho e inici la guerra contra los separatistas. La guerra, que acab con la retirada georgiana, incluy ataques a civiles y desplazamientos forzosos, cuyas secuelas siguen vivas. Rusia apoy a ambas repblicas con el inters de mantener su influencia en el Cucaso y en el mar Negro. Desde entonces han sido formalmente parte de Georgia aunque, de hecho, se hayan mantenido independientes, a pesar de que no fueran reconocidas por nadie. Ossetia del Norte, por su parte, se haba mantenido bajo el Estado ruso.

Los ossetios del Sur, ante la escalada de agresiones militares georgianas desde la cada de Shevernadze en 2004, vieron de nuevo peligrar la independencia que haban conseguido. Temerosos de una razzia georgiana, ratificaron masivamente la independencia en referndum, manifestndose nuevamente a favor de unirse a Ossetia del Norte y de integrarse en la Federacin Rusa. Rusia, por su parte, slo buscaba conservar el status quo regional, manteniendo tropas de paz en ambos territorios para asegurar su control y evitar las incursiones georgianas. Hasta la guerra de este verano desencadenada por Georgia, Rusia se ha opuesto a reconocer la independencia de estas regiones, pues sentaba un precedente muy peligroso para las nacionalidades que quieren separarse de Rusia, como los chechenos y los ingushetios, salvajemente reprimidos y masacrados por el rgimen policaco de Putin.

El papel de la Rusia capitalista de Putin-Medveded

 

La g uerra entre Rusia y Georgia, pen de EEUU, por el control de Ossetia del Sur y Abjasia, ha mostrado la voluntad rusa de afirmarse como el nico interlocutor del imperialismo en la zona. L a burguesa y la burocracia rusas (con caractersticas mafiosas y lazos inseparables entre s) quieren obtener el ttulo de socio menor del imperialismo en la regin y asegurarse su correspondiente porcin en el saqueo y expoliacin . El Ministro de Exteriores ruso declar, tras la derrota georgiana, que Estados Unidos tiene que elegir si quiere un socio real en la zona.

Como consecuencia de este conflicto de fondo por el control de la regin han surgido las ''guerras de l gas'' y las protesta s por la extensin de la OTAN al Este y por el rearme norteamericano en las fronteras de Rusia. Estos choques reflejan los roces y contradicciones entre Rusia y EEUU y la UE. Pero es muy importante recordar que todo este proceso se da en el marco de un intenso proceso de semicolonizacin del capitalismo ruso, a cargo de las grandes corporaciones imperialistas (sobre todo europeas, pero tambin americanas). Los discursos patriticos de Putin y Medveded sobre la ''Rusia Fuerte'' no pueden ocultar este hecho ni su estrecha colaboracin con las potencias imperialistas a escala mundial.

La restauracin del capitalismo en Rusia, iniciada con Gorbachov, represent el saqueo generalizado de los bienes del Estado en beneficio de la nomenklatura estalinista, el resurgimiento de la miseria a escala masiva y un enorme salto atrs en el terreno social, econmico, demogrfico y cultural. De este doloroso proceso no sali ni poda salir- una superpotencia que le hiciera la competencia a EEUU, a Japn o a los imperialismos europeos. Tenemos, por el contrario, un pas capitalista econmicamente atrasado, dependiente de la exportacin de hidrocarburos, con grandes inversiones extranjeras en las principales ramas y negocios y con una enorme dependencia tecnolgica. Desde este punto de vista, Rusia debe ser considerado un pas en proceso de semicolonizacin con respecto al imperialismo.

Pero l a Rusia de Putin-Medvedev hered de la URSS el arsenal nuclear, un poderoso aparato militar (aunque ste est muy por detrs del norteamericano) y una gran influencia en las diferentes repblicas de la ex-URSS. Sobre esta base, el Estado ruso pone todo su empeo en ser reconocido como la submetrpoli del imperialismo en la regin. Con esta expresin nos referimos a una Rusia dependiente del imperialismo, pero al mismo tiempo jefe de fila y gendarme de la zona, una Rusia opresora de los pueblos no rusos, en continuidad con la siniestra herencia del imperio zarista (y del stalinismo).

Esta pretensin y la recomposicin econmica que ha experimentado estos aos debido a la subida de los precios de los hidrocarburos, han permitido a Rusia mantener una relativa independencia poltica respecto al imperialismo. La rpida respuesta a la agresin georgiana tiene que ver con todo esto. La burguesa y la burocracia rusas se oponen como gato panza arriba al agresivo avance de EEUU en la zona, buscando el control directo y sin intermediarios, a costa de debilitar militarmente a Rusia y reducirla a un papel completamente subalterno.

 

Europa y la guerra

 

Los pases imperialistas europeos rechazaron todo enfrentamiento militar con Rusia en esta crisis, pero no por ello permanecieron inactivos. Rpidamente, con Sarkozy a la cabeza, trataron de frenar el avance ruso por medios diplomticos, aunque enviaron a exhibirse a varios buques de guerra al mar Negro. Tampoco era un buen negocio para el imperialismo europeo la derrota completa del ttere de los norteamericanos, Saakashvili. Por ello, se concentraron en imponer a Rusia el fin de las hostilidades y un plan que inclua la retirada de las zonas ocupadas de Georgia, al que se opuso EEUU porque mantena la presencia militar rusa en las repblicas separatistas de Ossetia del Sur y Abjasia. Rusia, por su parte, ante la poltica de conquista militar adoptada por Saakashvili, se vio obligada a reconocer la independencia de los ossetios del Sur y abjasios, mientras los pases imperialistas, sin excepcin, les han negado reconocimiento diplomtico y claman por la integridad territorial georgiana.

Para ayudar a recomponerse de su derrota al rgimen georgiano, EEUU y los gobiernos europeos ms cercanos a sus intereses han manifestado su apoyo a la entrada de Georgia en la OTAN, mientras la UE, con el beneplcito de Rusia, enva 200 observadores internacionales a la frontera de Ossetia del Sur y Abjasia. Al mismo tiempo, la UE pone bajo su proteccin a Ucrania, prometindole una futura integracin. Entretanto, buques de guerra de EEUU, Polonia, Alemania y Espaa entraron en el mar Negro. La participacin espaola, enviando un buque de guerra y aportando guardias civiles al contingente de observadores civiles europeos, indica claramente el activo papel imperialista del gobierno Zapatero.

La izquierda ante el conflicto

 

Mientras la diplomacia y la prensa imperialistas han convertido la agresin georgiana en una agresin de los rusos contra Georgia, gran parte de la izquierda mundial ha puesto el signo igual entre la agresin imperialista y la respuesta rusa. De hecho, ha considerado equivocadamente a Rusia como una potencia imperialista ms y ha visto la guerra como un conflicto inter-imperialista.

Pero el carcter policaco y mafioso del rgimen Putin-Medvedev, la sangrienta opresin a la que somete a chechenos e ingushetios, el hecho de que promueva el acceso de las grandes corporaciones imperialistas al control de de los recursos de Rusia y de la regin o la propia brutalidad del Ejrcito ruso en la guerra contra Georgia -con bombardeos como los de Tblisi-, no pueden hacernos olvidar que Rusia y el pueblo ossetio tenan todo el derecho a defenderse de la agresin militar y que (a pesar del rgimen de Putin-Medveded) haba que apoyarlos frente al ataque orquestado por el imperialismo.

No debemos olvidar quin es el enemigo cuando en uno de los lados del choque militar est el imperialismo. As fue cuando EEUU atac a Irak, dirigido por el rgimen sanguinario de Sadam Husein (que hasta haca poco haba sido amigo de Washington) o tambin con ocasin de la guerra de las Malvinas entre la democrtica e imperialista Inglaterra de Margaret Thatcher y Argentina, dirigida por una dictadura militar genocida y proimperialista. Entonces nos pusimos del lado de Argentina e Irak, a pesar de sus gobiernos y de su rgimen poltico, a los que no concedamos ni un gramo de confianza ni una sombra de respaldo poltico. Por el contrario, apoybamos la lucha de sus pueblos para derrocarlos. Hoy, de la misma manera, la repugnancia hacia al rgimen policaco de Putin-Medveded no nos debe hacer olvidar que el fondo del conflicto es una agresin imperialista contra una Rusia dependiente y contra los pueblos del Cucaso.

 

Quieren revertir la derrota

 

El pueblo ossetio del Sur ya se autodetermin por activa y por pasiva: quiere la independencia para unirse a Ossetia del Norte e integrarse en la Federacin Rusa. Pero cuando el presidente de Ossetia del Sur, Eduard Kokoiti, proclamaba en la maana del 11 de septiembre que sta era su intencin, Rusia le oblig a rectificar esa misma tarde. Putin y Medvedev no tienen ningn inters en satisfacer la voluntad democrtica de los ossetios y se oponen a cualquier movimiento de fronteras que les dificulte los tratos con el imperialismo. As, prefieren que Ossetia del Sur y Abjasia sean repblicas formalmente independientes, en realidad zonas tampn controladas por las tropas rusas, a pesar de que por poblacin y recursos, carezcan de toda viabilidad como Estados. EEUU, por su parte, pretende quedarse permanentemente en Georgia e integrar al pas en la OTAN , mientras la Unin Europea puede acabar aportando tropas que se instalen en las repblicas separatistas.

Evitar que la reciente derrota militar del imperialismo en Georgia acabe transformndose en poco tiempo en un nuevo avance del imperialismo, exige combatir sin tregua por la retirada de las tropas imperialistas (norteamericanas y europeas) de Georgia y de la zona y por impedir el ingreso de Georgia en la OTAN. Exige luchar para derrocar al gobierno ttere de Georgia y para que se respete la voluntad de abjasios y ossetios, incluida su integracin a Rusia.

Tampoco olvidamos que para el rgimen de Putin-Medveded, los derechos de los pueblos ossetio y abjasio no son sino monedas de cambio en sus conflictivas relaciones con el imperialismo. Adems, reconocer el derecho a la autodeterminacin de Ossetia del Sur y Abjasia exige, de igual modo, reconocer el mismo derecho a los pueblos checheno e ingushetio, poner fin de inmediato a la represin y la masacre rusas que se abaten sobre ellos, lo que lleva a enfrentar el rgimen policaco de Putin-Medvedev.

La divisin y los enfrentamientos entre los pueblos del Cucaso son el terreno abonado para los intentos del imperialismo de imponerse y recolonizar esta regin. Lenin, antes de morir, denunci duramente la brutalidad gran-rusa de Stalin en Georgia. Stalin, aos ms tarde, lleg a deportar, como si fueran ganado, a pueblos enteros, como el checheno; foment la divisin de los pueblos del Cucaso, en vez de ayudar a su hermanamiento en el camino de la construccin del socialismo; y dej a esta regin en el atraso econmico. Un atraso que la restauracin del capitalismo ha profundizado de forma salvaje y que ha trado miseria, guerras y un fuerte agravamiento de la opresin nacional. La unin libre entre los pueblos caucsicos (y de stos con Rusia) slo podr darse sobre el respeto a su derecho a la autodeterminacin (que debe ir de la mano del respeto a los derechos de las minoras nacionales en cada territorio). Lograrlo exige enfrentarse al imperialismo y al rgimen de Putin. No hay otra base para recuperar el camino y la perspectiva del socialismo.

Felipe Alegra



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