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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-10-2008

Hegel y Marx

Jos M Ripalda
Rebelin


Voy a hacer una pequea observacin inicial que no carece de importancia. Estamos acostumbrados a que se hable de Hegel y de Marx en trminos de doctrina comparada. Pero hay que partir de un supuesto muy distinto, pensamiento y doctrina no son lo mismo. La doctrina es algo medianamente sectario y no tiene por que coincidir con lo ms interesante que ha dicho una persona. La doctrina es una pasarela que fcilmente falla por los extremos. As que tengamos una observacin de prudencia a la hora de hacer comparaciones.

No quiero recurrir al contexto y a esos elementos que aparentemente lo explican todo. Pero s es cierto que a Hegel y a Marx los separan escasamente dos generaciones, unos cuarenta aos. Pero el cambio en aquella poca fue impresionante. Y esto hace que los dos se encuentren alejadsimos; Marx encuentra a Hegel estando muchsimo ms lejos de l de lo que el mismo Marx cree. Hegel vive, piensa y escribe en el momento de hundimiento del Antiguo Rgimen. Marx vive, piensa y escribe en el momento en el que la Revolucin Industrial entra en el continente.

El hundimiento del Antiguo Rgimen tiene unas dimensiones irrepetibles para el pensamiento de Hegel. Dios, el dios tradicional, ya no funciona. La ordenacin del mundo por una trascendencia que justifica todas las realidades ya no funciona y crea una crisis colosal pero es compensada por una subjetividad libre (por primera vez manifestada como tal) que representa lo que hay de clase media. Existe la prdida de ese vrtice (Dios) suplida por cierto sentimiento de subjetividad, mientras que en Marx, tras Feuerbach, ya no hace falta hacer la crtica de la religin y la heroicidad pasa a atribuirse a los excluidos, al proletariado.

Si tomamos otro aspecto, la poltica por ejemplo, vemos que en la poca de Hegel la arbitrariedad del prncipe era absoluta, la misma revolucin francesa es vista de modo anlogo a como hoy vemos el terrorismo (algo que destruye). En la poca del joven Marx, la entrada de Federico Guillermo IV basta (dicho exageradamente) para liquidar la filosofa hegeliana. Los jvenes hegelianos son incapaces de asumir esta monarqua, no pueden ver esa figura regia sino como algo ridculo. Si miramos a la ciencia, vemos que el ideal de ciencia que defiende Hegel es holstico (integrada en todo lo humano, en todas las dimensiones) y el experimento nunca puede forzar la naturaleza. En la poca de Marx, la ciencia ha cambiado radicalmente, es agresiva, se forman asociaciones cientficas de trabajadores. La ciencia es la gran fuerza revolucionara y debe ayudar a cambiar el mundo, la ciencia altera todos los equilibrios sociales de la poca anterior. Y no tiene que dar cuenta a ninguna filosofa (como en la poca hegeliana). Estos tres puntos (momento histrico, poltica y ciencia) nos indican que entre Hegel y Marx se ha abierto una sima incluso en los mismos trminos que utilizan. Entre otras cosas porque ha llegado Feuerbach y ha reducido la filosofa hegeliana a un humanismo, la negatividad es ahora potencia sensual y directa del hombre. Y Marx insertar la ciencia en la concepcin que tiene Feuerbach de Hegel.

Al hundirse el antiguo rgimen afloran y vuelven a surgir todos los problemas fundamentales de la filosofa occidental (la nada, el sentido, etc.). Hegel tiene que responder a todo eso pero lo tapa inmediatamente con un aparato terico especial. En la poca de Marx esa fase tectnica se ha cerrado y lo que tenemos es una erupcin nueva. Es decir, el humanismo glorioso de Feuerbach ha liquidado la sombra de la noche y amenaza que hay en Hegel e impulsa un optimismo antropolgico que est relacionado con un enorme desarrollo de las fuerzas productivas. Tengamos en cuenta que a finales del siglo XVIII tiene lugar la ltima hambruna de la Europa central. Adems, la eficacia de la ciencia est creando un mundo que compensa muchas de las incertidumbres existenciales sobre las que est montada la vida humana. Marx puede permitirse decir que la filosofa se ha acabado. El optimismo de fondo de Marx es importante para entender su distanciamiento de Hegel.

En 1843 que es cuando tiene lugar la primera aproximacin importante de Marx a Hegel, para Marx, Hegel es sobre todo un terico de la poltica. Y hasta el momento en que empieza a escribir El Capital, Hegel no va a salir del todo de esta problemtica.

Yo me voy a centrar en la crtica que hace el joven Marx de la Filosofa del Estado de Hegel. De los textos fundamentales obviamos La ideologa alemana (que utiliza la filosofa de la historia de Hegel) y La sagrada familia (en la que ajusta cuentas con la izquierda hegeliana). Nos interesa el tercer manuscrito de los Manuscritos de Pars y la Crtica de la Filosofa del Estado de Hegel, en realidad, un artculo. Marx tiene un modo de trabajar muy peculiar, normalmente se va al estado ms avanzado de la ciencia de su poca y comienza a hacer extractos anotados segn lee. A medida que avanza sus propias notas son mayores y, al final, todo el texto es de Marx. Es un modo de leer caracterstico de Marx. Por tanto, no todo es igualmente Marx, es cada vez ms Marx a medida que avanza el texto.

 

Ahora mismo estoy escribiendo cosas que tienen que ver con la discusin que tuvo Marx con Hegel alrededor de la teora del Estado de Hegel. La teora que tiene Hegel del Estado no es una teora, es el resultado de una polmica feroz que le dur toda su vida con el romanticismo. Hegel rechaza radicalmente el romanticismo, lo considera una irresponsabilidad narcisista e imprudente que entrega el mundo al poder del antiguo rgimen. Tampoco le gust la revolucin francesa. Pero Hegel tambin tena un gran enemigo en aquellos que criticaban la revolucin francesa desde la revolucin inglesa, como por ejemplo Edmund Burke.

La revolucin inglesa fue una revolucin de los propietarios contra el rey y contra los pobres. Siempre se habla de la revolucin francesa pero lo que ha quedado realmente es la revolucin inglesa. Burke defenda que frente a la destruccin de las cosas haba que impulsar lo establecido, los consensos, la piedad, la moderacin. Otros tericos del derecho tambin se enfrentaban a Hegel y defendan el derecho consuetudinario como la common law. Hegel perdi su disputa con estos pensadores porque careca de capacidad tcnica jurdica. Como idelogo Hegel ha sido muy importante en la teora jurdica pero ha carecido de toda importancia en la parte prctica porque careca de dicha capacidad. La argumentacin de Burke tena un lado dbil que era el carcter artificial del estado de naturaleza (algo ya asumido desde la Ilustracin). Pero tambin tena un lado fuerte, los revolucionarios (Robespierre) se crean la transposicin viva de los proyectos ilustrados (de las ideas de Rousseau). Visin que comparta incluso Hegel. La conciencia de la revolucin que tena un Robespierre era tan ilusoria como lo puede haber sido cualquier ideologa. La revolucin se hizo, por tanto, con contenidos y condiciones de posibilidad que no tenan mucho que ver con los ideales, lo mismo que sus resultados fueron imprevisibles. Los pobres excluidos de la revolucin inglesa se exilian y montan una repblica en los actuales EE.UU. y se convierten en una colonia tratada despticamente por los vencedores de esa revolucin.

Es paradjico que la revolucin que ha estado ms cerca de la utopa sea ahora el lugar que est consumiendo toda la energa del mundo. Hegel se opone al romanticismo poltico de Burke y tiene todo el rato en mente a Kant, el cual tambin rechaza el romanticismo pero con el que Hegel tampoco est de acuerdo. La crtica de Hegel a Kant sera que la realidad no puede ser deducida desde una razn abstracta sea la del imperativo, de los derechos o de los principios sino que la misma razn debe ser concreta. La realidad (lo que importa) debe estar contenida en la razn y debe poder ser desplegada desde ella dialcticamente (aqu entramos en aguas un poco profundas). Por el mismo hecho, tampoco poda estar de acuerdo con una justificacin de la realidad por el mero hecho de su existencia como pretenda Burke.

Hegel se mueve entre dos extremos: el extremo de pretender deducir la realidad desde una razn abstracta (desde la justicia, por ejemplo) y la pretensin de que la realidad es como es y basta (lo que hay es lo que vale). Para Hegel hay que buscar la realidad inmanente a la razn o la razn inmanente a la realidad. Ni Robespierre ni Burke. Eso es Hegel en poltica, entre los dos extremos, se trata de pensar qu hay de razonable en la realidad que existe. Que lo consiga ya es otra cosa. Hegel coincide con Kant en que una vez que slo la razn importa no hay nada exterior a ella que sea efectivo, no hay mrgenes al texto racional, slo la pura barbarie. Segn Hegel, la razn no se impone de golpe (tambin lo pensaba Kant) pero segn Kant el progreso es infinito y asinttico mientras que Hegel piensa que la razn se ha impuesto desde siempre pero no en las formas abstractas que Kant prevea sino el puro trabajo de la historia, no en las cumbres ticas como el imperativo categrico sino en los valores y el gozo de un parto constante. Esta filosofa poltica estaba basada en una filosofa de la historia basada en una razn que va desplegndose en la historia y que permita asignar racionalidad a la realidad existente. Y esta asignacin goz de cierta credibilidad a cuenta de un futuro mejor hasta que la realidad del Estado prusiano hizo imposible toda expectativa de un cambio a lo socialdemcrata.

La posicin de Hegel es, dicho con palabras actuales, socialdemcrata. La historia es un continuo mejoramiento al que se le pueden asignar claves por anlisis racional y en donde no tiene sentido una revolucin (es una crisis demasiado violenta). Los jvenes hegelianos, y en concreto Marx, le devolvern una crtica semejante a la que l hizo contra Burke. Hegel se habra empeado en demostrar la racionalidad del mundo irracional actual para poder salvarlo ante sus propios criterios. La racionalidad de lo real no es una mera tarea de constatacin pasiva sino la tarea pendiente de introducir los principios racionales en la vida efectiva. La crtica de Marx tiene el cariz polmico de quien est buscando su propia va con independencia de un maestro que se ha quedado atrs. La tarea de introducir los principios racionales en la vida efectiva estaba reservada a los hombres de Estado lo que refleja que Hegel tena ms esperanzas en el Estado prusiano que en la revolucin inglesa (que nunca le interes del todo o en la que nunca confi plenamente). Por hombres de Estado entiende Hegel una amplia capa de la gente que tiene formacin (trmino perdido ya en Marx). Para Marx se tiene que hacer coincidir a la clase pensante con la clase sufriente, a la gente con formacin de la clase media con el proletario y entonces no habr quien pare la revolucin.

La reduccin antropolgica de la razn idealista que hizo la izquierda hegeliana (especialmente Feuerbach) redund en un optimismo histrico mayor an que el hegeliano, como fue el ardor revolucionario de Marx. El hombre de Estado es sustituido por la clase obrera. Una clase que debido a la extensin del trabajo asalariado crea un grupo de hombres libres y liebres que imposibilita el despliegue de la democracia y la igualdad. Esa gente, recibe el nombre de clase. La fuerza ontolgica de la negatividad que en Hegel surga del fondo de la historia del absoluto ahora se concentra en la vanguardia, en el partido, en el secretario general, etc., que representan por delegacin a la clase obrera. Lo poltico se suelda a s mismo y genera otro orden cerrado. La utopa realizada se constituye en realidad aplastante sin fisuras, como si el ideal de los filsofos suplantando la realidad, lograse encerrarla en una pesadilla. Como si la desaparicin de la lucha de clases con la abolicin de la propiedad privada de los medios de produccin liquidara el carcter conflictivo de toda poltica. El fallo de la socialdemocracia es apuntarse a un orden gradualista de disolucin de conflictos que niega el mismo conflicto (algo que nunca podremos superar). Hay que pensar en una poltica en la que siempre habr conflicto pero en la que no sean siempre los mismos los que pierden en ese conflicto.

Os he realizado una distincin de urgencia entre la tradicin anglosajona y la tradicin francesa. No hace falta insistir en ella. Pero hay un punto sobre el que no s si podr ser suficientemente preciso, hablar de hasta qu medida la crtica que hace Marx de Hegel tiene un presupuesto que ya no funciona con exactitud. Hegel considera que lo que hay que hacer es invertir, parte de principios y con ellos modifica la realidad. Marx piensa que hay que partir de la realidad, ver qu racionalidad tiene realmente y de ah deducir los principios, invertir la carreta hegeliana. El problema es que los trminos aristotlicos con los que trabaja Hegel (universalidad, generalidad, singularidad, etc.) aplicados a la teora poltica no funcionan del todo; existe un pliegue que hace que no funcionen. Es lo que voy a tratar de explicar a continuacin.

Vamos a suponer que el Estado es el representante de la generalidad y que lo que tiene que hacer, como deca Hegel, es trasladar esa generalidad a todos los hechos concretos. En eso Marx estara de acuerdo. Pero la pretensin de principio general que pueda tener un Estado no escapa ni a los intereses ms fuertes ni a la identificacin de la burocracia con ella. Marx tambin podra admitir esto. La concrecin de los intereses particulares se presenta muchas veces como la generalidad que no es. Sin embargo, en este momento, lo que le da a la autoridad estatal su precaria legitimidad no es su pretendida generalidad sino el que todos los intereses confluyan de algn modo en el Estado y que ste se presente como su compatibilizador. Son planteamientos distintos. La generalidad consistira en la conciliacin de todos los intereses y ni siquiera por igual. Por no mencionar su estructura clientelista, penetrada por lobbies o militarizada. El mismo Estado deconstruye su generalidad de principio abrindose, sin confesarlo, a una pluralidad de intereses nada general. La teora del Estado de Hegel hace aguas, se nos queda atrasada. El fascismo es el caso extremo (estado de excepcin) de las democracias occidentales en estado de guerra, en la poca del mejor negocio: las guerras.

En Marx se encuentran cosas que son interesantes. El disciplinamiento a todos los niveles lo interpretaba en El 18 Brumario como la reserva de lo comn de una sociedad que se convierte en algo general sustrado a la iniciativa de los individuos y encomendado al Estado. Hay varios tipos de generalidad y una de ellas es lo comn de una sociedad, la fuerza comn de una sociedad. El Estado pasa a ser general, tiene la dignidad de lo universal, la dignidad aristotlica. As, el capital, la potencia social por antonomasia la expresa el trabajador colectivo, le es sustrado al cuerpo social en manos de un intermediario cuya misin es reducir la complejidad a una generalidad inasequible. Esas son las operaciones interesantes y Marx lo ha visto. Pero Marx est trabajando con una nocin de generalidad astillada, que ya no es la nocin aristotlica. Fijaos hasta que punto, la izquierda, bien cuando ha intentado entrar en el Estado o bien cuando ha intentado conquistarlo ha pretendido ella misma ser parte de ese intermediario o el intermediario reduciendo lo comn a generalidad. De ah una de las claves del odio que he visto yo en marxistas-leninistas sinceros y autnticos a todo lo que lleva el nombre de nacionalismo cuando no es el nacionalismo de Estado constituido. Es algo que ataca al Estado y no se deja integrar en esa generalidad.

Hay un tema que me interesa especialmente y es el de los nuevos movimientos sociales que surgen en los aos sesenta. No era simplemente una juventud rebelde que no comulgaba con su jornada de trabajo de cincuenta horas o con una modernidad impuesta. Lo que vena era una nueva revolucin tecnolgica, la que en vano haba buscado el capital en la posguerra (la energa atmica). Una revolucin en la que eran claves algunas de las cualidades de los rebeldes: flexibilidad, conocimiento, comunicacin, iniciativa, etc. La revolucin informtica se presenta con formas de produccin menos tangibles y localizadas, voltiles incluso. Revolucin slo comparable a la que trajo la generalizacin del trabajo asalariado que he comentado antes. El Estado deja de definirse por la generalidad inmanente de sus fines hegelianos para pasar a mediar burocrticamente generalidades que le son trascendentes que tienen que ver con situaciones complejas y singulares de una sociedad. El Estado debe hacer de puente burocrtico-policial-meditico entre lo plural y singular de una parte y, por otra, los subordinados y una hegemona global de carcter militar, tecnolgico y dinerario. Estn ah un universal absoluto que es el poder sobre la vida (la bomba atmica), una generalidad abstracta que es la del mercado, una generalidad efectiva que es la produccin de plusvala y la generalidad que Hegel asignaba al Estado ha quedado ah debajo. Lo que ocurre adems es que el principio legitimador ya no es la legitimidad ni el ver asumidos los intereses individuales de las personas en el Estado.

La revolucin tecnolgica ha logrado construir una opinin pblica que est englobada ella misma en las mismas operaciones de produccin de plusvala. Como dice Giddens, los Estados no son nada opacos a la globalizacin, al revs, han sido su primer agente y ahora son su mediador, su gran colchn. El poder militar, tecnolgico y meditico penetra en la sociedad a travs del Estado desfigurando su constitucin y reducindola a la pasividad. La aceptacin del Estado en las sociedades metropolitanas no procede de un reconocimiento de principio, por legitimidad, sino de un acuerdo tcito (aceptancia). Incluso el principio de representacin se hace irrelevante: la poltica se confunde con la polica (modelo de la poltica internacional). Lo importante es que esos intereses globales y externos a los Estados se imponen por hibridacin con lo general, por pegarse a l. Es lo caracterstico de la situacin y tiene que ver con algo que Marx ha entrevisto en algunas partes de El 18 Brumario y en el Manifiesto Comunista. Es interesante analizar quin o qu tiene capacidad de parasitar e hibridarse con lo general hasta el punto de apropirselo.

Hay dos cosas que han fascinado a Marx y Hegel, adems con una fascinacin duradera. Marx lee a Hegel y no consigue hacer nada con l pero se le quedan un par de cosas muy importantes. Una, la negatividad de la sustancia y del sujeto, que la historia es dinmica, todo lo que es, es la cristalizacin precaria de un flujo histrico. No hay realidades, toda realidad es un momento en un flujo inestable. Esa negatividad, antropologizada por Feuerbach y hecha cientfica por Marx, es el proletariado que asume la suma potencia, enormidad y consistencia que tena en Hegel. Y de ah la fe humanista que hay en Marx en el proletariado que terminar extendindose a toda la humanidad. Es un proyecto radicalmente humanista. Es un punto de apoyo para establecer una lucha en condiciones de inferioridad.

El segundo punto, es un poco ms difcil. Hegel percibi ese ciclo ascendente de la dialctica como la experiencia que tiene para su experiencia histrica, para su experiencia de la crisis. Y eso coincide con la estructura de El Capital, ese proceso creciente en el que se va generando realidad constantemente, cada vez a un nivel superior, el proceso de plusvalorizacin del capital. Esa es la clave de la negatividad en la que se inscribe el proletariado. Es algo que a Marx le une profundamente con Hegel. Es el esquema de la reproduccin ampliada. Lo nico que les diferencia en este sentido es que el proceso de Hegel se cierra (la dialctica) pero el de Marx no, es abierto. La relacin Hegel-Marx se convierte en ntima aunque sea en lo subterrneo.


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