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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-10-2008

Redefinir la palabra progreso

Osvaldo Bayer
Pgina 12



Es increble cmo se silencia la vida de las pequeas ciudades, de los pueblos, aquello que tiene un verdadero valor para la tica de la vida, para la belleza local, para la verdadera historia comarcal que, por su ejemplo, a pesar de ese silencio, siempre trascienden. Los medios, en su gran mayora, dedican sus pginas a la crisis econmica, a las internas polticas, a los cambios de entrenadores de ftbol y, ahora, si Riquelme o Caranta.

Para demostrar que existen cielos, que se habla del paisaje, que hay inters por la historia o que hay pocos pero existen que se ponen tristes o se desesperan por las estadsticas del hambre de nuestros nios nos meteremos en el corazn de la tierra.

Hoy hablaremos de un lugar bonaerense pura pampa. Lo que ocurri podra pintarse en un cuadro con rostros de adolescentes riendo, aplaudiendo, entusiasmados. Es que lo que ocurri en Rojas no ocurri en la Ciudad Autnoma de Buenos Aires. Autnoma de quin? S, vamos a decirlo en una sola lnea: el Concejo Deliberante de Rojas aprob por mayora un proyecto por el cual se cambia el nombre de la calle Roca por el de Pueblos Originarios. Pero aqu viene lo sorprendente: al proyecto lo presentaron alumnos del colegio secundario de la ciudad. De la ciudad. Y los representantes municipales lo aprobaron por amplia mayora. Con una conciencia y claridad que pueden notarse en las intervenciones de esos concejales. El anteproyecto fue elaborado por los alumnos y discutido con la ayuda de los profesores Liliana Barzaghi, Javier Membriani y Andrea Tamasi sobre la base del proyecto Identidad Latinoamericana que se propone asumir la identidad de los medios de simbolizacin a travs de los mecanismos democrticos de participacin.

Justamente eso as es iniciar el debate sobre nuestra historia para preguntarnos el porqu de tanta crueldad en nuestro devenir que culmin con el mtodo represivo ms sdico y perverso de la historia: la desaparicin de personas y el robo de nios. Por ah se comienza. Preguntarnos por qu glorificamos actos de tanta crueldad y cinismo como lo fue la Campaa del Desierto, que termin con la muerte o la esclavitud de los pueblos originarios y el apoderarse de sus tierras. Los alumnos de la Escuela de Rojas, despus de estudiar una profunda bibliografa y discutirla, llegaron a la conclusin, como dice su anteproyecto, de que el general Julio Argentino Roca fue el principal actor de la llamada Campaa del Desierto, que signific uno de los momentos ms bochornosos de nuestra historia nacional, por el etnocidio y el genodicio que se perpetr contra nuestros hermanos los indios (como los llam San Martn) al solo efecto de robarles sus tierras para otorgarlas a unos pocos propietarios y que en el trmino de veintisiete aos, el Estado regalase o vendiese a precios irrisorios 41.787.023 hectreas a 1843 terratenientes vinculados por lazos econmicos y familiares a los diferentes gobiernos que se sucedieron en aquel perodo. De resultas de ello, cincuenta familias llegaron a ser propietarias de ms de cuatro millones de hectreas en la provincia de Buenos Aires. Por ley especial se premi al general Roca con 15.000 hectreas que se agregaron a las 50.000 que ya se le haban otorgado y que la mencionada guerra de exterminio se llev a cabo con una crueldad que repugna a todo sentimiento humanitario y que se hizo posible gracias al sentimiento de superioridad que naca del enraizado racismo de toda una clase dirigente: por ello, y sin siquiera cuestionarse, llamaron desierto a un territorio ocupado por aborgenes, a quienes hoy la Constitucin denomina pueblos preexistentes. Y luego, el anteproyecto trae una frase de legtimo derecho: que a la mirada de los nios y adolescentes no corresponde exponer a quien desempe un papel nefasto en la historia otorgndole el lugar que se reserva para los hroes y otros personajes dignos del respeto de los argentinos.

El debate entre los concejales fue profundo y extenso. Votaron por la afirmativa los concejales Mara Baldoma, Lila Cohen, Alicia Ferrea y Carlos Blzquez (todo del Frente par la Victoria), Daniel Boyeras, Alejandra Sbato, Carlos Veliz y Juan Piqu (UCR), y Laura Onrubiam de la agrupacin 26 de Octubre. En contra, Vicente Escorcia, y Alba Molina (26 de Octubre), Miguel Crespo (Frente para la Victoria). Estuvo ausente el vecinalista Luis Miguel Caso, que antes haba sealado que votara en contra.

En los argumentos de los que votaron en contra est demostrado el absoluto vaco de ideas y de defensa de la tica. Por ejemplo, el concejal Vicente Escorcia dijo: Un cambio de nombre implica trastornos para quienes habitan en esa calle. Por eso, ms all de que considero que Roca fue un personaje nefasto de la historia, voto para que la calle contine con el nombre que tiene. Aqu se podra aducir que, con ese argumento, todas las ciudades alemanas deberan hoy mantener sus principales calles con el nombre de Hitler, para no causar trastornos a los vecinos. Elba Molina, que tambin vot en contra del cambio de nombre, adujo: Cambiar el nombre de la calle no va a cambiar la historia, no va a eliminar las muertes, y por el contrario, creo que dejarlo nos va a recordar siempre la tragedia de los pueblos originarios. Con ese criterio, nuestras calles tendran que tener el nombre de Videla, Massera, Etchecolatz, Astiz, etc. Increble el argumento de la seora concejal.

Y tambin el concejal Miguel Crespo repiti ese argumento que bien podra calificarse de oportunista. Dijo, textual: Creo que dejndole el nombre a la calle Roca mucha gente se va a acordar de que este hombre fue un asesino, y siempre va a estar presente en ese carcter. Por eso voto para que no se le cambie el nombre. En Rojas, la gente lo llama ahora al concejal Crespo con el apodo de Pilatos Crespo.

En cambio, los concejales que defendieron la eliminacin del nombre de Roca trajeron copiosos datos histricos de cmo ese militar Roca restableci la esclavitud al anunciar el reparto de indios, ms los fusilamientos y la quita de los nios a sus madres. Y, claro est, el indiscutible negociado del reparto de tierras entre los poderosos de la poca.

La ciudad de Rojas nos ha dado el ejemplo. En nuestra adelantada ciudad de Buenos Aires, el macrismo rechaz en comisin el proyecto y hay hasta iniciativas soplonas de aprobar una suma de dinero para limpiar el monumento de Roca de la Diagonal Sur de todas las inscripciones de la sabidura popular. Pero, por ms que la limpien...

Y de lo de Rojas pasamos a otro hecho que dignifica a los encuentros populares y a sus bsquedas de una sociedad ms profunda. Ocurri en Los Toldos, tambin provincia de Buenos Aires, donde los mapuches hicieron un encuentro con el bello nombre de Caminata por la defensa de todas las vidas. La msica tpica de ellos acompa al encuentro que llevaba como lema El habla de la tierra, el agua, el viento y el fuego. Las invitaciones fueron amplias: a los pequeos productores orgnicos, a ambientalistas, y a otros pueblos originarios. Participaron escuelas y jardines de infantes y abuelos mapuches entregaron a los nios plantines de flores y plantas medicinales, como signo de la diversidad biolgica. Tambin se plant una cortina forestal como smbolo de detener las fumigaciones sobre los campos. Se ley una pgina de Vernica Azpiroz Clean, donde describe lo que era esa regin antes y lo que es ahora. Despus detall la tierra donde vivi su abuelo y lo que es ahora. Dijo: Ayer fui al campo donde vivi mi abuelo. Encontr una tapera. El campo est sembrado de soja, la tierra ya no es negra. Es griscea. No hay ya ni caballos. Ni vacas, ni lechones, ni plantas, ni huerta, ni flores, ni pjaros, ni mariposas, ni perdices, ni gaviotas, ni el cielo azul de mi infancia. Me qued pensando. Est en el recuerdo vivo de nosotros, el modo de produccin agraria sin lastimar la tierra, con una produccin diversificada, en equilibrio con el ecosistema, con el espacio natural y respetando las fuerzas naturales que dan vida a todas las vidas. Los espacios territoriales han sido transgredidos, contaminados por la fumigacin y as, ha sido fumigada nuestra salud, nuestro pensamiento y nuestra vida. Luego sealar las virtudes de la medicina mapuche, con el uso de 250 hierbas medicinales. El ao pasado seala hemos recolectado cerca de 50 especies. Pudimos constatar que las prdidas de las especies en menos de 30 aos son abruptas, que el empobrecimiento de nuestra tierra es atroz por el uso de los agroqumicos. Y la representante mapuche en su documento se pregunta dnde est garantizado nuestro derecho a vivir y curarnos de acuerdo con nuestra cultura, si la lgica chacarera y mezquina sigue peleando por retenciones pero nada dice sobre las enfermedades que nos causa el glifosato para que crezca la seora soja? Y nadie da cuenta de la prdida de la biodiversidad. Y de la muerte de ms de 150 especies de plantas medicinales en menos de treinta aos? Por qu callamos sobre la muerte de la diversidad biolgica gracias a la soja transgnica?. Y luego, Vernica termin con esta fuerte frase: A la soja le digo fuera, fuera de nuestra tierra.

Roca seal que conquistaba esas tierras para atraer al capital extranjero. Los pueblos originarios sus vctimas defienden hoy las hierbas medicinales. Dos reacciones contra el ritmo impuesto por un sistema econmico que hoy est aterrando al mundo entero. Habra que redefinir el sentido de la palabra progreso.


http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-113155-2008-10-11.html



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