Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-10-2008

Postales de un cineasta hispano-palestino

Jaime Natche
Rebelin


1.- Vuelvo a Palestina con la idea largamente acariciada de realizar un largometraje. Mi propsito es vivir aqu durante dos meses y estudiar, sobre el terreno, las posibilidades reales de filmarlo con un equipo tcnico y de actores bsicamente local, aunque deba buscar apoyos forneos para su produccin. Pero mis inquietudes se centran, sobre todo, en si mi mirada ser capaz de responder a la realidad de los palestinos con justicia en la menos forense y ms godardiana acepcin del trmino; una realidad de la que, por otra parte, dan cuenta ms informadores por metro cuadrado que en cualquier otra zona del planeta, y de la que todo el mundo se muestra dispuesto a ofrecer su opinin. Se puede dar una imagen honesta de los palestinos sin ser parte diaria de su sufrimiento?

sta es mi tercera estancia en la tierra paterna. Las cosas han cambiado mucho desde mi ltima visita, antes de la segunda Intifada. Hoy, un muro de separacin lacera el suelo donde la Hoja de Ruta de 2003 pese a sus insuficiencias deba labrar un espacio posible para la convivencia, mientras que puestos de control humillantes, en Beln, Ramala o Nablus, traumatizan la vida diaria de los habitantes de Cisjordania. La presencia de estos puestos hace difcil y lento el movimiento de un lugar a otro, y la gente me cuenta que, si no est obligada a ello, ha decidido no salir de su ciudad con tal de evitarlos; as, por lo general, una persona cada vez se espera menos encontrar a alguien que conoce en una ciudad diferente a la suya, como habitantes de un archipilago de islas incomunicadas. Seguramente, una pelcula que quiera retratar con veracidad la situacin de los palestinos debera dejar constancia de este confinamiento inducido, continuacin triste de una espiral de desposesiones. Mientras me pierdo en las callejuelas de la ciudad vieja de Jerusaln, me pregunto si dos meses ser tiempo suficiente para lo que persigo: comprender y adoptar la duracin cotidiana de la vida en Palestina.


Puesto de control en Nablus

2.- Las primeras semanas las dedico a recorrer el terreno sin apremio. Aprovecho que acompao como ayudante a un realizador espaol, que se encuentra por vez primera en Palestina filmando un documental, para obtener una panormica de la realidad ms inmediata. Cuento con la ventaja de que mi condicin de medio rabe me facilita entablar una rpida confianza con las personas que encontramos y llegar a lugares que raramente estn a la vista del visitante ocasional, como, por ejemplo, las cuevas que albergaron a los refugiados antes del establecimiento en 1949 del campo de Al Fawar, cerca de Hebrn, o la jaima de una familia beduina en el desierto de Beln, forzada progresivamente a abandonar su tradicional nomadismo debido al fraccionamiento del territorio cisjordano que, con sus colonias y puestos militares, ha impuesto Israel.

3.- Conforme avancen los das, pasar la mayor parte del tiempo en la ciudad de Ramala, centro de la vida social y econmica en los territorios palestinos, donde he decidido situar la accin de mi pelcula. Mis incursiones en los territorios ocupados en 1948 la superficie oficial del actual Estado israel se limitan a unos pocos viajes a Nazaret y a Tel Aviv. En Tel Aviv, visito a Durar Bacri, un amigo rabe, pintor, cuyos cuadros se cotizan generosamente entre los coleccionistas israeles, aunque sea casi un desconocido entre los palestinos; una paradoja que l vive con resignacin y que ejemplifica la grietas abiertas entre los rabes de Israel y los de Cisjordania y Gaza. Su apartamento y el taller estn situados en la zona sur de la ciudad, los suburbios que acogen la mayor parte de la inmigracin extremo-oriental, sudanesa o latinoamericana, y que tambin se han convertido, en los ltimos tiempos, en el destino de la bohemia de la ciudad. Muy cerca de all, a la la playa de Yafa, acudo otro da para colaborar con la ONG Combatants for Peace , creada por israeles y palestinos que han renunciado a la lucha violenta ya sea como soldados o como resistentes contra la ocupacin y desarrollan juntos actividades orientadas a la coexistencia pacfica de los dos pueblos. En esta ocasin, los protagonistas son los nios que la organizacin ha trado desde el campo de refugiados de Tulkarem pues sus padres tienen prohibida la entrada en los territorios israeles para que se baen en el mar por primera vez. Cada cooperante se hace cargo de un nio al que acompaa en su aventura durante toda la maana. Cuando llega la hora de comer, nos desplazamos a la ciudad vieja de Yafa y tengo ocasin de hablar con varios miembros israeles de la organizacin, muy comunicativos y razonables. Alguno ha estado en los Territorios Ocupados, aunque no guarda buen recuerdo de la experiencia; el motivo es que fue como soldado y, por tanto, eso le obligaba a ver al palestino como un potencial agresor.

Pienso en ello unos das despus, cuando llego un poco tarde a coger el primer autobs de la maana a Afula y debo permanecer todo el viaje de pie. A mi alrededor, todos los pasajeros son militares que regresan a la instruccin tras pasar el fin de semana en Jerusaln. Muchachos y muchachas con sus fusiles, preparndose para luchar por el derecho a existir desde 1948, en aras de una presunta reparacin histrica; para defenderse de los hermanos rabes que durante tanto tiempo fueron los vecinos de sus ancestros aqu, en Irak o en Marruecos. Ahora, mientras amanece un nuevo da, estos soldados dormitan escuchando msica por sus auriculares; uno de ellos, sentado en el suelo del autobs, prefiere atender, con disimulo, a la pantorrilla que escapa del uniforme de una chica.

4.- Una noche, tras el desayuno preceptivo de Ramadn, me cito en un cntrico caf de Ramala con el pionero del cine palestino: Mustafa Abu Ali es el primer realizador que empez a realizar un cine propiamente palestino, tras la ocupacin israel de 1967. Me habla de sus primeras pelculas, destinadas a servir a la Revolucin desde Jordania, junto a la camargrafa Sulafa Jadallah y al fotgrafo Hani Jawharya. ste ltimo, gran amigo suyo que acu la imagen del incipiente fedayn palestino en vigorosas imgenes, fallecera alcanzado por un misil mientras filmaba en el campo de batalla importante recordar que, a veces, filmar se convierte en una cuestin de vida o muerte. Tambin hablamos de la colaboracin con Jean-Luc Godard y su Grupo Dziga Vertov cuando acudi a realizar, en los campos de refugiados de Jordania, una pelcula que deba titularse Jusqu' la victoire, filmada durante dos meses de 1969 en los que Abu Ali se convirti en interlocutor permanente del cineasta franco-suizo. Una vez finalizaron el rodaje, el film no adquiri forma definitiva hasta cinco aos despus, con el ttulo de Ici et ailleurs ("Aqu y en otro lugar"), donde Godard reflexiona sobre la eficacia de la comunicacin a partir de la distancia entre lo que quiso decir entonces y lo que dice ahora que puede ser la misma que hay entre una imagen y un sonido, o entre dos sonidos de lenguas diferentes.

Me cuenta Abu Ali que, una vez, Godard se empe en filmar un combate, pero la contienda no se produjo hasta que lleg la oscuridad de la noche. Sin luz suficiente para impresionar la pelcula, ambos tuvieron que esperar impotentes a que pasara el peligro. Despus de despedirnos, me doy cuenta de que no le he preguntado qu es lo que se dijeron aquellos dos cineastas, apasionados del lenguaje de las imgenes, durante esa noche de lejanos fulgores junto a una cmara que no poda filmar.

5.- Estoy maniatado y con los ojos vendados. Aguardo de rodillas en medio de un olivar, entre ruinas de un pueblo que ya no existe, cerca de Nazaret, mientras escucho atentamente para captar con detalle el sentido de las rdenes que recibo. Me encuentro actuando como figurante en el nuevo largometraje de Elia Suleiman. Doy vida, por quinto y ltimo da, a un miembro de la resistencia rabe tras la guerra de 1948. Pienso que esto es lo ms cerca que me he encontrado de lo que es un prisionero y, sin embargo, estoy a aos luz de saber lo que es sentirse a merced de un ocupante que acta con impunidad.

Unos das antes he visitado a la familia de un encarcelado que celebraba su liberacin. Shadi es uno de los 198 presos que Israel ha devuelto a sus casas como gesto de buena voluntad hacia el gobierno palestino no el gobierno de Hams, se entiende, noticia que sera feliz si no fuera porque an aguardan otros 11.000 en las crceles de todo el pas. Charlo un rato con Shadi delante de su casa mientras bebo caf sin azcar. Aunque, cuando habla, no se est refiriendo explcitamente a su tiempo en prisin, siento el peso de sus seis aos de cautiverio en cada una de sus palabras y de sus gestos. Sospecho que ni el ms experimentado de los actores podra transmitir su vivencia de ese modo, sin querer, en realidad, expresar nada.

6.- Regreso de Ramala a Jerusaln en autobs. He asistido a un concierto de la Palestine Youth Orchestra , creada hace cinco aos por el Conservatorio Nacional de Msica Edward Said como una orquesta sinfnica en el exilio. Los jvenes msicos que la integran son palestinos llegados de todo el mundo y actan por vez primera en los Territorios Ocupados, coincidiendo con el 60 aniversario de la Nakba o catstrofe palestina. Su programa de este verano tambin incluye conciertos en Jerusaln y Haifa, ciudades que algunos de estos jvenes intrpretes nacidos de campos de refugiados sirios o en Estados Unidos no han conocido ms que por las historias de sus familias o por la televisin.

Me han acompaado al concierto unos brasileos que conoc en la ciudad vieja de Jerusaln; son judos y se encuentran visitando a amigos israeles en Jerusaln y Tel Aviv. sta es la primera vez que deciden entrar a Cisjordania y han comprobado que no es un lugar peligroso como las autoridades hacen creer a los israeles desde nios, y que los palestinos disfrutan la cultura sin traumas ni fanatismos. Cuando el autobs se detiene ante el puesto de control que conduce a Jerusaln, los viajeros rabes se bajan para pasar por los controles individuales, obligatorios desde que termin la segunda Intifada. Aunque los extranjeros pueden pasar al otro lado en el vehculo mostrando su pasaporte al soldado, la amiga brasilea, Tatiana, quiere bajar tambin, como un rabe ms, para ver adonde van los dems. Nos apeamos con ella para entrar en una gran construccin de hormign y hierro cuyos accesos se bloquean y desbloquean obedeciendo la luz de un piloto rojo. Los pasajeros deben aguardar su turno para introducirse, en fila india, por un estrecho pasillo enrejado que conduce al detector de metales y a la cinta de rayos X. El proceso es lento y, en horas punta, se acumula mucha gente a la espera de poder entrar. Una vez que nos encontramos atravesando aquel corredor con forma de jaula, la cola de personas se queda inmvil por un momento. Durante ese breve intervalo de tiempo en que es imposible avanzar o retroceder, Tatiana ha conseguido saber un poco mejor quines son los palestinos y tambin quines son los que, hoy, deciden aquello que los palestinos deben ser.

Jaime Natche es editor y realizador de cine. Licenciado en Ciencias de la Imagen. Se gradu en Edicin cinematogrfica por la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baos (Cuba). Ha colaborado como crtico de cine en diferentes medios.


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