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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-11-2004

Amrica Latina y la permanencia de Bush

ngel Guerra
La Jornada


La permanencia de Bush, el cruzado, al frente de la Casa Blanca es una grave amenaza para el mundo entero. Al leer algunos anlisis se desprende una visn reduccionista que considera al petrleo y el gas de Medio Oriente y Asia Central el objetivo casi nico de su misin redentora y pierde de vista o subestima su alcance geoestratgico en otras zonas como Amrica Latina. Olvida que el imperialismo yanqui posee una poltica mundial desde su nacimiento. Es cierto, varios hechos le impiden concentrar el ataque en este momento al sur del Ro Bravo, donde de por s no le faltan dolores de cabeza. Las tropas imperiales han sido empantanadas por la resistencia de Irak y nadie en su sano juicio apuesta por la viabilidad de la farsa electoral que a base de metralla se prepara en el pas rabe, lo que seguir exigiendo un gran esfuerzo poltico y militar de Washington frente a una situacin crecientemente inestable. Esto, sin contar el fiasco afgano. Ya en su propia casa donde hay graves problemas econmicos-, es cierto tambin que casi la mitad de los electores sufrag ms que por Kerry contra Bush. Por lo tanto, Estados Unidos es un pas dividido y con serias fracturas en torno al presidente, no slo en el Establishment en su conjunto sino hasta en el seno de los fanticos neoconservadores. Obstculos no le faltan a Bush para imponer su agenda.

Pero estos no son suficientes para impedir la aplicacin en Amrica Latina de la estrategia de dominio mundial codificada en la Doctrina de Seguridad Nacional. Y es precisamente en esa estrategia donde nuestros pueblos resultan ms amenazados en cada punto y coma de todo un manifiesto contra el derecho a disentir del actual orden mundial, el derecho a la diversidad, el derecho a ser poltica y culturalmente distintos. Aqul que no se rija por el dogma del libre mercado y la democracia elitista sea anatema, es el diktact. Pues bien, Cuba es hoy el ms grande desafo terico y prctico a escala de una sociedad y un Estado a esa manera de concebir el mundo. Lo cual nos explica tambin por qu resulta intolerable su mera existencia para los planes de los neoconservadores y explica por qu la de Bush ha hecho ms que cualquier otra direccin en Washington por acosarla y asfixiarla econmicamente. Y por qu nunca se ha cernido sobre ella un peligro mayor de intervencin militar de Estados Unidos que en este segundo periodo del brbaro. Venezuela se ha rebelado tambin contra la filosofa de los dueos del mundo y ya hemos visto cul ha sido la respuesta en trminos de subversin, golpe de Estado, sabotaje econmico y lo que falta... Argentina se niega a aceptar al pie de la letra las recetas neoliberales, Uruguay intenta el mismo camino y Brasil busca un equilibrio mundial donde cuenten los pases pobres y donde se complementen las economas de Amrica del sur. Y siguen los anatemas. Porque adems de estos Estados, existen movimientos populares de honda raz en casi cada pas latinoamericano cuyo comn denominador es el rechazo al neoliberalismo y el antiimperialismo. El Movimiento de los sin Tierra, la rebelin boliviana, la guerrilla y otros movimientos colombianos, los piqueteros, la CONAIE y el EZLN son los ms conocidos, pero no los nicos. Hay derrotas y victorias en esta contienda, avances y retrocesos. El avance del movimiento social no es ni puede ser lineal. Pero en conjunto la lucha por derrotar al neoliberalismo en nuestra Amrica muestra un balance alentador.

El imperialismo no se mueve slo por causas econmicas y la lucha de ideas est en el inters mximo de sus crculos dominantes. En esta lucha de ideas Amrica Latina demuele importantes mitos de la dominacin. De all que los imperialistas comprendan la importancia de ganar al precio que sea la batalla por el control de las conciencias, en la que saben que van perdiendo terreno. Por eso no escatiman recursos de su amplia panoplia poltica, econmica y militar para reducir a los pueblos de la Patria Grande. De la misma manera, los latinoamericanos debemos saber sacar partido a los acontecimientos que le impiden actuar con manos sueltas en la regin y acudir al recurso estratgico de la unidad antiimperialista de todas las fuerzas populares sobre todos los puntos en que sea posible. Y esto incluye a quienes en el mismo corazn del imperio lo enfrentan o se dispongan a hacerlo en la medida que prueben las dulces mieles del segundo periodo buhista.

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