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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-11-2004

Duelo en Estados Unidos

Gabriel Ash
Dissidentvoice

Traducido para Rebelin por Felisa Sastre


No he votado a Kerry, as que no siento que haya perdido las elecciones. No s lo que va a ocurrir ahora y si lo que pase a partir de ahora vaya a ser mejor o peor que en el caso de que Kerry hubiera ganado.

Pero la victoria de Bush duele.

No duele por lo que Bush representa.

No existe mucha diferencia entre lo que Bush y Kerry representan: los dos son vstagos de familias acaudaladas, graduados en Yale y cofrades de Skull and Bones. Ambos han sido seleccionados para la presidencia por la mquina electoral del do-polio. Cada uno representa una versin distinta de lo que los ricos creen que servir mejor a sus intereses.

Pero duele por lo que significa el apoyo a Bush. Es como si una gran parte de Estados Unidos estuviera afectada por una epidemia de Alzheimer. Como si la gente estuviera perdiendo progresivamente sus facultades, su juicio, su memoria y hubiera cado en la falta de conciencia de la realidad a pesar de lo cual haya que creer que no les ocurre nada malo.

No es necesario repetir los errores de Bush ya que son bien sabidos por quienes quieren conocerlos. El verdadero problema no es exclusivamente Bush. Es algo que estaba claro antes de las elecciones y ahora resulta ms evidente. El problema es el de un pas crispado, un pas dominado por mentirosos patolgicos, creyentes sanguinarios, narcisistas moralizadores y manadas de vagabundos individualistas. Un pas dominado por su ignorancia y su mezquindad. No todo el pas, pero s una parte suficiente para impedir soluciones a corto plazo.

Aquellos que han ofrecido su corazn y sus esfuerzos para que Kerry fuera elegido- no necesariamente porque le admiraran sino por considerar que podra ser un mal menor-, se deben sentir peor que yo. Deben estar buscando una explicacin que les devuelva el aliento. Pero llevar tiempo para digerir, para reflexionar, para comprender. Ahora no hay prisa.

No obstante, existe el impulso de apresurarse, de pontificar sobre qu es lo apropiado, qu es lo que se debera hacer. Pero, quizs, haya algo bueno en no superar tan rpidamente este estado de conmocin. Debemos trabajar a partir de l.

En primer lugar, ah est la reaccin del Estado y de sus representantes. Como quiera que Kerry es un hombre dispuesto con entusiasmo a "estar listo para el servicio", podemos tomar sus palabras como si fueran las del portavoz del Estado: "Bush ha ganado, es el momento para la reconciliacin y la unidad".

Claro que lo es! El Estado tiene asuntos importantes que culminar- por ejemplo las masivas matanzas en Faluya-, y las divisiones polticas perjudican los asuntos de Estado.

Desde la perspectiva del Estado, las elecciones sirven para pacificar, para que la gente sienta que se la escucha, y para que una vez celebradas se sientan en la obligacin de apoyar todo lo que haga el Estado La elecciones en Irak, Afganistn o Estados Unidos parecen muy diferentes pero en todas se pretende que tengan los mismos efectos. Se supone que no van a tener repercusin en la poltica, al menos no en los asuntos importantes. En Irak el Estado busca determinar de antemano quien ganar las elecciones. Puede que el asunto no funcione pero nadie duda de que ese es el objetivo. En Afganistn, el Estado (siempre el mismo Estado) organiz unas elecciones satisfactorias que confirmaron el resultado acordado de antemano.

En Estados Unidos, el Estado ya haba decidido cual iba a ser su poltica en Oriente Prximo. Un asunto sobre el que nunca se ha pedido la opinin de los votantes. Pero, tras las elecciones, y gracias a ellas, la voluntad del Estado se supone que es la nuestra. Ya hemos descargado nuestras bilis y ahora hay que volver a ser ciudadanos obedientes, que apoyan completamente al Estado, haga lo que haga, por infame que sea.

En la pgina de Common Dreams en Internet, se nos anima: "no os aflijis, organizaos". No se trata de una llamada a la resignacin sino a la lucha continua. Y suena muy distinta a la de Kerry, aunque, quizs de forma involuntaria, de hecho la repite. No dolerse? En esta recomendacin hay el reconocimiento de que muchos estn desmoralizados, hundidos, malheridos. Dolerse, afligirse es lo que nos sucede cuando las heridas estn abiertas. Por qu, entonces, esa llamada para no dolernos, para no sentirnos consternados, para que nos reconciliemos, ahora, inmediatamente, para unirnos ya? Entre esta reconciliacin, curacin por medio de la organizacin, o mejor a travs de la organizacin que sustituye a la reconciliacin, y la reconciliacin a travs de la sumisin a la voluntad del Estado, podra haber algo ms que una mera similitud?

Dolerse es estar abierto, tener una herida en carne viva, es decir, sentirse temporalmente desprovistos de las autodefensas naturales. Afligirse es sentirse, al mismo tiempo interior y exteriormente, dispuesto a asumir la propia fragilidad, la ntima sinceridad, la propia falta de defensas. Todos admitimos que la pena no es un sentimiento hermoso, que es un estado que puede llevarnos fuera de nosotros mismos de forma impredecible.

Qu quiere decir, entonces, cuando se nos pide que nos organicemos en lugar de condolernos? Significa que debemos rechazar la herida, la prdida, para no aceptar que hemos perdido y que estamos perplejos? Qu la trascendental tensin debera ser la misma que antes como si no hubiera pasado nada? Se trata, entonces, de una amenaza preventiva, que pretende que no reflexionemos, que no nos examinemos a nosotros mismos, y por ello se pretenda exhortarnos a no parar, a no perder el mpetu, a no dejar la lucha?

Las preguntas que me planteo no tienen que ver con la lucha sino con la continuidad. Debemos continuar? o Necesitamos empezar? Quizs, deberamos permitir que lo que ha ocurrido nos afecte, que proporcione un entierro digno a nuestros esfuerzos. Pero no seamos demasiado ligeros en nuestras metforas. Al menos algunos de los resultados de nuestras opciones necesitarn de un entierro no metafrico. Y cuando decimos que no deberamos afligirnos pueden existir otras formas de entender lo que se quiere decir.

Antes de las elecciones estbamos organizados. Lo estuvimos para luchar por muchas causas, contra muchas barbaridades. Pero cuando se iniciaron las campaas presidenciales todas nuestras energas se desperdiciaron en apoyar la eleccin de Kerry a pesar de que no era el adalid de muchos de nuestros compromisos. Se nos ha traicionado? o hemos traicionado? Qu quiere decir que deberamos continuar como antes?

Pero las elecciones se han celebrado. O no? Estamos en el da siguiente a las elecciones y se nos pide que hagamos lo que hacamos el da anterior a ellas, organizarnos pero no condolernos, como si nada nos hubiera ocurrido. No es una repeticin de lo que dice el Estado? Como dijo Kerry en su discurso de aceptacin de los resultados: "En unas elecciones en Estados Unidos no hay perdedores...". De ah que se pueda aadir que no hay nada por lo que afligirse. Y nada que cambiar, nada que cambiar en nosotros mismos.

Tendramos que preocuparnos ante la idea de que la organizacin se convierta en un fetiche, en una barrera contra la reflexin, contra el anlisis?

Si criticamos el pensamiento que no est ligado a la accin, no deberamos tambin cuestionar las acciones no meditadas? Acaso no es la definicin de las acciones reflejas, las actuaciones no meditadas, que se repiten una y otra vez inconscientemente como si nada hubiera pasado?

A no ser que, desde luego, no haya ocurrido nada.

Qu significa que ambas, las voces del Estado y las impostoras voces de la "comunidad progresista", insistan en que las elecciones- en cierto sentido- no han tenido lugar? Qu no ha cambiado nada, nada que justifique el duelo, nada que nos exija algo ms que no sea simplemente continuar?

Cmo puede ser que, segn deca Kerry "estas son las elecciones ms importantes de mi vida" y despus "no hay perdedores" porque "todos nosotros nos hemos despertado siendo estadounidenses"? Cmo es posible, por otra parte, que si las elecciones eran tan excepcionales e importantes, hayamos renunciado a nuestras ideas y traicionado nuestros principios para volcar nuestros esfuerzos en conseguir que fuera elegido un candidato favorable a la guerra en lugar de luchar por nuestras causas?

Y, una vez pasado el momento, es como si nunca hubiera ocurrido, como si no hubiramos sufrido una prdida de la que tenemos que desprendernos. Se trata de simples palabras balsmicas como ungentos para ponernos en pie cuanto antes? O deberamos sospechar que puede ser cierto que, en efecto, las elecciones no se han celebrado? Quizs no deberamos afligirnos porque sufrir sera contraproducente y auto indulgente. Pero, acaso la pena no es siempre auto-indulgente? Nos afligimos cuando, voluntariamente, elegimos sufrir o cuando no podemos evitarlo?

Y si podemos contener el dolor, no nos indica que deberamos cuando menos sentir pena ante la constatacin de la necesidad que tenemos de lamentarnos, al mismo tiempo que somos conscientes de que sera inapropiado ya que no hemos perdido en estas elecciones que no han tenido lugar? No hemos perdido porque no podamos ganar, porque pusimos el listn demasiado bajo.

As que hay duelo permanente en Estados Unidos. No por la "prdida" de la presidencia, sino por prdidas que abruman tan innecesariamente, la prdida de vidas, la prdida de libertad y de medios de subsistencia, la prdida de dignidad y la prdida de esperanza. Y tambin en otros lugares como Faluya, por ejemplo, donde la gente se organizar y se afligir. All, nadie se "despertar como estadounidenses" y all habr vencedores y perdedores, especialmente perdedores, y muchas, muchas gentes a las que enterrar y por las que sentir duelo.

Gabriel Ash naci en Rumania y se educ en Israel. Es activista y escritor. Escribe sus columnas porque cree que la pluma es, en ocasiones, ms poderosa que la espada, y en otras no. Le gustara recibir vuestros comentarios: [email protected]

www.dissidentvoice.org


 




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