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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-10-2008

Reedicin digital de un panfleto imprescindible
"Dejar de pensar"

Carlos Fernndez Liria y Santiago Alba Rico
Rebelin


Esta reedicin digital de Dejar de pensar (Akal, 1986), ha sido iniciativa de Miguel Len Prez, quien se ha encargado de digitalizarlo y de ponerse en contacto con nosotros, animndonos a colgarlo en la red. Nos hemos decidido a hacerlo ms que nada porque, aunque el texto est redactado en un tono irnico bastante cargante y dice alguna que otra tontera, se trata -segn hemos podido comprobar al releerlo 22 aos despus- de un buen recordatorio de lo que fue el estreno de la democracia en Espaa y, sobre todo, de la inconmensurable traicin del PSOE a la clase obrera y a la poblacin en general que lo haba votado.

Eran tiempos con una altsima tasa de paro, acrecentada por una salvaje reconversin industrial que el PSOE gestion con una chulera y una bellaquera sin lmites. Tiempos tambin en los que la produccin espaola comenzaba a ajustarse a las normas europeas, en los que la sobreproduccin agrcola y ganadera se haba convertido en un problema que amenazaba a todos los pequeos productores. Mientras tanto, la traicin sindical de CCOO y de UGT se consolidaba: la clase obrera espaola estaba a punto de perder en unas pocas horas de negociacin, conquistas que haban costado dcadas de esfuerzos y de sangre. La amenaza de un golpe de Estado militar todava estaba presente. Pero an resultaba ms patente el golpe de Estado permanente que la Banca y la CEOE estaban perpetrando constantemente contra la democracia. La cosa no tena remedio: la poblacin tena que apretarse el cinturn (como sola decir Felipe Gonzlez) o atenerse a las consecuencias. El chantaje capitalista contra la democracia comenzaba a estar muy claro: las empresas tenan la sartn por el mango. Si a las empresas les iba mal, a los trabajadores les ira peor. Por tanto, si los trabajadores queran defender sus propios intereses, deban apretarse el cinturn y defender los intereses de la patronal. Y as era, en efecto. Y as sera, al menos, mientras el PSOE, el PCE, CCOO y UGT no dejaran de traicionar a la clase obrera (cosa que ya nunca dejaron de hacer).

En tales condiciones, no haba ms opcin que la de un anticapitalismo radical (que exiga una reivindicacin del marxismo que en esos momentos iba bastante a contracorriente) o la de una resignacin posmoderna, escptica y nihilista. Toda una legin de intelectuales que haban sido de izquierdas hasta antes de ayer, adoptaron entonces la va de la posmodernidad. Y eso fue ya la gota que rebas el vaso: todas las majaderas que hubo entonces que escuchar. Esto es lo que explica el recurso retrico un poco irritante que da lugar a Dejar de pensar. Es como si dijramos: no, basta de bobadas! Para dejar de ser de izquierdas no hace falta andar con grandes proclamas sobre el fin de la modernidad. Basta con comprender que entre el capitalismo y el anticapitalismo no hay terceras vas. O seguimos siendo anticapitalistas, o el PSOE tiene razn y lo mejor que puede hacer la clase obrera en su favor es apretarse el cinturn. Estamos en una situacin en la que la mayor parte de los problemas humanos coinciden con las soluciones de la economa privada. Y cada vez que los seres humanos encuentran una solucin, resulta ser un problema para la economa. La economa capitalista respira ya de una manera demasiado aparatosa, demasiado complicada y problemtica, como para que los seres humanos vengan encima a traerle ms problemas, importunndola con distorsiones y externalidades. As pues, si ya no se trata de cambiar de base el sistema, es mejor reconocer la verdad de una vez por todas: el PSOE hace muy bien en defender a los obreros defendiendo a la patronal, pues es ella la que tiene la sartn por el mango. Esto no era el advenimiento de una nueva era posmoderna, era sencillamente la lgica misma del sistema capitalista, de un sistema que, de pronto, ya nadie pareca dispuesto a combatir. As pues, los mentirosos y traidores chorizos del PSOE resultaban dar en la diana de lo que estaba pasando mejor que los intelectuales de la postmodernidad. El paro, la produccin de armamento, las bases de la OTAN, la obsolescencia programada, el consumo suicida, la publicidad ms indigna, la guerra misma, incluso el hambre del Tercer Mundo, resultan funcionales a un mercado que siempre sabe lo que quiere mejor que sus habitantes y que sus gestores. Mejor que seguir lamentando tanta mala suerte, resulta reconocer a las claras la racionalidad de tanta desgracia. Se trata de una racionalidad interna a un sistema, el sistema capitalista, que, precisamente por eso, resulta en s mismo tan irracional que su irracionalidad clama al cielo. Pero los aos ochenta eran tiempos muy malos para la poltica; haba habido demasiada traicin y demasiadas derrotas (y fuera de Europa, crmenes infinitos y masivos que haban acabado con casi todas las esperanzas anticapitalistas). En esos aos haba muy pocos que pensaran que otro mundo es posible. Casi todos preferan pensar que otro mundo haba llegado ya: la posmodernidad. En verdad, se trataba tan solo de una estrategia yupi y pedante de los intelectuales para seguir los pasos de los polticos socialistas y reclamar, ellos tambin, una parte de las ganancias.

Fue una poca indigna para la filosofa y el pensamiento poltico. Por supuesto que hubo muchos intelectuales que conservaron la decencia. Muchos conservaron incluso su inteligencia intacta. Pero a ellos fue, precisamente, a los que se dej de or. En los aos ochenta hubo un verdadero golpe de Estado entre los intelectuales que dej a muchos enterrados y a otros recibiendo premios y comiendo canaps. De hecho, es muy probable que, si no hubiera sido por Internet, la izquierda anticapitalista se habra muerto de pena mucho antes de llegar al siglo XXI. Los medios alternativos no son gran cosa, desde luego, para combatir el macizo ideolgico blindado por los medios de comunicacin masivos, la prensa privada y la televisin. Pero, han servido, por lo menos, de respiracin asistida para una izquierda que, a finales de los ochenta, se mora de asfixia. En esos aos casi lo nico interesante que se escuchaba eran las canciones de La Polla Records [1] y la voz del Camarn de la Isla. Las primeras, explicaban lo que la postmodernidad ya no comprenda. La otra, devolva la seriedad a un mundo terrible sobre el que la posmodernidad no cesaba de frivolizar.

[1] En esta edicin hemos puesto a pie de pgina algunas de sus canciones.

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Descargar el libro:
Dejar de pensar
Carlos Fernndez Liria y Santiago Alba Rico.
En formato pdf (1.1 MiB)



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