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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-10-2008

La crisis, hora decisiva de nuestra Amrica

ngel Guerra
La Jornada


Las crisis capitalistas no siempre derivan a una salida revolucionaria o al menos progresista. Esta es una leccin que dejaron el triunfo de Mussolini en la convulsa Italia posterior a la Primera Guerra Mundial y de Hitler en la Alemania hundida por la Gran Depresin de 1929, que empujaron a gran parte de Europa a la derecha y propiciaron la derrota de la repblica espaola a manos de la reaccin local envalentonada y armada por los fascismos alemn e italiano. No es propsito de este trabajo analizar las causas pero aquello paviment el camino a la Segunda Guerra Mundial y pudo haber tenido consecuencias ms desastrosas de no ser por la aplastante derrota sufrida finalmente por la mquina de guerra nazi ante el herosmo y talento militar desplegados por el pueblo sovitico y el Ejrcito Rojo, que unido al esfuerzo de los dems aliados y a la resistencia antifascista cambi el curso de los acontecimientos, aunque a un costo humano incalculable. Gracias a ello, terminada la contienda el capitalismo se vio forzado a una profunda reestructuracin, temeroso del empuje adquirido por la clase obrera y del prestigio alcanzado por la primera experiencia socialista de la historia y se consiguieron grandes conquistas polticas y sociales. Sin embargo, la revolucin qued pospuesta.

En cambio, en Amrica Latina la crisis de 1929 estimul memorables levantamientos populares y el trascendental proceso democrtico y nacionalista de Mxico en el sexenio de Lzaro Crdenas. En 2008, sin embargo, la irrupcin de la crisis capitalista ha sido precedida de grandes luchas populares del ro Bravo a la Patagonia que han producido ya inslitos cambios sociales y polticos en Amrica del sur y acciones integracionistas que se extienden al Caribe y Amrica Central. Crece por das la conciencia antiimperialista y latinoamericanista en el fragor de una lucha social nica por su extensin geogrfica e inclusin de casi todos los sectores explotados, oprimidos y excluidos. Viene de largas batallas contra las polticas neoliberales que han logrado importantes rupturas en el orden oligrquico en Venezuela, Bolivia y Ecuador y llevado al gobierno a varios presidentes que cuestionan el Consenso de Washington.

A diferencia de cualquier poca anterior, son minora los gobiernos que pueden considerarse aliados incondicionales de Estados Unidos, constatable en numerosos hechos que podran resumirse en las palabras del presidente brasileo Luis Inacio Lula da Silva a propsito de la crisis financiera internacional: Se termin una Amrica Latina sin voz propia. Por su parte el venezolano Hugo Chvez se ha referido en los ltimos das a cunto ha cambiado el panorama poltico regional desde que fuera enterrado el ALCA en Mar del Plata. La combinacin de grandes luchas populares y gobiernos surgidos de ellas ha transformado, a partir del caracazo, la situacin en que Cuba resista sola un bloqueo redoblado e intensificado a extremos patolgicos pero cuyo costo poltico puede resultarle pronto insostenible a Estados Unidos, aislado, debilitado y destrozado econmica y socialmente por Bush II con sus fracasadas y costosas aventuras militares y prcticas econmicas para enriquecer a un puado de compinches.

De aquellas luchas surgieron el ALBA, Petrocaribe y Unasur y ya se alzan voces favorables a la integracin donde menos se supona. La crisis capitalista ofrece una oportunidad nica y difcilmente repetible a la libertad e independencia definitiva y la integracin de nuestra Amrica aunque el imperio tratar de impedirlo con tcticas sutiles o desfachatadas pero siempre monrostas. Es la hora de estrechar filas, de poner el inters mayor nuestroamericano por sobre las diferencias y acelerar la integracin de nuestras economas y proyectos nacionales sobre bases de solidaridad y cooperacin como las practicadas por el ALBA. De poner de una vez en funcionamiento el Banco del Sur, indispensable para canalizar los recursos de Amrica Latina al desarrollo armnico y equitativo regional y sentar las bases de la moneda nica, sin la cual no es posible crear una verdadera unin econmica latinocaribea capaz de lidiar con xito frente a los tiburones de las finanzas internacionales.

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