Portada :: Economa :: Especial "El capitalismo cruje"
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-10-2008

Crimen (financiero) contra la humanidad

Jos Saramago
Pblico


La historia es conocida, y, en aquellos tiempos antiguos en que la escuela se proclamaba educadora perfecta, se le enseaba a los nios como ejemplo de la modestia y la discrecin que siempre deberan acompaarnos cuando el demonio nos tentara para opinar sobre lo que no conocemos o conocemos poco y mal. Apeles poda consentir que el zapatero le apuntase un error en el calzado de la figura que haba pintado, por aquello de que los zapatos eran su oficio, pero que nunca se atreviera a dar su parecer sobre, por ejemplo, la anatoma de la rodilla. En suma, un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar. A primera vista, Apeles tena razn, el maestre era l, el pintor era l, la autoridad era l, mientras que el zapatero sera llamado cuando de ponerle medias suelas a un par de botas se tratase. Realmente, hasta dnde vamos a llegar si cualquier persona, incluso la ms ignorante de todas, se permite opinar sobre lo que no sabe? Si no tiene los estudios necesarios es preferible que se calle y deje a los sabedores la responsabilidad de tomar las decisiones ms convenientes (para quin?).

S, a primera vista Apeles tena razn, pero solo a primera vista. El pintor de Felipe y de Alejandro de Macedonia, considerado un genio en su poca, ignor un aspecto importante de la cuestin: el zapatero tena rodillas, luego, por definicin, era competente en estas articulaciones, aunque fuera solo para quejarse, si ese era el caso, de los dolores que senta. A estas alturas, el lector atento ya habr entendido que no es de Apeles ni del zapatero de lo que se trata en estas lneas. Se trata, s, de la gravsima crisis econmica y financiera que est convulsionando el mundo, hasta el punto de que no podemos escapar a la angustiosa sensacin de que llegamos al final de una poca sin que se consiga vislumbrar qu y cmo ser lo que venga a continuacin, tras un tiempo intermedio, imposible de predecir antes de que se levanten las ruinas y se abran nuevos caminos. Cmo lo hacemos? Una leyenda antigua para explicar los desastres de hoy? Por qu no? El zapatero somos nosotros, todos nosotros, que presenciamos, impotentes, el avance aplastante de los grandes potentados econmicos y financieros, locos por conquistar ms y ms dinero, ms y ms poder, con todos los medios legales o ilegales a su alcance, limpios o sucios, normalizados o criminales.

Y Apeles? Apeles son, precisamente, los banqueros, los polticos, las aseguradoras, los grandes especuladores que, con la complicidad de los medios de comunicacin social, respondieron en los ltimos 30 aos, cuando tmidamente protestbamos, con la soberbia de quien se considera poseedor de la ltima sabidura; es decir, aunque la rodilla nos doliera, no se nos permita hablar de ella, se nos ridiculizaba, nos sealaban como reos de condena pblica. Era el tiempo del imperio absoluto del Mercado, esa entidad presuntamente auto reformable y auto regulable encargada por el inmutable destino de preparar y defender para siempre jams nuestra felicidad personal y colectiva, aunque la realidad se encargase de desmentirlo cada hora que pasaba.

Y ahora? Se van a acabar por fin los parasos fiscales y las cuentas numeradas? Ser implacablemente investigado el origen de gigantescos depsitos bancarios, de ingenieras financieras claramente delictivas, de inversiones opacas que, en muchos casos, no son nada ms que masivos lavados de dinero negro, de dinero del narcotrfico? Y ya que hablamos de delitos: tendrn los ciudadanos comunes la satisfaccin de ver juzgar y condenar a los responsables directos del terremoto que est sacudiendo nuestras casas, la vida de nuestras familias, o nuestro trabajo? Quin resuelve el problema de los desempleados (no los he contado, pero no dudo de que ya son millones) vctimas del crash y qu desempleados seguirn, durante meses o aos, malviviendo de mseros subsidios del Estado mientras los grandes ejecutivos y administradores de empresas deliberadamente conducidas a la quiebra gozan de millones y millones de dlares cubiertos por contratos blindados que las autoridades fiscales, pagadas con el dinero de los contribuyentes, fingen ignorar?

Y la complicidad activa de los gobiernos, quin la demanda? Bush, ese producto maligno de la naturaleza en una de sus peores horas, dir que su plan ha salvado (salvar?) la economa norteamericana, pero las preguntas a las que tendra que responder estn en la mente de todos: no saba lo que pasaba en las lujosas salas de reunin en las que hasta el cine nos ha hecho entrar, y no solo entrar, sino asistir a la toma de decisiones criminales sancionadas por todos los cdigos penales del mundo? Para qu le sirven la CIA y el FBI, adems de las decenas de otros organismos de seguridad nacional que proliferan en la mal llamada democracia norteamericana, esa donde un viajero, a su entrada en el pas, tendr que entregar a la polica de turno su ordenador para que este copie el respectivo disco duro? No se ha dado cuenta el seor Bush que tena al enemigo en casa, o, por el contrario, lo saba y no le import?

Lo que est pasando es, en todos los aspectos, un crimen contra la humanidad y desde esta perspectiva debe ser objeto de anlisis, ya sea en los foros pblicos o en las conciencias. No exagero. Crmenes contra la humanidad no son solo los genocidios, los etnocidios, los campos de muerte, las torturas, los asesinatos selectivos, las hambres deliberadamente provocadas, las contaminaciones masivas, las humillaciones como mtodo represivo de la identidad de las vctimas. Crimen contra la humanidad es el que los poderes financieros y econmicos de Estados Unidos, con la complicidad efectiva o tcita de su gobierno, framente han perpetrado contra millones de personas en todo el mundo, amenazadas de perder el dinero que les queda despus de, en muchsimos casos (no dudo de que sean millones), haber perdido su nica y cuntas veces escasa fuente de rendimiento, es decir, su trabajo.

Los criminales son conocidos, tienen nombre y apellidos, se trasladan en limusinas cuando van a jugar al golf, y tan seguros estn de s mismos que ni siquiera piensan en esconderse. Son fciles de sorprender. Quin se atreve a llevar a este gang ante los tribunales? Todos le quedaramos agradecidos. Sera la seal de que no todo est perdido para las personas honestas.

Jos Saramago es Premio Nbel de Literatura



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