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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-10-2008

Sarkozy y Zapatero, son los dueos del tablero y han trucado los dados para que los contrincantes vayan cayendo en las casillas correspondientes
El juego de la oca

Iaki Egaa
Izaronews


La Declaracin Universal de los Derechos Humanos fue firmada el 18 de diciembre de 1948. Dos das despus, cuando la prensa se haba hecho eco de la noticia, el dictador rubricaba la sentencia a muerte de dos vascos, Flix Prez de Lazarraga (Gasteiz) y Andrs Mellado (Portugalete), que eran ejecutados en Barcelona. Derechos humanos a m!, debi pensar el mentor del Ogro.

A comienzos de 1943, los nazis sufriran una contundente e histrica derrota en Stalingrado (hoy Volvogrado). El devenir de la guerra mundial estaba en manos de los Aliados. La estrella de Hitler se apagaba. Franco, que era un canalla y quiz tambin tonto, orden de inmediato la excarcelacin de todos los prisioneros de guerra con condenas inferiores a los 20 aos. Un amplio indulto que afect a miles de presos. Pero, de inmediato y para presentar sus reales, orden la ejecucin del gasteiztarra Luis lava que haba espiado precisamente para los Aliados. sta vez en Madrid. Para compensar.

Luego, otros canallas, para ms escarnio, nombraran al ferrolano, sucesivamente, Padre de la Provincia, Diputado General Honorario e Hijo Adoptivo. Vamos, como la Trinidad catlica, si alguien lo entiende. Yo, desde luego, no.

Al otro lado de la frontera se las gastaban tambin. Quizs el ruido de la plvora era ms atenuado, pero los canallas eran tan numerosos que, asimismo, ocultaban los rayos del sol. De Gaulle haba sido el salvador de la patria, el que haba echado a Ptain con ayudas exteriores. Con la aureola de lder, llev a la juventud a nuevos holocaustos en Indochina, Argelia, Marruecos En nombre de la patria.

En 1946, un burln Marc Lgasse era encarcelado en Baiona por un folleto del que apenas se haban repartido unas decenas de ejemplares: Hordago. La acusacin, les juro que no miento, de traca: intento de robo a la Repblica de un territorio francs, cest dire, le Pays Basque. La traduccin quizs no es muy literaria, pero el sentido es cierto. Lgasse, el separatista, no fue fusilado, afortunadamente.

Al empezar el artculo deseba referirme al presente, pero no puedo menos que apuntar una ltima referencia histrica. Muchas veces he odo decir que la Revolucin francesa es la madre de los derechos humanos que disfrutamos en la actualidad. Aquella Revolucin que conden a miles de vecinos de Sara, Azkaine y otras localidades a la deportacin lo hizo con un prembulo neurtico: Esta medida, obligada por la perversidad de monstruos indignos de ser franceses. Los indignos de ser franceses, por descontado, los vascos continentales. Y los aventajados, por descontado valga la redundancia del descuento, los revolucionarios. A veces me cuesta diferenciar a un agitador poltico de un fantico del ftbol.

Entro en harina, con el permiso de ustedes, tras estas breves acotaciones, autnticas a pesar de lo inslito de ellas, que, probablemente, no vengan al caso, pero inciden en la idea que me ronda. En el mundo pblico, los detalles no existen. Las disertaciones no valen para nada. La interpretacin ms acertada es intil en la mayora de los casos y la ms peregrina puede dar en el clavo. La vanidad quizs sirva para explicar alguna salida de tono. Pero el fondo de la cuestin es siempre el mismo: el ordeno y mando, que para el caso es como retrotraernos al origen de los tiempos. Manu militari. Y el que se salga de la foto acabar, segn la ocasin, como Prez de Lazarraga, Mellado, Lgasse o los deportados por la Revolucin.

Y me viene como anillo al dedo para explicarles lo que me bulle en la cabeza, ese juego al que tantas veces, de nios y no tanto, nos hemos enganchado, el de la Oca. El Juego de la Oca, el que efectivamente tiene 63 casillas y al que, sin ser grandes estrategas, nos podemos sumar con un dado y un poco de suerte. sta, sin duda, para ganar. A no ser, como sucede a menudo, que el dueo del tablero establezca las reglas y ejerza el medieval derecho de pernada. En sas estamos.

Refresco el Juego de la Oca, para quienes tengan una memoria ms frgil. Tres casillas son las temibles, las que suponen, a la postre, la derrota del contendiente. Y estas son: el pozo, la crcel y la calavera. Quizs sea el pozo la ms daina. Hasta que no caiga otro en l, el participante no puede salir, en ocasiones, hasta la eternidad. De la crcel qu contar, seis turnos sin tirar, lo que significa, en la mayora de los casos, muchsimo tiempo. El arroz se pasa, se almidona y pierde su sabor. La calavera, el ltimo de los contratiempos, est a slo cinco casillas de la victoria. El participante que cae en ella, saboreando ya las mieles de la victoria, debe volver a iniciar el juego. Para entonces sus contrincantes han alcanzado la luna.

Pues bien, vivimos los tiempos del Juego de la Oca. Sarkozy y Zapatero, emulando a sus predecesores, son los dueos del tablero y han trucado los dados para que los contrincantes vayan cayendo en las casillas correspondientes. En el pozo estn los anticonstitucionales, separatistas, republicanos, anticapitalistas. Su avance est capado por decreto. No tienen permiso para jugar en igualdad de condiciones. Los medios de comunicacin se encargarn de despejar las casillas anteriores para que inevitablemente, los participantes caigan al abismo. Son los ilegales. Ya se sabe que para salir del pozo tiene que caer otro en l. No importa, las normas se cambian. Hay pozos para todos. Cuatro, cuatrocientos o un milln.

La crcel. Qu les voy a contar que no sepan?, incluso lo que intuyen pero no desean saber, volviendo la vista a otro lado, las torturas salvajes que hasta el Relator de la ONU o Amnesty International denuncian sistemticamente. En la crcel estn todos los que empezaron a jugar y tomaron algn tipo de ventaja. Con la crcel se amenaza a los que an no han ido al pozo. Cuntas detenciones orden Pars hace unas semanas aparentemente sin ton ni son? Eran los detenidos indignos de ser franceses?

La calavera. A su casilla llegan los ms predispuestos a la seduccin, perdnenme la expresin. Seducidos por los dueos del juego, atisban la meta a pocas casillas. Pero caen, irremisiblemente, en la calavera y a volver a empezar. Las consultas son palabras mayores, ponen en entredicho al juego mismo y sirven para mover el tablero que lleva pegado a la mesa ni se sabe cunto tiempo. De entre los apestados, los de la calavera son los nicos que pueden tirar el dado. El resto, los del pozo y los de la crcel, no tienen siquiera dados.

En fin, vuelvo brevemente a la historia para concluir mi alegato. A mediados de febrero de 1968, el rgimen franquista permita la enseanza en euskara, con lmites eso s, pero rompa la inercia de los aos precedentes. Lo dijeron los medios: un gran paso. Diez das despus, el gobernador civil de Bizkaia clausuraba la ikastola de Markina. Pues eso. No crean nada de lo que digan. Nos han trasladado a las casillas innobles del Juego. Y si publican manifiestos por el euskara, anuncian desbloqueo de transferencias o nos endulzan con el rescate de nuestros ahorros ya sabemos lo que viene. Seoras y seores: abran sus paraguas.



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