Portada :: Economa :: Especial "El capitalismo cruje"
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-10-2008

La depresin, una visin a largo plazo

Immanuel Wallerstein
La Jornada


La depresin ya empez. Algo cohibidos, los periodistas siguen preguntndole a los economistas si ser que tal vez slo estamos entrando a una mera recesin. No lo crean ni por un minuto. Estamos ya en el comienzo de una depresin mundial de gran envergadura con desempleo masivo en casi todas partes. Puede asumir la forma de una deflacin nominal clsica, con todas sus consecuencias negativas para la gente comn. Es un poquito menos probable que asuma la forma de inflacin galopante, que es simplemente otro modo en que los valores se desploman, y que es incluso peor para la gente comn.

Por supuesto que todo el mundo se pregunta qu fue lo que dispar esta depresin. Sern los instrumentos derivados, que Warren Buffett llama armas financieras de destruccin masiva? O son acaso las hipotecas de segundo grado? O los especuladores del petrleo? Jugar a las culpas no tiene importancia real. Eso es concentrarse en el polvo, como Fernand Braudel le llamaba, de los eventos de corta duracin. Si queremos entender lo que est ocurriendo necesitamos echar un vistazo a otras dos temporalidades, que son mucho ms reveladoras. Una es la de los vaivenes cclicos de media duracin. La otra es aquella de las tendencias estructurales de larga duracin.

La economa-mundo capitalista ha tenido, durante varios cientos de aos, por lo menos, dos formas importantes de vaivenes cclicos. Uno son los llamados ciclos de Kondratieff que histricamente tenan una duracin de unos 50-60 aos. Y otros son los ciclos hegemnicos que son mucho ms largos.

En trminos de los ciclos hegemnicos, Estados Unidos fue un contendiente emergente de dicha hegemona por ah de 1873, logr su dominacin hegemnica en 1945 y ha ido declinando desde los aos 70. Las locuras de George W. Bush han transformado ese lento declinar en uno precipitado. Y ahora, estamos ya lejos de cualquier asomo de hegemona estadunidense. Hemos entrado, como ocurre normalmente, en un mundo multipolar. Estados Unidos permanece como potencia fuerte, tal vez la ms fuerte, pero continuar declinando en relacin con otras potencias en las dcadas venideras. No hay mucho que nadie puede hacer para cambiar eso.

Los ciclos de Kondratieff tienen una temporalidad diferente. El mundo sali de la ltima fase B del ciclo Kondratieff en 1945, y entonces vino el vuelco ms fuerte hacia la fase A en la historia del sistema-mundo moderno. Lleg a su clmax cerca de 1967-1973, y comenz su descenso. Esta fase B ha sido mucho ms larga que las fases B previas y seguimos en ella.

Las caractersticas de una fase B de Kondratieff son bien conocidas y coinciden con lo que la economa-mundo ha experimentado desde los aos 70. Las tasas de ganancia en las actividades productivas bajan, especialmente en aquellos tipos de produccin que han sido ms rentables. En consecuencia, los capitalistas que deseen niveles de ganancia realmente altos se inclinan hacia el mbito financiero, y se involucran en lo que bsicamente es especulacin. Para que las actividades productivas no se vuelvan tan poco redituables, tienden a moverse de las zonas centrales a otras partes del sistema-mundo, negociando costos menores de transaccin por costos menores de personal. Es por eso que comienzan a desaparecer los empleos en Detroit, Essen y Nagoya, y que se expanden las fbricas en China, India y Brasil.

En cuanto a las burbujas especulativas, algunas personas siempre hacen mucho dinero con ellas. Pero tarde o temprano las burbujas especulativas siempre revientan. Si uno se pregunta por qu esta fase B del ciclo Kondratieff ha durado tanto, es porque los poderes existentes el Departamento del Tesoro y el Banco de la Reserva Federal estadunidenses, el Fondo Monetario Internacional, y sus colaboradores en Europa occidental y Japn han intervenido en el mercado de modo regular e importante para llevar a puerto la economa-mundo en 1987, al desplomarse el mercado de la bolsa; en 1989, en el colapso de los prstamos y ahorros en Estados Unidos; en 1997, en la cada financiera de Asia oriental; en 1998, por los malos manejos del llamado fondo de manejo de capitales de largo plazo (mundialmente conocido por su nombre en ingls Long Term Capital Management); en 2001-2002, con Enron. Aprendieron las lecciones de las previas fases B de Kondratieff, y los poderes existentes pensaron que podan vencer al sistema. Pero hay lmites intrnsecos para hacer esto. Y ahora hemos llegado a ellos, como Henry Paulson y Ben Bernanke lo estn aprendiendo para su vergenza y tal vez para su asombro. Esta vez no ser tan fcil, probablemente sea imposible, evitar lo peor.

En el pasado, una vez que una depresin daba rienda suelta a sus estragos, la economa-mundo se levantaba, sobre la base de innovaciones que podan ser cuasi monopolizadas por un tiempo. As que cuando la gente dice que el mercado de la bolsa de valores se volver a levantar, es esto en lo piensa que ocurrir, esta vez como en el pasado, despus de que las poblaciones del mundo hayan resentido todo el dao causado. Y tal vez as sea, en unos pocos aos o as.

Hay sin embargo algo nuevo que puede interferir con este bonito patrn cclico que ha sostenido al sistema capitalista por unos 500 aos. Las tendencias estructurales pueden interferir con las tendencias cclicas. Los rasgos estructurales bsicos del capitalismo como sistema-mundo operan mediante ciertas reglas que pueden trazarse en una grfica como un equilibrio en movimiento ascendente. El problema, como con todos los equilibrios estructurales de todos los sistemas, es que con el tiempo las curvas se mueven mucho ms all del equilibrio y se torna imposible regresarlas a ste.

Qu ha hecho que el sistema se mueva tan lejos del equilibrio? En breve, lo que ocurre es que a lo largo de 500 aos los tres costos bsicos de la produccin capitalista personal, insumos e impuestos han subido constantemente como porcentaje de los precios posibles de venta, de tal modo que hoy hacen imposible obtener grandes ganancias de la produccin cuasi monoplica que siempre fue la base de la acumulacin capitalista significativa. No es porque el capitalismo est fallando en lo que hace mejor. Es precisamente porque lo ha estado haciendo tan bien que finalmente min la base de acumulaciones futuras.

Lo que ocurre cuando alcanzamos un punto as es que el sistema se bifurca (en el lenguaje de los estudios de la complejidad). Las consecuencias inmediatas son una turbulencia altamente catica, que nuestro sistema-mundo est experimentando en este momento y que seguir experimentando por unos 20-50 aos. Como todos empujan en cualquier direccin que piensan que es mejor en lo inmediato para cada quien, emerger un orden del caos en uno de los dos muy diferentes senderos alternos.

Podemos aseverar con confianza que el presente sistema no sobrevivir. Lo que no podemos predecir es cul nuevo orden ser el elegido para remplazarlo, porque ste ser el resultado de una infinidad de presiones individuales. Pero tarde o temprano, un nuevo sistema se instalar. No ser un sistema capitalista pero puede ser algo mucho peor (aun ms polarizado y jerrquico) o algo mucho mejor (relativamente democrtico y relativamente igualitario) que dicho sistema. Decidir un nuevo sistema es la lucha poltica mundial ms importante de nuestros tiempos.

En cuanto a las perspectivas inmediatas de corta duracin ad interim, es claro lo que ocurre en todas partes. Nos hemos estado moviendo hacia un mundo proteccionista (olvdense de la llamada globalizacin). Nos hemos estado moviendo hacia un papel mucho mayor del gobierno en la produccin. Aun Estados Unidos y Gran Bretaa estn nacionalizando parcialmente los bancos y las moribundas grandes empresas. Nos movemos hacia una distribucin populista conducida por el gobierno, que puede asumir modos socialdemcratas a la izquierda del centro o formas autoritarias de extrema derecha. Y nos movemos hacia conflictos sociales agudos al interior de algunos estados, debido a que todo el mundo compite por un pastel ms pequeo. En el corto plazo, no es, de ningn modo, un panorama agradable.

Traduccin: Ramn Vera Herrera

Immanuel Wallerstein



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