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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-10-2008

Resea del libro "Imperialismo humanitario", de Jean Bricmont
Cuando los derechos humanos son un pretexto para las intervenciones militares imperialistas

Daniel Ravents
Sinpermiso


El fsico de la Universidad de Lovaina y activista belga Jean Bricmont, miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso (1), ha escrito un libro que hace pocas semanas se ha editado en castellano: Imperialismo humanitario. El uso de los Derechos Humanos para vender la guerra (2). Se trata de un libro que, por lo pronto, tiene dos virtudes: aporta una informacin muy pormenorizada y polemiza de forma convincente con algunas posiciones mantenidas por algunos sectores de los movimientos pacifistas.

Con este libro, Bricmont pretende aportar una modesta contribucin a la reconstruccin de la izquierda. Por izquierda, dice el autor, debe entenderse un triple combate que se ha dado histricamente: a) por el control social de la produccin, b) por la paz y contra el imperialismo, y finalmente c) por la defensa de la democracia, de los derechos del individuo, de la igualdad de gnero, de las minoras y del medio ambiente. Aade una precisin importante. La vieja izquierda (que llega, segn el autor, hasta mediados de los 60 del siglo XX) estaba muy centrada en los dos primeros aspectos, despreciando al tercero, mientras que la nueva izquierda se centra en el tercero olvidando buena parte de los dos primeros.

 

Ante el gran intervencionismo militar de EEUU y sus aliados, lo que Bricmont llama nueva izquierda ha oscilado entre el imperialismo humanitario y el relativismo cultural. La primera posicin defendera que nuestros valores universales nos dan el derecho y hasta nos obligan a intervenir en cualquier lugar y que cuestiona poco o nada las guerras imperialistas. Gran parte del libro est dedicada a combatir esta primera posicin. De ah el ttulo. La segunda posicin, en cambio, si bien en general es contraria a la guerra, considera que no hay tal cosa como una postura moral con valor universal, en cuyo nombre se pueda juzgar objetivamente a otras sociedades y culturas (o la nuestra). Pues bien, lo que pretende con este libro Bricmont es la defensa de una tercera posicin: el rechazo al intervencionismo al mismo ti empo que acepta como deseables los objetivos que ste procura alcanzar. De forma explcita el autor afirma: [L]as crticas aqu contenidas a la utilizacin ideolgica de los derechos humanos de ningn modo cuestionan la legitimidad de las aspiraciones contenidas en la Declaracin de los Derechos Humanos de 1948. Dicho con otras palabras, el rechazo de determinadas prcticas en algunos pases, no debe conllevar la defensa de las intervenciones militares porque la suma de daos es mucho mayor que los beneficios que se consiguen.

 

La edicin castellana de este libro incluye un largo, ms de 40 pginas, y jugoso prlogo de Noam Chomsky, por quien Jean Bricmont siente una confesada consideracin. En un artculo muy reciente (3) en el Irish Times del lingista del MIT podemos leer: Por espectacular contraste, en la fase neoliberal que sigui al desplome del sistema de Bretton Woods en los aos 70, el Tesoro estadounidense contempla ahora la libre movilidad de los capitales como un derecho fundamental, a diferencia, ni que decir tiene, de los pretendidos derechos garantizados por la Declaracin Universal de Derechos Humanos: derecho a la salud, a la educacin, al empleo decente, a la seguridad, y otros derechos que las administraciones de Reagan y Bush han displicentemente considerado como cartas a Santa Claus, ridculos o meros mitos. Esta alusin que hace Chomsky a la carta a Santa Claus se refiere exactamente a las palabras empleadas por Jeane Kirkpatrick, cuando era embajadora de la administracin Reagan en la ONU, en una conferencia sobre derechos humanos realizada en el Kenyon College, la ms vieja institucin universitaria privada de Ohio, el 4 de abril de 1981. Bricmont dedica un buen nmero de pginas a esta cuestin, es decir, a las distintas prioridades que EEUU y sus aliados conceden segn qu tipo de derechos se trate. Los derechos individuales y polticos estn en la Declaracin de 1948. Pero tambin estn los derechos econmicos y sociales. A Kirkpatrick estos ltimos le merecieron aquel despreciativo comentario. Bricmont plantea al respecto la siguiente pregunta: qu diran nuestra prensa y nuestros intelectuales si algn dirigente del Tercer Mundo describiese los derechos individuales y polticos como una carta a Santa Claus.

Un captulo entero de Imperialismo humanitario lleva por ttulo Los argumentos dbiles y fuertes en la oposicin a la guerra. El autor pone como argumentos fuertes: la defensa del derecho internacional y la perspectiva antiimperialista. Este segundo argumento es ejemplificado por un supuesto: qu sucedera si un pas pusiera en prctica las ideas de los movimientos altermundialistas o por la justicia global? (es decir, el repudio a la deuda externa, la reapropiacin de los recursos naturales, impuestos fuertes a los beneficios empresariales, construccin de servicios pblicos, o incluso la moderadsima Tasa Tobin). La reaccin de EEUU, segn Bricmont, no sera muy diferente a la que se tuvo contra Allende, Lumumba, Arbenz y tantos otros. Reaccin que incluira: sabotaje econmico, escalada de la subversin interna (y la represin de este hipottico gobierno sobre los grupos sociales, polticos y religiosos que a esta tarea se prestaran, sera inmediatamente denunciada como una violacin de los derechos humanos), la posibilidad de un golpe militar y, si todo eso an no fuera suficiente, la intervencin armada directa de los EEUU. Es decir, una nueva Baha de los Cochinos, un nuevo Vietnam o nuevas Contras. Algn pas latinoamericano, Venezuela destacadamente nos recuerda el autor, est pasando actualmente por alguna de estas fases. Hace algunos aos, en 1984, la CIA public un manual (llamado curiosamente Operaciones Psicolgicas) que estaba destinado a los luchadores por la libertad, pues as era como el presidente de EEUU Ronald Reagan consideraba a la Contra. Las instrucciones que se recomendaban en este manual eran del siguiente tenor: secuestrar a todos los funcionarios o agentes del gobierno sandinista, denunciar a la polica a un sujeto que se resiste a unirse a la guerrilla mediante una carta que contenga falsas acusaciones de ciudadanos no implicados en el movimiento, se contratar a criminales profesionales para llevar a cabo tareas especficamente seleccionadas Concluye Bricmont este apartado del antiimperialismo como argumento fuerte de oposicin a la guerra: [E]l movimiento altermundista no puede renunciar a adoptar una firme postura antiintervencionista y antiimperialista.

 

El prximo 10 de diciembre se cumplir el 60 aniversario de la Declaracin de los Derechos Humanos. Centenares y miles de actos de todo tipo se estn haciendo y se harn para conmemorar este aniversario. Si bien hay (y habr) honrossimas excepciones, muchos de los actos que se han hecho (y que se harn) son poco ms que un festival, en la forma, y un bla bla, en el contenido. Este libro de Jean Bricmont es un buen ejercicio de reflexin que poco tiene que ver con gran parte de este festival conmemorativo.

 

NOTAS :
(1) Coautor con el fsico estadounidense Alan Sokal de Imposturas intelectuales (Paids, 1999), un demoledor alegato contra el postmodernismo y la izquierda acadmica relativista. Puede leerse una larga entrevista con Bricmont en el nmero 3 de Sin Permiso .
(2) Ed. El Viejo Topo, 2008.
(3) Traducido al castellano y publicado por Sin Permiso con el ttulo de La cara antidemocrtica del capitalismo, al descubierto .

 

Daniel Ravents es miembro del Comit de Redaccin de SINPERMISO . Su ltimo libro es Las condiciones materiales de la libertad (Ed. El Viejo Topo, 2007).


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