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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-10-2008

Intervencin de Gloria Elgueta en la inauguracin del Memorial de Londres 38
"Hay una demanda de verdad y justicia insatisfecha"

Rebelin


Autoridades presentes, amigos y amigas, compaeras y compaeros:

Hay unos versos del poeta mexicano Octavio Paz que bien podran haber sido escritos pensando en el pasado de este lugar que hoy nos convoca. Dice as,

Mis pasos en esta calle
Resuenan
En otra calle
Donde
Oigo mis pasos,
Pasar en esta calle
Donde
Solo es real la niebla.

Muriel Dockendorff, detenida desaparecida que permaneci secuestrada en Londres 38, tambin escribi sobre la niebla en aquel terrible mes de octubre de 1974, cuando tena 22 aos. En carta a su amiga Sandra le deca:

"Me recuerdo cuando te conoc en la casa del terror (…). En esos momentos en que una luz era un sueo. O un milagro. Sin embargo, fuiste luz en esas tinieblas. Fuimos una en un revs. Hoy, miles de reveses ms tarde te veo como entonces como s que estars hoy, en algn sitio, siempre mirando al frente. Nos encontraremos a travs de la niebla que despejaremos. No me olvides" .

Hay en esa promesa y en la solicitud que hiciera Muriel, un imperativo tico y poltico, que de alguna manera transmiti a quienes sobrevivimos, a quienes han dado testimonio, a todos quienes hemos luchado. Hoy, despejar la niebla significa, no slo develar una historia oculta e incompleta, implica tambin hacer verdad y justicia plenas, convirtiendo esta demanda en un compromiso del conjunto de la sociedad.

Con frecuencia suele olvidarse que las diversas prcticas represivas organizadas bajo el sistema de Terrorismo de estado que sufrimos, afectaron a todo el pas y no slo a los grupos y personas que fueron vctimas de las formas de represin ms extremas y brutales. Las detenciones y allanamientos masivos, las relegaciones, el exilio y el terror generalizado alcanzaron a sectores muy amplios, y de distinta manera a toda la sociedad.

Hay que recordar tambin, una y otra vez, que para implementar un sistema de ese tipo se requiri de mltiples voluntades, de recursos materiales y financieros, de personal y elementos tcnicos. Fue necesario instalar ciertos procedimientos operativos, militares y administrativos que lo hicieran posible y que lo constituyeran como parte de la "normalidad".

Y as como hubo grupos e individuos que resistieron, otros celebraron, colaboraron, consintieron, o simplemente se adaptaron. El terror cont con algn grado de consenso social que puso en evidencia que nuestra sociedad probablemente era -y sigue siendo-- mucho ms autoritaria de lo que frecuentemente estamos dispuestos a aceptar. Ello implica preguntarnos por el tema de la responsabilidad.

En este sentido, pensamos que las tareas relacionadas con el conocimiento y sancin social del sistema de terror que nos gobern, no puede ser asumida slo por las organizaciones de ex detenidos y familiares de las vctimas directas, sino que debe ser enfrentada como una tarea del conjunto de la sociedad, respecto de la cual el Estado chileno tiene una responsabilidad central.

Hay que subrayar la obligacin que tienen los estados democrticos de promover, respetar y garantizar los derechos humanos, incluidos los derechos a la verdad, la justicia y a la reparacin. Ello conlleva tambin el deber y la responsabilidad del Estado de garantizar lo que se ha denominado el "derecho de los ciudadanos a la memoria".

La poltica pblica que lo haga posible no debe buscar instaurar una memoria, sino garantizar su ejercicio y la posibilidad de construirla, a travs del debate poltico, social y cultural que deben poder efectuar los ciudadanos en el espacio pblico. Ello no tiene slo una funcin individual respecto de las vctimas, sino que posee importantes dimensiones sociales, polticas e histricas que influyen decisivamente en nuestro presente.

En esta perspectiva, a quienes hemos impulsado estas iniciativas relacionadas con Londres 38, nos ha animado un doble objetivo: contribuir a la elaboracin y transmisin de las memorias relacionadas con este lugar, y junto con ello, promover la democratizacin de la sociedad y el fortalecimiento de un Estado democrtico de derecho.

Pero como la memoria es un trabajo, y recordar es un proceso cuya vitalidad reside en su carcter siempre inconcluso, creemos que no se puede sacralizar el pasado y a sus protagonistas, sta es una forma de cierre que congela toda reflexin y conduce inevitablemente a la impotencia poltica, al igual que aquellas categoras morales que reducen todo a una oposicin entre hroes y traidores, o el reduccionismo que encierra a las personas en su sola condicin de vctimas, olvidando que fueron sujetos activos, actores sociales y polticos dotados de voluntad y proyectos.

Nuestra preocupacin es tambin entonces una preocupacin por el presente. Por eso, este gesto conmemorativo quiere abrir, estimular la memoria para preguntar incesantemente por qu, cmo y qu circunstancias hicieron posible que eso que condenamos pasara y, sobre todo, qu debemos hacer, no slo en un futuro lejano sino hoy.

El "Nunca ms" no es un tema del futuro, sino una tarea actual. Sin embargo, no est garantizada por el solo conocimiento del horror. Es necesario promover un juicio racional y poltico sobre lo que pas y sobre su relacin con este tiempo, en el cual seguimos conviviendo con la impunidad. Hay una demanda de verdad y justicia insatisfecha y mientras no exista una respuesta plena a esa exigencia, el pasado seguir siendo parte de nuestra actualidad.

Pero el "Nunca ms" no debe ser entendido slo como una prevencin respecto de las expresiones ms extremas del terrorismo de Estado que conocimos en el pasado, junto con ello es un imperativo denunciar y alertar sobre aquellas prcticas del Estado que hoy lesionan, o limitan, los derechos fundamentales de las personas y sus posibilidades de expresin, manifestacin y organizacin. Hemos dicho e insistiremos en ello: la actividad de hacer memoria que no se inscriba en un proyecto presente equivale a no recordar nada.

En la actualidad, los avances en los discursos y la introduccin de reformas a la legislacin en distintos mbitos, no siempre van acompaados de cambios efectivos en las prcticas. Diversos sectores estn siendo afectados por el Estado en sus derechos. Entre ellos el derecho a la justicia, limitado gravemente por la vigencia de la Ley de amnista y por los criterios aplicados en fallos recientes de los tribunales que han reducido al extremo las penalidades, incluso en casos de delitos considerados crmenes contra la humanidad.

Por otra parte, el derecho al debido proceso se ve frecuentemente vulnerado, por la persistencia de la jurisdiccin militar sobre la poblacin civil, otra de las herencias de la dictadura a la que se debera poner fin. Junto con ello hay que recordar la ratificacin an pendiente, por parte de Chile, de instrumentos internacionales de gran importancia, como son el Tribunal Penal Internacional y la Convencin contra la desaparicin forzada.

De igual forma, los derechos a la libre expresin, reunin y manifestacin en el espacio pblico se ven permanentemente afectados por una represin policial desmedida, como ha sucedido en el caso de los trabajadores, o de los movimientos estudiantiles, tanto secundarios como universitarios, que en los ltimos aos se han movilizado en defensa del derecho a la educacin.

En el mbito de los derechos sociales y econmicos, se mantiene una legislacin ampliamente restrictiva del derecho a huelga, cuestin que afecta toda demanda de los trabajadores por remuneraciones justas y mejores condiciones de trabajo. Asimismo, persiste un deficiente modelo de reconocimiento constitucional de los pueblos indgenas, prcticas de violencia y hostigamiento en contra de sus comunidades.

Frente a estos problemas y demandas pendientes no podemos ser indiferentes. Cuando estas realidades se naturalizan y nos acostumbramos a convivir con ellas, todos sufrimos una nueva y cotidiana derrota.

Entonces, las preguntas que nos planteamos respecto a qu hacer con este espacio, con el sitio histrico que constituye Londres 38, se vinculan estrechamente con el presente. Pensamos que toda intervencin y uso futuro que se haga de este lugar debe estar orientado a convertirlo en un espacio de memoria. Pero, qu recordar?, para qu?, cmo hacer memoria?, cmo transmitir y representar lo que signific el Terrorismo de estado? cmo transmitir las experiencias de resistencia? cmo involucrar a otros sectores de la sociedad que hasta ahora se han mantenido ajenos a estas preocupaciones?

Estas preguntas han estado presentes en las consultas y discusiones que hemos realizado. Distintas personas y grupos coinciden al describir lo que imaginan en Londres 38. ste debera ser un lugar de acceso pblico, abierto a toda la sociedad. Un espacio donde sea posible conocer y comprender la vida, las experiencias y pensamiento de los protagonistas de esta historia y no slo la represin de la que fueron vctimas. En este mismo sentido, el lugar debera ser tambin un espacio de reflexin y debate, de encuentro y creacin cultural.

De alguna manera esto ya est sucediendo: Londres 38 ya es un espacio de memoria, escenario y motivo de actividades y manifestaciones sociales, polticas y culturales. Su historia y su actualidad son temas de inters para investigadores y creadores; y quienes fueron parte de esta historia y sobrevivieron, trabajan en la transmisin de sus memorias. stas, no estn referidas slo a la experiencia del terror sino tambin a las vivencias y a las prcticas previas a la dictadura. Al tejido social y poltico del que formaban parte, a los lazos que los unan. Hace aos, el filsofo chileno Patricio Marchant describi aquellos lazos de manera conmovedora:

"Para quienes vivimos (ese perodo) a travs de la msica de la palabra compaero, (sta) constituy la nica experiencia tica y poltica de nuestra vida, esa nuestra absoluta superioridad moral --ese ser distinto, de otra especie— sobre quienes nada supieron de la palabra compaero. Mrito, evidentemente, no de nosotros, no de nuestra individualidad o de nuestro "ser persona". Mrito de esa palabra, de esa msica compaero, msica-palabra que no fue inventada por alguien. Msica, palabra que dice cules eran las fuerzas de ese proceso histrico y nos sealaba –slo eso—la posibilidad de un co-responder a ese proceso (…). Ese sueo, un corto tiempo de realidad: Chile un pas digno de respeto".(1)

La obra que inauguramos hoy es tambin una forma de contribuir a recordar y relatar parte de esa historia anterior al terror. Ella tiene un doble significado. En primer lugar, histrico y conmemorativo, ya que al proponernos su realizacin quisimos recordar la memoria asociada a este recinto, tantas veces, y por tan largo tiempo ocultada. Junto con ello, quisimos dar cuenta de la identidad poltica y generacional de las vctimas. Recordar que, en su inmensa mayora, eran militantes del MIR, jvenes que fueron parte activa de las luchas sociales y polticas de la poca. Hombres y mujeres que optaron por resistir a la dictadura, parte de aquellos que desde un principio, lucharon por recuperar la democracia. Es por esta razn que hoy no pueden estar ausentes de su construccin: una sociedad que se precia de democrtica no puede serlo, si olvida a aquellos que lucharon por ella, porque ese olvido, no pesa slo para los secuestrados y desaparecidos, para los omitidos, sino para la sociedad misma que olvida un trozo de su propia vida.

Concebimos esta intervencin en la calle Londres como una marca en medio de la ciudad de Santiago. Un camino para desandar el olvido, para remontar la desmemoria, para descubrir bajo las sucesivas borraduras, las huellas de los crmenes cometidos pero, sobre todo, el recuerdo de las luchas y de esos vnculos que unieron a sus protagonistas en una trama social y poltica hoy inexistente que, no obstante, busca su recomposicin.

El memorial es una intervencin, a lo largo de la calle Londres, mediante pequeas placas de mrmol blanco y granito negro, que repiten el efecto de las baldosas que los detenidos vean, por debajo de la venda que les cubra los ojos, al ingresar a este centro de detencin. De la misma manera, ahora, al fijar la vista en el suelo, los habitantes de la ciudad de Santiago repetirn el recorrido y el gesto al que los prisioneros fueron forzados. En la vereda, sobre placas de fierro, se han inscrito los nombres, la edad y la militancia de las 96 personas que fueron asesinadas, murieron a consecuencia de las torturas o desaparecieron desde esta casa por la accin de agentes del Estado chileno.

Las placas fueron dispuestas en orden cronolgico segn la fecha de detencin de los prisioneros y prisioneras. En una segunda etapa, el proyecto contempla tambin la instalacin, en la fachada del inmueble, del nmero 38 sobre el 40. De esta forma, la restitucin de la numeracin original se har sobre la huella del intento de ocultamiento.

En todo esto hay un esfuerzo dirigido a hacer memorables, a travs de formas pblicas y duraderas, los hechos y las personas que recordamos. Sin embargo, sabemos muy bien que no hay nada ms invisible que un monumento cuando pasa a ser parte del paisaje urbano y se olvida. Ningn monumento garantiza la pervivencia del recuerdo, por el contrario, muchas veces lleva implcita alguna forma de cierre o clausura, puesto que lleva a pensar que con su presencia ya se ha saldado el tema. En realidad, "la mejor memoria es una conciencia alerta, (porque) el recuerdo puede grabarse en el cemento, pero solo vive en los corazones y en la mente de quienes habitan la ciudad".(2)

Como un nuevo comienzo y expresin de esa memoria inconclusa y abierta a las exigencias de nuestro tiempo, inauguramos esta intervencin en la calle Londres. Un espacio y una memoria que se construye para imaginar un futuro compartido, desde la recuperacin del tiempo pasado, cuyos protagonistas son las primeras figuras a recordar.

Para terminar, citando a Primo Levi, quisiramos que a travs de este gesto, "un resto de las palabras de los que ya no pueden hablar, encuentre un espacio, un mbito de audicin, una representacin, en el propio presente".

(1) Patricio Marchant; Pablo Oyarzn et alt. Editores, Escritura y temblor; Editorial Cuarto propio, Santiago, 2000; pag. 304.

(2) Estela Schindel, Varios autores, Memoria en construccin, un debate sobre la ESMA, La Marca Editora, Buenos Aires; pag. 202

Londres 38: Cronologa de una masacre.

Listado completo en orden conolgico, por fecha de detencin y/o secuestro de las 96 personas recludas en el recinto clandestino de detencin de Londres 38 y que fueron asesinadas, murieron a consecuencia de las torturas o desaparecieron desde esa casa por la accin de agentes del Estado chileno, especficamente de la Direccin Nacional de Inteligencia (DINA), entre octubre de 1973 y septiembre de 1974.

PRIMERA ETAPA (16 de octubre de 1973 - 25 de enero de 1974)

Asesinados

Octubre 1973

16 de octubre

  • Adler Zulueta Carlos Rodolfo , 25 aos, sin militancia reconocida
  • Daz Agero Beatriz Elena , 26 aos, MIR
  • Garretn Romero Vctor Alejandro , 56 aos, sin militancia reconocida
  • Montecinos Slaughter Ricardo Cristin , 27 aos, sin militancia reconocida
  • Saa Pizarro Julio Andrs , 37 aos, sin militancia reconocida
  • Salas Paradisi Jorge Miguel , 25 aos, sin militancia reconocida

    Diciembre 1973

    Martes 18/12/73

  • Gmez Vega Alejandro Patricio , 22 aos, PC

    Miercoles 19/12/73

  • Orellana Prez Luis Emilio , 25 aos, PC 

    Jueves 20/12/74

  • Canales Vivanco Luis Alberto , 27 aos, PC
  • Cuevas Moya Carlos Alberto , 21 aos, PC
  • Rojas Castro Pedro , 21 aos, PC

    D esaparecidos

    Enero 1974

    Martes 22/01/74

  • Orellana Meza Jos Guillermo , 35 aos, PS
  • Jueves 24/01/74

  • Salamanca Morales Ernesto Guillermo , 20 aos, PC

    Viernes 25/01/74

  • Rubilar Morales Gerardo Ismael , 25 aos, PC

    SEGUND A ETAPA (20 de mayo de 1974 - 05 de septiembre de 1974).

    Desaparecidos

    Mayo 1974

    Lunes 20/05/74

  • Vallejos Villagrn Alvaro Modesto , 25 aos, MIR

    Jueves 23/05/74

  • Grez Aburto Jorge Arturo , 28 aos, MIR

    Lunes 27/05/74

  • Reyes Gonzlez Agustn Eduardo , 23 aos, MIR

    Junio 1974

    Martes 04/06/74

  • Cubillos Glvez Carlos Luis , 20 aos, MIR

    Sabado 15/06/74

  • Ziede Gmez Eduardo Humberto , 27 aos, MIR

    Lunes 17/06/74

  • Fioraso Chau Albano Agustn , 23 aos, MIR

    Martes 18/06/74

  • Espinoza Mndez Jorge Enrique , 24 aos, MIR

    Martes 25/06/74

  • Villarroel Ganga Vctor Manuel , 18 aos, MIR

    Miercoles 26/06/74

  • Seplveda Troncoso Marcela Soledad , 18 aos, MIR

    Domingo 30/06/74

  • Escobar Salinas Ruth Mara , 27 aos, MIR

    Julio 1974

    Lunes 08/07/74

  • Acua Castillo Miguel Angel , 19 aos, MIR
  • Garay Hermosilla Hctor Marcial , 18 aos, MIR
  • Mircoles 10/07/74
  • Toro Romero Enrique Segundo , 28 aos, PC
  • Uribe Tamblay Brbara Gabriela , 20 aos, 20 aos, MIR
  • Van Yurick Altamirano Edwin Francisco , 20 aos, MIR
  • Sabado 13/07/74

  • Buzzio Lorca Jaime Mauricio , 21 aos, MIR
  • Fuentealba Fuentealba Francisco Javier , 25 aos, MIR
  • Gutirrez Avila Artemio Segundo , 23 aos, MIR

    Domingo 14/07/74

  • Contreras Gonzlez Abundio Alejandr o, 28 aos, MIR

    Lunes 15/07/74

  • Alvarado Borgel Mara Ins , 21 aos, MIR
  • Chacn Olivares Juan Rosendo , 29 aos, MIR
  • Elgueta Pinto Martn , 21 aos, MIR
  • Lara Petrovich Eduardo Enrique , 35 aos, PC
  • Moreno Fuenzalida Germn Rodolfo , 26 aos, MIR
  • Villagra Astudillo Jos Caupolicn , 40 aos, MIR
  • Martes 16/07/74

  • Gedda Ortiz Mximo Antonio , 27 aos, MIR
  • Mi rcoles 17/07/74

  • Cadiz Norambuena Jaime del Trnsito , 23 aos, MIR
  • Quiones Lembach Marcos Esteban , 26 aos, MIR
  • Jueves 18/07/74

  • Reyes Pia Daniel Abraham , 24 aos, MIR

    Viernes 19/07/74

  • Poblete Crdova Pedro Enrique , 27 aos, MIR

    Sabado 20/07/74

  • Guajardo Zamorano Luis Julio , 22 aos, MIR
  • Muoz Andrade Leopoldo Daniel , 22 aos, MIR
  • Tormen Mndez Sergio Daniel , 25 aos, MIR
  • Miercoles 24/07/74

  • Flores Ponce Sergio Arturo , 23 aos, MIR

    Jueves 25/07/74

  • Ibarra Toledo Juan Ernesto , 21 aos, MIR
  • Nez Espinoza Ramn Osvaldo , 20 aos, MIR

    Viernes 26/07/74

  • Chvez Lobos Ismael Daro , 22 aos, MIR

    Sabado 27/07/74

  • Barrios Barros Juan Bautista , 27 aos, MIR
  • Huaiquiir Benavides Joel , 28 aos, PS
  • Olivares Graindorge Jorge Alejandro , 23 aos, MIR
  • Ramrez Rosales Jos Manuel , 22 aos, MIR
  • Domingo 28/07/74

  • Laurie Luengo Arnoldo Vivian, 30 aos, MIR
  • Sarmiento Sabater Hernn , 26 aos, MIR
  • Lunes 29/07/74

  • Machuca Muoz Zacaras Antonio , 22 aos, MIR
  • Valenzuela Figueroa Luis Armando , 23 aos, MIR

    Martes 30/07/74

  • Alarcn Jara Eduardo Enrique , 28 aos, MIR
  • Chanfreau Oyarce Alfonso Re n, 23 aos, MIR
  • Lazo Lazo Ofelio de la Cruz , 43 aos, PS
  • Machuca Morales Gumercindo Fabin , 28 aos, PS
  • Parada Gonzlez Alejandro Arturo , 22 aos, PS
  • Agosto 1974

    Jueves 01/08/74

  • Montecinos Alfaro Sergio Sebastin , 28 aos, PS
  • Sabado 03/08/74

  • Meneses Reyes Juan Aniceto , 27 aos, MIR
  • Lunes 05/08/74
  • Jorquera Encina Mauricio Edmundo , 19 aos, MIR
  • Martes 06/08/74
  • Andreoli Bravo Mara Anglica , 27 aos, MIR
  • Dockendorff Navarrete Muriel , 23 aos, MIR
  • Sabado 10/08/74
  • Araneda Pizzini Dignaldo Herminio , 23 aos, MIR
  • Lunes 12/08/74
  • Labrn Saso Mara Cecilia , 25 aos, MIR
  • Martes 13/08/74
  • Carreo Aguilera Ivn Sergio , 16 aos, PC
  • Carreo Navarro Manuel Antonio , 53 aos, PC
  • Concha Villegas Hugo Antoni o, 29 aos, MIR
  • Galdmez Muoz Andrs Tadeo , 44 aos, PC
  • Morales Saavedra Newton Larrin , 39 aos, MIR
  • Jueves 15/08/74
  • Barrios Duque Alvaro Miguel , 26 aos, MIR
  • Espejo Gmez Rodolfo Alejandro , 18 aos, PS
  • Gaete Faras Gregorio Antonio , 24 aos, PS
  • Gonzlez Inostroza Galo Hernn , 26 aos, MIR
  • Gonzlez Inostroza Mara Elena , 22 aos, MIR
  • Leuthner Muoz Elsa Victoria , 32 aos, MIR
  • Riveros Villavicencio Sergio Alberto , 32 aos, PC
  • Troncoso Muoz Ricardo Aurelio , 26 aos, MIR
  • Viernes 16/08/74
  • Castro Videla Oscar Manuel , 40 aos, PS
  • Mura Morales Juan Miguel , 24 aos, PS
  • Salcedo Morales Carlos Eladio , 21 aos, MIR
  • Vera Figueroa Sergio Emilio , 28 aos, sin militancia reconocida
  • Miercoles 21/08/74
  • Arvalo Muoz Vctor Daniel , 26 aos, PC
  • Jueves 22/08/74

  • Arias Vega Alberto Bladimir , 19 aos, PC
  • Espinoza Pozo Modesto Segund o, 32 aos, MIR
  • Sabado 24/08/74

  • Maturana Prez Juan Bautista , 29 aos, PC
  • Maturana Prez Washington Hernn , 25 aos, PC

    Jueves 29/08/74

  • Lpez Daz Violeta del Carmen , 40 aos, MIR
  • Septiembre 1974

    Jueves 05/09/74

  • Bustos Reyes Sonia de las Mercedes , 30 aos, MIR
  • T orturados con resultado de muerte

    Agosto 1974

    Jueves 05/09/74

  • Pallini Gonzlez Rosetta Gianna , 22 aos, MIR


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