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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-10-2008

Tres ilusiones antropolgicas fatales del Socialismo del Siglo XX

Heinz Dieterich
Rebelin


Una de las ms importantes causas de la cada del Socialismo del Siglo XX fue su equivocada concepcin de la condicin humana, particularmente: 1. la romntica nocin del hombre nuevo; 2. la falsa antinomia entre servicios pblicos y consumo privado (consumismo); 3. la ahistorica idea de sustituir las libertades individuales por derechos de seguridad social. Las tres deficiencias emanan de una misma fuente: falta de cientificidad y dialctica materialista.

1. La romntica nocin del hombre nuevo

La idea de que el comportamiento del ser humano puede ser modelado unilateralmente conforme a una idea tica ---el imperativo categrico de Kant o el hombre nuevo del socialismo histrico--- coincide con el romanticismo alemn (Schiller, Goethe), el catolicismo (Saulus/Paulus), el idealismo filosfico, el voluntarismo revolucionario y el pensamiento mgico. Su validez prctica, sin embargo, se limita a minoras sociales (vanguardias) y/o tiempos histricamente breves (fundacionales).

Se trata de una nocin de tiempos, personajes e instituciones excepcionales, razn por la cual no puede hegemonizar la normalidad de un proyecto histrico. Cuando el Partido se vuelve Estado y la revolucin se convierte en cotidianidad institucionalizada y burocrtica, la nocin se erosiona y se corrompe. Si pareca plausible en el siglo XX, plantearla hoy como patrn de conducta generalizada es ilusorio y precientfico. Ilusorio, porque en ninguno de los pases del Socialismo del Siglo XX se practica mayoritariamente; precientfico-anacrnico, porque hasta un alumno de secundaria sabe que una computadora funciona con dos componentes elementales, hardware/energa y software; es decir, con materia fsica y cultura (espritu). Querer que el ser humano opere solo sobre el software (el hombre nuevo) es equivalente a desear que una computadora no sea ms que software.

Es difcil imaginarse una nocin menos dialctica para la educacin socialista que esta quimera idealista, que presupone que 3.6 mil millones de aos de evolucin del sustrato fsico-qumico-biolgico del mono sapiens, ms la feroz lgica de la economa no-crematstica de mercado que imperaba en el Socialismo del Siglo XX, podran ser neutralizados por el heroico ejemplo de una vanguardia y un delgado barniz de civilizacin.

2. La crtica puritana al consumismo

Es evidente para cualquier persona razonable que el actual patrn de consumo de las clases medias del primer mundo y de buena parte del tercer mundo, no es sustentable. Pero, es igualmente evidente que una crtica a la juventud, que demoniza todo deseo de consumo como consumismo, incluyendo artefactos elementales de la poca digital como telfonos celulares, solo abre una brecha generacional entre los lderes de la revolucin y las masas juveniles.

Gran parte de esta crtica no trasciende la antropologa de la edad de hierro, porque ignora que la juventud es ya un ser humano cualitativamente diferente a las viejas generaciones. Basta ver el comportamiento de los jvenes en Venezuela, Mxico, Alemania o China, para saber que la evolucin social ha producido ya el mono sapiens digital, generado por las tecnologas del mundo electrnico. El desfase mental del socialismo del siglo XX y de la izquierda tradicional con esta nueva juventud digital se muestra en los discursos y formatos de su propaganda: dan ctedras sobre el Ch Guevara como si estuviramos en 1968, en lugar de situarse en el mundo electrnico de la juventud, produciendo videojuegos con el Ch, Fidel y Ral.

En cuanto al consumo, Marx y Engels aclararon hace 150 aos su historicidad, explicando que la gente tiene una nocin de equivalencia entre su esfuerzo laboral y la retribucin correspondiente, es decir, lo que considera como consumo justo y legtimo. Pontificar contra ese nocin del trabajador-consumidor del mundo electrnico desde la edad de hierro, en lugar de un debate franco y pblico, solo puede producir rechazo a la revolucin que llega a ser vista como el obstculo principal a una vida mejor, tal como sucedi en la RDA, Polonia, Hungra y Checoslovaquia.

En este contexto es fatal la idea de que el acceso gratuito a la salud y educacin pueda sustituir el acceso al consumo privado que los ciudadanos consideran necesario y justo. Despus del periodo fundacional, los ciudadanos no aceptan recibir servicios pblicos en lugar de consumo privado. Quieren las dos retribuciones, no una u otra. Y, en todo caso, quieren decidir sobre ambas opciones, no ser objetos de mandamientos desde arriba.

3. Seguridad social s, libertades individuales no

La tercera ilusin antropolgica fatal del Socialismo del Siglo XX naci de la negacin abstracta de los avances de la sociedad burguesa en cuanto a las libertades formales. Declarando que la democracia burguesa es una falacia ---afirmacin, cuya veracidad depende del nivel de anlisis--- los partidos nicos determinaron que los derechos de la democracia formal (eleccin, representatividad, etc.) no tienen importancia y pueden ser sustituidos por los derechos sociales (empleo, educacin). Nuevamente, como en el contexto anterior, interpretaron como alternativa histrica, lo que era complementariedad.

Prometeo es uno de los mitos fundadores centrales de la cultura occidental. Permite entender que la necesidad de la libertad es una condicin ontolgica del ser humano. De ah, que Marx y Engels insistieron que la sociedad postcapitalista solo poda nacer de la superacin dialctica (Aufhebung ) de las contradicciones de la sociedad burguesa; es decir, de la conservacin y evolucin socialista de lo objetivamente progresista del sistema burgus. Por ejemplo, de la democracia formal a la democracia participativa. La negacin abstracta de los avances de la civilizacin burguesa, en cambio, tena que involucionar el Socialismo del Siglo XX hacia el feudalismo; proceso que se dio a partir del estalinismo y su hegemona sobre la mayor parte de los Partidos Comunistas del mundo.

4. La antropologa del mono sapiens digital

El Socialismo del Siglo XXI no puede mantener las quimeras pre-cientficas del Socialismo del Siglo XX, ni en la antropologa, ni en la cultura, ni en la economa poltica, donde los funcionarios y partidarios del socialismo realmente existente siguen soando con las anacrnicas formulas de expropiacin y estatizacin capitalista de la poca de James Watt. Desactualizados de la ciencia moderna, no se dan cuenta que la teora del valor y el principio de equivalencia (Arno Peters) significan la liquidacin de facto de la explotacin del hombre por el hombre.

Citan constantemente la frase de Jos Mart, de que trincheras de ideas valen ms que trincheras de piedras, pero en su praxis siguen dominando las trincheras de piedras. Por eso, perdieron al mono sapiens y con l, al Socialismo del Siglo XX.



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