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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-10-2008

Repensar la poltica

Joaqun Miras Albarrn
Espai Marx

Este texto es una ponencia presentada en las jornadas de reflexin sobre La Refundacin Republicana de la Izquierda, organizadas en Cuenca el 11 de octubre pasado por el Foro de Republicanos de Izquierda y la Asociacin de ciudadanos por la repblica de Cuenca


Las jornadas que nos congregan hoy en esta ciudad de Cuenca tienen el propsito de promover una reflexin sobre la Refundacin de un proyecto poltico de izquierdas. La razn de esta necesaria reflexin se encuentra en la grave crisis poltica por la que atraviesa la izquierda en nuestro pas. Los organizadores, en consecuencia, han propuesto un debate de fondo que indague sobre la posibilidad de una Refundacin Republicana y Democrtica de la izquierda. Refundar la izquierda exige revisar, volver a pensar. Repensar lo que entendemos por poltica. Para ello, es conveniente que nos volvamos hacia el legado poltico clsico, del cual es heredera la izquierda, para inspirarnos en l. Mi modesta aportacin, que deseo someter a consideracin del pblico va a consistir, en consecuencia, en una reflexin sobre el significado de dos palabras fundamentales: Repblica y Democracia. Palabras que han sido vaciadas de su potente e inspirador- sentido poltico originario por el liberalismo, hasta resultar casi irreconocibles para la tradicin en su uso trivial actual. Hemos de reconocer que la ideologa liberal, surgida a comienzos del siglo XlX como instrumento de combate contra la democracia republicana que la Revolucin francesa convirti en esperanza universal, ha cosechado hasta la fecha resonantes xitos.

La palabra Repblica y la palabra Democracia, al igual que la palabra ciudadana, la palabra asamblea, la palabra soberana, todas ellas de uso corriente en la actualidad proceden de las lenguas y la cultura greco latina. Todas las palabras citadas y otras muchas ms -dictadura, proletariado, patricios y plebeyos, ley, poltica - constituyen una constelacin: se interrelacionan, se dan sentido las unas a las otras y pertenecen a un depsito cultural de saber poltico que en estos momentos estamos denominando, creo que correctamente, como republicanismo. Republicanismo es un buen trmino que, con este significado, ha sido fraguado en los ltimos 20 o 25 aos para referirnos a este depsito.

Qu es este republicanismo, qu es este depsito? El depsito que llamamos republicanismo es una tradicin praxeolgica, por usar una palabra tcnica; una tradicin praxeolgica de pensamiento poltico. Porqu tradicin praxeolgica? Con este trmino queremos decir que estas palabras no han sido inventadas por sabios cientficos. Y que tampoco proceden del acervo intelectual esotrico de saberes especializados desarrollados por tcnicos especialistas. As, por ejemplo, que la hipotenusa es la raz cuadrada de la suma de los catetos al cuadrado es un saber especializado que surge como consecuencia de la actividad tcnica de especialistas no de los sofi o sabios, a los que llamaramos ahora cientficos, pero s de los tejnites , esto es, de tcnicos artesanos-. En cambio, estas otras palabras que constituyen el lenguaje poltico republicano no slo carecen de inventor preciso, sino que adems no son saber especializado.

En este sentido, en el Protgoras, Platn hace decir a Scrates: Yo, de los atenienses como tambin de los otros griegos, afirmo que son sabios. Pues veo que, cuando nos congregamos en asamblea, siempre que la ciudad debe hacer algo en construcciones pblicas se manda llamar a los constructores como consejeros sobre la construccin, y cuando se trata de naves, a los constructores de barcos, y as en todas las dems cosas que se consideran enseables y aprendibles. (.) Acerca de las cosas que creen que pertenecen a un oficio tcnico se comportan as. Pero cuando se trata de algo que atae al gobierno de la ciudad y es preciso tomar una decisin, sobre estas cosas aconseja, tomando la palabra lo mismo un carpintero que un herrero, un curtidor, un mercader, un navegante, un rico o un pobre (.) y a estos nadie les echa en cara, como a los de antes, que sin aprender en parte alguna y sin haber tenido ningn maestro, intenten luego dar su consejo. [319, b,c,d].

Tradicin praxeolgica quiere decir, en consecuencia, que estas palabras surgen como saber reflexionado de luchas sociales que se dieron en la historia, que estas palabras han sido mantenidas en uso a travs de las generaciones, y han cambiado incluso de sentido y se han enriquecido, como consecuencia y resultado de las mismas luchas sociales que han ido producindose tras la aparicin de esa tradicin de pensamiento, a lo largo de la historia. En todo caso estas palabras son el producto de un saber segundo, el resultado de la reflexin de individuos que se pusieron a pensar sobre la experiencia de lucha, -y las experiencias de lucha han de ser colectivas, sociales-, e intentaron mediante esta reflexin sobre su propia accin, recoger su experiencia de vida en palabras, en expresiones.

En el origen, esas palabras y esa tradicin que hoy denominamos con el trmino republicanista o republicana, son resultado de la praxis, o actividad poltica generada como consecuencia de las luchas de clases de la antigedad clsica en Grecia y tambin en Roma, porque hubo lucha de clases en la clasicidad, la clasicidad se constituye como consecuencia de las luchas polticas de clase. Como sabemos hay algunos historiadores que pretenden que la lucha de clases, en todo caso, surge en el siglo XVIII, y que antes no haba habido lucha de clases. Para desmentir estas opiniones basta con leer a los mismos autores clsicos, griegos y latinos: basta leer a Tucdides, a Platn, a Aristteles, a Tito Livio, y comprobaremos tanto la claridad de conciencia de estos autores sobre el asunto, cuanto la importancia de las luchas de clases en la antigedad.

En consecuencia, todo este acervo de pensamiento poltico, que denominamos republicanismo surge como praxeologa, como saber colectivo, deliberado, porque adems aquellos sujetos colectivos eran deliberantes. El republicanismo es lenguaje que surge de esa accin, de esa praxis.

Cules son las ideas matriciales de toda esta praxeologa republicana? Que el individuo es un ser social, que los seres humanos no podemos vivir, como tales, si no hay sociedad, esto es, si no estamos en relacin los unos con los otros. Desde que nacemos, durante nuestro periodo como cras, necesitamos ser atendidos, hasta un grado y durante una cantidad de tiempo muy superiores a los de ningn otro animal. Luego, como adultos, necesitamos de saberes y recursos anteriormente objetivados para poder producir y ganarnos la vida, necesitamos organizarnos con otras personas para producir, y necesitamos intercambiar, adems, con los productos de otras muchas personas ms. Necesitamos de la sociedad permanentemente, somos, precisamente, individuos singulares gracias a que somos seres sociales. Lo que nos construye como individualidades, como singularidades, cosa que en los animales no existe, es precisamente la libertad potencial que nos otorga frente a la naturaleza la sociedad, somos su resultado, somos seres sociales.

La segunda idea es que, por lo tanto y en consecuencia, el orden social que organice la sociedad, la estructuracin interna de la comunidad, la organizacin, la forma como est constituida la sociedad, resulta fundamental. Segn cmo la sociedad est organizada, podremos ser libres o esclavos, podremos ser felices o infelices. Por lo tanto, el orden social tiene que ser objeto de deliberacin fundamental para nosotros. Ese orden ha de ser tal, que los individuos podamos ser capaces de controlarlo. Si no controlamos el orden social del que depende nuestra vida, estaremos en manos ajenas. La actividad intelectual y prctica que reflexiona sobre el tipo de orden social existente y sus consecuencias y sobre las medidas y luchas a promover para cambiarlo, esa actividad, esa deliberacin, es la poltica. La poltica es el medio que nos permite controlar polticamente- ese orden para que podamos ser si queremos ser - libres y felices.

Libertad y felicidad son las palabras fundamentales, como valores, para los individuos de esa tradicin republicana. Libre Qu quiere decir ser libre? Libre quiere decir no ser dominado. Este es el concepto de libertad que ha atravesado 2500 aos. Este concepto de libertad entendida como no ser dominado, no tener amo, pertenece al sentido comn, es, como dijimos, praxeologa. Los conceptos de esta tradicin praxeolgica, que son magnficos, recogen la experiencia comn y apelan a la experiencia comn, son conceptos sencillos, porque surgen como saberes de luchas, como saberes experienciales. Libertad: no tener amo. Si libertad es no tener amo, esto exige como condicin que tenemos que poseer para ello los medios que nos permitan ganarnos el sustento. Si para ganarnos la vida la sociedad no nos permite disponer de los medios necesarios, tendremos que pedir prestados los medios o el sustento, dependeremos de voluntades ajenas, no seremos libres. El hombre libre es el hombre al que la sociedad le pone en condiciones de poder ganarse el sustento con sus propios medios (muy pocos de los aqu presentes somos libres). Desde esta tradicin, el asalariado es esclavo y por lo tanto, no es ciudadano. La libertad es la posibilidad de dirigir uno mismo la propia actividad sin dependencia de nadie. Y el que, para ganarse la vida, tiene que ofrecerse a alguien para que le d a cambio algo, el salario, es una persona que se somete a derecho ajeno es un allieni iuris, no es libre, tiene amo. El asalariado y el esclavo no son libres.

La felicidad es que el individuo, adems, tiene derecho a desarrollarse plenamente como individuo, a auto-elegirse y la propia sociedad tiene que arbitrar instrumentos y medios que permitan el desarrollo de la persona, su plenitud. Cmo? Escuela barata, teatro, alimentos a precio asequible, tierra, cosas que son aportadas al individuo desde fuera por la comunidad poltica clsica. La felicidad y la libertad son los dos derechos que constituyen al ciudadano y que esa sociedad tiene que aportar. Los individuos a los que la ley les otorga estos derechos, son los ciudadanos. Repito, en esta tradicin Republicana de vocabulario, es ciudadano el que es libre. El que no es libre, no es ciudadano. Y en esta tradicin de vocabulario, es libre el que no depende de voluntad ajena, el que no est sometido a arbitrio ajeno, el que no se enajena, el que no tiene que vender su tiempo a otro. Quien vende su tiempo a otro, no es libre y no es ciudadano. Esta es una idea que debemos enfatizar para salir al paso a las perversiones del lenguaje actual. En la actualidad, asalariados y capitalistas, plutcratas y pequeos propietarios son considerados, todos, libres, y adems libres en el mismo grado. Ninguna de las variantes de la tradicin republicana -y podemos no estar de acuerdo con alguna de ellas-, se permite una perversin tal del lenguaje. La sinceridad es uno de los atributos inherentes de su lenguaje. Decirnos a nosotros que somos libres cuando hay plutcratas gigantescos como Botn que imponen su voluntad sobre el orden social, cuando tenemos que trabajar como asalariados, cuando en tanto que autnomos y pequeos propietarios se da la paradoja de que estamos sometidos a las grandes compaas subcontratadoras y distribuidoras, cuando tenemos un contrato con una entidad bancaria usurario que se llama hipoteca, etc., esto no cabe en este lenguaje. En la tradicin republicana seriamos considerados esclavos.

Para el republicanismo, el principio conforme al cual se debe organizar el poder poltico es que el parlamento sea una institucin que represente verdaderamente a los electores, esto es, que est sometido al mandato imperativo y a la posibilidad de remocin por parte de los lectores permanentemente. Los parlamentos actuales, herederos de la tradicin decimonnica, desptica y liberal, denominada constitucionalismo no lo son. S lo eran todos los parlamentos anteriores, res publicanos, ya fuesen de tipo estamental, como, p. e., los Estados Generales de Francia de 1789, que elegan diputados para que defendiesen los cahiers de dolances que haban redactado sus electores, o como lo era la Convencin de 1792.

Como nos recuerda Kelsen: pero el parlamento podra ser considerado como rgano del pueblo, sin recurrir a ficciones, si el derecho positivo determinase que aquel fuese mandatario de ste, es decir, que las resoluciones parlamentarias haban de estar ligadas en todo caso a lo que el pueblo manifestase de algn modo ser su voluntad. Tambin esta relacin es posible. Las constituciones de tipo estamentario ponen a las clases y estamentos en esta situacin de dependencia respecto de sus electores. Los representantes estaban ligados a las instrucciones de sus electores, los cuales podan revocarles el mandato en caso de desacuerdo con su actuacin. Pero la relacin entre el parlamento y el pueblo est basada en la misma idea, como lo prueba el hecho de que la calidad de miembro del parlamento, la situacin jurdica del diputado, se conoce todava con el nombre de mandato. Pero desde el momento en que las constituciones modernas prohben expresamente toda vinculacin formal del diputado a las instrucciones de sus electores, y hacen jurdicamente independientes las resoluciones del parlamento de la voluntad del pueblo, pierde todo fundamento positivo la afirmacin de que la voluntad del parlamento es la voluntad del pueblo (.) Ahora se ha sustituido el mandato imperativo de las constituciones estamentarias y se introduce el libre mandato; pero esta contradictio in adjectio descubre clarsimamante la voluntad de atenerse, al menos en la terminologa a lo contrario de lo que es la realidad (.) La independencia real del parlamento respecto de la voluntad popular se disimula diciendo que cada diputado es el representante de todo el pueblo. De aqu se deduce que no tiene que recibir instrucciones de los grupos que lo eligieron. Pero todo el pueblo es mudo. 1

El instrumental tcnico para someter al elegido a la voluntad imperativa del elector no consiste, precisamente, en un inaudito novum, en un proyecto en ruptura radical con la tradicin legal occidental; es el propio derecho civil privado, romano el que estipula las condiciones contractuales de supeditacin en las que se basaba el mandato imperativo de los viejos parlamentos. El mismo Kelsen lo explica:

B. La representacin. Esta figura jurdica se encuentra ya en el Derecho civil. En virtud de determinacin positiva, la voluntad del representante (B) vale como voluntad del representado (A) (.) Todava hay una razn de ms para que la voluntad de B (representante) valga como voluntad de A (representado), en el caso de que la representacin no sea legal, es decir, no est prescrita coactivamente por la ley, sino que haya de crearse en un acto jurdico, en un pacto libre. En el negocio por el que A instituye como representante a B, se determinan los actos que ste se haya autorizado a realizar. Luego ste no puede representar al primero sino dentro de la rbita delegada por l. B no puede querer jurdicamente sino lo que quiere A (.) el efecto de derecho deseado por A (.) Por eso B est ligado a la voluntad de su representado en todos los actos que tiene que efectuar como representante. El negocio jurdico que da lugar a la representacin se llama mandato (.) B solo puede realizar aquellos actos para los que ha sido autorizado o comisionado (.) Por tanto A ha de prescribir tambin al mandatario la conducta a seguir, ha de darle instrucciones, ha de determinar qu actos debe realizar. No basta que A se limite a manifestar que quiere ser representado; ha de decir tambin cmo quiere serlo2.

Por lo tanto, nada hay nuevo bajo el sol, slo la falta de voluntad poltica de llevarlo a la prctica. Las asambleas primarias, que era la institucin constitucional de carcter permanente, formada por los ciudadanos electores para el seguimiento y control de los diputados elegidos, fueron liquidadas de las constituciones. Los partidos polticos una de cuyas (dos) funciones fundamentales hubiera sido el control permanente de los diputados y su posible revocacin por parte de los electores, se han convertido en simples sindicatos de profesionales de la poltica, quienes se garantizan, mediante estas instituciones tal como son ahora, su modus vivendi, y elaboran y ofrecen su producto en el mercado del voto.

Repblica no es, en consecuencia, elegir a un monarca cada 4, 7 u 8 aos, ni tan siquiera si el monarca no es un cargo unipersonal sino un organismo colectivo, tal como el parlamento. Por lo dems, la propia repblica jacobina prob que una vez se depone la monarqua, no hace falta sustituir esa institucin por la del presidente del estado.

Me he referido antes a la falsificacin del lenguaje poltico actual que distorsiona y deforma la tradicin conceptual res publicana. De dnde surge esa mixtificacin perversa del lenguaje poltico republicano y de la propia nocin de la libertad? Es consecuencia de la penetracin ideolgica del liberalismo y de la concomitante persecucin y destruccin violenta y sistemtica de las ideas demo republicanas, acometida tras la Revolucin Francesa3. La tradicin republicana, como hemos visto en la breve sntesis que he elaborado, tiene una fuerte exigencia normativa respecto del estado. El estado, mediante la ley, debe crear y defender al ciudadano hasta ponerlo en condiciones de ser libre. El estado es la eticidad. El liberalismo, sin embargo, aunque usa palabras semejantes a las de la tradicin republicana, ha cambiado su significado, introduciendo de matute una concepcin de la poltica, del estado y de la libertad por completo opuestas. Me permito a continuacin, como breve excurso, una corta comparacin de conceptos republicanos y liberales, que adems de mostrar la raz conceptual de las patraas liberales en la que se alimentan las mentiras del lenguaje poltico contemporneo, seguro que consolida, por contraste, la comprensin de las ideas fundamentales de la tradicin republicana.

Para el liberalismo:

1 El estado existe frente a la sociedad civil. Estado y sociedad civil son dos mbitos excluyentes.

2 La sociedad civil es considerada el reino de la libertad, donde los ciudadanos deciden, actan, trabajan e intercambian espontnea y libremente entre ellos, en pie de igualdad, segn sus intereses.

3 Las libertades son para el liberalismo algo espontneo, se dan por s mismas si no interfiere el estado.

4 Al lado de la sociedad civil est el estado que acta sobre ella mediante la ley.

5 Pero la ley es la capacidad de interferencia del estado sobre la vida y la libertad del ciudadano: es prohibicin, es limitacin, es castigo, es represin; coarta la libertad y el intercambio de la sociedad civil, le pone lmites y frenos.

5 El estado debe existir como mal menor, como inevitabilidad, para evitar los excesos de la lgica por s buena de la sociedad civil.

6 Cuanto ms limitado sea el estado, ms fuerte es dice el liberalismo- la sociedad civil, y ms libertad tiene cada individuo

La tradicin republicana es por completo la contraria

Para el republicanismo:

1 Sociedad civil es el nombre que se da a una comunidad de individuos que son ciudadanos cives/civil- y que, por ser ciudadanos, poseen derechos y libertades. La sociedad civil recibe esta denominacin por ser una sociedad de cives.

2 El ciudadano no es una condicin espontnea o inherente al individuo; el ciudadano no existe espontneamente, es construido por la Ley, que legisla en positivo sus derechos, sus recursos, sus poderes como ciudadano.

3 Cualquier derecho que no est recogido por la Ley positiva, no existe.

4 Por tanto: la ley no es un instrumento coactivo y limitador de la libertad de los individuos, es el instrumento que crea y constituye su libertad y sus derechos, es el instrumento que crea una comunidad de individuos llamados ciudadanos, cives.

5 En consecuencia, la Ley construye la sociedad civil.

6 Pero Ley es el otro nombre del estado. Estado es el nombre dado a la instancia que legisla y aplica la ley que construye la sociedad civil. Sin ley, o sea sin estado, no puede haber derechos reales, no puede haber, en consecuencia , ciudadanos, y no puede haber por lo tanto sociedad civil. El estado, la ley, la res publica es el principio tico que crea al cives y civiliza la sociedad constituyndola como sociedad de individuos libres e iguales, esto es, como sociedad civil.

Estado y sociedad civil son conceptos slo analticamente discernibles o diferenciables, no existen el uno sin el otro. En expresin de Antonio Gramsci, ambos mbitos son diferenciables slo metdicamente, no orgnicamente; con esta terminologa Gramsci expresa que la distincin entre estado y sociedad civil es solo analtica, no real histrica 4. En realidad, como el mismo Gramsci indica el estado = a sociedad poltica + sociedad civil, segn expresin clebre y afortunada5 . La ley constituye la sociedad civil6.

La tradicin de la repblica democrtica

Hemos dicho que los individuos a los que la ley republicana otorga los derechos a los que me he referido libertad, felicidad, medios de vida, capacidad de control sobre su sociedad- son los ciudadanos; solo quien goza de estos derechos es ciudadano. Pero no estoy diciendo que el republicanismo, en todas sus versiones garantice universalmente a todos los individuos estos derechos. Hay distintas corrientes dentro del republicanismo. Ha habido repblicas, en la tradicin histrica, de 200.000 ciudadanos, e incluso muchos menos, sobre una poblacin de varios millones. Los ciudadanos de esas repblicas tenan garantizados amplios derechos, tenan, de verdad, el poder soberano de legislar. Cuando los ciudadanos tomaban una decisin, y se hacia ley, esa decisin era inapelable y los instrumentos de gobierno eran lacayos a su servicio. Pero fuera de la ciudadana haba otros grupos sociales muy extensos de no ciudadanos.

Es aqu donde interviene y adquiere todo su sentido, el trmino democracia. Democracia, de entrada, es una palabra que pretende que esos derechos de la repblica deben extenderse a la totalidad de los individuos. Con un primer matiz, la democracia pretende que esos derechos se extiendan a la totalidad de los individuos pobres de la comunidad social. Cito dos textos, dice Platn: nace pues la democracia creo yo, cuando habiendo vencido los pobres matan a algunos de sus contrarios, a otros los destierran y a los dems los hacen igualmente partcipes de su gobiernos y de los cargos que por lo regular suelen cubrirse en este sistema mediante el sorteo[Repblica, 557a 558c] . Dice Aristteles, hay oligarqua cuando los que tienen riqueza son dueos y soberanos del rgimen, y por el contrario hay democracia cuando son soberanos los que no poseen gran cantidad de bienes, sino que son pobres. [Poltica, 1279c] . La palabra democracia hemos de integrarla en un lenguaje y en unas luchas y la caracterstica de la democracia es que los pobres asaltan el poder y se auto-constituyen en ciudadanos siendo polticamente soberanos. Si comparamos estos dos textos con el teorema de Pitgoras, veremos que nos hablan de experiencia, definen la democracia a partir de lo que est pasando. Los autores que escriben estos textos, aunque ellos no son demcratas, definen con honestidad lo que es la democracia. Como vemos, democracia y lucha de clases van unidas. La democracia es la lucha de clases para imponer la ciudadana de los pobres. Este lenguaje es reflexin, casi de sentido comn, sobre experiencias. No es lenguaje especializado; las citas que hemos ledo las habrn redactado Platn y Aristteles, pero recogen experiencias. Platn y Aristteles habrn hecho otras elaboraciones que no corresponden a saber de sentido comn, pero no es este. Este saber es saber grande, ese que hay que regalar en la plaza, es Filosofa, nada menos. Pero no es ciencia, no es algo de tcnicos de tejnites-, de especialistas en poiesis, como lo eran Arqumedes, etc., o de sabios que reflexionan sobre la realidad material del cosmos.

La democracia como Movimiento

Vemos que en la definicin de Platn ste dice que nace la democracia, creo yo, cuando habiendo vencido los pobres, pero, de donde sale ese poder de los pobres? La experiencia que nosotros tenemos, es que los pobres, nosotros, uno a uno, no tenemos poder alguno. Cmo llegan los pobres a tener ese poder? El poder de los pobres, se adquiere mediante la organizacin de los pobres. La organizacin de los que no tienen el poder, de los que en el momento anterior solo son clases subalternas, que no tienen derechos y que quieren aflorar al mundo de la igualdad civil: la organizacin, como digo, de estos sujetos para el combate es lo que recibe el nombre de democracia. Porque es la organizacin poltico-civil de todos los excluidos lo que permite a los excluidos luchar y ponerse en condiciones de dar jaque al rgimen existente anterior y darle la vuelta. La organizacin Cmo? A todos los niveles, hay que empezar pensando en los niveles ms capilares, la organizacin en una empresa, la organizacin en un barrio, la organizacin desde la cotidianeidad, desde el fondo de la sociedad. Si nosotros nos organizamos, hay organizacin. Si en una empresa nos organizamos, hay organizacin. El nombre tcnico que le damos los marxistas a la organizacin en la sociedad es el de relaciones sociales y de ella depende la verdadera correlacin de fuerzas, el verdadero nivel de poder que se produce en la realidad social. Si nos organizamos, aunque las leyes viejas sigan siendo las mismas, cambian las relaciones sociales, est cambiando el juego de interacciones. Quiero sealar que organizarse no quiere decir que un comit nos concite un da a una manifestacin de un milln de personas,- que tambin-. Organizarse es que los pobres, los subalternos, all donde nos encontremos, y en torno a los problemas que percibamos, seamos capaces de ponernos de acuerdo, comenzar a deliberar y a tomar pequeas decisiones de accin sobre esos problemas; eso es el fundamento del movimiento. El movimiento podr llegar a tener un milln de personas, en un momento determinado, pero el movimiento de la democracia ha de tener micro-fundamentos, ha de comenzar en el cara a cara y en los lugares en los que surgen los problemas concretos y juntando en el debate y en la deliberacin a los que all estemos. Es la organizacin lo que genera el poder, es la organizacin lo que genera la experiencia de poder. Lo que genera en la gente que no lee libros de historia la posibilidad de plantearse ideas de alternativa de poder es precisamente la organizacin y esa nueva experiencia que de repente se descubre como emergente, porque los propios actos y las propias acciones se convierten en los elementos de los que surgen capacidades emergentes, y a partir de ah surge la experiencia que puede permitir a la gente, en deliberacin, plantearse objetivos que van mas all. Es la organizacin la que genera experiencia de poder, y es la organizacin de la gente la que construye el nuevo sujeto social llamado pueblo, el demos. El demos, no existe, la clase, no existe. Los sujetos si se organizan y se construyen, existen. El sujeto no existe, hay que construirlo, el sujeto social surge del movimiento.

Llegamos a otro punto: Cul es el programa que puede impulsar para adelante el movimiento de la democracia? Este es un mal planteamiento. Voy a citar un pequeo texto de otro de los ms eminentes republicanos demcratas de la historia, de esta tradicin. El texto es de Carlos Marx. Marx explica a un amigo, que los dirigentes de la AIT, durante el periodo de la Primera Internacional, haban recurrido a l para que elaborase un programa poltico. En su carta, l explica a su amigo: [lo que yo redact deprisa son] los puntos que hacen posible un acuerdo inmediato para la accin conjunta de los obreros y que pueden satisfacer directamente los intereses de la lucha de clases y fomentar la organizacin de los obreros como clase [Carta a Kugelmann de 9 de octubre de 1866]7. La propuesta de Marx es poner a la gente delante de lo que tiene en estos momentos en su cabeza, como nervio-experiencia para que se pongan a hacer. Ser el movimiento el que genere su propio programa. La carta dirigida a Kugelmann no sostiene idea alguna diferente a lo que Marx haba sostenido anteriormente en el Manifiesto Comunista, lo importante era la formacin del proletariado como clase, esto es la construccin del sujeto; los comunistas no somos una fuerza al margen de, los comunistas no tenemos un saber que, los comunistas no aportamos unos conocimientos para, somos la parte ms consciente del movimiento porque tenemos una visin global del proceso -dnde est aqu la ciencia, el saber esotrico y minoritario que segn muchos es lo que distingue a los marxistas en su orientacin de la poltica?-. Y qu somos los comunistas, segn el propio Manifiesto?: la experiencia literaria del movimiento. Esta es otra de las ideas que se puede concluir del Manifiesto Comunista: en el apartado que dice: Comunismo utpico, la primera frase reza: no se trata aqu de la literatura que en todas las grandes revoluciones modernas ha formulado las reivindicaciones del proletariado (los escritos de Babeuf etc.) Luego, aparece siempre una cita a pie de pgina que dice: Babeuf, comunista utpico etc. Pero, sin embargo, Marx deca que Babeuf no era comunista utpico porque haba sido uno de los que haba registrado, haba elaborado literariamente la experiencia del movimiento8. Por lo tanto, no se trata de intentar construir, desde fuera, un programa que ilumine al movimiento sino que se trata de participar en pie de igualdad, all donde podamos, en las luchas que se organicen, y en ayudar, en la medida de nuestras capacidades, a que las gentes nos juntemos para comenzar a actuar. Una vez se genera la organizacin, la propia gente, el debate, la deliberacin, la construccin de nueva experiencia y el movimiento, producen las ideas, generan los proyectos. De ah salen programas, que de verdad, llevan a rupturas revolucionarias y eso es lo que teme el enemigo. El enemigo no nos teme a nosotros, teme al movimiento que est detrs de Evo Morales. El enemigo no teme a Kautsky, teme a cien millones de campesinos organizados en el 1917 haciendo saltar el poder de zarismo, con un programa tan mnimo como paz ahora, tierra y al que aadieron los obreros: poder a los soviets. Por qu ese programa mnimo puede ser revolucionario? Porque es el programa mnimo de una organizacin de ciento veinte millones de personas, mientras un programa que solo sea letras, si no hay organizacin, se queda en letras.

La democracia es el poder de la gente organizada, y el pensamiento de la democracia es potentsimo y llega a ser radicalsimo, no estoy jugando con la propuesta de que bajemos los niveles polticos. S quiero insistir en que el programa debe ser la elaboracin que sale desde la experiencia de esos millones de personas que antes de experimentar el poder real y lo que pueden hacer eran totalmente pesimistas. La experiencia y la deliberacin posterior, a partir de la experiencia, es lo que genera el programa, el autntico programa del movimiento. Volviendo al principio, si es pensamiento praxeolgico el republicanismo, ha de ser un pensamiento praxeolgico tambin el proyecto, el programa que gue, y ha de surgir de la deliberacin de los muchos pobres, de la chusma, de la plebe; de la plebe organizada, de su experiencia y de su imaginacin. De la imaginacin que se despierta en cada individuo sobre las posibilidades de hacer y los objetivos a proponerse cuando ese individuo se vincula a otras personas y genera experiencias de poder, esa es la matriz de la cual puede generarse un proyecto de liquidacin del capitalismo y de un nuevo rgimen socialista.

Colofn sobre ciencia y emancipacin.

La tradicin emancipatoria europea, y en ella el marxismo otorgan ciertamente un destacado papel a la ciencia. Creo interesante terminar refirindome al lugar de la ciencia en el debate poltico, para salir al paso de una posible duda sobre su utilidad , pero tambin de las teoras positivistas que consideran que solo una elite un estado mayor, una vanguardia- poseedora de saber cientfico est en condiciones de orientar a la gente en poltica, porque la gente, de suyo, no sabe nada.

La ciencia es un importante instrumento para orientar las deliberaciones, las luchas y las alianzas de un sujeto social ya organizado, es decir, previamente existente. Tambin es un instrumento necesario para indagar sobre las causas de las prcticas humanas que previamente, los ciudadanos hemos dado en considerar injustas desde nuestro juicio moral. El saber cientfico introducido en las deliberaciones pblicas sobre la orientacin de la actividad del movimiento, otorga a los debates informacin, rigor y acierto. Pero la ciencia no puede sustituir la existencia real del movimiento, y no puede ser la fuente creadora del sujeto que acta. La ciencia tampoco puede crear los principios ticos en los que se basa el movimiento, pues de un enunciado factual no es posible deducir un enunciado prescriptivo, o dicho en plata, de la explicacin cientfica sobre la realidad social, por escalofriante que esta sea, no se concluyen principios morales la ciencia puede servir, tambin, para apuntalar la resignacin, dado que as son las cosas; incluso para afirmar la creencia sobre la perversidad e irreformabilidad de la naturaleza humana, y hasta para explotar mejor a los ya reventados-. El uso emancipador de la ciencia requiere de personas que ya previamente hayan decidido tener la audacia de pensar sapere aude-: sobre s mismos y sobre la moralidad del orden social , personas que crean, previamente tambin, que ese uso de la razn es til porque el destino humano puede ser cambiado por los seres humanos. La racionalidad tica y la praxis poltica son condiciones previas al uso de la ciencia como instrumento de emancipacin. A partir de su existencia la ciencia participa en el robustecimiento de la razn crtica tico crtica- sobre la realidad existente, y en la fundamentacin, mediante su incorporacin a la deliberacin pblica poltica, de una praxis poltica acertada. Los principios ticos son anteriores al uso posible de la ciencia al servicio de los mismos. La prctica poltica en acto es previa a la posibilidad de usar la ciencia para orientar las deliberaciones sobre la mejor forma de luchar. Esto es, sin un sujeto en accin que delibera desde los problemas experimentados la ciencia no puede ser instrumento.

Por eso es tan importante la existencia de una cultura que afirme los principios ticos en los que se basa la lucha .La ciencia debe ser introducida en la deliberacin democrtica pblica, por los ciudadanos que discuten en pie de igualdad; no puede ser un expediente para cortocircuitar la democracia y legitimar lites. Quien se declare hijo omnisciente de dios la ciencia, en este caso- debe demostrar su poder de persuasin- bajndose solito de la cruz. Una vez declarada la prioridad de la razn tica sobre cualquier otro tipo de pensamiento a efectos de la emancipacin, creo que es conveniente aadir que la propia prctica poltica organizada, con su apuesta por la accin solidaria y sus resultados autoevidentes sobre la posibilidad de cambiar las cosas si reina la fraternidad entre los explotados, es la mejor defensa de la verdad tica. Para resumir mi juicio: La praxis poltica organizada del movimiento democrtico es la que genera la Reforma Moral e Intelectual que afianza la fe en los principios morales; es la que muestra la eficacia y utilidad de la accin poltica y la que produce la confianza en la posibilidad de un mundo mejor. A partir de esta premisa la ciencia adquiere toda su potencialidad explicativa para el proyecto revolucionario.

1 Hans Kelsen, Teora general del estado. (1925)Ediciones Coyoacn, 2005. Traduccin de Luis Legaz Lacambra, pp. 401, 402. Obra compleja, muy interesante cuando recoge la tradicin republicana y menos interesante cuando se deja llevar por la liberal cal y arena-. En concreto sus crticas al iusnaturalismo, que es la escuela en la que se elabora la tradicin republicana durante la Edad media y la Edad Moderna, le pone, a veces, en muy malos pasos.

2Hans Kelsen, Teora general del estado. Pp. 398, 399, 400

3 Al dar razn de la desaparicin del pensamiento poltico de Hume, escribe Polanyi: se volatiliz durante el eclipse casi total del pensamiento poltico que sigui a la Revolucin Industrial. Karl Polanyi, La gran transformacin. Crtica del liberalismo econmico. Ed La Piqueta, 1989, p. 410 (Comentarios sobre las fuentes).

4 El planteamiento del movimiento de libre cambio se basa en un error terico cuyo origen prctico no es difcil de identificar: o sea en la distincin entre sociedad poltica y sociedad civil, que, de distincin de mtodo pasa a ser convertida y presentada como distincin orgnica. (.) Pero as como en la realidad efectiva sociedad civil y Estado se identifican, hay que sealar que tambin el liberalismo es una reglamentacin de carcter estatal, introducido y sostenido por va legislativa y coercitiva: es un hecho de voluntad consciente de de sus propios fines y no la expresin espontnea, automtica del hecho econmico. Por tanto el liberalismo es un programa econmico. Antonio Gramsci, Quaderni del carcere, volume terzo, Ed Einaudi, Torino,2001, pp. 1589, 1590

5 hay que destacar que en la nocin general de Estado entran elementos que nos llevan de nuevo a la nocin de sociedad civil (en el sentido, se podra decir, de que Estado= sociedad poltica +sociedad civil (.). Y sigue luego: Las expresiones de Estado tico o de sociedad civil vendran a significar que esta imagen de Estado sin Estado estaba presente en los mayores cientficos de la poltica y del derecho en cuanto entraban en el terreno de la pura ciencia (= pura utopa ) Antonio Gramsci, Quaderni del carcere, Volume secondo, Ed Einaudi, Torino, 2001 pp. 763, 764

6 Que se denomina estado a la unidad de la ley que construye y ordena una sociedad es tambin la mejor idea de la obra de Hans Kelsen, Teora general del estado. Por lo dems la idea de que el estado es el rgimen legal o constitucin que construye los derechos de los ciudadanos, y, en consecuencia, es el orden civil de la res publica que es la πολιτεια la que construye la πολις - y que hay tantas republicas o polis como regmenes constitucionales, es idea que procede, en toda su radicalidad de Aristteles: Pues si la ciudad [πολι ς , res publica, estado, o societas civilis] es una cierta comunidad, y es una comunidad de ciudadanos [πολ ιτων ] en un rgimen [πολιτειας] si se altera especficamente y se hace diferente, el rgimen poltico, parecer forzoso que la ciudad deje tambin de ser la misma, del mismo modo que decimos de un coro que es uno cuando es cmico, y que es otro cuando es trgico, aunque con frecuencia est constituido por las mismas personas. Igualmente, de cualquier otra comunidad y composicin, decimos que es distinta cuando es distinta la forma de su composicin. (.) Si esto es as, es evidente que al decir de una ciudad [πολιν, res publica, societas civilis] que es la misma se ha de tener en cuenta el rgimen [ πολιτειαν , constitucin, orden legal que construye la sociedad] y puede drsele el mismo nombre u otro, tanto si los que la habitan [la sociedad civil, los ciudadanos] son los mismos como si son otros hombres completamente distintos (Politica, 1276b). Segn esta idea, desde 1844, -por poner una fecha prxima- lo que denominamos Espaa pudiera haber tenido, como mnimo, 7 nombres diferentes. Cualquier defensa de la existencia de un tarro de las esencias fuera de la ley o es liberalismo o es nacionalismo.

7 Cuando se refiere a los rivales de las ideas que l defiende, Marx los describe: charlan de ciencia y no saben nada. Mantienen una actitud despectiva hacia todo lo revolucionario, es decir, hacia todo lo que dimane de la propia lucha de clases, hacia todo movimiento social concentrado, que, por tanto, pueda llevarse por medios polticos (por ejemplo, la reduccin legislativa de la jornada de trabajo). Carta a Kugelmann, en Marx y Engels, Obras Escogidas, en tres volmenes, Vol 2, Ed. Progreso, Mosc, 1974 p. 441

8 Cuando, pocas lneas ms abajo, se refiere Marx a los utpicos, explica que son tales porque no perciben la lucha de clases, y en consecuencia, se lanzan en busca de una ciencia social, de unas leyes sociales que permitan crear esas condiciones Manifiesto del partido comunista, Ed progreso, Mosc 1972, p. 63



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