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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-10-2008

Contra el silencio, por la verdad juridica

Juan Antonio Gonzlez Molina
Rebelin


El pasado da 16 el juez Garzn se declar competente para investigar los crmenes cometidos por el franquismo entre el 17 de julio de 1936 y diciembre de 1951. Lo que en principio poda parecer algo aceptable y completamente lgico, pronto se torn en algo inconcebible para la derecha de este pas. Pusieron en marcha los mecanismos pertinentes y el lunes 20 de octubre, la fiscala de la Audiencia Nacional, con su fiscal jefe, Javier Zaragoza, a la cabeza, presentaba un recurso de 41 pginas contra la decisin de Garzn. La disputa abierta entre Garzn y Zaragoza va ms all del mbito puramente jurdico. La derecha trata de parar lo que puede ser el inicio de un proceso que bien pudiera acabar salpicando a aquellos dirigentes que fundaron Alianza Popular y de los cuales son descendientes directos los actuales miembros del Partido Popular. Si se acepta investigar la post-guerra y declarar al franquismo como un rgimen criminal, quien asegura que no se extiendan las denuncias a las torturas, detenciones y humillaciones posteriores a los 50, a las ltimas ejecuciones del rgimen, las detenciones y represin del tardofranquismo, e incluso a las vctimas de la transicin. En estos casos, los responsables siguen vivos, y todos sabemos quienes son, verdad seor Zaragoza?

Las cifras de represaliados, detenidos y asesinados por el rgimen franquista entre 1936 y 1951 no estn del todo claras. Para la asociacin de Ex presos Antifranquistas fueron ms de 50.000 personas las que se dejaron la vida en su lucha por la justicia y la democracia. Algunos historiadores como Mirta Nez(1) elevan la cifra a unas 125.000 personas.

Como ejemplo claro y conciso de la masacre desatada por las hordas franquistas en su cruzada Antirrepublicana se pueden sealar los datos aportados por el estudio de Francisco Espinosa (2) sobre la fosa del cementerio de San Fernando en Sevilla, que arroja la escalofriante cifra de 3.240 cadveres para el periodo que va de Julio de 1936 a septiembre de 1938.

Por su parte Jose Mara Garca Mrquez (3) tras un pormenorizado estudio entre archivos municipales de la provincia y atenindose solo a datos oficiales de la Delegacin de Orden Pblico de Sevilla, el archivo de la antigua Auditoria de Guerra y del Archivo Histrico Nacional nos muestra unas cifras brutales para la provincia de Sevilla al completo entre esas mismas fechas: 7.963 fusilados; 2.157 desaparecidos; 10.119 detenidos; 21.816 huidos; 487 asesinados por rojos; 1.154 sancionados; y 27 desterrados.

Valgan estos nmeros simplemente para avalar lo terrible e inhumana que fue la represin franquista. Pero a la frialdad de los nmeros hay que aadir la abundancia de fuentes en las que se constata que tras la toma de las ciudades y pueblos, las tropas nacionales aplicaban con frecuencia prcticas y tratos crueles, degradantes e inhumanos contra civiles, incluyendo la violacin y abusos de ndole sexual contra mujeres. La exposicin y escarnio pblico de mujeres y nias con los cabellos trasquilados, hacer beber aceite de ricino a los detenidos, ocultar a los familiares su paradero, o abusar y obtener de stos cualquier beneficio a cambio de informacin sobre sus seres queridos, son hechos narrados de modo constante en numerosos pueblos de Espaa cuando los investigadores se acercan a los supervivientes de la masacre como constatan diversos informes realizados en los ltimos aos por Amnista Internacional y otras muchas asociaciones surgidas al amparo del deseo de recuperar la memoria histrica de las victimas de la guerra civil espaola y del franquismo.

As mismo, habra que hacer mencin de las muchsimas personas que fueron detenidas de manera arbitraria, torturadas, sometidas a juicios sumarios, sin garantas procesales, ante tribunales militares o especiales, y encarceladas en condiciones indignas. Y recordar a los otros muchos que fueron condenados a trabajos forzosos, vieron como sus bienes eran confiscados o fueron retenidos en campos de concentracin o prisiones clandestinas o ilegales. Por no hablar de todas aquellas personas que se vieron obligadas a exiliarse en otros pases europeos y americanos con la consiguiente prdida de sus derechos y de sus familias o los numerosos nios y nias que sufrieron la separacin de sus familias en el marco de la huida y evacuacin, mientras un nmero indeterminado de menores pasaron a manos de instituciones religiosas y familias sin que pudieran contar con canales para recuperar su identidad y filiacin familiar con los represaliados.

Yo no soy muy ducho en cuestiones legales, es ms, no entiendo de asuntos jurdicos lo ms mnimo, pero el sentido comn me dicta que todas estas cuestiones y lo abrumador de los nmeros que empiezan a aflorar de los numerosos estudios surgidos en los ltimos tiempos al calor de la Ley de la Memoria Histrica, bien pueden recibir la denominacin de Crmenes contra la humanidad, y me parece vergonzante y de un cinismo absoluto calificarlos como delitos comunes, por ms que el seor Zaragoza se agarre a todos los axiomas legales que quiera para hacerlo.

El Estatuto del Tribunal Militar de Nuremberg de 8 de agosto de 1945 establece en su artculo 6 la definicin de los crmenes de guerra, contra la paz y contra la Humanidad para que precisamente se apliquen stos conceptos no solo a delitos futuros, sino tambin a delitos ya cometidos que hasta entonces no haban sido tipificados penalmente por lo especial y horrendo de sus rasgos. El mencionado artculo dice lo siguiente:

Los siguientes actos, a cualquiera de ellos, constituyen crmenes que recaen bajo la competencia del Tribunal y que darn lugar a responsabilidad individual:

* CRMENES CONTRA LA PAZ: a saber, la planificacin, la preparacin, el inicio o la conduccin de una guerra de agresin o una guerra que supone la violacin de tratados, acuerdos o garantas internacionales, o bien la participacin en un plan comn o en una conspiracin cuyo objetivo es la ejecucin de cualquiera de los actos precedentes.

* CRMENES DE GUERRA: a saber, violaciones de las leyes o usos de la guerra. Tales violaciones comprenden el asesinato, los malos tratos o la deportacin para realizar trabajos forzados, o para otros fines, perpetrados contra la poblacin civil de un territorio ocupado o en dicho territorio, el asesinato o los malos tratos perpetrados contra prisioneros de guerra o personas en alta mar, la ejecucin de rehenes, el robo de bienes pblicos o privados, la destruccin arbitraria de ciudades, pueblos o aldeas, o la devastacin no justificada por necesidades militares, sin que dichas violaciones queden limitadas a los actos enumerados.

* CRMENES CONTRA LA HUMANIDAD: a saber, el asesinato, el exterminio, el sometimiento a esclavitud, la deportacin y otros actos inhumanos cometidos contra cualquier poblacin civil antes de la guerra o durante la misma; la persecucin por motivos polticos, raciales o religiosos en ejecucin de los crmenes que sean competencia del Tribunal o en relacin con los mismos, constituyan o no una vulneracin de la legislacin interna del pas donde hubieran sido perpetrados.

Los dirigentes, organizadores, instigadores y cmplices participantes en la elaboracin o en la ejecucin de un plan comn o de una conspiracin para cometer cualquiera de los crmenes antedichos son responsables de todos los actos realizados por cualquier persona en ejecucin de tal plan.

Como he mencionado con anterioridad no soy jurista, ni si quiera me considero acreditado para entender los dimes y diretes jurdicos en los que se han enzarzado Garzn y el fiscal Zaragoza, pero teniendo en cuenta la definicin legal que de estos crmenes hace el Estatuto de Nuremberg, me parece a m, que bien podran ser declarados como crmenes de guerra, contra la paz y contra la humanidad muchos de los actos violentos que padecieron los vencidos durante la guerra, la postguerra e incluso el tardofranquismo en Espaa.

Cierto es que cuando muchos de estos actos fueron cometidos no se haba establecido la definicin legal de crmenes contra la paz, crmenes de guerra o crmenes contra la humanidad, pero eso no es bice para que se aplique la legalidad vigente en la actualidad y se condene a los responsables de estos delitos tan graves. En Argentina, Chile o Uruguay se han sancionado por crmenes contra la humanidad a algunos de los represores de las dictaduras que asolaron estos pases latinoamericanos en los aos 70 y 80. A pesar del blindaje judicial que se garantizaron los represores con mecanismos legales como las leyes de Punto Final, la justicia Internacional acab imponindose. Lo cual indica que hay frmulas legales para hacerlo.

No es que la Audiencia Nacional o Garzn me generen mucha simpata y confianza, pero por encima de ellos estn todos aquellos que han presentado las denuncias, los que han solicitado la exhumacin de los cuerpos enterrados en las fosas comunes para poder enterrar dignamente a sus familiares, en definitiva, los familiares de todas las personas que sufrieron la dursima represin franquista. El resultado de las investigaciones judiciales, y las condenas que de ellas emanen si llegan a producirse no van a cambiar el resultado de una guerra injusta, ni van a devolver la vida a aquellos a los que se la robaron vilmente los esbirros del rgimen; no van a eliminar el inmenso dolor que han sufrido y sufren los familiares de desaparecidos; Y tampoco, van a borrar los duros aos de miedo, injusticias y humillacin de los vencidos y todos sus allegados, familiares o amigos.

Lo que supone el proceso abierto por Garzn es la posibilidad de darle al fin voz a los que han sido silenciados durante ms de cinco dcadas por el temor, el miedo y la represin sistemtica, supone como le hace unos das en un artculo periodstico sentar a la memoria en el banquillo, acabar con el olvido y el silencio impuestos en nombre de la transicin por los herederos democrticos del Caudillo. El proceso que acaba de abrirse no pretende otra cosa que mostrarle a este pas la verdad jurdica de lo que sucedi durante los primeros aos de la guerra y la posterior Dictadura del General Franco, acabar de una vez por todas con la hipocresa de aquellos que aun se niegan a condenar el rgimen pblicamente mostrando las pruebas fsicas y documentales que han permanecido ocultas durante todo este tiempo y que son la huella indeleble e irrefutable de la barbarie que se cometi en Espaa durante la etapa ms gris y siniestra de su historia contempornea. Pretende simple y llanamente devolverles la dignidad y homenajear a todos los represaliados por el rgimen, hombres y mujeres que encontraron la muerte por defender ideales tan hermosos como la libertad, la justicia o la democracia.

Notas

(1) Nuez Daz-Balart, Mirta. Los aos del Terror: La estrategia del dominio y represin del General Franco .

(2) Espinosa Maestre, Francisco. Sevilla 36, sublevacin fascista y represion. Sevilla: Muoz Moya y MontravetaEditores.

(3) Jose Mara Garca Marquez. La represin Franquista en la Provincia de Sevilla, el estado de la Cuestin. Sevilla 2004.  

http://www.raco.cat/index.php/Ebre/article/viewFile/39912/39931

Juan Antonio Gonzlez Molina es licenciado en historia por la Universidad de Sevilla.



  


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