Portada :: Otro mundo es posible
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-10-2008

Decrecimiento, ms all del anti-capitalismo

Hctor A. Sanjun Redondo
Rebelin


Durante estos tiempos de crisis capitalista, rescates sin escrpulos, vaivenes burstiles e incertidumbre general, estn apareciendo multitud de artculos que ponen su granito de arena en hacer de la idea del decrecimiento algo menos ajena a lo que vena siendo, sobretodo en el mbito de la izquierda alternativa.

Cierto es, como bien expresan muchos de estos textos, que la acumulacin para unos pocos intrnseca al capitalismo est en la base de la espiral autodestructiva reinante, que la explotacin capitalista del mundo lo est llevando a su ruina humana y ecolgica, que decrecer es imperativo ante los lmites energticos y materiales de un planeta exhausto por la sobre-explotacin.

Pero cierto es tambin, que la idea de decrecimiento, adems de romper de frente con el capitalismo, rompe con otros dogmas de los que la doctrina imperante no es duea exclusiva. El decrecimiento no olvida que el desarrollo, el Progreso, el Avance de la sociedad, ms all de control del capital o de la organizacin social, han sido las constantes incuestionables de la historia, y que son sinnimo no slo de crecimiento en el estricto sentido econmico, sino tambin del aumento de la complejidad, de la tecnificacin de la vida, de la especializacin total, de la mayor acumulacin de poder, de la uniformizacin global, de la explotacin y tantos otros males cuya solucin se presenta, qu casualidad, apretando la misma tuerca que los ha causado.

No me parece oportuno olvidar, sobretodo en tiempos de afanada bsqueda de alternativas como estos, las enseanzas de Ivan Illich cuando afirmaba que, pasado cierto lmite, se pierde el control sobre las herramientas que, aunque creadas para hacernos ms libres, acaban por dominarnos[1]. Mucho tiene esto que ver, al final, con la contundencia con la que Andr Gorz expresaba que cada pancarta que proclama 'queremos trabajo', proclama la victoria del capital sobre una humanidad esclavizada de trabajadores que ya no son trabajadores pero que no pueden ser nada ms[2]. Igual de certeras me parecen las palabras de Jacques Ellul cuando aseguraba que es imposible dirigir el avance de la Tcnica[3] que, ni buena ni mala, slo persigue su propio desarrollo, de imprevisibles consecuencias en una espiral dnde, para cada avance positivo, los problemas creados son cada vez ms inabordables[4].

El decrecimiento, al que estos autores y muchos ms han ido dado forma a lo largo ya de dcadas, pone el nfasis en la vuelta a lo local, a lo cercano, lo simple. Se presenta incompatible con todo sistema empeado en aadir capas de complejidad al funcionamiento de un mundo cuya globalidad ya nadie comprende.

La apuesta por el decrecimiento no es simplemente anti-capitalista, sino esencialmente anti-burocrtica, anti-especialista, anti-potencial, anti-productivista y busca dar lugar a un mundo dnde adems de la sostenibilidad, primen los valores humanos por encima de los de la Tcnica y la economa.

No se trata de volver a la frondosidad de los bosques y a la luz de las hogueras, sino de cuestionar a fondo cada paso, de establecer prioridades y lmites para desmontar las complejidades de un sistema que, a pesar de las fachadas democrtica, es controlable nicamente por un grupo reducido de expertos aprobados por el Poder de turno.

Slo desterrando el mito del Progreso podremos apreciar con mayor claridad que si es vergonzoso inyectar fondos pblicos en bancos y mercados, no lo es menos lanzar cohetes, acelerar partculas, investigar la fusin nuclear o impulsar infinidad de otros proyectos civiles y militares ejecutados por los gobiernos y corporaciones de turno. Imposible es obviar el papel de una economa productivista y globalizada en todos estos procesos que obstinados en el avance de la humanidad, condenan a la miseria a su mayor parte.

Notas:


[1]. La convivencialidad. Ivan Illich.
[2]. Andr Gorz Vive, la lucha ecologista sigue. Florent Marcellesi
[3]. Entindase la Tcnica como la eleccin del mtodo ms eficiente para alcanzar un objetivo, sin miras a factores humanos o ecolgicos que pudiesen condicionarlo, segn J. Ellul. Ms tarde, Serge Latouche incorporar el factor econmico (rentabilidad) a los anlisis de Ellul y desarrollar el concepto de la Megamquina.
[4]. Jacques Ellul, l'homme qui avait presque tout prvu Jean-Luc Porquet.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter