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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-10-2008

Respuesta a un colega que estuvo cinco aos en Cuba y no vivi en ella
Soluciones desde la inopia

Carlos Tena
Rebelin


Bien sabido es, incluso por los menos perspicaces, que cuando pronunciamos la palabra Cuba, a casi nadie se le cruza por las meninges otra imagen, que la de la nica nacin del globo que ha retado al imperio ms poderoso, en dinero y armamento, durante ms de 50 aos, tenindole fsicamente a menos de 150 kilmetros de distancia, no sin haber sido vilipendiada daada, maltratada y bloqueada ese medio siglo, que pesa de manera contundente sobre la frgil economa de la isla, cuyos dirigentes dedican desde 1959 miles de horas a estudiar la forma en la que todos sus habitantes puedan, al menos, ingerir diariamente alimentos suficientes para su desarrollo fsico e intelectual.

Bien es conocido, incluso por los menos expertos, que superar ese asedio constante, en el que adems se utilizaron a miles de cubanos como caballitos de Troya, poco dados a creer en la tica y practicar el noble arte de la solidaridad, ha sido y est siendo todo un ejercicio de imaginacin al cubo, de mesura, de anlisis e informacin constante, de sacrificio entre sonrisas, demostrando al mundo civilizado, que el petulante sistema capitalista, se que ahora cae por su peso ante el cmulo de miseria que ya no puede ocultar, no es el mejor para que los seres humanos puedan aspirar a serlo. Sin embargo, un gobierno socialista hasta la mdula, como el cubano, es capaz, bajo el lastre de la propaganda falsa, la manipulacin meditica y la agresin permanente, de sobrevivir en paz, generando una sociedad claramente necesitada de determinados bienes, que siguen bloqueados desde la vecindad (incluyendo algunos medicamentos), pero encaramada en los primeros puestos de organismos internacionales, como la UNESCO, la UNICEF o la FAO, demostrando que el pueblo cubano disfruta de ms salud, ms educacin, ms esperanza de vida, ms derechos, que millones de espaoles, norteamericanos, hondureos, jamaicanos, paraguayos, salvadoreos o colombianos, a pesar de todos los embargos. Un pueblo donde se puede saborear el optimismo, la confianza, la ternura y la serenidad. Una sociedad que participa en bloque cuando hay que encontrar soluciones a sus problemas.

Es curioso que personas que se tildan de izquierda, en lugar de ejercer la crtica honesta y rigurosa, dediquen su tiempo a dejarse abducir, bajo el disfraz del nuevo socialismo (no me refiero a Venezuela) o del eurocomunismo (el mayor fiasco poltico que jams de presenci el viejo continente), para descalificar el sistema poltico de Cuba. Y lo ms lamentable es que esas personas, que incluso han pasado algunos aos en la mayor de las Antillas, sean incapaces de otra cosa que vilipendiar de forma estentrea esta Revolucin, asegurando que el socialismo que la preside no es tal. Que yo sepa, Cuba en el nico pas del globo que, precisamente, ha socializado hasta el agua, ese mismo lquido (ms fundamental que el petrleo) que hoy se privatiza, como la salud o la electricidad, en naciones con presidentes neo socialistas como Zapatero, desde donde hoy clama el periodista Jos Manuel Martn Mdem, ex corresponsal de RTVE en La Habana, amigo y compaero del PCE en la lucha contra el franquismo, militante del otrora sindicato ms combativo de la Espaa fascista (como era CCOO), as como excelente comensal y buen contertulio, de inteligencia notoria, aunque con escaso sentido del humor, al que desde estas pginas llamo a la cordura y al anlisis riguroso, o sea, a lo contrario que suele desarrollar habitualmente en panfletos como El Pas, su colega y amigo Mauricio Vicent, para que medite sobre el pregn que public hace unos das en la web  http://www.revistapueblos.org/spip.php?article1258, asegurando que aqu ocurre lo que a l le da la gana y no lo que en verdad sucede, menospreciando con infantiles diminutivos a destacados militantes del PCC, sacndose de la manga porcentajes inventados, o dibujando un panorama que no es ni mucho menos el que yo percibo a diario. Como opinin, pudiera hasta respetarla, pero no comparto en absoluto ni el tono, ni el contenido.

Llevo algo ms de cinco aos viviendo en una Cuba que mi colega, al parecer, no conoce. Ms de un lustro trabajando con y para los cubanos, recibiendo un salario en peso cubano, conversando diariamente con decenas de cubanos, yendo a almorzar viandas cubanas, pagando en peso cubano, en guagua cubana o taxi colectivo, dando botella o solucionando un problemilla por la izquierda, que como sabe Medem es una de las artimaas que, en este pas, asediado y amenazado, sirve para resolver el da, esa jornada que l jams ha conocido, que nunca ha saboreado en todo su esplendor y belleza. Desde aqu le invito, por favor, a que relea el excelente ensayo Cuba: La Ilustracin y el Socialismo, de Carlos Fernndez-Liria y Santiago Alba, para comprender lo que no calibra. Dos filsofos, dos pensadores que han sabido ver el bosque a pesar de los rboles, que han mirado al firmamento y no al dedo que lo seala, que saben leer entre las miradas, que saben comprender el por qu de una sonrisa cubana. Dos jvenes profesores que saben que este socialismo tal vez pudiera ser ms perfecto, ms eficaz, ms til, de no existir un enemigo a 150 kilmetros con las armas y los terroristas preparados para asesinar hasta las mnimas ilusiones y realidades de las que hoy se disfrutan en Cuba.

Sigo aqu, admirando la capacidad de la Revolucin para su supervivencia, escandalizado ante el hecho de que los nicos presos polticos que existan en la isla, se hallen encerrados, a racin de tortura diaria, en la ilegal base yanqui de Guantnamo, sin que ningn Zapatero, Sarkozy o Papa Benedicto XVI haya protestado por ello. Contino con la boca abierta cuando paseando por La Habana, constato que los policas aqu no sirven para pegarle de hostias a un pacfico ciudadano. Sigo ensimismado, percibiendo una impresionante sensacin de serenidad a mi alrededor, incluso en los momentos dursimos que se viven tras el embate de los dos ltimos ciclones. O embelesado ante la alegra de mis compaeros de trabajo, cuando nos reunimos en el centro, un da festivo, para trabajar unas horas de forma voluntaria y sin percibir dinero extra. Me pasmo ante la firmeza y tesn de millones de personas limpiando avenidas, calles, patios y campos; y me maravillo cuando veo a los nios en el centro donde trabajo, que tras salir de la escuela y en lugar de irse a jugar, que es lo ms habitual, se vienen a aprender cmo se versifica, como se compone una dcima o espinela. Estas son cosas que slo se disfrutan cuando se trabaja para Cuba.

Que yo sepa, los primeros meses en que tuve el placer de discutir con Medem sobre mil y un temas diferentes, de compartir viandas y tragos, o incluso de perder al domin (ganar es una utopa para m) tenindole como rival o compaero, no advert esa sauda opinin sobre el socialismo en esta Cuba en la que espero morir (ya tengo plaza gratuita en un cementerio), en una una sociedad cuya benevolencia y generosidad me han desarmado por completo; un pueblo al que amigos como Luis Eduardo Aute quieren pertenecer, aunque sea de forma virtual: Pido que alguien generoso me conceda la nacionalidad cubana, afirm el autor de joyas como La Belleza, durante el homenaje que se le hizo hace unos meses en el Teatro capitalino Kart Marx. Once millones de habitantes que saben dar lecciones de cario y afecto, porque han crecido en su seno.

Creo honestamente que mi colega, y que me disculpe si lo digo, no ha vivido en Cuba. Ha vivido con ella, pero no la ha comprendido. Le ocurre a muchas parejas. Ese libro de su autora, titulado bajo el guio bolerstico Por qu no me enseaste cmo se vive sin ti, no deja se ser, adems de un difuminado retrato de sus experiencias cubanas, una variopinta mezcolanza de sentimientos antagnicos, exacta a la que se advierte en ese pregn titulado En Cuba no se puede democratizar lo que se acab/, repleto de afirmaciones gratuitas, que yo mismo, sorprendido en verdad (gracias a mi tocayo Carlos Martnez), reenvi por e-mail a otros amigos, diciendo que era un texto dursimo, pero que daba que pensar que el autor fuera comunista; solo que un comunista que describe de forma tan superficial lo que hoy ocurre en Cuba (en la que una vez ms Fidel dio otro rotundo ejemplo de generosidad y eficacia poltica cuando supo dejar el puesto de mando a Ral), que llama a las masas a consagrar a Gutirrez Menoyo, o a Luis Surez, como salvadores de la Patria en peligro, slo puede pertenecer a un partido que, efectivamente, existe en Espaa de puro milagro y sin fiesta anual. Tal vez, por eso y otros motivos se ha merecido prrafos, firmados por cubanos como Camilo Ruiz Espinar, jubilado en la actualidad, quien tras haber ledo una reciente entrevista con Martn Medem en Rebelin, escribe con toda razn:

La desfachatez, s, el intolerable nimo colonialista con que las dos viejas metrpolis se permiten hablar de lo que quieren para un pas soberano e independiente, est tambin presente en el tratamiento informativo que Televisin Espaola hace de la Cuba de hoy. Proclamarse, como hace Medem, solidario con Cuba y a la vez complacer asalariadamente la agenda que ese proyecto impone, es una contradiccin insalvable. Si no es capaz de verlo, debera al menos reconocer que la libre y objetiva prensa para la que trabaja puede especular hoy sobre lo que suceder tras la desaparicin de Fidel porque ste y su pueblo derrotaron cientos de planes de magnicidio, adems de 45 aos de subversin y bloqueo, incluyendo la resistencia y recuperacin del proyecto revolucionario tras la cada de la URSS mientras la misma prensa que ignora todos estos datos contaba entusiastamente las horas para el fin de la Revolucin cubana

Puede que el PCE, que fuera el mo, se haya ido pa la pinga, como dice mi compadre Luisito, (y no me extraa, porque Carrillo lo at y maniat, hasta que mi admirado Julio Anguita comenz a liberarlo y por eso defenestraron al cordobs), pero a Cuba no le hacen falta las subliminales medidas o soluciones que se intuyen al leer el citado pregn, precisamente por ese mismo tufo eurocomunista que desprende. A este paso voy a tener que dar crdito a mi admirado Hugo Rafael Chvez cuando dice: Voy a acabar con los comunistas de Venezuela (deben actuar como hizo Santiago Carrillo), porque un verdadero socialista debe ejercer la crtica, sin perder un detalle sobre las circunstancias que rodean a una nacin en lucha por su independencia. Y menos an pontificar, como hace Medem, creyendo que aporta otra cosa que conatos-de-amago-de-proyectos para Cuba, o sea, dando soluciones desde la inopia con el ms casposo estilo de colonialista en paro.

Las reformas que acomete la Revolucin podrn tener mil defectos (y se subsanan con las oportunas medidas), pero todas ellas tienen un objetivo: el mayor bienestar de la poblacin, asunto que es justo al revs que en ese primer mundo en el que mi colega combati tantos aos, ese orbe de oropel y garambainas donde la alienacin se basa en hacer creer al ciudadano, a travs de millones de anuncios de radio, prensa y televisin, que lo superfluo es imprescindible para vivir, pero lo absolutamente necesario es utpico. Entre las reformas que Ral Castro emprendi en el momento en que asumi la mxima responsabilidad del gobierno, estuvo la de complacer (a pesar de las voces que se alzaron en contra) a miles de cubanos que anhelaban terminar con la absurda prohibicin de alojarse en hoteles para turistas, comprar aparatos reservados a empresas, o liberalizar la adquisicin de otros tipos de bienes. Cuando se hizo, no faltaron los hipcritas de siempre que aseguraban Eso no sirve para nada, pero resulta que fueron ellos mismos quienes se haban pasado media Revolucin protestando por esas, insisto, absurdas prohibiciones.

Lo que es difano y claro es que hay amigos de Cuba que creen tener todas las soluciones, incluso los que habiendo vivido unos aos en ella, pero sin entender lo ms importante, lanzan pregones en los que aseveran que el progreso va a llegar, por ejemplo, con el aludido Gutirrez Menoyo, del que Medem dice est contra del bloqueo, como si ello fuera ya razn para otorgarle un asiento en la Asamblea Nacional del Poder Popular, porque a ella se llega democrticamente y no a dedo, como los diputados del PP o PSOE, sentados en los escaos por decisin no de los votantes, sino de las familias mafiosas de los respectivos partidos, como es costumbre en esa engaosa y falaz democracia representativa que trajo la maldita transicin, que no ha regalado a Espaa sino ms dictadura, y una Justicia que ha tratado de lavar la conciencia de Garzones, Marlaskas, Del Olmo y otros, en las palanganas y orinales de Pinochet y Videla, para 75 aos ms tarde, presumir de eficacia profesional, consintiendo en abrir la tierra donde se ocultaron los cadveres de miles de demcratas que dieron su vida por la Repblica, en tanto que los asesinos iban desapareciendo en los mausoleos, bajo el dulce manto de la pax borbnica, ataviados con sus uniformes, sus medallas, sus camisas azules, sus himnos nazis y sus funerales presididos por Obispos, arzobispos o cardenales, prncipes, infantas, reinas y reyes.

Cuba se ha visto obligada a seguir durante unos aos utilizando la llamada doble moneda, y que yo sepa no veo a mi alrededor que la gente enferme de los nervios por ello. Es una forma sencilla de apartar el dinero que proviene del turismo, de los tratados comerciales y culturales, de las exportaciones, mientras el propio se cuantifica en moneda nacional. En Londres, en Birmingham, en Glasgow, tambin gozan de una doble moneda: el euro y la libra esterlina, y nadie se escandaliza por ello. En Colombia circula el dlar en la calle, en cientos de comercios, y nadie se rasga las vestiduras. En Venezuela se compran euros y dlares en las esquinas, e incluso se abona en las tiendas con ellos, y los bolvares, fuertes o dbiles, conviven con ambos billetes sin graves problemas. En Espaa todo el mundo maneja el euro, pero se aora la peseta. En cinco aos, la vida se encareci un 43%.

En el siglo XXI lo que si est claro, es que el capitalismo no sabe cmo librarse de s mismo sin salir lesionado gravemente, mientras que el socialismo, al menos el cubano, avanza firme, a pesar de los lgicos errores, hacia una sociedad mucho ms justa que la que se quiere imponer por asedio, bloqueo, embargo, hambre y fuego desde Miami y la Casa Blanca. Porque no se debe olvidar que esta es una Re-Evolucin en constante movimiento, algo que muchos no han calibrado en su justa medida. Medem daba lecciones de periodismo televisual con aquellas aoradas crnicas para RTVE, modelo de imparcialidad y objetividad profesionales. Hoy le preocupa la doble moneda. A mi me sigue preocupando la doble moral.


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