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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-10-2008

La Otra Colombia

Ral Zibechi
La Jornada


 Algo nuevo se est cocinando en el pas, dice Alfredo Molano, periodista y socilogo perseguido por el rgimen uribista por decir lo que ve y vocear lo que sienten millones de colombianos para quienes los medios estn cerrados. No lo dice en un despacho cerrado, sino a cielo abierto en el Foro de la Solidaridad en Moravia, barrio pobre de Medelln construido sobre una enorme montaa de basura que los desplazados por las sucesivas guerras convirtieron en trama urbana, perifrica y resistente, con base en una impresionante red de solidaridades.

Lo nuevo es la amplitud, extensin y profundidad de la protesta, y sobre todo la confluencia de actores que estn colocando contra las cuerdas al gobierno de lvaro Uribe. Los paros ms destacados por los medios son los del sector pblico por salario, como el de los judiciales, que llev al gobierno a decretar el estado de conmocin interior. Luego siguieron los funcionarios del sistema electoral (Registradura), los maestros, los camioneros y otros servidores pblicos que ven sus salarios diezmados por el incesante aumento de precios. Sin embargo, lo que ms desvela a los poderosos es la confluencia del abajo.

El 15 de septiembre pasado se inici la huelga de 10 mil corteros de caa de azcar que ocupan ocho ingenios de Valle del Cauca, quienes trabajan a destajo y en condiciones feudales. Los corteros, casi todos afrocolombianos, se levantan a las cuatro de la madrugada, trabajan de seis de la maana a cinco de la tarde bajo un sol que lastima y llegan sobre las ocho de la noche a su casa, luego de dar 5 mil 400 golpes de machete e inhalar humo de la quema de caa y el glifosato usado en las plantaciones. Ganan poco ms del salario mnimo, pagan de su bolsillo la seguridad social, las herramientas, la ropa de trabajo y el transporte hasta el caaveral. Al atarceder, se ven espigadas siluetas morenas al borde de la Panamericana, entre Cali y Popayn, tambalendose como zombis luego de una jornada laboral criminal.

La huelga de los ms pobres sorprendi a todos, tanto por su duracin como por el macizo seguimiento de los agrupados en el sindicato Sinalcorteros. Para el gobierno y la Asociacin de Cultivadores de Caa de Azcar la huelga es un problema, ya que oblig a importar azcar de Ecuador y Bolivia, paraliz la produccin de etanol y elev el precio de la gasolina, porque de los brazos destrozados de los corteros sale el etanol para sus coches. Quiz por eso el ministro de Proteccin Social (irona de los de arriba) dijo en el parlamento que la huelga no es un problema social, sino una protesta de delincuentes, y acus a los corteros de estar infiltrados por las FARC.

Los corteros piden ser contratados directamente por la empresa, porque ahora se les obliga a ingresar en cooperativas que son bolsas de trabajo para abaratar salarios; que se les paguen los das perdidos por paradas de las empresas, as como los que deben asistir al mdico, ya que los accidentes laborales incapacitan a 200 corteros cada ao. Exigen, adems, que se eliminen las bsculas mviles que pesan a favor del patrn, que se quiten las mquinas que hacen el trabajo de 150 corteros, y un aumento salarial de 30 por ciento.

En los 516 aos de resistencia, el 12 de octubre pasado comenz la Minga de los Pueblos que retoma las decisiones del primer Congreso Itinerante de los Pueblos por la Vida, la Alegra, la Justicia, la Libertad y la Autonoma, realizado en septiembre de 2004 y del que surgi el Mandato Indgena y Popular que contempla: rechazo al TLC, un tratado entre patrones y contra los pueblos; derogacin de las reformas constitucionales que someten a los pueblos a la exclusin y la muerte; no ms terror del Plan Colombia () que infesta nuestros territorios y los siembra de muerte y desplazamiento; cumplimiento del Estado a los acuerdos a raz de la masacre del Nilo en 1991, donde fueron asesinados 20 nasas; y construir la Agenda de los Pueblos, que surja de compartir y sentir el dolor de otros pueblos y procesos.

La Minga, trabajo colectivo en el mundo andino, comenz al borde de la carretera Panamericana, donde unos 10 mil indgenas, sobre todo nasas agrupados en el CRIC (Consejo Regional Indgena del Cauca) y en la ACIN (Asociacin de Cabildos Indgenas del Norte del Cauca), instalaron un territorio de Paz, Convivencia y Dilogo en el municipio La Mara Piendam. Cortaron la ruta y fueron brutalmente atacados por las fuerzas armadas, lo que dej un saldo de dos muertos y 90 heridos, la mayor parte por bala. La violencia no consigui desalojarlos, pero concitaron el apoyo de toda la Colombia de abajo.

Fracasada la negociacin con las autoridades, la Minga se puso en marcha hacia Cali, donde 12 mil indios escolatados por su guardia indgena, a los que se vienen sumando los corteros y otros trabajadores agrupados en la CUT, llegarn el lunes 27 a la tercera ciudad del pas luego de recorrer 100 kilmetros por la rica llanura tapizada de caaverales. Lo ms trascendente es que la Minga de los Pueblos se est convirtiendo en una articulacin de los de abajo sin aparatos burocrticos, encuentro abajo y en la lucha, confluencia entre mltiples torrentes que estn empezando a formar el enorme cauce de la Otra Colombia. Uno de ellos fue el paro nacional convocado por la CUT para ayer jueves.

El memorial de agravios es impresionante. Slo los indgenas denuncian que en los seis aos de gobierno de Uribe asesinaron a mil 243 indios de las ms de 100 etnias existentes en Colombia y 54 mil fueron expulsados de sus territorios. En los ltimos 15 das ya son 19 asesinados. Todos somos corteros, todos somos indgenas, reza un comunicado de ACIN. La larga experiencia del pueblo nasa les dice que ningn sector actuando solo puede enfrentar la agenda de explotacin y sometimiento de quienes desde el rgimen la van implementando.

La Minga es el modo en que los de abajo han decidido concertar la palabra y convertirla en camino. Es apenas el primer paso. Pero el que marca el rumbo y deja huella.


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