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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-10-2008

La crisis capitalista segn Marx

Francisco Umpirrez Snchez
Rebelin


La razn ltima de todas las crisis reales es siempre la pobreza y la limitacin del consumo de las masas frente a la tendencia de la produccin capitalista a desarrollar las fuerzas productivas como si no tuviesen ms lmite que la capacidad absoluta de consumo de la sociedad. Karl Marx

Pequea introduccin

Algunas personalidades de la izquierda radical me vienen solicitando desde agosto que elabore un trabajo sobre la crisis. Quise responder al instante, pero no pude con el compromiso. Me tropec con dos dificultades: la primera, no tena actualizado muchos conceptos de El Capital, y la segunda, me vea obligado de continuo a intercalar conceptos aclaratorios que afectaban al orden de la exposicin. As que no tuve otro remedio que ponerme a estudiar de nuevo el libro primero y el libro tercero de El Capital. Una cosa vi clara desde el principio: la izquierda radical necesita de los conceptos de El Capital para representarse el mundo capitalista de un modo diferente de como se lo representa la burguesa. Pues sucede que muchos trabajos que se hacen desde la izquierda reformista y la izquierda radical utilizan preferentemente conceptos de la economa convencional. Y de ese modo no escapan de la lgica del capitalismo.

Quisiera advertir que elaborar algunos conceptos elementales de la teora econmica marxista que para muchos son conocidos. Pero en ocasiones los conceptos elementales no se dominan tanto como se cree, y lo peor: no se usan en el anlisis. As que deberamos preguntarnos qu sentido tiene conocer los conceptos elementales de la economa marxista y despus no usarlos en el anlisis del capitalismo. Se produce aqu un gran error en la ideologa de muchas personalidades de la izquierda radical: divorcio entre el carcter universal de los conceptos que supuestamente tienen en la cabeza y el carcter particular del capitalismo realmente existente. Otra advertencia: cuando elaboro este tipo de trabajo, siempre pienso en un lector que desconoce casi por completo la teora econmica de Marx. No es que rebaje el nivel terico de la exposicin, sino que no doy nada por sabido. Creo que de este modo el nmero de lectores al que puede ser accesible este artculo ser mayor, y esto ir en beneficio de la causa socialista.

El modo de exposicin

Con este trabajo no pretendo responder de modo inmediato sobre las causas de la crisis. Las causas inmediatas o aparentes de la crisis ya han sido expuestas por la mayora de los analistas de la izquierda reformista: la avaricia y la desregularizacin de los mercados financieros. Lo que pretendo es aprovechar la oportunidad para poner en circulacin un conjunto de conceptos de El Capital de Karl Marx que nos ayuden a representarnos de modo cientfico la naturaleza del modo de produccin capitalista y las condiciones que hacen posible la crisis. En eso consistir la segunda parte de la exposicin, mientras que en la primera parte someter a crtica la explicacin de las causas de la crisis segn la izquierda reformista.

La avaricia

Algunos analistas han presentado a la avaricia como una de las causas principales de la crisis financiera. Esta explicacin adolece de dos defectos: uno, presenta un rasgo esencial del sistema capitalista, la avaricia o acumulacin insaciable de riqueza por parte del capitalista, como un rasgo accidental y ocasional, y dos, explica el acto de la avaricia como una consecuencia de un rasgo de la subjetividad: ser avaricioso. Cuando lo correcto bajo el punto de vista cientfico sera explicar qu condiciones objetivas hacen posible que una persona sea avariciosa. Esto es como si le preguntramos a un especialista por qu A asesin a B, y nos respondiera: porque es un asesino. El analista lo nico que ha hecho es sustantivar el verbo y, por consiguiente, no ha dado explicacin alguna sobre las condiciones objetivas que hacen posible la realizacin del acto.

Por avaricia debemos entender el afn desmedido de acumular riquezas o el sentimiento de placer que experimenta una persona con la acumulacin de riquezas. Pero una de las leyes fundamentales del capitalismo, desde la acumulacin originaria all por el siglo XVI hasta el presente siglo XXI, es la acumulacin. En aquel entonces utilizaron la violencia, hoy da, entre otras cosas, utilizan el sistema de crdito. Marx lo deja bien claro: Produccin de plusvala o la obtencin de ganancia es la ley absoluta de este modo de produccin. Y la utilizacin de la plusvala como capital o reconversin de plusvala en capital se llama acumulacin. No observamos otra cosa en el mundo capitalista que una constante e imparable acumulacin de riquezas en pocas manos y una infinita pobreza por toda la faz de la tierra. As que es un error terico presentar la avaricia como causa de la crisis financiera actual, cuando es un rasgo sustancial del capitalismo presente en toda su historia.

El mercado y la regulacin

Muchas voces autorizadas han afirmado que la causa de la crisis ha sido la desregularizacin de los mercados financieros, sealando a los fundamentalistas del mercado como los responsables de la misma. De este modo presentan la crisis como fruto de la contradiccin existente entre el mercado libre y el mercado intervenido. De esta concepcin participan muchas cabezas pensantes de la izquierda radical.

A este respecto hay que dejar claras dos cuestiones. Primera, este debate es un debate sobre el mecanismo econmico empleado para el desarrollo de las fuerzas productivas, mercado libre o mercado regulado, y no sobre la forma especfica del modo capitalista de producir riqueza, y segunda, es un debate en el seno de la propia burguesa. Ha quedado marginada de este debate la contradiccin entre propiedad privada y propiedad pblica. Desafortunadamente siguen habiendo muchos sectores de la izquierda radical que identifican el modo de produccin capitalista con el mercado. De manera que el problema no se plantea como debera plantearse desde las posiciones de la izquierda radical, esto es, como una contradiccin entre un mercado capitalista y un mercado socialista. Sin duda que un mercado socialista, un mercado donde predominara la propiedad pblica, en especial la propiedad estatal, sera un mercado ms regulado y controlado que un mercado donde predominara la propiedad privada.

La intervencin del Estado o la necesidad del socialismo

Ha estallado la crisis en el corazn del capitalismo mundial: EEUU. Y el Estado ha tenido que intervenir. De entre sus mltiples intervenciones la ms llamativa al principio fue que tuvo que emplear 140.000 millones de dlares para salvar a los dos gigantes hipotecarios del pas: Freddie Mac y Fannie Mae, que tienen en su poder la mitad de las hipotecas. Pero ms impactante fue la aprobacin por parte de la cmara de representantes de una inyeccin de 700.000 millones de dlares para sanear el mercado financiero. Y la sorpresa definitiva ha sido las nacionalizaciones de los bancos que se ha producido en la vieja Europa. De aqu extraemos una evidente conclusin: es el propio capitalismo quien en su desarrollo demuestra la necesidad del socialismo, la necesidad de la propiedad pblica estatal.

La diferencia entre el socialismo defendido por Marx y el defendido por los socialistas utpicos estribaba en lo siguiente: mientras los socialistas utpicos se dedicaban a imaginar la sociedad del futuro, Marx se dedic a estudiar la sociedad del presente, el capitalismo, y a descubrir los grmenes del socialismo. No se trata de estar a favor o en contra de la propuesta de Bush, de lo que se trata es de sealar que el ms grande de los liberales se ve obligado a reconocer la necesidad de la intervencin del Estado en la economa capitalista, para que sta se desenvuelva de forma armoniosa.

Se podra ir ms lejos en el camino del socialismo?

En ocasiones se confunden las tareas tericas con las tareas prcticas. Como dije en el apartado anterior la cuestin cientfica clave para los seguidores de Marx es conocer del modo ms profundo el capitalismo y descubrir en su seno las tendencias y grmenes del socialismo. Esa es la tarea del cientfico: demostrar la necesidad de la existencia de determinados entes y relaciones. Y si esa demostracin se da de modo prctico, si es la nacin ms liberal que existe en la faz de la tierra quien reclama la intervencin del Estado en la economa capitalista, pocos esfuerzos tericos y de conviccin hay que hacer.

Otra cuestin es el anlisis del problema bajo el punto de vista prctico. Ya que la necesidad de la intervencin del Estado es incuestionable, ya que las prdidas deben tener una solucin socialista, lo consecuente sera entonces que las ganancias tuvieran tambin una solucin socialista. Y para hacer posible que las ganancias fueran socialistas, las ms grandes empresas de EEUU, incluyendo a los bancos, deberan ser de propiedad pblica. Pero para lograr este objetivo es necesario que exista un partido poltico con este ideario, que tenga una amplia base social, y que disponga de una amplia representacin parlamentaria.

El punto de vista del ahorrador

Una gran parte de los anlisis sobre la crisis se hace desde el punto de vista del ahorrador. De hecho las medidas de los gobiernos occidentales, aumentando la cuanta de la garanta de los depsitos, buscan tranquilizar a los ahorradores. Hay un trabajo de Leopoldo Abada, cuyo punto de vista es la del pequeo ahorrador, que ha tenido muy buena acogida entre los internautas. Su pgina Web ha recibido ms de un milln de visitas. El asunto es seguirle el rastro al dinero. Pero al adoptar el punto de vista del pequeo ahorrador, el camino que sigue es errneo. Estamos hablando de las hipotecas subprime, de crditos concedidos a personas que no pueden pagarlas. Se trata de que al seor A se le ha concedido un crdito hipotecario para que le compre una vivienda al seor B.

El dinero pasa, primero, del banco al seor A, y despus, del seor A al seor B. El dinero que busca el ahorrador lo tiene el seor B. Pero Leopoldo Abada le sigue la pista al ttulo de deuda que est en el banco, donde dice que el seor A le adeuda una determinada cantidad de dinero, en vez de seguirle la pista al dinero o al valor que expresa este dinero. Sigamos: el seor A le entrega el dinero al seor B, y el seor B le entrega una vivienda al seor A. Por lo tanto, el mismo valor que antes exista en forma de dinero en manos del seor A, existe ahora en forma de vivienda. Pero el verdadero dueo, el dueo nominal de la vivienda, es el banco, hasta que el seor A le devuelva el dinero prestado ms el inters correspondiente.

Resulta que llegado el momento, por causas varias, el seor A no puede pagar las mensualidades al banco. El banco ipso facto se hace dueo del inmueble. Por lo tanto, el dinero que el ahorrador deposit en el banco sigue en manos del banco, aunque ahora en forma de vivienda. Qu deben hacer los ahorradores en caso de que vean amenazados sus ahorros? Reclamar la propiedad de las viviendas. El error de Leopoldo Abada, como el de todos los que se sitan en el punto de vista del ahorrador, estriba en que le siguen la pista a los ttulos de deuda, esto es, al dinero ficticio, cuando lo que deberan hacer es seguirle la pista a la metamorfosis del valor, que de dinero contante y sonante se transforma en valor de uso real, a saber, en vivienda. Tambin es cierto que una parte de esos ahorros se han transformado en sueldos y comisiones indebidos. Pues bien, que reclamen a los titulares de esos sueldos y comisiones una parte de su patrimonio. De todos modos, esos exorbitados sueldos y comisiones que se llevan tanta gente en sus funciones como intermediarios, pone de manifiesto la necesidad de poner topes superiores a los ingresos, esto es, pone de manifiesto la necesidad del socialismo.

La burbuja inmobiliaria

Hablar de las hipotecas subprime y de la burbuja inmobiliaria sin hablar del precio del suelo es un grave error terico y prctico. Se nos habla de la especulacin que ha habido en este sector, pero mejor sera hablar de la enorme explotacin a la que se han visto sometidos los trabajadores y de la que participan amplios sectores de la clase media. El culpable: la propiedad privada sobre el suelo y el mercado libre de los precios del suelo. Otro culpable: el mercado libre de los alquileres. El Estado ha tenido que intervenir en el mercado financiero y ha tenido que nacionalizar parcialmente algunos bancos. Pues lo mismo debe hacer y con carcter de urgencia en el mercado del suelo. Los precios de las viviendas se dispararon hacia las nubes fundamentalmente por el precio del suelo, no por el valor de construccin de las viviendas. Ha habido muchas personas que se han enriquecido y se siguen enriqueciendo de manera desproporcionada con la venta de suelo para viviendas. El mtodo es fcil, y fcil en el modo de produccin capitalista: yo compro hoy un terreno en 60.000 euros y lo vendo dentro de cinco aos en 130.000 euros o ms. Y por qu lo puedo vender ms? No porque yo lo haya trabajado o haya tesoros escondidos en l, sino sencillamente porque el Ayuntamiento ha declarado que la zona donde est mi terreno es urbanizable.

As que la burbuja inmobiliaria no se hubiera producido y se evitara que se produjera en el futuro, si el Estado interviniera en los siguientes mbitos: uno, prohibir que cualquier particular sea propietario de terrenos que excedan determinada extensin, dos, los precios del suelo deben ser regulados por el Estado para evitar los enriquecimientos sbitos y desproporcionados, y tres, obligar a los particulares, cuando estos no lo van a usar durante un plazo de cinco ao, a vender el suelo para la construccin de viviendas. Cuando Leopoldo Abada se pregunta dnde est el dinero que ha desaparecido de los bancos, habra que responderle que una buena parte del mismo est en quienes vendieron el suelo.

Capitalismo y valor mercantil

El valor de toda mercanca producida en rgimen de produccin capitalista, M, se representa en la frmula: Valor mercantil = capital constante + capital variable + plusvala. En adelante, M = c + v + p. El valor de los coches, del alimento, de las viviendas y de todas las mercancas se representa mediante esta frmula. Para los marxistas esta frmula es fundamental, puesto que sirve para explicar cmo se conserva y se crea el valor. Los economistas convencionales carecen de alguna frmula parecida. Demos una explicacin sencilla de lo que representa esta frmula. El capital constante es el valor de los medios de produccin, maquinarias y materias primas, consumidos en la elaboracin de las mercancas, el capital variable es el valor de la fuerza de trabajo empleada, y la plusvala o ganancia es el valor excedente del que se apropia el capitalista. La tarea de los trabajadores es doble: conservar el valor del capital y multiplicarlo. Y la multiplicacin del valor se llama valorizacin.

Para los marxistas la cuestin clave aqu, adems de la conservacin del capital, es el hecho de que la plusvala o ganancia la producen los trabajadores y se la apropia el capitalista. Las crisis se deben justamente a que los salarios, el capital variable, se mantienen en unos lmites muy estrechos, mientras que el plustrabajo o plusvala crece sin cesar. Este hecho se ver ms claro ms adelante.

Infinidad de economistas, supuestamente progresistas y de izquierda, no le dan valor alguno a esta frmula, pero hacen mal, muy mal. No ayudan a la causa del socialismo ni a la justicia social. No estn siquiera a la altura del burgus Locke, quien en su lucha contra los representantes del feudalismo defenda que el derecho de propiedad debe basarse en el derecho al trabajo propio. Hoy esta esencia econmica la han difuminado los economistas convencionales y hablan de capital humano, de inteligencia, de habilidades, en fin, de una suma de rasos subjetivos con el nico fin de justificar los exorbitantes sueldos que ganan los altos ejecutivos y la imparable apropiacin de trabajo ajeno por parte de los grandes capitalistas monetarios y de los accionistas mayoritarios.

En la poca feudal los campesinos trabajaban la mitad de la semana en sus tierras y la otra mitad en las tierras del seor. Aqu queda claro como la luz del da que los seores feudales se adueaban de la mitad del trabajo creado por los campesinos, y la extrema riqueza de aquellos no tena otra explicacin. Pues en el capitalismo pasa lo mismo: durante una parte de la jornada laboral, el llamado trabajo necesario, el trabajador produce el salario que despus el capitalista le paga, y durante la otra parte, el llamado plustrabajo, el trabajador produce la plusvala que se reparten los dueos de los factores de produccin: el banquero se apropia de la parte de la plusvala a la que se llama inters, el dueo del local se apropia de otra parte a la que se llama renta del suelo, y el industrial o comerciante se apropia de la ltima parte a la que se llama beneficio. Querer ocultar que el modo de produccin capitalista es un modo de explotacin del hombre por el hombre, como hacen muchos economistas progresistas, es un grave atraso terico. Y la actual crisis ha puesto de manifiesto esta cruel y descarada explotacin.

Es un error igualmente ser benevolentes en el terreno terico con una buena parte de economistas convencionales, que siendo sin duda representantes de la burguesa de izquierda, no obstante, no critican de forma radical el gran fundamento del capitalismo y las consecuencias tan inhumanas que provoca. Trascribo una cita de Marx para todos aquellos economistas de izquierda que no creen en la actualidad en el genial pensador alemn y s en el enorme formalismo de la economa convencional, que aunque muchos la presentan como muy cientfica no sirve para pronosticar nada ni para demandar un cambio radical del modo de produccin capitalista: La economa poltica anterior parta de la riqueza supuestamente engendrada para las naciones por el movimiento de la propiedad privada, para llegar a consideraciones apologticas sobre este rgimen de propiedad. Proudhon parte del lado inverso, que la economa poltica encubre sofsticamente, de la pobreza engendrada por el movimiento de la propiedad privada, para llegar a las consideraciones que niegan este tipo de propiedad. Muy claro: los burgueses parten de la riqueza para hacer apologa de la propiedad privada, mientras que los defensores del socialismo deberan partir de la pobreza para negar la propiedad privada. Esta conciencia y este paso radical les falta a los economistas convencionales de izquierda.

La ley de la acumulacin capitalista mistificada como ley natural

Mientras la necesidad no acucia, los apologistas del capitalismo suelen despreciar las ideas de Marx, de las que afirman que estn fuera de poca y que, por tanto, han perdido su sentido histrico. Pero ahora, con la terrible crisis financiera que nos azota, estamos asistiendo a un reclamo del Estado y de los acuerdos colectivos por parte de los grandes mandatarios capitalistas que nadie poda imaginar, hasta el punto de que podamos escuchar declaraciones como la de Nicolas Sarkozy, La idea de un mercado todopoderoso sin reglas y sin intervencin poltica es una locura La era de la autorregulacin se acab, o la de Hank Paulson, secretario del Tesoro de EEUU: El capitalismo crudo lleg a su final, que sorprenden a todos.

En el capitalismo la fuerza de trabajo slo es vendible a condicin de que conserve los medios de produccin como capital y proporcione plusvala como fuente de capital adicional. As que la ley de la acumulacin capitalista mistificada como ley natural slo expresa el hecho de que su naturaleza excluye todo aumento de los salarios que pueda amenazar seriamente la constante reproduccin de la relacin capitalista. Y no puede ser de otro modo en un modo de produccin donde el obrero existe para las necesidades de revalorizacin del capital, para que el capital se multiplique sin cesar, en vez de que la riqueza material exista para las necesidades del desarrollo de la vida de la sociedad. Esta inversin y enajenacin inhumana, que hoy da hay que tener ms en cuenta que nunca, lo expresa Marx en los siguientes trminos: Igual que en la religin el hombre es dominado por el producto de su propia cabeza, en la produccin capitalista lo es por el producto de su propia mano.

Todo proceso de produccin es un proceso de reproduccin

Cualquiera que sea la forma social del proceso de produccin, ste tiene que ser continuado o recorrer peridicamente los mismo estadios. Si hoy produces pan, maana debes volver a producir pan. Si hoy consumiste harina para hacer pan, maana debes volver a consumirla. Si hoy compras la harina que maana consumirs, maana debes volver a comprar la harina que consumirs pasado maana. Por lo tanto, todo proceso de produccin es un proceso de reproduccin. Y si la produccin es capitalista, la reproduccin debe serlo igualmente. Esta nocin elemental es importante porque las crisis se presentan como una parlisis en la reproduccin.

Precio de costo y ganancia

Las relaciones de produccin capitalista ocultan que el creador de la plusvala o ganancia es el trabajador. Les recuerdo que el valor de toda mercanca producida en rgimen capitalista se representa en la frmula: M = c + v + p. Si descontamos la plusvala al valor de la mercanca, nos quedar un valor que repone lo que le ha costado la mercanca al capitalita: c + v. De manera que para el capitalista el capital constante ms el capital variable se le presenta como el precio de costo de la mercanca: pc = c + v. Y llama ganancia a la diferencia existente entre el precio a que ha vendido la mercanca y el precio que le ha costado. De manera que para el capitalista no existe capital constante, ni capital variable ni plusvala. Slo existe lo que le costado la mercanca, los medios de produccin gastado y los salarios pagados, y la ganancia, que se le presenta no como un plusvalor creado por los trabajadores que ha contratado, sino como la diferencia entre el precio al que puede vender la mercanca y lo que le ha costado producirla. Por eso, para el capitalista la frmula que representa el valor de las mercancas es el siguiente: M = pc + g. Esta frmula no expresa cmo se genera el valor, slo expresa cunto le cuesta la mercanca al capitalista. Marx lo expresa as: Ya se vio ms arriba que aunque p, la plusvala, slo brota de un cambio de valor del capital variable, despus de finalizar el proceso de produccin representa asimismo un aumento de valor de c + v, el capital global gastado As presentada, como vstago del capital global desembolsado, la plusvala revista la forma transfigurada de la ganancia.

Cuota de plusvala y cuota de ganancia

La cuota de plusvala, P, se representa mediante la frmula: P = p/v. Esta frmula expresa el grande de explotacin de la fuerza de trabajo. Esta frmula pone en relacin porcentual la cantidad de valor nuevo con el que se queda el capitalista, la plusvala, con el valor que se quedan los trabajadores, el salario. Por su parte, la cuota de ganancia, G, se representa mediante la frmula: G = p/pc. Esta frmula expresa el grado de revalorizacin del capital total desembolsado. Pone en relacin porcentual el valor nuevo con el que se queda el capitalista, p, con el valor del capital desembolsado, precio de costo de la mercanca. As que dada una determinada masa de plusvala, la cuota de ganancia siempre arrojar un porcentaje inferior a la cuota de plusvala.

La ley de la tendencia decreciente de la cuota de ganancia

A medida que se desarrolla el modo capitalista de produccin, as ha sido desde su inicio y lo sigue siendo en la actualidad, se efecta una disminucin relativa del capital variable en relacin con el capital constante. O dicho de otra forma: la inversin en capital constante aumenta proporcionalmente ms que la inversin en capital variable. Grficamente podemos decir que cada vez las naves son ms grandes, hay mayor cantidad de maquinaria, se procesa mayor cantidad de materia prima, y proporcionalmente hay menos obreros. Este crecimiento gradual del capital constante, en proporcin al variable, provoca inevitablemente un descenso gradual de la cuota de ganancia.

Una de las causas principales de la baja de la cuota de ganancia es el desarrollo incondicional de las fuerzas productivas. Todas las empresas buscan producir y vender lo ms posible y hacerlo a los precios ms baratos. Y esto slo pueden lograrlo haciendo que sus empresas crezcan e instalen maquinarias de ltima tecnologa. Y por qu este afn por el desarrollo incondicional de las fuerzas productivas? Porque quieren quedarse con todo el mercado. Porque quieren acabar con la competencia. Todas las empresas, bajo el rgimen de produccin capitalista, abrigan en su seno el deseo de monopolio.

Pongamos un ejemplo para que se vean las graves consecuencias del desarrollo incondicional de las fuerzas productivas. Pensemos en un pequeo pas que tiene un centenar de medianas empresas de alimentacin con tecnologa del ao 2000. Supongamos ahora que unos inversores extranjeros instalan una macroempresa de alimentacin con tecnologa del ao 2008. La diferencia tecnolgica es tan grande que las macroempresa respecto de la mediana empresa tiene dos claras ventajas: una, necesita un 30 % menos de mano de obra, y dos, produce cinco veces ms productos por unidad de tiempo. Esto provoca automticamente dos cosas: una, el capital que representan las 100 medianas empresas se desvaloriza, y dos, una buena parte de ella, al ver disminuir su ganancia por debajo del costo, desaparece.

Debemos entonces permitir el desarrollo incondicional de las fuerzas productivas? Bajo el punto de vista de los intereses de la sociedad debemos responder con un rotundo no. Quin debe determinar el grado de desarrollo de las fuerzas productivas? Bajo el punto de vista de los intereses de los trabajadores debe determinarlo no la competencia sino las necesidades sociales. Puesto que si algunas empresas aceleran en exceso el desarrollo de las fuerzas productivas, el dao que provoca es superior a los beneficios que reporta. Estamos proponiendo acabar con la competencia? De ningn modo. Lo que estamos proponiendo es que se mantenga dentro de unos lmites razonables y beneficiosos para los intereses del conjunto de la sociedad.

Las condiciones de la explotacin y de la realizacin de la fuerza de trabajo

La obtencin de plusvala constituye el proceso directo de produccin. Tan pronto como se ha objetivado en mercancas la cantidad de plustrabajo que puede exprimrsele al obrero, se ha producido la plusvala. Pero con esta produccin de plusvala slo ha terminado el primer acto del proceso de produccin capitalista. Ahora viene el segundo acto del proceso: hay que vender las mercancas. Y hay que venderlas todas, tanto las que reponen el capital constante y el capital variable como las que representan la plusvala. Si no ocurre as, si slo se venden las mercancas que reponen el capital desembolsado y no las que representan la plusvala, el obrero ha sido ciertamente explotado pero su valor de explotacin no se ha realizado. (Realizar el valor de las mercancas significa vender las mercancas)

Las condiciones de explotacin y su realizacin no son idnticas. Se diferencian en principio tanto espacial como temporalmente. Primero se explota al obrero en la empresa, cuando aquel produce las mercancas, y despus se realiza la explotacin en el mercado, cuando las mercancas son vendidas. Pero las condiciones de explotacin tambin se diferencias conceptualmente de las condiciones de realizacin. Las condiciones de explotacin estn limitadas por las fuerzas productivas de las que dispone la sociedad, por el tamao de las empresas por el nivel tcnico de las mquinas y por el nivel profesional de los trabajadores, mientras que las condiciones de realizacin estn limitadas por dos factores: uno, por la proporcionalidad entre las distintas ramas de produccin, y dos, por la capacidad de consumo de la sociedad.

Con respecto al primer factor, a la proporcionalidad entre las ramas, todo el mundo lo vena cantando con respecto a la actual crisis: la rama de la construccin est teniendo un desarrollo desproporcionado con respecto a las otras ramas. Si el pago de las hipotecas absorbe la mayor parte de la capacidad de consumo de los trabajadores, necesariamente tiene que mermar la demanda del resto de los servicios y bienes de las otras ramas de la economa. Y esta desproporcin ms tarde o ms temprano se tiene que manifestar como crisis.

Con respecto al segundo factor, a la capacidad de consumo de la sociedad, diremos que no viene determinada por la capacidad absoluta de consumo de la sociedad, sino por la capacidad de consumo a base de las condiciones antagnicas de distribucin, que reduce el consumo de las grandes masas de la poblacin a lmites muy estrechos. Hoy da hay muchas viviendas que no se pueden vender porque no hay gente que pueda comprarlas. Aparentemente la situacin es as. Pero no es cierto. Lo cierto es que las personas que tienen dinero no tienen necesidad de esas viviendas, y quienes la necesitan no tienen dinero para comprarlas. El hecho cierto es que en la produccin de viviendas no se ha tenido en cuenta la capacidad de consumo, o mejor la capacidad adquisitiva, de las personas que las necesitan. Y por eso se ha producido en exceso: hay crisis de superproduccin. Pero esto no es un rasgo accidental del capitalismo, es un rasgo peridico.

El mercado mundial como ley natural independiente de los productores

En el capitalismo predomina la competencia ciega entre las empresas. Todas buscan aumentar la productividad del trabajo para ampliar su cuota de mercado y desalojar a las empresas rivales. Si las empresas no crecen, corren el riesgo de perecer. Y el aumento de la productividad del trabajo, la introduccin de nueva maquinaria con mejor tecnologa que abarata el producto individual, provoca la depreciacin del capital existente. Por lo tanto, el mercado tiene que extenderse continuamente y parece no tener fin. La globalizacin es una expresin ms, un estadio de desarrollo ms, de la extensin de mercado. Y resulta lo que muy sabiamente dice Marx: Las conexiones y condiciones que regulan el mercado mundial adoptan ms y ms la forma de una ley natural independiente y resultan cada vez ms incontrolables. No otra cosa ha puesto de manifiesto esta crisis: el mercado mundial se ha manifestado como una potencia incontrolable que ha causado daos irreparables a la economa. Y la solucin se ha evidenciado con claridad en EEUU y en la UE: la intervencin estatal, la nacionalizacin de la banca, la direccin y conciencia propias del inters colectivo y de la propiedad pblica.

El desarrollo de las fuerzas productivas y la valorizacin del capital existente

El verdadero lmite de la produccin capitalista es el propio capital. El capital y su autovalorizacin se presentan como punto de partida y fin de la produccin. Si tengo 100 euros de capital persigo que se transforme en 120, y cuando tenga 120 persigo que se transforme en 150 y as sin parar. La produccin slo es produccin para el capital y, no al revs, los medios de produccin medios para la extensin de la vida de la sociedad. La produccin no tiene como fin y meta la vida de la sociedad y su mayor felicidad, sino el capital y su autovalorizacin.

Los lmites en los que puede moverse la conservacin y valorizacin del capital, basada en la destruccin del capital de la competencia y en la miseria de grandes masas a escala planetaria, estn en constante contradiccin con los mtodos de produccin que emplea el capital para sus fines. Los mtodos de produccin capitalistas persiguen el aumento ilimitado de la produccin, tienen a la produccin como fin en s mismo, buscan el desarrollo incondicional de las fuerzas productivas. Pero como las grandes masas sociales perciben ingresos muy limitados, nunca pueden consumir todo lo que se produce y se originan las crisis de sobreproduccin. Despus se quejan los capitalistas de que se estn vendiendo menos casas, menos automviles y menos de todo. No puede ser de otro modo: quienes necesitan esas mercancas no pueden comprarlas porque no tienen dinero.

As que el fin de la produccin no debera ser la valorizacin del capital existente o no nicamente la valorizacin del capital existente. No se debera permitir que todo el plusvalor creado fuera destinado a aumentar de nuevo la produccin, se debera limitar la cantidad de plusvalor destinado a ese fin. Se debe buscar que la produccin est al servicio de las necesidades sociales y la felicidad comn. Para ello una buena parte del plusvalor debera ir a manos de sus creadores: los trabajadores. Slo as se obtendra una mayor proporcionalidad entre lo que se produce y lo que se consume. Y las crisis no nos azotaran.

El dinero como dinero y el dinero como capital

Al dinero suele llamrsele capital. Es hbito comn entre los economistas burgueses. Pero esto no es cierto, todo dinero no es capital. Cundo el dinero se transforma en capital? Cuando con ese dinero se compran medios de produccin y fuerza de trabajo para producir riqueza.

Si el dinero es empleado para comprar un coche, una vivienda o cualquier otro medio de consumo, ese dinero no es capital. Es cierto que los bancos prestan dinero a los ciudadanos para comprar viviendas y automviles y les cobra un inters. Es cierto que los bancos venden ese dinero como capital, pero no se usa como capital sino como medio de compra.

La circulacin del capital

La conversin de una suma de dinero en medios de produccin y fuerza de trabajo es el primer movimiento que efecta el dinero que debe funcionar como capital. Ocurre en el mercado. La segunda fase del movimiento, la produccin, finaliza cuando los medios de produccin con el concurso de la fuerza de trabajo se han transformado en mercancas. El valor de estas mercancas encierra ms valor que el de sus componentes, esto es, contiene el valor del capital originariamente desembolsado ms una plusvala o ganancia. La tercera fase del movimiento tambin transcurre en el mercado: hay que vender las mercancas producidas, transformarlas en dinero para iniciar de nuevo el ciclo.

El momento ms crtico del ciclo del capital se encuentra en la tercera fase. Las mercancas pueden no venderse o slo venderse en parte. Pueden incluso venderse pero el cliente no pagarlas. Si esto ocurre, el ciclo queda roto y no hay dinero para iniciarlo de nuevo. Hay que tener en cuenta que el comprador de la mercanca, suponiendo que sea una vivienda, habitualmente solicita al banco un crdito para pagarla. El vendedor ha realizado la venta y puede iniciar de nuevo el ciclo del capital, pero puede suceder que la persona que ha solicitado el crdito no tenga dinero para pagarlo. El ciclo, por lo tanto, no ha terminado. La vivienda no se ha realizado como dinero. Permanece ahora en manos del banco como un bien patrimonial. Y si esto ocurre en cantidad, como ha ocurrido con las hipotecas subprime, se produce una crisis. Los bancos no pueden seguir concediendo crditos y se paraliza o estanca una parte de la produccin.

El capital como mercanca

El dinero puede convertirse en capital slo en el modo de produccin capitalista. Y bajo esta circunstancia de un valor dado pasa a ser un valor que se valoriza. El dinero como capital produce ganancia. Pero, qu quiere decir que el dinero como capital produce ganancia? Que faculta al capitalista para extraer de los obreros una determinada cantidad de trabajo no retribuido. De esta manera, adems del valor de uso que posee como dinero, esto es, ser medio de compra, adquiere un valor de uso adicional: funcionar como capital. La utilidad del dinero como capital estriba justamente en la ganancia que produce. Y esta utilidad del dinero como capital, producir ganancia, hace posible que se transforme en mercanca.

Si la cuota media anual de ganancia es del 20 %, toda suma de 100 euros empleadas como capital genera una ganancia de 20 euros. Por lo tanto, si A dispone de 100 euros, A tiene en sus manos el poder de producir 20 euros de ganancia. Si A cede los 100 euros por un ao a B que los emplea como capital, le dar a B el poder de producir 20 euros de ganancia. Si al final del ao B le paga 5 euros al propietario de los 100 euros, le est pagando el valor de uso de los 100 euros como capital. Los 5 euros que B le paga a A se llaman inters, que no es ms que un nombre especial para una porcin de la ganancia que el capital en funciones tiene que abonarle al propietario del capital. Desde este momento es necesario distinguir entre el capitalista en funciones, el capitalista que realmente emplea el dinero como capital, y el propietario del capital.

Se ha instalado en la conciencia de la gente que es un hecho natural que quien deposite en un banco una suma de dinero a plazo fijo, debe entregrsele a cambio un inters. Parece que es natural y razonable este hecho. Pero los marxistas deberamos expresar este hecho de otro modo: quien deposita dinero a plazo fijo en un banco, tiene derecho a apropiarse de una determinada cantidad de trabajo ajeno. Pero la cosa no queda ah, puesto que el beneficio del banco proviene de la diferencia existente entre el inters al que presta el dinero y el inters que paga a los depositantes. As que los dueos de los bancos, los accionistas, al prestar dinero, tienen tambin derecho a apropiarse de trabajo ajeno. Hemos supuesto que de modo general el inters es un parte de la ganancia que el industrial o comerciante produce con el capital prestado.

A este respecto hay que tener en cuenta dos cuestiones. Una, si el nmero de personas que viven de prestar dinero crece de manera desproporcionada con respecto a las personas que producen ese beneficio, el sistema econmico termina por saltar y se produce una crisis. Son demasiadas manos las que se apropian de trabajo ajeno. Aqu tambin debe intervenir el Estado: no se puede permitir esos descomunales sueldos e ingresos que tienen los grandes capitalistas, los altos ejecutivos, las estrellas del deporte, las estrellas de cines y un largo etctera. Cuanta mayor masa monetaria ingrese una persona, mayor capacidad tienen para apropiarse de trabajo ajeno. Suponiendo que el tipo de inters vigente sea del 5 %, si deposito 1000 euros a plazo fijo, obtengo 50; pero si deposito 10 millones de euros, obtengo 500.000 euros. Y esto no debe permitirse, no slo porque supone una cruel explotacin, sino porque el sistema econmico no puede resistirlo y peridicamente incurrir en crisis.

La segunda cuestin a plantear es que cuando un banco presta dinero para que un asalariado compre una vivienda, el inters que paga el trabajador no proviene de la ganancia, puesto que l no emplea el dinero como capital, sino de su salario. Aqu el dinero prestado adquiere la forma de usura. Es una cruel explotacin la que se realiza sobre los trabajadores. Al comprador de la vivienda lo explota primero el propietario del suelo, cuyo precio ha ascendido de manera astronmica sin haber aadido el menor trabajo al mismo, y despus el banquero, que le cobra un desproporcionado inters. Aqu de nuevo debe intervenir el Estado: el inters del dinero prestado para comprar viviendas no debe exceder en ningn caso la inflacin.

El crdito como mediador de toda actividad econmica

En un sistema de produccin donde todo el mecanismo del proceso de reproduccin se base en el crdito, desde que ste cesa de repente tiene que producirse una crisis, esto es, una demanda violenta de medios de pagos. Todas las empresas solicitan crdito para comprar maquinarias y materias primas, todas tienen siempre un estado determinado de endeudamiento, siempre le deben dinero a los bancos. Igual sucede con los consumidores: solicitan crditos para comprar una vivienda, un automvil, muebles etctera. De manera que el sistema capitalista no podra sostenerse ni reproducirse si falla el sistema de crdito, si los bancos no prestan dinero. De ah la necesidad irrenunciable de que el Estado intervenga en la actual crisis e inyecte dinero al mercado financiero. Si no lo hiciera, las consecuencias a corto plazo seran en parte muy graves y en parte irreparables.

Bajo el punto de vista de los intereses del socialismo nos debe alegrar que esta intervencin en el caso de Inglaterra haya consistido en la nacionalizacin de una parte de los bancos. El Estado en algunos casos, no s si en todos, se ha convertido en el accionista mayoritario. Creo que esta crisis ha puesto de manifiesto la importancia bsica del crdito monetario y de la actividad de los bancos. Tambin ha puesto de manifiesto la necesidad de la intervencin del Estado. Por lo tanto, siendo los bancos un agente tan importante y bsico para el sistema econmico, se deduce con claridad la necesidad de que los bancos sean de propiedad pblica y no de propiedad privada. Y no es un sueo de utpicos socialistas, sino una urgente necesidad, como ha puesto de manifiesto la actuacin de los Estados capitalistas en la actual crisis financiera.

El capital ficticio

La forma del capital productor de inters, esto es, que el dinero produce ms dinero, implica que toda renta regular de dinero se presente como inters de un capital, provenga o no de un capital. Primero se convierte en inters la renta monetaria, y despus se calcula el capital del que aquel inters supuestamente proviene.

Pongamos por ejemplo el salario. Supongamos que una persona gane al mes 1000 euros.

Si el tipo de inters es del 5 %, los 1000 euros se presentaran como el inters que arroja un capital de 20.000 euros. El salario se considerara aqu como el inters, y la fuerza de trabajo como el capital que arroja este inters. El absurdo de la concepcin capitalista llega aqu a extremos irrisorios, puesto en vez de explicar la valorizacin del capital por la explotacin de la fuerza de trabajo, se procede al revs, se presenta la fuerza de trabajo como si fuera un capital que arroja un inters especfico: el salario. La mejor manera de desbaratar este absurdo estriba en saber que el obrero tiene que trabajar para poder obtener ese inters llamado salario, mientras que el capitalista monetario no tiene que trabajar para percibirlo.

Pero aclaremos mejor el concepto de capital ficticio poniendo como ejemplo la deuda pblica. El Estado toma prestado dinero y emite ttulos de deuda pblica. Aqu el acreedor, quien posee el ttulo de deuda, no puede romper sus lazos con el deudor, el Estado. Lo que s puede hacer es vender a otra persona ese ttulo de deuda. Pero lo primero que debemos ver claro es que el capital prestado ya no existe, puesto que el Estado ya se lo ha gastado. Lo nico que existe es un ttulo de deuda en manos del acreedor. Supongamos que este ttulo de deuda tenga un valor nominal de 100 euros y que el tipo de inters sea del 5 %. El propietario del ttulo podr reclamar cada seis meses o cada ao el 5 % que le corresponde de los impuestos recaudados por el Estado. En eso se basa su derecho de propiedad. Pero tiene otra opcin: puede venderlo a otra persona por 100 euros. Pero en todos estos casos el capital sigue siendo ilusorio, ficticio. Y por dos razones fundamentales: una, porque ya se gast, y dos, porque no se us como capital.

Las acciones

Las acciones representan capital real, esto es, al capital invertido o pendiente de invertir en la empresa en cuestin: en maquinarias, instalaciones, materias primas, salarios, etctera. Pero este capital no existe por partida doble: una vez como accin, como ttulo de propiedad, y otra vez, como capital realmente existente. Slo existe bajo esta ltima forma: como capital realmente existente en la empresa. Errneamente muchos economistas convencionales llaman a las acciones capital en vez de decir que representan capital. Entre ser y representar hay una diferencia ostensible.

Supongamos que una persona A es propietaria de acciones de la empresa H. A puede venderlas a B, y B puede venderlas a C. Estas transacciones no cambian la naturaleza de las cosas. La empresa H no experimenta cambio alguno. A ha transformado sus acciones en dinero y B ha transformado su dinero en acciones. Y las acciones no son otra cosa que ttulos de propiedad que dan derecho a su poseedor a percibir una parte de la ganancia generada por la empresa H.

El movimiento independiente del valor de estos ttulos de propiedad provoca la apariencia de que constituyen un capital real junto al capital del que son ttulos. De hecho, al poderse vender y comprar, se transforman en mercancas, cuyos precios tienen un movimiento especfico. Sucede que su valor de mercado adquiere una determinacin distinta de su valor nominal sin que se modifique para nada el valor real que representan. Su valor de mercado oscila con la cuanta y la seguridad de los rendimientos a que dan derecho: si la empresa en cuestin proporciona cuantiosos dividendos y es una empresa con futuro, el valor de mercado de las acciones subir. Si por el contrario la empresa est dando pocos dividendos y sobre su futuro se ciernen malas expectativas, el valor de mercado de las acciones bajar.

Las acciones, la especulacin y el tipo de inters

Por qu el valor de mercado de las acciones es en parte especulativo? Porque que su valor no viene determinado por los dividendos que arrojan en la actualidad, sino por los esperados, por los que han sido calculados de antemano. Y los vendedores de estos ttulos siempre estn dispuestos a exagerar los futuros resultados con el fin de que el precio de mercado suba. Pero supongamos que la valorizacin del capital de las acciones que lo representan sea constante: el 5 %, esto es, una accin de 100 euros arroja un inters de 5 euros. Si el tipo de inters sube del 5 al 10 %, resulta que la accin que garantiza un dividendo de 5 euros slo representa un capital de 50 euros. Y si el tipo de inters baja del 5 al 2,50 %, resulta que la accin representar un capital ficticio de 200 euros. Por lo tanto, el valor de mercado de las acciones aumenta y disminuye en relacin inversa con el tipo de inters. Cuanto ms bajo sea el tipo de inters, el valor de mercado de la accin aumentar; y cuanto ms alto sea el tipo de inters, el valor de mercado de la accin disminuir.

En todo caso, el valor de mercado de la accin es siempre el rendimiento capitalizado, esto es, el rendimiento calculado a base de un capital ilusorio o ficticio de acuerdo con el tipo de inters vigente. De ah que en tiempos de crisis el precio de las acciones baje por dos razones fundamentales: una, porque el tipo de inters sube, y dos, porque todo el mundo quiere desprenderse de las acciones para obtener dinero. Y esta depreciacin no slo se produce para las empresas malogradas, sino tambin para las que estn arrojando aceptables dividendos. De manera que una vez que ha pasado la crisis, el valor de las acciones de estas ltimas empresas vuelve a subir. Por ltimo, hay que sealar que la depreciacin del precio de mercado de las acciones durante la crisis se convierte en un poderoso mecanismo para la centralizacin de las fortunas en dinero. Puesto que quien compr la accin a bajo precio en tiempos de crisis, la vende despus de la crisis a un precio ms alto.

Las acciones y la plusvala o plustrabajo

Hoy en da todo el mundo puede tener acciones, desde un simple trabajador, pasando por un miembro de la clase media hasta llegar al ms grande de los oligarcas. As que aparentemente todo el mundo se ha convertido en explotador, puesto que quien tiene una accin tiene derecho a cobrar una parte de la plusvala producida por el capital que representa. Pero mirando las cosas ms de cerca el panorama cambia. Debemos partir de la base de que todos los trabajadores, adems de producir el trabajo necesario, esto es, su salario, producen plustrabajo o plusvala, unos ms y otros menos. De manera que si un trabajador es propietario de acciones por valor de 3.000 euros y cobra un dividendo anual de 150 euros, suponiendo que la valorizacin del capital que representa sea del 5 %, lo nico que est haciendo es recuperar una parte del plustrabajo que aporta a la sociedad. As que en este caso el trabajador en cuestin no est apropindose de trabajo ajeno.

Distinto es el caso de una persona que tiene acciones por valor de 30 millones de euros. Cada ao cobrar un dividendo por valor de 1.500.000 euros. En este caso el propietario de esas acciones s se est apropiando de trabajo ajeno. Se trata entonces de saber cmo evitar que las sociedades por acciones permitan a sus titulares apropiarse de trabajo ajeno. La respuesta es sencilla: ponindole un tope al ingreso y al patrimonio de cada ciudadano. Slo as podremos evitar que las riquezas de por s ya descomunales se vuelvan cada ao ms descomunales. Y la causa de las crisis se encuentra justamente en el desproporcionado enriquecimiento de unos cuantos, que como tienen mucho ms dinero y propiedades que las que necesitan, nunca estimularn el consumo o slo estimularn el consumo de productos de lujo.

El crdito y la desaparicin de las justificaciones del capitalismo

El crdito brinda al capitalista individual un poder absoluto de disposicin sobre capital ajeno. La globalizacin ha hecho que este poder absoluto llegue a extremos alarmantes y enormemente peligrosos para la salud incluso del propio sistema capitalista. Y quien puede disponer de modo absoluto de enormes cantidades de capital ajeno, le permite disponer de trabajo social y, con ello, la posibilidad de apropiarse de ingentes cantidades de plustrabajo. Desaparecen con esto todas las explicaciones y las justificaciones del sistema capitalista. Lo que arriesga el comerciante o el industrial, el emprendedor en general, es la propiedad social, no la propiedad suya. Se ha acabado la idea de que el capitalista merece ganar lo que gana porque arriesga su capital. Esa poca acab. Ahora lo que arriesga es el capital social. Tambin ser un absurdo presentar el capital como naciendo del ahorro, cuando lo cierto es que los otros ahorran para l. No slo estriba la ganancia en la apropiacin de trabajo ajeno por parte de capitalista, sino que el capital que se pone en movimiento para producir esa ganancia es ajeno. As que si el dinero que se les presta a los capitalistas es social, social debe ser la propiedad de las empresas y social deben ser los beneficios generados por la misma.

Insistiendo en la naturaleza social del crdito

La contradiccin general del capitalismo, la existente entre el carcter social de los procesos y la apropiacin privada de sus resultados, se manifiesta en multitud de procesos y hechos econmicos. Esta contradiccin la observamos, por ejemplo, en la apropiacin de la ganancia media por parte del capitalista. Todo capitalista individual extrae a los trabajadores que explota una determinada cantidad de plustrabajo. Pero el plustrabajo del que se apropia cada capitalista individual depende, no de ese plustrabajo individual, sino de la cantidad de plustrabajo total que extrae el capital global. De manera que cada capital individual se apropia de una parte de ese plustrabajo total, que puede estar por encima o por debajo del que produce de forma individual. Se impone lo social y lo social determina lo individual.

Pero este carcter social de la ganancia slo se hace realidad de modo ntegro mediante el desarrollo pleno del sistema de crdito y bancario. Este sistema pone a disposicin de los capitalistas todo el capital disponible de la sociedad. Pero con una peculiaridad sociolgica muy importante: ni quien presta el capital, el banquero, ni quien lo emplea, el emprendedor, es su propietario. Se anula as el carcter privado de el capital y contiene en s, como advierte inteligentemente Marx, la supresin del propio capital. Vemos de continuo cmo del propio capitalismo nace y se desarrolla su propia negacin.

La razn ltima de las crisis

Para poder explicar la verdadera naturaleza de la crisis y su causa fundamental, Marx presenta lo siguientes supuestos. Uno: suponemos que toda la sociedad se compone de capitalistas industriales y de obreros asalariados. Dos: prescindimos de los cambios de precios que impiden la reposicin de ciertas partes del capital. Tres: prescindimos tambin de los negocios ficticios y de las operaciones especulativas que estimula el sistema de crdito.

Lo que algunos analistas presentan como causa de la crisis, los negocios ficticios y la especulacin, Marx nos dice que prescindamos de ellos. Por qu? Porque desvirtan la esencia del capitalismo. Pero adems nos hace una pequea anotacin muy importante: esos negocios ficticios y esas operaciones especulativas son estimulados por el crdito. Por qu? Por la razn que se dio antes: porque los bancos ponen a disposicin de los capitalistas o de los que se hacen pasar por capitalistas todos los ahorros de la sociedad.

Pues bien, una vez establecidos aquellos supuestos, Marx explica que la crisis slo podra explicarse por dos razones: una, por la desproporcin de la produccin en las distintas ramas, y dos, por la desproporcin entre el consumo de los capitalistas y su acumulacin. Con respecto a la desproporcin entre ramas es manifiesto que el sector de la construccin creci de forma desproporcionada respecto del resto de los sectores econmicos. Pero tambin creci de forma desproporcionada el sector del automvil y el sector de la telefona mvil y otros sectores. De ah que se produzca, de momento, una baja en la venta de viviendas y de automviles.

Con respecto a la segunda causa, la desproporcin entre el consumo de los capitalistas y su acumulacin, diremos lo siguiente. La reposicin de los capitales invertidos en la produccin (en la produccin de casas, por ejemplo) depende de la capacidad de consumo de las clases no productivas, de los rentistas, de los ricachos, pero stos no tienen necesidad de comprar casas, porque ya las tienen y de sobra. Mientras que la capacidad de consumo de los trabajadores est limitada por las leyes del salario, que para una gran mayora social slo da para llegar a fin de mes. Los obreros son quienes necesitan las viviendas, pero no tienen dinero para adquirirlas. Y si aumenta el paro, ms se reduce el poder adquisitivo de la clase obrera en su conjunto y ms se manifiesta la crisis como crisis de sobreproduccin.

Por lo tanto, La razn ltima de todas las crisis reales es siempre la pobreza y la limitacin del consumo de las masas frente a la tendencia de la produccin capitalista a desarrollar las fuerzas productivas como si no tuvieran ms lmite que la capacidad absoluto de consumo de la sociedad.



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