Portada :: Economa :: Especial "El capitalismo cruje"
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-10-2008

Pido disculpas

Frei Betto
Alai-amlatina


Estoy gravemente enfermo. Me gustara manifestar pblicamente mis excusas a todos los que confiaron ciegamente en m. Creyeron en mi presunto poder de multiplicar fortunas. Depositaron en mis manos el fruto de aos de trabajo, de economas familiares, el capital de sus emprendimientos.

Pido disculpas a quien mira a sus economas evaporase por las chimeneas virtuales de las bolsas de valores, as como a aquellos que se encuentran asfixiados por la imposibilidad de pagar, los intereses altos, la escasez de crdito, la proximidad de la recesin.

S que en las ltimas dcadas extrapol mis propios lmites. Me convert en el rey Midas, cre alrededor mo una legin de devotos, como si yo tuviese poderes divinos. Mis apstoles los economistas neoliberales salieron por el mundo a pregonar que la salud financiera de los pases estara tanto mejor cuanto ms ellos se arrodillasen a mis pies.

Hice que gobiernos y opinin pblica crean que mi xito sera proporcional a mi libertad. Me desat de las amarras de la produccin y del Estado, de las leyes y de la moralidad. Reduje todos los valores al casino global de las bolsas, transform el crdito en producto de consumo, convenc a una parte significativa de la humanidad de que yo sera capaz de operar el milagro de hacer brotar dinero del propio dinero, sin el lastre de bienes y servicios.

Abrac la fe de que, frente a las turbulencias, yo sera capaz de auto-regularme, como ocurra con la naturaleza antes de que su equilibrio sea afectado por la accin predatoria de la llamada civilizacin. Me volv omnipotente, me supuse omnisciente, me impuse al planeta como omnipresente. Me globalic.

Llegu a no dormir nunca. Si la Bolsa de Tokio callaba por la noche, all estaba yo eufrico en la de So Paulo; si la de Nueva York cerraba a la baja, yo me recompensaba con el alza de Londres. Mi pregn en Wall Street hizo de su apertura una liturgia televisada para todo el orbe terrestre. Me transform en la cornucopia de cuya boca muchos crean que habra siempre de chorrear riqueza fcil, inmediata, abundante.

Pido disculpas por haber engaado a tantos en tan poco tiempo; en especial a los economistas que mucho se esforzaron para intentar inmunizarme de las influencias del Estado. S que, ahora, sus teoras se derriten como sus acciones, y el estado de depresin en que viven se compara al de los bancos y de las grandes empresas.

Pido disculpas por inducir multitudes a acoger, como santificadas, las palabras de mi sumo pontfice Alan Greenspan, que ocup la sede financiera durante diecinueve aos. Admito haber incurrido en el pecado mortal de mantener los intereses bajos, inferiores al ndice de la inflacin, por largo periodo. As, se estimul a millones de usamericanos a la bsqueda de realizar el sueo de la casa propia. Obtuvieron crditos, compraron inmuebles y, debido al aumento de la demanda, elev los precios y presion la inflacin. Para contenerla, el gobierno subi los intereses... y el no pago se multiplic como una peste, minando la supuesta solidez del sistema bancario.

Sufr un colapso. Los paradigmas que me sustentaban fueron engullidos por el imprevisible agujero negro de la falta de crdito. La fuente se sec. Con las sandalias de la humildad en los pies, ruego al Estado que me proteja de un deceso vergonzoso. No puedo soportar la idea de que yo, y no una revolucin de izquierda, sea el nico responsable por la progresiva estatizacin del sistema financiero. No puedo imaginarme tutelado por los gobiernos, como en los pases socialistas. Justo ahora que los bancos centrales, una institucin pblica, ganaban autonoma en relacin a los gobiernos que los crearon y tomaban asiento en la cena de mis cardenales, que es lo que veo? Se desmorona toda la cantaleta de que fuera de m no hay salvacin.

Pido disculpas anticipadas por la quiebra que se desencadenar en este mundo globalizado. Adis al crdito consignado! Los intereses subirn en la proporcin de la inseguridad generalizada. Cerrados los grifos del crdito, el consumidor se armar de cautela y las empresas padecern la sed de capital; obligadas a reducir la produccin, harn lo mismo con el nmero de trabajadores. Pases exportadores, como Brasil, tendrn menos clientes del otro lado de la barra; por lo tanto, traern menos dinero hacia sus arcas internas y necesitarn repensar sus polticas econmicas.

Pido disculpas a los contribuyentes de los pases ricos que ven como sus impuestos sirven de boya de salvacin de bancos y financieras, fortuna que debera ser invertida en derechos sociales, preservacin ambiental y cultura.

Yo, el mercado, pido disculpas por haber cometido tantos pecados y, ahora, transferir a ustedes el peso de la penitencia. S que soy cnico, perverso, ganancioso. Slo me resta suplicar que el Estado tenga piedad de m.

No oso pedir perdn a Dios, cuyo lugar pretend ocupar. Supongo que, a esta hora, l me mira all desde la cima con aquella misma sonrisa irnica con que presenci la cada de la Torre de Babel. (Traduccin ALAI)

- Frei Betto es escritor, autor de Cartas da Priso (Agir), entre otros libros.


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