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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-10-2008

Obama, la diferencia?

Howard Zinn
La Jornada


Parece que Barack Obama y John McCain estn discutiendo qu guerra pelear. McCain dice: mantengamos las tropas en Irak hasta que ganemos. Obama dice: Retiremos algunas (no todas) las tropas de Irak y envimoslas a pelear para que ganemos en Afganistn.

Como soy alguien que pele en una guerra (la Segunda Guerra Mundial) y desde entonces me opongo a ella, debo preguntar: Se han vuelto locos nuestros lderes polticos? No han aprendido nada de la historia reciente? No han aprendido que nadie gana en una guerra, sino que cientos de miles de seres humanos mueren, casi todos civiles, muchos de ellos nios?

Acaso ganamos yendo a la guerra contra Corea? El resultado fue un punto muerto, que dej las cosas como estaban antes: una dictadura en Corea del Sur, una dictadura en Corea del Norte, pero murieron ms de 2 millones de personas, casi todas civiles, le arrojamos napalm a los nios y 50 mil soldados estadunidenses perdieron la vida.

Ganamos acaso en Vietnam? La respuesta es obvia. Fuimos forzados a retirarnos, pero solamente despus de que murieran 2 millones de vietnamitas, de nuevo civiles en su mayora, otra vez dejamos a nios sin brazos, o sin piernas o quemados, adems de que fallecieron 58 mil soldados estadunidenses.

Ganamos en la primera Guerra del Golfo? En realidad no. S, sacamos a Saddam Hussein de Kuwait con unos cuantos cientos de bajas estadunidenses solamente, pero matamos a decenas de miles de iraques en el proceso. Y las consecuencias fueron mortales para nosotros: que Saddam estuviera an en el poder nos llev a poner en efecto sanciones econmicas que condujeron a la muerte de cientos de miles de iraques (de acuerdo con funcionarios de Naciones Unidas), y que plantaron el escenario de otra guerra.

En Afganistn, declaramos la victoria sobre los talibanes, pero los talibanes estn de regreso, los ataques se incrementan y nuestras bajas en Afganistn ya exceden las de Irak. Qu hace pensar a Obama que si enva ms tropas a Afganistn obtendremos la victoria? Y si as fuera, en un sentido militar inmediato, qu tanto durara eso y a qu costo de vidas humanas de ambos bandos?

El resurgimiento de los combates en Afganistn es un buen momento para reflexionar sobre cmo comenz nuestro involucramiento ah. Permtanme ofrecer algunos pensamientos de sobriedad dirigidos a quienes dicen, como muchos, que atacar Irak estuvo mal, pero atacar Afganistn estuvo bien.

Regresemos al 11 de septiembre. Unos secuestradores dirigen los aviones que tienen en su poder contra el Centro de Comercio Mundial y el Pentgono, y matan a 3 mil personas. Un acto terrorista, inexcusable en cualquier cdigo moral. La nacin est enfurecida. El presidente Bush da la orden de invadir y bombardear Afganistn y una ola de aprobacin recorre al pblico estadunidense encrespado de miedo y rabia. Bush anuncia entonces su guerra contra el terror.

Todos (excepto los terroristas) estamos contra el terrorismo. As que una guerra contra el terrorismo suena bien. Al calor de los acontecimientos los estadunidenses no consideraron que no tenemos ni idea de cmo hacerle la guerra al terrorismo; tampoco Bush tena idea, pese a su bravata.

S, aparentemente Al Qaeda un grupo de fanticos, relativamente pequeo pero implacable era el responsable. Y haba evidencia de que sus lderes, Osama Bin Laden y otros, tenan su base en Afganistn. Pero no sabamos exactamente dnde. As que invadimos y bombardeamos el pas entero. Eso hizo que mucha gente se sintiera justiciera: Tenamos que hacer algo, escuchbamos decir a la gente.

S, tenamos que hacer algo. Pero no sin pensar, no en la irresponsabilidad. Acaso aprobaramos que un jefe de polica que, sabiendo que hay un criminal cebado en algn sitio del barrio, ordenara bombardear el barrio? Pronto eso produjo una cuota de muertes de civiles en Afganistn que rebas los 3 mil excediendo el nmero de muertos el 11 de septiembre. Numerosos afganos tuvieron que salir de sus hogares y se convirtieron en refugiados ambulantes.

Dos meses despus de la invasin de Afganistn, un reportero del Boston Globe describi a un nio de 10 aos que yaca en un hospital: Perdi los ojos y las manos por una bomba que estall en su casa luego de la cena dominical. El mdico que lo atenda dijo: Estados Unidos debe pensar que l es Osama. Si l no es Osama, por qu le hacen esto?

Deberamos preguntarle a los candidatos presidenciales: nuestra guerra en Afganistn, que ambos aprueban, pone fin al terrorismo o lo provoca? No es la guerra terrorismo en s misma?

Se podra asumir, por lo que he dicho arriba, que no veo diferencia entre McCain y Obama, que los veo como equivalentes. No es as. Hay una diferencia, no es lo suficientemente significativa como para darme confianza en Obama como presidente, pero es suficiente como para votar por Obama en la esperanza de que derrote a McCain.

Sea quien sea el presidente, el factor crucial de un cambio es qu tanta agitacin exista en un pas en favor de un cambio. Yo supongo que Obama puede ser ms sensible que McCain a esa agitacin, dado que provendr de sus simpatizantes, de los entusiastas que mostrarn su desilusin tomando las calles. Franklin D. Roosevelt no fue un radical, pero era ms sensible a la crisis econmica del pas y ms susceptible a la presin procedente de la izquierda que Herbert Hoover.

Aun para los ms puros de los radicales, debera existir un reconocimiento de las diferencias que pueden significar la vida o la muerte de miles. En Francia, durante la guerra de Argelia, la eleccin de De Gaulle que ni con mucho era un antimperialista pero estaba ms consciente del inevitable declinar de los imperios fue significativa en ponerle fin a aquella prolongada y brutal ocupacin.

No tengo duda alguna de que con mucho, el ms sabio, el ms confiable, el que ms integridad tiene de todos los candidatos recientes es Ralph Nader. Pero pienso que es un desperdicio de su fuerza poltica, un acto insignificante, desgastarlo en la arena electoral, donde el resultado slo puede verse como debilidad. Su poder, su inteligencia, yacen en la movilizacin de la gente fuera de las urnas electorales.

As que s, votar por Obama, porque el corrupto sistema poltico no me ofrece otra opcin, pero slo por un momento: cuando accione el dispositivo apropiado en la casilla de votacin.

Antes y despus de ese momento quiero usar toda mi energa para empujarlo a que reconozca que debe desafiar a los pensadores tradicionales y a los intereses corporativos que lo rodean, y a que rinda homenaje a los millones de estadunidenses que quieren un cambio de verdad.

Y una clarificacin final. Las lecciones que saco de la historia acerca de la futilidad de ganar no deben entenderse en el sentido de que lo que est mal de nuestra poltica en Irak es que no podamos ganar. No es que no podamos ganar. Es que no deberamos ganar, porque no es nuestro pas.

Traduccin: Ramn Vera Herrera.

Tomado de The Progre sive, octubre de 2008. Se reproduce con consent miento expreso del autor.

http://www.jornada.unam.mx/2008/10/25/index.php?section=opinion&article=028a1mun



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