Portada :: Economa :: Especial "El capitalismo cruje"
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-10-2008

Refundacin del capitalismo

Juan Francisco Martn Seco
La Estrella Digital


A menudo descubrimos el Mediterrneo. As les est ocurriendo en estos momentos a los mandatarios internacionales, cuando repiten la frase, acuada, creo, por Sarkozy, de que es necesario refundar el capitalismo. Esa refundacin se realiz mucho tiempo atrs, lo que pasa es que nos habamos olvidado de ella y nos haban arrastrado de nuevo a los orgenes.

Siempre me ha sorprendido la caradura de algunos neoliberales -y estos ltimos aos casi todo el mundo actuaba como tal- que apuntan en su haber el fracaso del comunismo y aseguran que el nico sistema viable era el capitalismo, entendido ste, claro est, con sus parmetros: libertad absoluta de capital, mercados y dinero, olvidando o queriendo olvidar que ese sistema, tal como lo conciben, haba muerto mucho antes, en la crisis de 1929.

En otros tiempos era habitual en los manuales de economa distinguir tres sistemas econmicos: el de planificacin centralizada, propio de los pases socialistas, el capitalista o de libertad absoluta de mercado y el de economa mixta. El tercero es una mezcla de los dos anteriores, porque, si bien en general acepta el mercado, niega su autorregulacin, con lo que asume la necesidad de una intervencin fuerte y decidida de los poderes pblicos en la economa; si bien aprueba la propiedad privada, admite la conveniencia de que el Estado mantenga el dominio, el control e incluso la propiedad de sectores estratgicos y con un fuerte impacto en el bienestar de la sociedad o de sectores en los que la competencia sea imposible. Jurdicamente se le ha llamado Estado social y as figura en la carta magna de la mayora de los pases occidentales.

Este ltimo es el nico que, hoy por hoy, resulta viable y al nico tambin que cabe atribuirle la victoria sobre el comunismo. Sin embargo, con un gran oportunismo, una vez que fracas el socialismo real, los partidarios del capitalismo a secas se adjudicaron el triunfo y han pretendido, y en buena medida lo han conseguido, que las llamadas economas mixtas retrocediesen hacia el modelo que haba fracasado ya con anterioridad. Los resultados estn a la vista, y si hoy no se produce una catstrofe econmica como la de 1929 ser tan slo porque los neoliberales no han conseguido por completo sus propsitos y porque se van a abandonar todos los dogmas que el pensamiento nico haba venido manteniendo.

No hay que refundar el capitalismo, nicamente se necesita retornar a ese sistema intermedio que nunca se debi abandonar. Me temo que la refundacin del capitalismo de la que hablan los mandatarios internacionales no es ms que una cortina de humo para ocultar y al mismo tiempo justificar los miles de millones de euros que les va a costar a los contribuyentes de todos los pases este festival de libertad econmica en el que algunos se han refocilado. Constituye simplemente un conjunto de parches que no van a solucionar los problemas de fondo y que desde luego no impedirn que dentro de unos cuantos aos vuelva a producirse otra crisis como la actual.

La declarada intencin de la Administracin Bush de adoptar en el futuro medidas correctoras queda en evidencia cuando, tras la pretensin de gastar 250.000 millones de dlares de los contribuyentes en adquirir acciones de los bancos, renuncian a que el Estado intervenga en la gestin, manteniendo el principio de que toda intervencin estatal es mala excepto para insuflar dinero con el que tapar los agujeros creados por los "buenos gestores". Lo ms extrao de la cuestin es que ste sea precisamente el planteamiento de los gobernantes. Es como si dijesen: "No se fen de nosotros que somos sectarios y corruptos y adems malos gestores e incompetentes. Confen en los banqueros y en los grandes empresarios, que aunque hagan estas pifias de vez en cuando son honestos y diligentes".

Pocas expresiones de mayor cinismo que la manifestada por la presidenta de la Comunidad de Madrid en el anuncio de la privatizacin del Canal de Isabel II, esgrimiendo como razn la conveniencia de que los madrileos participasen en la gestin del agua. Es decir, que ella no se considera representante de los madrileos y piensa que estn mejor representados por las pocas personas y grupos econmicos que adquieran las acciones. Es la misma filosofa que subyaca en los gobiernos de Aznar cuando, tras las privatizaciones, manifestaban que haban devuelto las empresas a la sociedad. Cmo confiar en nuestros sistemas democrticos y en los gobernantes si son ellos mismos los que se descalifican?

Todo el programa propuesto por los mandatarios internacionales para refundar el capitalismo se reduce a limitar las retribuciones de los directivos y de los administradores y potenciar el Fondo Monetario Internacional (FMI). Lo primero est bien, pero resulta una ingenuidad pensar que es suficiente para conseguir que el sistema funcione adecuadamente y que la avaricia y el lucro privado no primen sobre los intereses generales. En cuanto al FMI, no deja de ser curioso que se ofrezca como solucin colocar al zorro al cuidado del gallinero. El FMI ha sido el mximo defensor de ese sistema que nos ha conducido a la ruina. Su postura ha sido tan sectaria que se ha quedado sin trabajo porque la mayora de los pases emergentes han huido de l como de la peste, convencidos de que sus consejos -que en el caso de haberles concedido prstamos eran imposiciones-, lejos de ayudarles, les conducan al desastre.



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