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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-11-2004

Faluya y la realidad de la guerra

Rahul Mahajan
Dissident Voice

Traducido para Rebelin por Felisa Sastre


El asalto a Faluya ha comenzado. Se nos vende como la liberacin del pueblo de Faluya; y se nos presenta como un paso imprescindible para el establecimiento de la democracia en Irak. Son simplemente mentiras.

Yo estaba en Faluya durante el asedio de abril y ahora quiero ofrecerles unas imgenes de lo que signific aquella agresin.

Faluya es una regin seca y calurosa, y como el sudeste de California se ha convertido en una zona agrcola gracias al regado extensivo. Durante aos se la ha conocido como una ciudad especialmente piadosa, a la que la gente mencionaba como la ciudad de las mil mezquitas. A mediados de los 90, cuando Saddam pretendi que su nombre se incluyera en las llamadas a la oracin, los imames de Faluya se negaron a hacerlo.

Al principio del ataque, las fuerzas estadounidenses bombardearon la central elctrica y durante las semanas siguientes Faluya fue una ciudad lbrega, con generadores que suministraban electricidad slo a edificios clave como mezquitas y hospitales. La ciudad permaneci en estado de sitio, y la prohibicin de facilitar comida, medicinas y otros abastecimientos bsicos slo fue levantada cuando los iraques en masa desafiaron las carreteras cortadas. La atmsfera era la de miedo permanente, a los bombardeos y a la amenaza de nuevos bombardeos. La poblacin civil y las familias con enfermos, ancianos y nios escapaban en tropel. Tras las primeras advertencias en las que se prohiba a la gente que abandonara la ciudad, las tropas estadounidenses permitieron que saliera quien quisiera con excepcin de los que consideraron hombres en edad militar, es decir, hombres comprendidos entre los 15 y 60 aos. Impedir a la poblacin civil que abandone un lugar que se est bombardeando es una violacin de las leyes de guerra. Por supuesto, creer que todos los hombres en edad militar son enemigos no puede ser mejor indicacin de que uno se ha equivocado de pas y de que, en realidad, la guerra que lleva a cabo es una guerra contra el pueblo, no contra sus opresores, ni una guerra de liberacin.

El hospital ms grande de Faluya se encuentra al otro lado del Efrates, separado del ncleo central de la ciudad. Pero nada ms comenzar el ataque, los estadounidenses cerraron el puente principal y lo aislaron de la ciudad. Los mdicos que queran atender a los enfermos tuvieron que abandonar el hospital con el nico instrumental que podan trasladar con ellos y establecerse en clnicas provisionales en la ciudad. En la nica que estuve, era una de barrio que tena slo una habitacin con cuatro camas y sin quirfano, donde los mdicos mantenan refrigeradas las bolsas de plasma en la mquina de venta de refrescos. Otra de ellas, segn se me inform, estaba situada en un taller de reparacin de coches. El cierre de ese hospital (que no fue el nico tal como me inform en Irak) tambin viola la Convencin de Ginebra.

En Faluya, raramente se estaba libre del ruido de la artillera disparando como teln de fondo, punteada por los sonidos ms pequeos de los morteros caseros de los muyahidines. Aunque despus de unos minutos se tiene que dejar de prestar atencin, uno nunca puede hacerlo por mucho tiempo. Todava hoy, cuando escucho el ruido de los truenos, de forma instantnea me siento transportado al 10 de abril y a las polvorientas calles de Faluya.

Adems de la artillera y de los aviones de guerra que lanzaban bombas de 500, 1.000 y 2.000 libras[1], y de los sanguinarios caones AC-130 Spectre que pueden demoler un bloque completo en menos de un minuto, los marines tenan francotiradores que mantenan fuegos cruzados en toda la ciudad. Durante semanas, Faluya se convirti en una serie de barios incomunicados entre s, separados por tierras de nadie en donde dominaban los francotiradores. De las 20 personas que vi llegar a la clnica donde estuve como observador una horas, slo cinco eran hombres en edad militar. Vi ancianas y ancianos, un nio de 10 aos con disparos en la cabeza, de quien los mdicos dijeron que no tena salvacin aunque en Bagdad hubieran podido sacarlo adelante.

Los francotiradores se centraron especialmente en las ambulancias en las que vi agujeros de bala. Las dos que inspeccion presentaban huellas evidentes de haber sido sometidas de forma deliberada al fuego de los francotiradores. Amigos mos que fueron a reunirse con los heridos fueron tiroteados. Cuando informamos de lo sucedido se nos insult y muchos no quisieron creernos. Hubo algunos que me preguntaron cmo saba que no haban sido los muyahidines. Una pregunta interesante. Digamos, por ejemplo, que Brownsville (Tejas) hubiera sido sitiada y bombardeada por los vietnamitas (de lo que, por supuesto, el Sr. Bush con gran coraje nos protegi durante la guerra de Vietnam) y las ambulancias de Brownsville hubieran sido tiroteadas. Presiento que la pregunta sobre si sus habitantes habran disparado contra sus propias ambulancias no se hubiera planteado. Ms tarde nuestros informes fueron confirmados por el Ministerio de Sanidad iraqu e incluso por el ejrcito de Estados Unidos.

Las mejores estimaciones son que entre 900-1000 personas fueron asesinadas directamente, voladas, quemadas o abatidas a tiros. De ellas, mis clculos basados en los informativos y en mis propias observaciones son que entre 2/3 y eran civiles.

Pero los daos van mucho ms all. Uno puede leer cualquier cosa que desee sobre el bombardeo de los supuesto refugios seguros de Al-Zarqawi en zonas residenciales, pero los informes jams le explicarn lo que realmente significan. Uno lee que se han producido ataques con absoluta precisin, y aunque es cierto que las bombas inteligentes, teledirigidas, son muy precisas- cuando no funcionan mal, que es aproximadamente entre el 80 y el 85% de los casos- su radio de accin es de 10 metros, es decir, pueden impactar a 10 metros del objetivo. Sin embargo incluso la ms pequea de ellas, la de 500 libras, tiene una onda expansiva de un radio de 400 metros; as que cada bomba sacude a un barrio entero, haciendo saltar las ventanas y destrozando los cristales. Una ciudad sometida a bombardeos es una ciudad aterrorizada.

En los informes se lee que ha habido tantos muertos y tantos heridos, y se debera recordar esas cifras porque son importantes. Pero igual de importante es recordar que esos datos, en una regin en guerra, son falsos, porque todo el mundo queda herido.

El primer asalto a Faluya result militarmente un fracaso. En esta ocasin, la resistencia es ms fuerte, est mejor armada y mejor organizada. Para vencer, el ejrcito de Estados Unidos tendrn que superar todos esos obstculos. Incluso en el horror y en el terror hay grados, y nosotros- y el pueblo de Faluya- todava no hemos visto nada. George W. Bush ha consguido un nuevo mandato, y el mundo ha quedado a su merced.

Habr un condena internacional, semejante a la que se produjo en la primera ocasin. Pero nuestro gobierno no va a hacer caso de ella; y para mitigar el horror, la gente de Faluya slo podr contar con nosotros, con el movimiento contra la guerra. Tenemos una responsabilidad a la que no respondimos en abril, ni tampoco en agosto cuando Nayaf fue atacada de forma similar: Reponderemos ahora?

Rahul Mahajan publica el blog Empire Notes y da clases en la New York University. Ha viajado a Irak en dos ocasiones y ha estuvo informando desde Faluya durante el asedio del mes de abril. Su ltimo libro Full Spectrum Dominance: U.S. Power in Iraq and Beyond, estudia la poltica estadounidense en Irak, las mentiras sobre las armas de destruccin masiva, los planes de los neoconservadores, los aspectos de las nuevas polticas imperiales de Bush, y la continuidad de las polticas de los demcratas y de los republicanos en Irak. Se le puede escribir a la direccin siguiente: [email protected]

http://www.dissidentvoice.org/Nov2004/Mahajan1108.htm



[1] N.T. Una libra equivales a 453,6 gramos.

 



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