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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2008

Migraciones, un problema en el siglo XXI?

Marcelo Colussi
Rebelin


Las migraciones humanas son un fenmeno tan viejo como la Humanidad misma. De acuerdo a las hiptesis antropolgicas ms consistentes se estima que el ser humano hizo su aparicin en un punto determinado del planeta (el centro de frica) y de ah migr por toda la faz del globo. De hecho el ser humano es el nico ser viviente que ha migrado y se ha adaptado a todos los rincones del mundo.

Las migraciones no constituyen una novedad en la historia; siempre las ha habido, y generalmente han funcionado como un elemento dinamizador del desarrollo social. Hoy da, sin embargo, y desde hace varios aos con una intensidad creciente, se plantean como un problema. Lo que aqu queremos delimitar es: problema por qu? y para quin? Y secundariamente, en tanto problema a resolver, esbozar alternativas posibles.

La gente ha migrado histricamente de un sitio a otro: a) forzada por las circunstancias algunas veces, y b) voluntariamente otras. En estos casos la poblacin migrante busc nuevos horizontes simplemente movida por el humano afn de conocer cosas nuevas, del descubrimiento, de la aventura. Las migraciones forzosas se han debido a diversas causas, pero en general puede afirmarse que aparecen ligadas a contingencias naturales: catstrofes, hambrunas, empeoramiento en las condiciones de habitabilidad de una regin. Slo recientemente el fenmeno ha adquirido una dimensin masiva de proporciones antes nunca vistas, apareciendo motivado por razones de orden puramente social: guerras, discriminaciones, persecuciones, pero ms an: pobreza. Slo en la segunda mitad del siglo XX puede decirse que empieza a constituirse en un verdadero problema, perdiendo definitivamente su carcter de factor de progreso, de aventura positiva.

Si bien es cierto que el movimiento voluntario de poblacin sigue existiendo (pequeo, ocasional), y que no faltar ya hoy da quien est pensando instalarse prximamente en alguna base terrcola en algn punto del cosmos, las caractersticas de aquello a lo que actualmente asistimos llaman a la reflexin.

Una concepcin realmente amplia de desarrollo, que no ligue bienestar exclusivamente a adquisicin de objetos materiales y que contemple como algo igualmente medular el cuidado racional del ambiente, debe interrogarse acerca de fenmenos tan masivos y contundentes que irrumpen en lo social rompiendo el equilibrio general tales como la narcoactividad (segundo negocio en la economa mundial), la violencia generalizada (la produccin y venta de armamentos constituye el primero), la amenaza nuclear, el desastre ecolgico, la actual pandemia de sida. Entre estos fenmenos se inscribe necesariamente el de las migraciones actuales, masivas y sin freno.

Nunca antes como ahora tanta gente huye de situaciones adversas. Paradjicamente, nunca antes haba habido tantas situaciones adversas. La riqueza y el bienestar crecen a pasos agigantados para muchos, pero para muchsimos otros tambin crece en forma inversamente proporcional su marginacin, su falta de posibilidades, su precariedad.

La dinmica social en curso, curiosamente, aunque se ampla en potencialidades productivas, en tecnologas ms efectivas, en acceso al confort, no termina de resolver problemas ancestrales de la Humanidad en cuanto a mejoramiento de las condiciones de vida sino que, por el contrario, para una gran mayora, las empeora.

La era industrial provoc las oleadas de migracin voluntaria ms grandes que hasta entonces se haban producido. La bsqueda de la prosperidad que empez a ofrecer el capitalismo en su proceso de crecimiento movi enormes contingentes de poblacin rpidamente. Pases enteros comenzaron a nutrirse de los inmigrantes; algunos construyeron su grandeza sobre esa base. Quiz los Estados Unidos de Amrica son el ejemplo ms elocuente. Continentes enteros se modificaron merced a esos movimientos de poblacin. Expandido el industrialismo y la sociedad de alto consumo material por prcticamente todo el orbe, desde la segunda mitad del siglo XX alternativamente fueron apareciendo nuevos focos de prosperidad que, a su turno, atrajeron migrantes: Canad, Australia, Nueva Zelanda, zonas francas dentro de pases, como Manaos en Brasil o Hong Kong en China.

La industrializacin de las sociedades, y por tanto el crecimiento de la ciudad en detrimento del campo, tiene en curso un proceso migratorio en todo el mundo que no da miras de detenerse. Estas migraciones, que de alguna manera fueron el insumo que necesit la industria para expandirse en un primer momento, no dejan de ser un problema social creciente, por cuanto el nmero de personas reubicadas en las ciudades supera grandemente las posibilidades de asimilacin de nuevos habitantes que ellas tienen.

Un proceso de algn modo similar se da en el movimiento Sur-Norte, desde pases pobres hacia la metrpoli desarrollada. Las oleadas de tercermundistas indocumentados se muestran imparables, y quiz sta, ms que ningn otro tipo de migracin, es la que alarma al statu quo central.

En todos estos casos vemos que hay un inters del migrante por desplazarse desde una situacin comparativamente ms desventajosa (econmica, social, culturalmente) hacia una ms beneficiosa.

Las guerras, quiz la peor catstrofe no natural, desde siempre han sido un factor determinante de migraciones. Pero las llamadas guerras de baja intensidad de las ltimas dcadas, incluidas aquellas desarrolladas en el marco de la Guerra Fra (la Tercera Guerra Mundial para algunos), entre las que se cuentan toda suerte de persecucin por cualquier disensin, han dejado un saldo de migrantes forzosos como nunca anteriormente se haba contabilizado. Seguramente contribuye a estos movimientos cada vez ms masivos de poblacin la proliferacin de comunicaciones ms desarrolladas en todo el mundo que achican distancias globalizando y homogeneizando posibilidades y alternativas.

Podra aventurarse la idea que los conflictos armados y las persecuciones provocan tantas migraciones porque, a partir de la explosin demogrfica del presente siglo por ahora siempre en aumento cada vez hay cantidades ms inconmensurables de gente en el planeta, y ms an en las zonas donde generalmente tienen lugar esos hechos violentos. Por tanto una reubicacin de un grupo poblacional que hace algunos siglos atrs hubiera pasado inadvertida o no hubiera tenido un impacto relevante, hoy da alcanza, a veces, ribetes trgicos. Ms an si se da, como de hecho ocurre, en las reas ms pobres y marginadas del mundo menos preparadas por tanto para hacer frente a situaciones tan adversas. La Segunda Guerra Mundial, ms all del desastre que en s mismo represent para quienes la sufrieron directamente, en Europa, por ejemplo, no provoc un xodo irrefrenable de poblacin hacia nuevos horizontes. Pero todo conflicto armado acaecido en el Sur tiene como consecuencia inmediata, adems de la prdida de vidas y de bienes materiales, movimientos poblaciones donde se huye de situaciones generalmente irreversibles en el corto y mediano plazo en las que se combinan el desastre de la guerra con la precariedad heredada desde siempre. Tales movimientos, si bien son una forma de preservar la vida en lo inmediato, producen posteriormente problemas de reasentamiento definitivamente insolubles, por lo que conflictan ms an las ya sufridas sociedades donde tienen lugar.

En estas migraciones forzosas prcticamente se huye por una imperiosa necesidad de sobrevivencia.

Las cifras globales indican elocuentemente que las migraciones, ya sea por inters, ya sea por necesidad, aumentan; y no slo en valores absolutos (cada vez hay ms poblacin en el mundo), sino en trminos relativos, lo cual es un indicador de que algo especial sucede.

Por qu cada vez ms gente emigra?

Es claro que, dada la actual cantidad de humanos sobre el planeta, cualquier fenmeno masivo debe contabilizarse en trminos monumentales. Pero esto no alcanza para explicar el por qu de la masividad de las migraciones.

Pareciera que crecientemente hay ms inters al igual que ms necesidad por migrar. Pero observando ms detenidamente el fenmeno vemos que el inters nos referimos al migrante voluntario, que fundamentalmente es migrante econmico se reduce tambin a necesidad. La gente huye de la miseria: del rea rural a la ciudad, de los pases pobres a la prosperidad del Norte, al igual que huye de las guerras, de las persecuciones polticas, de las caceras humanas, cualquiera sea su naturaleza.

Ahora bien, si el nmero de huidos aumenta (ya sea en la forma de desplazados, refugiados, exiliados, de habitantes de barrios marginales en las ciudades o de inmigrantes ilegales en las sociedades ms ricas) esto est indicando que las condiciones de vida de donde proviene tanta gente expulsan en vez de permitir un armnico desarrollo.

Con la globalizacin en curso a la que actualmente todos asistimos es posible pensar que las fronteras del Estado-nacin moderno puedan tender a debilitarse y que los desplazamientos de poblacin para fines de crecimiento personal (econmico, cultural) entre un punto y otro del orbe sean paulatinamente ms comunes. Pero esto no deja de ser un movimiento que no altera la estructura misma del edificio social: los negocios son, y sern cada vez ms marcadamente, transnacionales, al igual que la cultura, las modas, los hbitos cotidianos, las distintas formas de poder y las polticas de control. No es impensable que dentro de algn tiempo grandes reas del mundo sean la casa comn para millones de habitantes (Europa, por ejemplo, apuesta a ese proyecto). Pero los desplazamientos humanos que all tengan lugar no podran ser considerados migraciones (un pasaporte comn, un destino comn; las migraciones no son eso).

Qu tienen de especial las migraciones masivas a las que nos referimos?

En el hecho migratorio deben considerarse tres elementos: el migrante, el lugar de donde emigra y aquel adonde llega. Cada uno de estos polos tiene su especificidad propia.

Cada tipo de migrante (el latinoamericano que se va mojado a Estados Unidos, o el africano que logra llegar a tierra europea en una precaria embarcacin, o el sobreviviente de un terremoto que es reubicado por sus autoridades gubernamentales en una nueva regin del pas, o aquel que alcanza a cruzar la frontera para escapar a un rgimen dictatorial sangriento, etc.) tiene una historia personal y colectiva que le hace sobrellevar esa transformacin en su vida con mayor o menor suerte. De hecho, cualquier gran cambio existencial provoca una conmocin subjetiva que cada quien sobrellevar como mejor pueda, no faltando ocasiones en que algunos no podrn procesar todo lo nuevo reaccionando con distintos tipos de descompensaciones (sintomatologa psicolgica, desadaptacin a las nuevas condiciones, duelo perpetuo por lo perdido). Este es un nivel del problema: el problema concreto para cada migrante. Por otro lado, y siempre funcionando como un problema, se encuentra el medio que fuerza la migracin: algo irrumpe o acta como distorsionador en la vida normal provocando las condiciones para abandonar, temporal o definitivamente, el lugar de origen. Pueden ser catstrofes naturales, guerras, pobreza, etc., pero para quien lo padece ello tiene en todos los casos el valor de problema insoluble cuya nica alternativa es la evitacin. Finalmente, tambin es un problema el proceso de llegada del migrante a su nuevo destino, no slo para l (cmo se adaptar, cmo soportar la prdida?) sino para el entorno en el que se reinstala. A veces el nuevo medio acoge solidariamente, pero muchas otras no, crendose tensiones entre recin llegado y nativo. El proceso de reubicacin no deja de ser un enorme problema, y en ocasiones ms complejo que los otros.

Lo distintivo de las migraciones actualmente, adems de su tamao, es el hecho de constituirse como problema para todos los factores que hacen parte de ellas en virtud de su desorganizacin, de su desorden, de la prdida de su condicin constructiva. Hace tiempo que las migraciones dejaron de ser un motor beneficioso para las sociedades. Por el contrario, en un mundo en el que agigantadamente, en vez de resolverse problemas cruciales, se entroniza la tendencia a dividir entre aquellos que se salvan y los que sobran, las migraciones (como recurso desesperado de muchsimos) son un calvario que, globalmente consideradas, no salvan a nadie sino que empeoran las condiciones de todos.

Migraciones: un problema a resolver

En las actuales migraciones, entre las que destacan por sobre todas aquellas debido a la pobreza, hay varios niveles de problemas. Hoy, dado las caractersticas del fenmeno, nadie se beneficia de esos movimientos sino que, por el contrario, se crean problemas comunes exclusivamente. Quiz slo el migrante, en tanto escapa de una situacin muy desfavorable, se beneficia en parte, sin contar con todos los problemas que le trae aparejado un cambio brusco de vida y el abandono de su lugar. Pero en definitiva, la experiencia lo ensea, la gran mayora de poblacin movilizada termina integrndose a sus nuevas condiciones ms all de la amargura de la aoranza.

Lo que est claro es que el fenmeno migratorio en su conjunto (quiz nos podramos atrever a decir que no slo por lo desorganizado sino tambin por lo escandaloso que ha pasado a ser) est denunciando una falla estructural del sistema social que lo produce. Las grandes capitales del Tercer Mundo reciben en conjunto diariamente alrededor de 1.000 personas que migran desde el rea rural; y otros cuantos miles llegan cada da ilegalmente desde el Sur a los pases desarrollados. Hay una solucin para esto?

La voz de alerta respecto al tema ya se ha dado desde hace algn tiempo en todo el mundo. Quien lo siente fundamentalmente como un problema, y ms raudamente ha dado los primeros pasos para reaccionar, es el rea de llegada de tanta migracin: el Norte desarrollado. Sin duda que las que migran son poblaciones en riesgo, pero para la lgica del poder dominante el riesgo est, ante todo, en su propia casa, que comienza a ser invadida ininterrumpidamente por contingentes siempre en aumento.

Si efectivamente consideramos que las migraciones en condiciones de huida, tal como se van dando constantemente, son un problema (social, humano, tico, econmico o como lo queramos considerar), se impone hacer algo al respecto. De hecho hay varias respuestas en curso; de acuerdo al nivel del problema enfocado habra al menos tres posibilidades: a) trabajar con el migrante, b) accionar sobre el punto de donde sale, c) intervenir en el punto de llegada.

Quiz lo ms sencillo, pero no por ello lo ms efectivo, es actuar en el lugar de llegada de las corrientes migratorias, simplemente cerrando fronteras para impedirlas. Esto, si bien se hace y con alarma hay que denunciar que es una tendencia creciente en vastos sectores de los pases ricos, llegndose a extremos caverncolas de xenofobia en algunos casos, con alambradas electrificadas y leyes represivas inimaginables no es una respuesta al problema sino simplemente una forma de sacrselo de encima. Pedir que no lleguen ms inmigrantes a un pas es, exclusivamente, preservar la situacin de ese pas despreocupndose del problema de otros.

Otra posibilidad, y de hecho la ms desarrollada, es trabajar directamente con la poblacin migrante, tanto en el proceso de instalacin en su nueva morada como en el eventual regreso hacia su lugar de origen. En general aqu es donde se concentran todos los esfuerzos de las diversas agencias, gobiernos e instituciones varias que se dedican al fenmeno. Ayuda humanitaria para los traslados, acompaamiento, facilidades en los desplazamientos, asesora y apoyo en los nuevos asentamientos, programas de desarrollo para los reinstalados, son algunas de las variantes ms usuales en los servicios prestados a la poblacin migrante. Todo ello tendiendo a hacer del hecho migratorio algo digno y constructivo, pero sin entrar a cuestionar el por qu del mismo.

La tercera opcin, tal vez lo ms difcil de encarar, es apuntar a ver por qu se emigra y a solucionar en el sitio expulsor los problemas que fuerzan a abandonar el terruo. Con esto habra que estar abordando problemticas tan complejas como la pobreza o la guerra. Seguramente sea imposible impedir las migraciones (quin y cmo eliminar las causas anteriores? Adems, por qu prohibirlas?, si en toda la historia de nuestra especie las hubo); pero tal vez pueda ser til ampliar el debate para profundizar estas temticas. Pese a que las organizaciones dedicadas a atender migrantes no tengan, en principio, respuesta efectiva a cuestiones tan complejas, es necesario plantearse seriamente qu nos est diciendo en este momento este fenmeno inusual. Por qu tanta gente huye de su situacin cotidiana? Tan mal le va a tanta gente en el mundo? Es tolerable un mundo que integra a algunos y marginaliza a tantos? Las migraciones actuales no nos estn hablando de poblaciones excedentes en el planeta? Y qu mundo puede ser ese donde haya gente de sobra?

Todas estas preguntas, aparentemente alejadas de respuestas prcticas concretas, deben ser el fundamento de nuestras acciones en torno al tema de las migraciones. En definitiva el debate terico serio creemos que imperioso sobre todo esto es lo que mejor puede encaminar las futuras intervenciones. Recordemos que no hay nada ms prctico que una buena teora (palabras de un famoso inmigrante judo: Einstein). Pero adems, el problema de las migraciones es, en su justo medio, un problema poltico, un problema en la forma en que el mundo est organizado. Por qu tendran que ser problema si eso fue lo que nos permiti expandirnos por todo el globo? Son un problema en las actuales condiciones de civilizacin, lo cual impone entonces plantearse condiciones nuevas; lase: transformar las actuales.



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