Portada :: Mundo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-11-2008

Anlisis post-referndum
Ecuador: potencialidades y encrucijadas de la Revolucin Ciudadana

Alexis Ponce
Rebelin


Sumario:

Escenario global y continental:

Ausencia de alternativa planetaria; y Lmites del proceso latinoamericano y ecuatoriano.

Escenario nacional:

Rafael Correa, un liderazgo que se construye.

Los otros 5 ejes de PAIS.

Escenarios pre y pos-referndum.

La hora de las encrucijadas: debilidades y amenazas del proceso.


Escenario global y latinoamericano:

La principal contradiccin poltica en Ecuador, amn de las modificaciones habidas desde el 2006 en la correlacin de fuerzas, continu resolvindose en la diferencia izquierda y derecha que, con otro nombre, Bolivarianismo vs. Monrosmo, cruza la realidad continental donde en los ltimos meses han dado lugar ms eventos que abonan a una creciente mayora geopoltica post-neoliberal, significada en otros logros de las nuevas izquierdas y la posibilidad de que esa tendencia, hegemnica en Sudamrica, empiece a proyectarse a Centroamrica y el norte.

Las recientes posturas progresistas de los gobiernos de Guatemala y Honduras en temas candentes del continente, la nueva candidatura presidencial del FMLN en El Salvador, el decidor triunfo de Fernando Lugo en Paraguay, seguido de la amplia victoria de Evo en el proceso electoral efectuado en Bolivia, el reinicio de movilizaciones, rurales e indgenas en su mayora, en Per y Colombia (feudos adversos al eje latinoamericanista), la postura cntrica del presidente Caldern de Mxico en recientes temas regionales en que no sostuvo -como era costumbre en los ltimos perodos del PRI y PAN- alianza umbilical con EEUU, aunque contine impulsando las matusalnicas privatizaciones en PEMEX; y la visible desconfiguracin del pequeo eje Bogot/Lima- llamado a contener la ola sudamericana en el Pacfico sur, fueron los principales movimientos del complejo ajedrez continental, en que el Ecuador se inserta con la propia especificidad de su proceso.

En este escenario regional dos factores globales que tienen resonancia futura en Ecuador y el emergente bloque latinoamericanista, se presentaron como telones de fondo de la coyuntura: El un factor, no debatido a profundidad en la aldea y que tampoco alienta jugadas de ajedrez geopoltico (el tender puentes desde Quito y el Sur con Obama, por ej.), es el panorama electoral estadounidense, donde la probabilidad de que el pndulo poltico gire abrira la puerta a una nueva era si resultara elegido el afro-americano Barack Obama, quien desea reposicionar el liderazgo moral de EEUU en el momento mundial multipolar que se avecina, como respuesta de la elite y la sociedad de Norteamrica a la desastrosa herencia dejada por la era Bush.

El otro factor global, de mayor envergadura, que no ha sido debatido lo suficiente en el Sur del mundo, ni ocasionado an que Ecuador o UNASUR tomen iniciativas gruesas, es la grave crisis burstil mundial cuando estallaron las bolsas de valores de EEUU, Europa y Asia, mostrando no solo la camorrizacin del capital especulativo norteamericano, sino la cada histrica de la Globalizacin, crisis que contina su declive con impredecibles consecuencias en el modo de ser del Capitalismo mundial y quizs, en los pases del Sur, con nfasis sobre la nueva Latinoamrica.

(Es una obviedad emprica que el imperio unipolar, en su cada, prefiere arrastrar al resto del planeta, antes que admitir la nueva era multipolar en ciernes y un esquema econmico planetario distinto que supere el depredador e inviable esquema vigente).

Ausencia de alternativa planetaria:

Ignacio Ramonet, de Le Monde Diplomtique, sintetiz con antelacin oportuna la dimensin del sismo mundial, definindolo hace seis meses, como una indita triple crisis que emerge de amenaza planetaria (pues pende sobre el mundo entero, independientemente que sea, tambin, una crisis fsica del capitalismo): la crisis financiera empata con una crisis energtica (petrolera) y una crisis alimentaria de carcter global. Sostengo, a propsito de este tema, que los lderes mundiales y regionales que no den respuesta a esa triple dimensin de la actual crisis mundial, sucumbirn. El bloque geopoltico que posea las llaves para afrontar esa triple crisis, asumir el liderazgo moral en el futuro del mundo, llmese China, Rusia o UNASUR.

En un anlisis anterior (Agosto-2007) Qu pasa en Sudamrica?, sostuve algunos macro-telones de fondo: Hay dos vertientes estratgicas en la actual situacin continental: un bloque heterogneo de diversos procesos progresistas que aporta al nacimiento de un mundo multipolar; y la crisis de la tesis hegemnica estadounidense. El neoliberalismo ya nada innovador puede ofrecer al continente . Entonces vislumbraba el inicio del fin de la Globalizacin y la necesidad de constituir un nuevo pacto geopoltico universal de la periferia y potencias emergentes (China, India, Irn, UNASUR, etc.) que supere el agnico marco de la globalizacin .

El reto expresado por el Vicepresidente de Bolivia, lvaro Garca Linera, dos aos antes, tiene suprema validez porque sus preguntas an no tienen respuesta regional: Latinoamrica es el continente que est a la vanguardia de la reflexin y movilizacin planetaria, y es el que hoy hace las grandes preguntas: Cmo salir del neoliberalismo ? y Qu viene despus del neoliberalismo ?.

En otras palabras, el pujante y novedoso proceso latinoamericano, que ha dado tanta esperanza al Sur del mundo y las fuerzas progresistas del Norte, no puede brindar todava, por distintos factores, una alternativa planetaria que vaya ms all de la punta del iceberg (los estragos de Wall Street), que pueda ser asumida por la comunidad internacional como modelo viable de la post-Globalizacin.

Lmites del proceso latinoamericano y ecuatoriano:

Sostengo hoy la misma preocupacin que Heinz Dieterich planteara aos atrs: hay un tiempo lmite para consolidar los procesos progresistas aparecidos en los ltimos diez aos en el continente y el emergente bloque geopoltico latinoamericano; y ese tempo -junto a otros factores- conspira contra las posibilidades nacionales y regionales de xito, puesto que las 2 preguntas expuestas por el Vicepresidente boliviano, no han tenido contestacin suficiente en lo prctico-estratgico en la regin.

Admitiendo la discursiva progresista de nuestros procesos, empero se puede sostener que se ha superado ya el neoliberalismo en el Sur, incluso discursivamente? Qu modelos alternativos se han configurado de manera espacial y conjunta en la regin? Asistimos a la derrota, sin an haberse aplicado en ningn pas, del Socialismo del siglo 21 -o Democracia Participativa- modelo en construccin como lo expusieran Chvez, Correa, Lugo, Garca Linera, como alternativa estructural para superar el neoliberalismo? Son, como criticaba Dieterich, el keynesianismo, el desarrollismo estatal, el modelo neo-cepalino, los rostros de un socialismo del siglo XXI y los nicos caminos que las nuevas izquierdas en los gobiernos, pueden configurar ante la debacle del Capitalismo real en el mundo?

Pueden verse avances nacionales, ya que regionales lucen improbables, del nuevo modelo? Qu hemos tenido, como aportes concretos, an en el terreno de la aventura intelectual, ms all de las declamaciones por el cambio? En Ecuador qu ms se ha tenido ms all de declaraciones espordicas, ms bien reactivas de algunos funcionarios ante el ataque propagandstico continental de los intelectuales del Orden y los mass media? (Notamos incluso el sin acuerdo en el tema, en el propio gabinete y la ausencia de debate sobre sus contenidos en estos dos aos, en PAIS y en la

Dicho horizonte estratgico (la metfora latinoamericana del nuevo tiempo), mxime se tipific como sociedad de propietarios y productores por parte de sectores progresistas del rgimen poco afectos al socialismo del siglo 21 que han mostrado antipata conceptual a la nueva bandera, nacida en Latinoamrica no en Europa, quienes se negaron a adherir a sa que fuera la ms radical apuesta discursiva del Presidente Correa: el socialismo del siglo 21, sosteniendo ms bien la tesis del socialismo sin adjetivos, poco terrenalizada por cierto.

Lo que es ms grave: puede haber un avance, aunque sea imposiblemente nacional en el tema (sostengo que debido a las caractersticas de la globalizacin neoliberal, no es posible que tenga xito un modelo alternativo si se aplica nicamente en un solo pas, a la usanza URSS) si hoy por hoy ni siquiera se ha reincidido discursivamente en l?

Correa no volvi a mencionar en las ltimas semanas el trmino socialismo del siglo 21 en sus intervenciones, aunque es de justicia recordar que ha sido el nico dirigente de PAIS y de gobierno en haber insistido durante dos aos en ese horizonte estratgico. Las explicaciones de aquella ausencia discursiva son varias y caen en la conjetura: obedece al cerco endgeno conservador, que durante el ltimo semestre -dentro y fuera de PAIS- tanto se ha citado que habra procedido a hegemonizar el proceso? Obedece a los consejos de la tecnocracia que hoy controla la direccin de casi toda la institucionalidad estatal y que muestra aversin terica a las organizaciones sociales y desconfianza a la participacin popular organizada y profunda en un proceso revolucionario? A una doble conjura interna entre cuadros de izquierda y de derecha en el bur y gabinete, cuya nica coincidencia fue bajarle el tono al radicalismo verbal del Presidente para orillar ese eje estratgico? Obedece a la propia decisin de Correa o, en la locura diaria y asfixiante al frente de la Presidencia, no ha tenido tiempo de sistematizarla para que sea debatida y asumida por las distintas tendencias de PAIS y el rgimen?

 

El caso es que dicho horizonte estratgico no ha tenido fuerza aplicativa concreta en los casos ecuatoriano, paraguayo, boliviano y, en otra medida, venezolano. Es menester tomar en cuenta la corta edad de los tres primeros procesos, y obviamente no es que queremos contar ya con aplicaciones prcticas del modelo en estas naciones cuyos lderes han sido los nicos del bloque regional en referir el rumbo al socialismo a la hora de sepultar, discursivamente, el viejo paradigma neoliberal. Adems, en Ecuador no se trataba de constitucionalizar el trmino pues la tarea de la Asamblea no era esa, sino romper las cuerdas estratgicas que nos ataban a la vieja repblica.

Ms all de la catica lucidez mostrada por Chvez al citar hace poco que es necesario avanzar en los contenidos de transformacin econmica y de la produccin hacia el socialismo; y de los intentos terico-organizativos del amigo Dieterich que intent juntar hace algunas semanas en Venezuela, a algunos pensadores de las escuelas de Bremen y Escocia y a cientficos de Latinoamrica para vertebrar sus contenidos; ese horizonte estratgico del proceso latinoamericano, y ecuatoriano, no ha logrado despegar an.

En cuanto a la integracin de un bloque latinoamericano con peso geopoltico en el mundo, si bien se siguen viendo valiosas iniciativas (el Consejo Sudamericano de Defensa, los proyectos energticos, etc.), el sub-continente no constituye an una fuerza emergente mundial ni logra vertebrar temas, y alianzas multipolares, con otros bloques, de cara a posicionarse en la nueva centuria.

Mientras tanto, el factor tiempo (y su riesgo pendular) estrecha su paciente cerco sobre el continente y nuestro pas, donde su nueva nomenclatura poltica pareciera pensar la hegemona hasta el siguiente perodo pero no intenta ciudadanizar la revolucin.

As que el quid central a nivel poltico estratgico de la situacin mundial, continental y nacional es: Qu viene despus, y cmo salir, del neoliberalismo?. En el anlisis del caso ecuatoriano, pasado el referndum del 28 de septiembre, podemos vislumbrar algunos indicios, contradictorios entre s, del qu vendra despus de la larga noche neoliberal en Ecuador.

Si tomamos en cuenta los factores estratgicos y locales, puede comprenderse por qu cito que la Revolucin Ciudadana se halla, paradjicamente, en la hora crucial de las potencialidades y las encrucijadas. Y se hace necesario ahora aterrizar el anlisis en Macondo y desmenuzar el escenario nacional.

Escenario Nacional:

Haba citado que el principal escenario poltico en Ecuador, debido a modificaciones en la correlacin de fuerzas, sigui resolvindose en la contradiccin formal izquierda y derecha.

Cierto es que, tratndose de un Cambio de poca ms que de una poca de cambios, como sintetizara Correa el actual momento latinoamericano y nacional al asumir la presidencia, el viejo axioma izquierda-derecha no basta, o tiene mayores connotaciones: en el Ecuador de hoy, por no decirlo en todos los procesos revolucionarios antiguos y modernos, los gobiernos y movimientos que lideran las revoluciones, absorben en s mismos izquierdas y derechas por igual. Eso pas en Venezuela, Paraguay, Nicaragua, Uruguay, Brasil, Argentina y Bolivia, y antes en la revolucin francesa, bolchevique, etc. Por qu no debera ocurrir en Ecuador? Ms an, la complejidad de los nuevos procesos latinoamericanos llamados a superar el neoliberalismo de dcadas, sintetiza el ser nacional, donde caben todos/as, pues en el Ecuador insurrecto de una dcada (luchas contra Bucaram, Mahuad, Gutirrez, TLC, derrota de A. Noboa, etc.), confluyeron en la necesidad de un Cambio sectores de izquierda, centro y la derecha recta, medianos empresarios y sindicatos, indgenas y urbanos, profesionales y jvenes, aristocracia quitea, clases medias, militares, etc. Las banderas del proceso: recuperacin del Estado dinamitado en el neoliberalismo, rescate de la soberana y los recursos naturales, democracia participativa, unidad latinoamericana, etc., no son patrimonio exclusivo de ciertas izquierdas, centros, movimientos sociales, tecncratas, miembros del crculo gubernamental y militancias. Le pertenecen a toda la nacin.

En Ecuador, el tan difuso y no consolidado bloque civil-poltico-social que expresa a esa diversidad por el Cambio, sintetizado en el innegable liderazgo poltico del presidente Rafael Correa, en su heterogneo gobierno, su diverso movimiento (PAIS) y sus variopintas fuerzas aliadas (MPD, PSE-FADI, Pachaktik, alfaristas-bolivarianos, y Poder Ciudadano, ms un rosario de fuerzas sociales y civiles dispersas y sin instrumento orgnico unitario propio de participacin) es el que continu las grandes tareas nacionales en lo poltico, ya predispuestas desde que derrotamos e el 2005 a Lucio Gutirrez, tareas que tuvieran mayor oportunidad de resolucin en la primera vuelta electoral y el triunfo sobre las fuerzas que representaba lvaro Noboa, en los siguientes procesos polticos y electorales vividos hasta la clausura de la Constituyente y en el referndum del 28.

Esas grandes tareas nacionales, impostergables para lograr la derrota estratgica de la vieja repblica neoliberal y, simultneamente, la construccin de la nueva, configurando los pilares del nuevo Estado, fueron complejamente asumidas, con diversos acentos y vaivenes, por el gobierno, la Constituyente, las fuerzas del Cambio y por el liderazgo del presidente.

Rafael Correa: un liderazgo que se construye.

Correa es, como los heterogneos jefes de estado de Latinoamrica, un lder en proceso permanente y evolutivo de construccin: se va formando cada da, constituyndose en potencial estadista como en un espejo pblico, enseando cotidianamente sus virtudes, defectos, lastres, fortalezas, elocuencias, errores, destrezas, equivocaciones, prejuicios y sabiduras.

Bien intencionado, hiperactivo, intolerante con la crtica, confrontador con los poderosos y millonarios de este mundo, impaciente, irascible; no surgido de la militancia social (organizaciones tipo Coordinadoras o Frentes), o partidaria (PAIS fue excepcin, creada para las elecciones como una conjuncin abreviada del Ecuador que tenemos: izquierda, derecha, centro, romnticos, pragmticos, sectarios, tolerantes, oportunistas, estoicos, etc.), o civil (Ongs); Correa no provino de la intelectualidad formada junto a las organizaciones sociales, ms se construye da a da. Con inexperiencia en la jefatura de un estado, con slidos conocimientos econmicos y poco conocimiento de las diversas y complejas realidades organizativas de los sujetos sociales que histricamente haban labrado el camino de la Revolucin Ciudadana, Correa es de los jefes de Estado de Amrica que se fue y se va formando paulatinamente como tal.

Hay que considerar, no obstante, que todo proceso de evolucin, si se ancla a largo plazo, trae como resultado un proceso de involucin. Y eso, en trminos polticos, significara la sepultura de la revolucin ciudadana y una nueva postergacin de las utopas por las que han luchado tanto nuestros pueblos.

Su mayor pecado, dice la ortodoxia de izquierdas, es no ser marxista, mientras la heterodoxia de izquierdas sostiene que su pecado no es ese, sino el no entender nada de plurinacionalidad, ecologismo y equidad de gnero. Su peor mal, dice la derecha, es tener complejos sociales y odio a la gente de dinero. Su peor error, dice el sicoanaltico centro es ser intolerante, a-orgnico y egocntrico.

En sntesis, se trata de un presidente joven (43), el ms joven despus de Jaime Rolds (39), y de un lder nacional con fuerte impacto inter-generacional que est aprendiendo en el proceso mismo, que no naci sabiendo todo lo que presuntamente- un dirigente promedio de derechas o de izquierdas, supuestamente estara llamado a conocer. Su lado menos conocido, su pragmatismo, es el que ahora empieza a develarse, an bajo las embravecidas olas de su temperamento.

Los otros (indecibles) 5 ejes de PAIS:

  1. El (ya postergado?) socialismo del siglo 21

Correa vino confirmando la tesis que algunos sectores coincidimos en sostener desde el principio: el cuadro ms radical del gabinete y PAIS, es l. No ha existido otro cuadro que haya expresado a la nacin y al exterior, con firmeza y notoriedad, la confrontacin poltica con la vieja repblica, la partidocracia, los grupos econmicos, el modelo, los mass media, las instituciones, las cpulas eclesiales y los lazos umbilicales de poder en la regin y el mundo (Uribe, Fox, FMI, BM, Montaner, etc.)

No hubo otro cuadro, ministro, funcionario, asamblesta o dirigente de PAIS y, peor an, no hubo dirigentes polticos, asamblestas y cuadros entre los aliados de izquierdas (partidos y la mayora de agrupaciones sociales) que hayan simpatizado con la tesis o esgrimido, como Correa (en gesto de temprana osada), el horizonte estratgico de la revolucin ciudadana que l posicion: el socialismo del siglo 21. La mayora coincidi en cuestionar el modelo neoliberal y punto; otros sostuvieron que su socialismo es una sociedad de propietarios y productores, o defendieron el socialismo sin adjetivos, y algunos hasta esgrimieron el argumento de que no fue el socialismo del siglo XXI uno de los 5 ejes de la Revolucin Ciudadana.

Complejizando ms el diagnstico, fue sintomtico cmo aquellos sectores de izquierda sectaria que no estn con la revolucin ciudadana, no solo que no refirieron apoyo alguno a esa la tesis ms osada y horizonte estratgico del proyecto del presidente, sino que la erosionaron sistemticamente, conducta en la que por irona del destino- coincidieron con las izquierdas aliadas a Correa y los propios dirigentes y asamblestas de PAIS (quiz las excepciones iniciales fueron Ricardo Patio y Ruptura de los 25).

En infeliz coincidencia con la derecha retrgrada del hemisferio, esos sectores de PAIS y las izquierdas aliadas y opositoras a Correa, cuestionaron con doctrinarismo y los mismos argumentos de las elites (novelera, locura, falta de rigor, ausencia de contenidos) la tesis ms avanzada de Correa, el socialismo del siglo 21, que -por vez primera en la historia republicana del Ecuador- era abanderada por un presidente.

En ese como en otros temas de fondo (su ya dejada tesis de la autogestin obrera, por ej.) y de forma (la prioridad a los lastres conceptuales y temperamentales del Presidente antes que al objetivo estratgico de Cambio que Correa sostiene) y con las excepciones confirmando la regla, las distintas tendencias de izquierda y derecha en PAIS, las izquierdas aliadas y opositoras: las polticas (MPD, Pachakutik, PSE-FADI, MIR, PC, ABA, etc.); sociales (CONAIE, sindicatos, etc.); y civiles (el rosario innumerable de ONGs progres por ejemplo), tienen una responsabilidad hasta hoy no asumida: haber dejado hurfano en la batalla de ideas al presidente Correa, no haberlo apoyado en su locura ni haberlo acompaado en su ms avanzada utopa, inasistindolo en la configuracin de los sustentos conceptuales y movilizativos de ese que fue (an es?) la osada ms subversiva del proceso democrtico-revolucionario ecuatoriano en el largo perodo insurreccional 1997-2007.

En cuanto a lo que algunos dieron en llamar la derecha del gobierno (cuadros de la partidocracia llegados masivamente a PAIS o reclutados para cumplir dismiles funciones en el Estado) la pragmtica sabidura de su silencio ante ese tema posicionado por el Presidente, es decidora. La mejor manera de superar un tema es silenciarlo.

La izquierda crtica que dej en la orfandad discursiva a Correa (quien segua siendo el llanero solitario en defender la novedosa tesis en construccin del socialismo del siglo 21 en Ecuador) paradjicamente es la que, a posteriori, esgrime la tesis del presunto bandazo a la derecha de Correa, al que critica con una dureza jacobina digna de Auki Tituaa, el ex-becario de Cuba y hoy vicario de la elitista derecha indgena.

  1. El desarrollismo extractivista

Superada, supuestamente, la fiebre de radicalismo infantil en el gobierno, que tantos temores y violencias discursivas despertara contra Correa y el proceso de cambio en la derecha local y hemisfrica; por contraste, se empezaron a hacer ms visibles algunas ideas conservadoras en otros temas, que seran otro eje de la carreta gubernamental: unos lo motejan de neo-desarrollismo estatal, otros de modelo de desarrollo extractivista, y parte del ethos presidencial: acompaado de su antipata temperamental al tema del medio ambiente y la causa del ecologismo (identificado por l como expresin de infantilismo izquierdista, junto al indigenismo), ha dado muestras de que mira con la misma dimensin fatalista que sus opositores ecologistas (solo que ellos en la otra orilla), la relacin desarrollo econmico & respeto a la naturaleza.

Por lo dems, no es un tic exclusivo de Rafael Correa sino un fenmeno inherente a otros procesos paradjicamente progresistas como Venezuela y Nicaragua, cuyos gobiernos han procesado a activistas sociales; y en distinta escala se ha visto similar ptica en Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Chile. -Bolivia y Cuba han sostenido, a su manera, visiones propias sobre desarrollo endgeno y respeto a la naturaleza-.

Tambin hay que comprender que la principal preocupacin presidencial en los procesos gubernamentales progresistas de Latinoamrica, es conseguir recursos para emprender respuestas a las profundas carencias y demandas sociales represadas, so pena de que empiecen a minarse los apoyos de sus pueblos, que pueden hasta aceptar las limitaciones institucionales y carencias polticas, ms no las econmicas, aquellas que la cotidianidad va haciendo mella en los procesos democrtico-revolucionarios de nuevo cuo, cuando no se han dado tiempo para realizar las transformaciones profundas en la economa que traigan resultados sociales masivos.

Ya durante el proceso constituyente, ese eje sera de los de mayor escollo interno que desnudara algunas diferencias, matices, tendencias difusas y contradicciones en el proceso PAIS (es decir el gabinete, Ejecutivo, Asamblea, bur y movimiento).

Si Correa fue un radical apstol y avanzado del socialismo del siglo 21, y sus dems compaeros de ruta fueron conservadores y miopes en el tema, en este otro eje temtico, l y otros se han portado conservadoramente; y compaeros de ruta de Correa como Alberto Acosta y otros, han defendido un modelo econmico y ambiental viable y armnico, y una democracia que no reduzca el trmino participacin.

(Al igual que Chvez, que acaba de romper con sus aliados -Partido Comunista y PPT- en Ecuador se terminar rompiendo orgnicamente con los aliados en este proceso, que han defendido su postura ecologista con entereza?)

Una ventana de oportunidad mundial no vista por la Revolucin Ciudadana:

 

Si se mirara distinto el presente y futuro del pas y el mundo, si se conociera el maravilloso disco duro ecologista que viene instalado en los nios y nias de hoy, se podra caer en cuenta de que la apuesta por la naturaleza no es cosa de unos cuantos izquierdistas. Ms en el tema se guarda las mismas visiones del ancienne regimen   que tan ejemplarmente ha cuestionado el presidente Correa.

 

Gracias a la Constituyente, al gobierno y a las organizaciones y comunidades que vienen incentivando derechos colectivos hace rato, Ecuador dio un esperanzador salto cuntico, con la iniciativa de incorporar la naturaleza como sujeto de derechos en la Constitucin. Pero ellas, naturaleza y flamante Constitucin, podran entrar en contradiccin con las ansiedades desarrollistas y los intereses empresariales, internos y transnacionales.

Los derechos de la naturaleza ya constitucionalizados, a la vez que sern el paraguas que cubrir las luchas represadas de varios actores sociales y civiles, se contraponen de manera frontal al esquema extractivista. (En Venezuela, tres activistas de derechos humanos, entre ellos nuestra hermana Maryluz Guilln, defensora de Chvez cuando fue secuestrado en el golpe de abril de 2002, y a la que nadie puede acusar de esculida u ONG gringa, acaban de ser procesados por oponerse con razones y la ley de su lado, a la visin extractivista y depredadora en zonas protegidas y comunidades indgenas).

Ese que podra ser el tema (for export) de la revolucin ecuatoriana al mundo, no es comprendido dadas las emergencias cotidianas y la visin desarrollista imperante. El tema es consustancial a una revolucin moderna, pues como en su momento la Declaracin de Derechos del Hombre y del Ciudadano durante la Revolucin Francesa en el siglo XVIII, hoy -en el XXI- coadyuvara a cambiar las lgicas y reglas del juego vigentes, y aportara a transformar el disco duro -la cultura al creer de Gramsci- de tantas generaciones a las que se hizo creer que el centro de Todo, lo vivo, lo humano y lo divino, es -y solo debe ser- "el hombre" (en singular patriarcal, adems).

Para ahondar la complejidad y afinar las estrategias, no hay que olvidar que la Naturaleza como sujeto de derechos, incluye aunque no los nombren- a los mismos seres humanos y los derechos animales, permitiendo esta Constitucin vanguardista (en el sentido bretoniano, no leninista), dirigir nuestra accin futura a escenarios y territorios nunca antes imaginados: No y Greenpeace estaran encantados de construir su arca de la alianza y echar a la mar su Guerrero del Arcoiris, en el Ecuador del siglo 21.

  1. La Neo-tecnocracia

 

Empez a detectrsela en la Constituyente, pero fue entronizada desde los inicios del gobierno. Hoy es plato de conversacin en muchas organizaciones sociales. SENPLADES y SENRES, a la manera de un petit-bur, se encargan de la direccionalidad instructiva del tecnificado y planificado proceso revolucionario ecuatoriano.

En el tapete institucional impera una nueva clase dirigente, la neo-tecnocracia, que emergi para elaborar textos y mandatos, para oponerse a otros y suprimirlos. Luego se encargaron de interpretar los desconocidos reglamentos de esos mandatos y hoy intentan hacer lo mismo con las leyes secundarias del pas.

Es la nueva nomenclatura y su supremaca obedece a una hechura de fbrica, es decir la raz acadmico-tcnica y modo de ser del grupo fundacional de PAIS y sus cuadros estatales. Los procesos de cambio no requieren acercarse a las complejas realidades organizativas de la sociedad? Una revolucin puede avanzar sin la participacin de los sujetos histricos y las comunidades sociales? Y si a ello le sumamos las carencias, limitaciones, miopas y defectos de los movimientos sociales, comunidades e izquierdas realmente existentes, la revolucin ciudadana se complejiza an ms.

La maravilla eficaz de hoy es la antigualla del maana. La llave del ahora es el candado del futuro. La tecnocracia podra ser estorbo posterior al suplantar las posibilidades sociales de una revolucin ciudadana.

4. El fin del corporativismo

Esta muletilla estratgica fue entronizada en el software del bur de PAIS en su proceso de conformacin, aunque varios de sus ms rabiosos artfices provienen del corporativismo, sea gremial, empresarial, abogadil, partidario, acadmico, u ONG.

Si las organizaciones, corporativas por cierto, a nivel social, sindical y popular, no entendieron los nuevos escenarios y actores, ni los cuestionamientos de la gente a aos de inequidad y privilegios en nombre de los intereses de cada sector, las dcadas de gremializacin que el neoliberalismo se encarg de parcelizar, los convirti en sujetos de sus exclusivos derechos conquistados. Es necesario romper con el corporativismo, desde luego. Pero el riesgo de esa visin anti-corporativa, que se justifica por la realidad distorsionada padecida gracias a los micro-poderes, es que el combate al corporativismo va acompaado de una aversin a los movimientos sociales, es decir al otro, al prximo. No se confa en la participacin y apertura del proceso a las fuerzas sociales, ciudadanas y partidarias que, corporativizadas incluso, hacen parte de la tendencia, porque aceptarlas obligara a compartir el poder.

La lucha sin cuartel contra el corporativismo empez en plena Constituyente, luego del referndum tom ms ventaja sobre un sector especialmente odioso y odiado (los gremios petrolero y del IESS) y ya veremos los efectos de su aplicacin ampliada en el perodo. Tienen razn las organizaciones sociales, histricas o gremiales, que miran con prudencia la amenaza que pende sobre ellas, y ms razn tienen aquellas organizaciones que, apoyando el proceso, han decidido romper con el corporativismo, tomando la iniciativa de configurar nuevos tipos de organizaciones sociales en el Ecuador.

La tesis pareciera ser: a nombre de la revolucin, indefiniblemente ciudadana, todo lo orgnico, lo que ha significado proceso y que ha erigido historia, debe ser sobrepasado. Llmese Conaie, organizaciones laborales, comunidades de Cuyabeno, etc. Pareciera partirse de la consigna: la nica revolucin que vale es la que te doy haciendo en tu nombre, ciudadana.

Qu revolucin no organiza a los ciudadanos? Qu revolucin no incluye a los sujetos sociales y organizaciones populares? Qu revolucin no convoca a los luchadores, afiliados y no afiliados a PAIS, que defienden su derecho a disentir y existir? Qu revolucin le dice a los que pelearon en minora valiente contra el Febrescorderato, los que resistieron la larga noche neoliberal de Durn Balln y Dahik, los que tumbaron a Bucaram en las luchas de enero y febrero, los que echaron a Mahuad, los que resistieron la segunda noche neoliberal de G. Noboa, los que voltearon a Gutirrez, los que pelearon por la Constituyente y el cambio, solo nosotros protagonizamos la revolucin?

5. Sinn Fein a la criolla.

El movimiento irlands pro-independentista del dominio ingls, el Sinn Fein, quiere decir: Nosotros mismos. Errneamente, la tradicin cambi esa traduccin por la incorrecta: Nosotros solos.

Eso parece haber pasado en Ecuador, tradujeron mal y en lugar de leer: Nosotros mismos/la Patria toda, leyeron Nosotros solos. Claro que no con la connotacin irlandesa, sino con la criolla: Solo nosotros, nadie ms, protagonizamos la revolucin.

Sinn Fein , el quinto otro eje de ese proceso, implica menospreciar a los que pelearon mucho antes que t, junto a ti, contigo, despus de ti, delante de ti. Se minimizan los procesos de ayer y se cree que el pasado reciente, no existe. El nosotros solos significara, adems, y en ltima instancia, que tambin se le teme al futuro.

Parecera desconocerse el proceso social por el cambio que se incub en las luchas laborales de los ochentas, las indgenas de los noventas, las gremiales de 1992 a 1995, las civiles de 1998 y las ciudadanas del 2005.

PAIS no puede ser un PRI: Varios sectores democrtico-revolucionarios afines concuerdan en sealar que, a mediano plazo, si la tendencia sinn fein contina su rumbo, pudiera surgir el fenmeno PRI. La institucionalizacin de la revolucin mexicana, entindase por sta la aniquilacin burocrtica de su utopa, sera peligrosa en el caso ecuatoriano.

La dictadura perfecta, el imperio poltico del PRI, absorbi para s la ola revolucionaria del momento, burocratiz los sueos, habl por siempre en nombre del pueblo mexicano e hizo del partido nico, razn de ser del caciquismo local, compra de candidatos y votos, y finalmente, 70 aos despus, provoc el cansancio nacional, traducido en la escisin interna que produjo el nacimiento del PRD y, luego, el surgimiento zapatista.

En este punto, para garantizar el proceso ecuatoriano de cambios, se hara necesario, como han citado varios compaeros, construir -no 70 aos despus, sino ahora- un PRD, es decir movimiento o frente de frentes que vaya a garantizar, con la militancia de PAIS misma, que la Revolucin Ciudadana no quede a medio camino o distorsionada.

Se cuaja una nueva clase poltica en Ecuador? Ella conducir el esperanzador proceso de la revolucin ciudadana a su clausura y suicidio, o a su apertura y la victoria?

Escenarios pre-referndum:

Los puntos crticos, debilidades y amenazas al proceso, que son lugar comn nombrar, ya estaban presentes en la Asamblea, y permiten explicar los contextos internos previos al referndum cuanto la nueva etapa pragmtica que ha empezado luego del 28.

* Hubo un interesante e incipiente fenmeno exgeno : empezaron a evidenciarse cuestionamientos crecientes a esos mtodos, no a los fines de la Constituyente (el caso emblema fue el agua como derecho humano), de grupos sociales organizados que exigieron rendicin de cuentas. Qu hubiera ocurrido si la presin social era masiva y organizada desde el inicio hasta el ltimo da de labores de los asamblestas?

* Mucho se cuidaban de advertir en el bloque PAS, que sus asamblestas no muestren posturas crticas (silencio de los disensos vs. democracia participativa). Esas medidas acallaban a los dbiles sectores populares en la asamblea e invisibilizaban las diferencias para colocar a los crticos en la gris capa del anonimato.

* En medio de los ataques de los grupos de poder y la derecha poltica y meditica, que se profundizaba cuando conclua la redaccin de la Constitucin, hubo concentracin de poder en un estamento decisorio por encima de la Asamblea. Ese estamento de coordinacin estratgica tuvo conductas neo-soviticas y llev a la renuncia de Alberto Acosta a la Presidencia en acto de inmolacin poltica que, en nuestro punto de vista, alerta la necesidad de ampliar la construccin de una fuerza tendencial de unidad, para garantizar el proceso de cambio y cuidar que se mantenga a la izquierda y que no sea modificado.

* El disenso no tuvo expresin organizada, cosa usual en movimientos de ms larga data como el PT brasileo. Fue desobediencia casustica que cuestionaba la forma injerencista estilo comisarios polticos, cuanto el abordamiento verticalista en los temas: amnista a Gustavo Noboa, idioma quichua, reorganizacin de CSJ, pensiones a maestros, consentimiento popular y modificaciones de textos. Distintas vertientes internas disentan del unanimismo conservador pero no tuvieron una estrategia comn. Mientras tanto, se afianzaron la Derecha endgena y los comisarios polticos.

* En medio de todo eso, el escenario del S͔, volvi a recuperarse en julio y era evidente que -a pesar de los cuestionamientos antes dichos- todos haramos causa comn para que triunfe el proceso ante una ofensiva de los sectores de poder y elites nacionales que intentan obstaculizar este proceso usando todas las estrategias.

* La Constitucin aprobada es liberal-democrtica, progresista, desarrollista, pro-estatalista, que no es precisamente lo ms cercano al novedoso esquema de socialismo del siglo 21, mismo que no confunde Estado con participacin social y democratizacin ciudadana. Es una constitucin neo-keynesiana, no es comunista como le endilga la extrema-derecha, y no tiene orientacin socialista, pues no arriesg a tocar los ejes estructurales: propiedad, tierra y relaciones de produccin.

* Mientras Correa ordenaba la incautacin a los bienes del mafioso clan Isaas, la Asamblea logr concluir su trabajo y presentar la nueva Constitucin, con 444 artculos. Ese fue un xito poltico del ltimo conductor presidencial que debe destacarse, aunque ese triunfo tiene relacin conexa con la anterior conduccin, que labr el camino.

Escenario post-referndum:

* Asistimos a un cambio de era. A partir del 28 de septiembre debe hablarse del cambio de rgimen, y del ascenso de un nuevo rgimen que se construy en Ciudad Alfaro, en Carondelet, en las calles, y que se sigue construyendo hoy mismo. Sobre las ruinas de la vieja repblica, se erige el nuevo rgimen. No basta hablar solamente de gobierno. Es necesario entender y referir todo lo que implica nuevo rgimen. Para bien y para mal.

* Tambin se trata del inicio de una nueva fase gubernamental, descrita en la siguiente pregunta que todo proceso conlleva: Se empez a superar el idealismo inicial y se est dando inicio a la nueva etapa del Pragmatismo? (Un pragmatismo econmico, institucional, poltico, orgnico, electoral, etc.)

* Geopolticamente, se da mensajes a los grupos empresariales que no hacen parte del crculo oligrquico guayaquileo, especialmente de El Oro, Los Ros, Manab y la Sierra sur, con el objetivo de configurar alianzas empresariales regionales fuertes que le hagan sombra al separatismo de la oligarqua guayaquilea y a la vez permitan erigir los nuevos Polos de Desarrollo Econmico.

* Todos los procesos son pendulares inclusive en sus manifestaciones orgnicas y gabinetes. Eso hemos visto en Venezuela, Nicaragua, Paraguay y Argentina. Es necesario defender la nueva Latinoamrica, y defender estos procesos hoy, significa profundizarlos.

LA HORA DE LAS ENCRUCIJADAS

1. Ms democracia y ms participacin sern banderas inevitables en este nuevo perodo abierto por el triunfo del S. Ampliacin de las alianzas, unidad y fortalecimiento de la tendencia para profundizar el proceso de cambios en lo poltico, social y econmico, sern instrumentos necesarios. Debe cuidarse que este proceso por el que hemos luchado millones de ecuatorianos/as no de vuelta atrs ni fracase, por eso ser impostergable ahondarlo con ms democracia, ms participacin hacia la meta estratgica que Rafael Correa definiera con los ejes de la Revolucin Ciudadana y con el socialismo del siglo 21 como paraguas estratgico de a dnde encaminar el proceso.

2. Estamos en un momento an no definido en el caso de los procesos progresistas de Amrica Latina. Nadie sabe qu ocurrir ms tarde con la crisis separatista en Bolivia, la reaccin de la derecha en Argentina, las elecciones en Venezuela, etc.

3. No podemos dejar solo al presidente Correa. Es dable nuestro apoyo y hacerle saber que cuenta con el apoyo militante de todas las fuerzas que mantienen la tesis del cambio profundo y en democracia. Ello implica apostar a este proceso. Pero si el presidente se deja acompaar. Si no, la tendencia debe ser la unidad para garantizar la real continuidad del proceso, toda vez que se observan visos del inicio de una Etapa Pragmtica que puede torpedear, desde s misma, la propia revolucin ciudadana.

4. A mayores ataques de la derecha, hay que responder con ms democracia. A mayor intolerancia, ms democracia. A mayor verticalismo, ms democracia. A mayor defensa del statu-quo, ms democracia. A mayor poder, ms democracia.

5. Es equivocado simplificar las diferencias a dos personas: Correa y Acosta. Y, por tanto, prefigurar el asumirse entre dos opciones, "corresta o acostista", es un error. El proceso actual de transformaciones tiene de ambos y supera a los dos compaeros. Por eso, es equivocada la tesis que intenta candidatizar a la presidencia a Acosta para que compita contra Correa. Ello significara liquidar al primero, marginarlo y sectarizarlo. Alberto tiene liderazgo nacional, no sectorial. Por tanto, esos sectores corren el riesgo de cuyabenizarlo, es decir, dejarlo atrapado en las limitaciones objetivas de un discurso positivo para las comunidades, el ambiente y los indgenas, pero local, insuficiente, excluyente y sectorizado. Si juega para alcalde de Quito, con el apoyo del presidente y liderando un frente de unidad entre PAIS y todas las dems fuerzas, arrasar.

6. Hay que estar alertas. Siempre habr que estar alertas a futuro. Que el pueblo est vigilante siempre. Un proceso realmente revolucionario se mide por el grado de ejercicio participativo de su gente, y por una virtud escasa en toda revolucin que no ensancha su espacio: en que no le tiene miedo al pueblo, que abre "las anchas alamedas" al decir de Allende, de la participacin directa y abierta al pueblo. Que no gobierna en su nombre, sea a travs de nomenclaturas, burs o vanguardias tecnocrticas. Sino con l. En que al neoliberalismo en retroceso y a la democracia minimalista de la partidocracia, antepone democracia participativa y directa, o sea ms democracia.

7. Toda revolucin, de la francesa a las latinoamericanas, trae una nueva nomenclatura de poder.

8. La hora de los cambios apenas se ha iniciado en el Ecuador. Pero el acumulado de este pueblo, que no luch solo en los ltimos dos aos por Constituyente y transformacin honda, sino de mltiples maneras y con una diversidad de actores en la ltima dcada, nos convoca a desarrollar un nuevo y superior acuerdo poltico, amplio y democrtico de conduccin y defensa de este proceso, entre todos los sectores democrticos, de izquierda, sociales y ciudadanos de la tendencia. Solo as la larga noche neoliberal no retornar.

9. La esperanza conjugaba un solo tiempo: el futuro. Hoy es posible conjugar la esperanza en otro tiempo, ms cercano y posible: el presente.

10. Hay una matriz hemisfrica y trasatlntica de embate colectivo contra todos los procesos gubernamentales progresistas del continente, que usa un poderoso lobby poltico-meditico-acadmico (los 'think-tank de la reaccin), que converge en estrategias de accin mancomunada entre sus pares de la regin para desestabilizar a los gobiernos del Eje del Mal, bajo el esquema de las revoluciones naranja y con una coordinacin orgnica regional cuyas puntas de lanza son el PP, RELIAL, ILP, IEEP, CET, Fundacin CATO, Fundacin Ecuador Libre, entre otras, y en la orilla de los derechos humanos del norte, el aparecimiento de una tal HRF, que deben ser investigadas y denunciadas, al igual que la estrategia de ataque a estos procesos que lleva adelante, de manera organizada, el Vaticano de Ratzinger y las jerarquas de la iglesia catlica de Latinoamrica.

AMENAZAS OBJETIVAS ACTUALES AL PROCESO:

Del analista Guillermo Navarro, he optado citar algunos puntos neurlgicos de su ms reciente trabajo, pues considero que expone con precisin los nudos gordianos y las actuales amenazas objetivas al proceso:

- El descenso de las remesas por el incremento del desempleo en EEUU y Europa, tendencia que se mantendra en el futuro por cuanto se estima que la recesin se profundizar. Eso es de especial importancia para la economa ecuatoriana pues las remesas son casi iguales a las provenientes del petrleo;

- La reduccin del precio del petrleo por la recesin en los pases capitalistas ms desarrollados, principalmente de los EEUU, as como por la previsible cada de los precios de las ventas de derivados a futuro. Tendencia que muy difcilmente podr ser revertida por la OPEP;

- La disminucin de las exportaciones, principalmente hacia EEUU, de productos como camarn, flores, banano, petrleo. Reduccin propiciada por el propio carcter de los bienes que conforman nuestras exportaciones: primarios y fcilmente prescindibles;,

- Reduccin de los ingresos fiscales, tanto por la cada de la produccin, de las exportaciones y precios de las exportaciones de petrleo;

- La disminucin de lneas de crdito externas, principalmente de los bancos de los EEUU y Europa, lo que afectar a nuestras importaciones y exportaciones; y,

- Limitaciones en el uso de la reserva monetaria internacional disponible, por la correlacin que stas mantienen con el circulante.

En consecuencia, la encrucijada en la que se encuentra el Presidente Correa, no es otra que el detener su marcha forzada y limitarse a confrontar y reordenar el poder en forma limitada, o, mantener el paso y avanzar en la transformacin. Transformacin que inducir a un cambio de modelo, mediante el cual los recursos financieros para enfrentar los efectos de la crisis del capitalismo provendran del impulso al nuevo sistema econmico, y principalmente, de la profundizacin de la redistribucin del ingreso y la riqueza.

Nuestro qu hacer:

Varios compaeros y sectores hemos coincidido en analizar y trabajar as este perodo:

- No dejar solo al presidente, acompaarlo, defenderlo y salvarlo; si se deja.

- Construir y organizar un frente nacional de la Revolucin Ciudadana que garantice la continuidad del proceso.

- Acompaar a Pas, es decir estar a su lado, no metido en l, y como han citado lcidos compaeros de la tendencia- saber que este proceso es como un ro y que un ro trae de todo.

- Saber que esta es la ventana de oportunidad histrica de todo un pueblo: los ciudadanos no podemos desperdiciarla, ni dejar que la desperdicie el gobierno o PAIS.

- Impulsar la movilizacin permanente de toda la tendencia.

- Dotar de seguridad a todos los cuadros dirigentes de toda la tendencia, porque este no ser un tempo seguro: la reaccin buscar golpear selectivamente a partir de hoy y escalar a nuevos escenarios, an de violencia, la confrontacin.

- Alentar la organizacin popular lo ms masivamente que se pueda.




Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter