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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-11-2008

Obama y los corazones rotos: puede renacer el liberalismo de izquierda en EEUU?

Mike Davis
SinPermiso


Se cumplen esta semana 40 aos desde que el Partido Demcrata (el partido de Jim Crow (1) y de la Guerra Fra, pero tambin el partido del New Deal) puso proa l solito hacia el mar, proceloso y erizado de bajos, de una impopular guerra en Vietnam y de una reaccin blanca contra la igualdad racial.

El "surgimiento de una mayora republicana", segn la famosa frmula acuada por el maquiavelo de Nixon, Kevin Phillips, nunca dej de ser episdica, y a menudo, delgada como el papel de fumar en las elecciones nacionales. Pero un imponente fervor ideolgico y religioso, no menos que los prdigos y ubicuos subsidios de la clase empresarial en su ofensiva contra los programas sociales y sindicales surgidos del New Deal, contribuyeron a galvanizarla.

Los republicanos, en condiciones normales un partido minoritario en el Congreso, pasaron a dominar la agenda poltica (la Nueva Guerra Fra, la rebelin contra los impuestos, la guerra a las drogas, etc.), y se mostraron capaces de orientar la reestructuracin de las funciones gubernamentales (abolicin de la ayuda federal directa a las ciudades, uso deliberado de la deuda para impedir el gasto social, etc.).

La respuesta de los demcratas a la revolucin de Reagan en 1981 no fue la de una resistencia de principios, sino la de una cobarde adaptacin acomodaticia. Los "Nuevos Demcratas" bajo Bill Clinton (cuyo modelo personal era Richard Nixon) no solo institucionalizaron las polticas econmicas de Nixon-Reagan, sino que a veces superaron a los republicanos en su celo por poner en prctica la doctrina neoliberal, como fue el caso con las cruzadas de Clinton en favor de la "reforma" de las polticas de bienestar (consistente, en realidad, en crear ms pobreza) o en favor de la reduccin del dficit y de la firma de como el un acuerdo NAFTA [Tratado de Libre Comercio de la Amrica del Norte (EEUU, Mxico y Canad), por sus siglas en ingls], sin derechos laborales.

Aunque el ncleo de la clase obrera del New Deal sigui proporcionando el 60% de los sufragios del Partido Demcrata, la poltica del partido se orient de todo punto conforme a la obnubilacin de los Clinton con las elites de la "nueva economa", con los reyezuelos de la industria del entretenimiento, con la prosperidad de las conurbaciones residenciales, con los yuppies gentrificadores y, por supuesto, con el mundo entero segn Goldman Sachs. Las cruciales deserciones de los votantes demcratas en favor de Bush en 2000 y 2004 tuvieron que ver menos con la manipulacin republicana de los "valores familiares" que con el entusiasmo de Gore y Kerry con una globalizacin que haba resultado devastadora para un sinnmero de fbricas y zonas industriales.

Paradjicamente, lo que las elecciones de esta semana auguran es tanto un realineamiento como una continuidad.

Los republicanos sabrn ahora lo que signific 1968 para los demcratas. Victorias azules [el color de los demcratas] en antiguos bastiones rojos [el color de los republicanos] significarn incursiones asombrosas en el corazn del territorio enemigo, comparables a los xitos conseguidos, hace ms de una generacin, por George Wallace y Richard Nixon en el norte tnicamente blanco, en los territorios del sindicato CIO [Congreso de Organizaciones Industriales, por sus siglas en ingls]. Paralelamente, el infernal matrimonio a la desesperada entre Palin y McCain apunta al inminente divorcio entre los fieles de la megaiglesia y los pecadores de los country clubs. La coalicin de Bush, construida por el genio rufianesco de Karl Rove, est en plena descomposicin.

Y lo que es ms importante an: decenas de millones de votantes han invertido el veredicto de 1968, optando esta vez por la solidaridad econmica antes que por la divisin racial. En realidad, estas elecciones han sido un plebiscito virtual sobre el futuro de la consciencia de clase en los EEUU, y el sentido del voto gracias, especialmente, a las mujeres trabajadoras es una extraordinaria vindicacin de las esperanzas progresistas.

No puede decirse lo mismo del candidato demcrata, respecto del cual no deberamos hacernos la menor ilusin. Aun cuando la crisis econmica y la particular dinmica de campaa en los estados con peso industrial obligaron finalmente a Obama a prestar atencin a los puestos de trabajo, su "socialismo" ha sido demasiado exquisito como para percatarse de la enorme indignacin pblica suscitada por el criminal rescate bancario, o siquiera para criticar a las grandes petroleras (como s hizo un McCain intermitentemente populista).

En trminos polticos: cul sera la diferencia, si hubiera ganado Hilary Clinton? Tal vez un plan de asistencia sanitaria pblica un poquitn mejor, pero, en lo dems, el resultado es prcticamente el mismo. En realidad, podra hasta argirse que Obama es ms prisionero del legado de Clinton que los propios Clinton.

Al acecho para definir sus 100 primeros das se halla ya un equipo de estadistas de Wall Street, de imperialistas "humanitarios", de operadores polticos de sangre helada y de republicanos "realistas" reciclados que darn un plpito de entusiasmo a los corazoncitos del Consejo de Relaciones Exteriores y del Fondo Monetario Internacional. A pesar de las fantasas de "esperanza" y de "cambio" proyectadas en la atractiva mscara del nuevo presidente, su administracin estar dominada por bien conocidos y mejor preprogramados zombies del centroderecha. Clinton 2.0.

Confrontado con la nueva Gran Depresin inducida por la globalizacin, huelga decirlo, el barco del estado norteamericano, cualquiera que sea la tripulacin, pondr proa al mundo conocido

En mi opinin, slo tres cosas son extremadamente probables:

La primera: no hay la menor esperanza de que aparezca por generacin espontnea un nuevo New Deal (o, para lo que aqu importa, un liberalismo de izquierda rooseveltiano), sin el fertilizante proporcionado por masivas luchas sociales.

La segunda: tras el efmero Woodstock que supondr la inauguracin de Obama, millones de corazones quedarn rotos por la incapacidad de la administracin para gestionar la bancarrota y el desempleo masivos y para poner fin a las guerras en el Oriente Medio.

La tercera: puede que los bushitas estn muertos, pero la derecha nativista vomitadora de odio (sealadamente, la tendencia de Lou Dobbs (2)) no est mal situada para experimentar un espectacular renacimiento cuando fracasen las soluciones neoliberales.

El gran desafo para las pequeas organizaciones de la izquierda es el de ser capaces de anticipar esa previsible decepcin de las masas y de entender que nuestra tarea no consiste en hallar la forma de "mover a Obama hacia la izquierda", sino en buscar la manera de rescatar y reorganizar unas esperanzas destrozadas. El programa de transicin no puede ser otro que el del socialismo mismo.

NOTAS T.: (1) Jim Crow era el nombre del sistema radical segregacionista que funcion principalmente, pero no slo, en los estados meridionales y fronterizos de los EEUU entre 1877 y mediados de los aos 60 del siglo XX. (2) Lou Dobbs es un clebre locutor de la cadena televisiva CNN, conocido, entre otras cosas, como el "azote meditico de la inmigracin ilegal en EEUU". Su soez demagogia, su impertinente agresividad y su capacidad para comunicar odio y resentimiento contra cualesquiera valores polticos y morales progresistas y humanistas, cumple un papel parecido al que podra representar en Espaa el locutor Federico Jimnez Losantos desde la cadena radiofnica COPE, propiedad de la Iglesia Catlica espa ola.

Mike Davis es miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO . Traducidos recientemente al castellano: su libro sobre la amenaza de la gripe aviar ( El monstruo llama a nuestra puerta , trad. Mara Julia Bertomeu, Ediciones El Viejo Topo, Barcelona, 2006), su libro sobre las Ciudades muertas (trad. Dina Khorasane, Marta Malo de Molina, Tatiana de la O y Mnica Cifuentes Zaro, Editorial Traficantes de sueos, Madrid, 2007) y su libro Los holocaustos de la era victoriana tarda (Universidad de Valencia, Valencia, 2007). Sus libros ms recientes son: In Praise of Barbarians: Essays against Empire (Haymarket Books, 2008) and Buda's Wagon: A Brief History of the Car Bomb (Verso, 2007; traduccin castellana en prensa en la editorial El Viejo Topo). Actualmente, est escribiendo un libro sobre ciudades, pobreza y cambio global.

Traduccin para www.sinpermiso.info : Marta Domnech y Amaranta Sss


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