Portada :: Economa :: Especial "El capitalismo cruje"
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-11-2008

El rescate, saqueo final de Bush

Naomi Klein
La Jornada


En los das finales de la campaa presidencial, muchos republicanos parecen haberse dado por vencidos. Pero eso no significa que estn descansando. Si quieren ver verdadero trabajo duro republicano, vean la energa que le pusieron a sacar por la puerta grandes porciones del rescate de 700 mil millones de dlares. En una reciente sesin de la comisin bancaria del Senado, el republicano Bob Corker estaba obsesionado con esta tarea y con una clara fecha lmite en mente: la toma de posesin presidencial. Cunto crees que pueda gastarse de aqu al 20 de enero o algo as? Le pregunt Corker a Neel Kashkari, el ex banquero de 35 aos encargado del rescate.

Cuando los colonizadores europeos se dieron cuenta de que no tenan de otra ms que entregar el poder a la poblacin originaria del lugar, muchas veces se enfocaron en despojar a la tesorera local de su oro y llevarse el valioso ganado. Si eran realmente desagradables, como los portugueses en Mozambique a mediados de los aos 70, vertan concreto por los huecos de los elevadores. La pandilla de Bush prefiere instrumentos burocrticos: subastas de activos en riesgo y el programa de adquisicin de acciones. Pero no se vayan con la finta: la meta es la misma que la de los derrotados portugueses: un ltimo frentico saqueo de la riqueza pblica antes de entregar las llaves de la caja fuerte.

De qu otra manera seran lgicas las bizarras decisiones que han dominado la asignacin del dinero del rescate? Cuando la administracin de Bush anunci que inyectara 250 mil millones de dlares a los bancos estadunidenses a cambio de acciones, el plan fue descrito por muchos como nacionalizacin parcial: una medida radical que se necesitaba para que los bancos comenzaran de nuevo a prestar dinero. De hecho, no ha habido ninguna nacionalizacin, parcial o no. Los contribuyentes no han adquirido un control significativo, razn por la cual los bancos pueden gastarse su inesperada ganancia como quieran (en bonificaciones, fusiones, ahorros) y el gobierno no puede hacer otra cosa que rogar que utilicen una parte en prstamos.

Entonces, cul es el verdadero propsito del rescate? Me temo que es algo mucho ms ambicioso que un regalo que se da una sola vez a los grandes negocios: este rescate est diseado para seguir saqueando al Departamento del Tesoro durante aos. Recuerden, la preocupacin principal entre los grandes jugadores en el mercado, en especfico los bancos, no es la falta de crdito sino los maltrechos precios de sus acciones. Los inversionistas han perdido la confianza en la honestidad de los bancos, y con razn. Aqu es donde el capital del Departamento del Tesoro rinde frutos.

Al comprar acciones en estas instituciones, el Departamento del Tesoro lanza el mensaje al mercado de que son una apuesta segura. Por qu segura? Porque el gobierno no puede darse el lujo de que fracase. Si estas compaas se meten en problemas, los inversionistas pueden suponer que el gobierno seguir encontrando ms dinero, ya que permitir que se derrumben significara perder sus primeras inversiones de capital (noms miren a AIG). Esa atadura del inters pblico a las compaas privadas es el verdadero propsito del plan de rescate: el secretario del Tesoro Henry Paulson le est entregando a todas las compaas que son admitidas en el programa que podran ser miles una implcita garanta del Departamento de Tesoro. Para inversionistas asustadizos en busca de lugares seguros para meter su dinero, estos acuerdos de capital sern an ms reconfortantes que una calificacin Triple A de Moodys.

Un seguro como ese no tiene precio. Pero para los bancos, la mejor parte es que el gobierno les paga en algunos casos miles de millones de dlares por aceptar su aprobacin. Para los contribuyentes, en cambio, todo el plan es muy riesgoso, y podra costarle significativamente ms que la idea original de Paulson de comprar 700 mil millones de dlares en deuda txica. Ahora los contribuyentes no solamente estn enganchados por las deudas sino, podra decirse, por el destino de cada empresa que les vende capital.

Resulta interesante que tanto Fannie Mae y Freddie Mac disfrutaron de este tipo de garanta tcita. Durante dcadas el mercado comprendi que, debido a que estos jugadores privados estaban enredados con el gobierno, el To Sam siempre saldra al rescate. Era el peor de todos los mundos. No slo se privatizaban las ganancias mientras los riesgos se socializaban, sino que adems el respaldo gubernamental implcito creaba poderosos incentivos para hacer imprudentes inversiones.

Ahora, con el nuevo programa de adquisicin de acciones, Paulson tom el desacreditado modelo de Fannie y Freddie y lo aplic a una enorme franja de la industria bancaria privada. Y una vez ms, no hay razn alguna para rehuir de apuestas riesgosas: sobre todo ya que el Departamento del Tesoro no le ha exigido a los bancos que dejen los instrumentos financieros de alto riesgo a cambio de los dlares de los contribuyentes.

Para documentar nuestro optimismo, el gobierno federal tambin revel ilimitadas garantas pblicas para muchas cuentas de depsito bancarias. Ah, y por si esto no fuera suficiente, el Departamento del Tesoro promueve que los bancos se fusionen entre s, asegurndose as de que las nicas instituciones que queden en pie sean demasiado grandes como para fracasar. Se le est diciendo, de tres maneras distintas, al mercado fuerte y claro que Washington no permitir que las instituciones financieras del pas se responsabilicen de las consecuencias de su comportamiento. Puede ser que sta sea la innovacin ms creativa de Bush: el capitalismo sin riesgos.

Hay un atisbo de esperanza. En respuesta a la pregunta del senador Corker, al Departamento del Tesoro se le dificulta distribuir los fondos del rescate. Pidi cerca de 350 mil millones de los 700 mil millones de dlares, pero la mayor parte de stos todava no sale por la puerta. Mientras tanto, cada da queda ms claro que el rescate fue promovido de manera fraudulenta. Nunca consisti en conseguir que los prstamos fluyeran. Siempre en convertir el Estado en una gigantesca compaa de seguros para Wall Street: una red de seguridad para la gente que menos lo necesita, subsidiado por la gente que ms lo necesita.

Esta grotesca duplicidad es una oportunidad. Quien sea que gane la eleccin del 4 de noviembre tendr una enorme autoridad moral. Puede ser utilizada para hacer un llamado a frenar la distribucin de los fondos del rescate, no despus de la toma de posesin sino ahora mismo. Todas las acuerdos deben ser renegociados inmediatamente, y que esta vez sea el pueblo el que obtenga las garantas.

Es riesgoso, claro, interrumpir el rescate. Al mercado no lo gustar. Nada podra ser ms riesgoso, sin embargo, que permitir que la pandilla de Bush le d este regalo de despedida a los grandes negocios, el regalo del que continuara tomando.

* Naomi Klein es autora de La doctrina del shock. www.naomiklein.org.

Copyright 2008 Naomi Klein. Este texto fue publicado en The Nation.

Traduccin: Tania Molina Ramrez.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter