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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-11-2008

A quien beneficia la nueva guerra en el Congo?

Federacin de Comits de Solidaridad con frica Negra
www.umoya.org


Dos aos despus de celebradas unas elecciones libres, democrticas y trasparentes en la Repblica Democrtica del Congo (RDC), el pueblo congoleo de las provincias del este del pas, Kivu-Norte y Kivu-Sur, sigue viviendo una pesadilla de violencia, inseguridad y violacin permanente de los Derechos Humanos. Los asesinatos, violaciones, saqueos, batallas, huda de la poblacin, resurgen de nuevo y se multiplican, alejndose as toda esperanza de restauracin de la paz, condicin necesaria para comenzar a mejorar las condiciones de vida de una poblacin sumida por dcadas en la pobreza y la inseguridad.

El artfice de tanto sufrimiento es Laurent Nkunda, tutsi congoleo, dirigente de la guerrilla que asola esta zona de la RDC. Nkunda y sus hombres estn apoyados claramente por el gobierno de Ruanda que, a su vez sirve los intereses de grandes potencias del Norte (Estados Unidos, Reino Unido, Blgica, Holanda).

Pero por qu se interesan estas grandes potencias por el este de la RDC? La respuesta es evidente: En esa zona existen importantes minas de coltn, casiterita, diamantes, wolframita, minerales que salen del pas en camiones y helicpteros, va Ruanda, y terminan en las manos de las multinacionales de occidente.

En estos ltimos das la situacin se ha agravado. Dos batallones ruandeses han penetrado en territorio congoleo. El lunes, 26 de octubre, un numeroso contingente del ejrcito ruands atac la base congolea de Rumangabo quedando a las puertas de Goma, capital del Kivu-Norte; se teme una gran ofensiva blica ruandesa, con devastadoras consecuencias para la poblacin. La preparacin de esta accin de Ruanda fue denunciada la semana anterior en la ONU por el presidente congoleo, Joseph Kabila, quien se reuni tambin con la Asociacin de pases del Cono Sur africano (SADC). Estos le prometieron ayuda en caso de una invasin de Ruanda.

Lo que hasta hace poco era slo una sospecha o parecan hechos aislados, ha ido tomando cuerpo gracias a las numerosas denuncias de la sociedad civil: la MONUC, (Misin de la Organizacin de Naciones Unidas), con 17.000 cascos azules en la regin, no est cumpliendo con los objetivos de su misin de paz y de proteccin a la poblacin. Fuentes fidedignas sobre el terreno acusan a estas fuerzas de paz de trasladar soldados ruandeses en sus helicpteros, entregarles uniformes de la MONUC, permitir el paso de la frontera a militares ruandeses y trasladarlos a los lugares donde estn las guerrillas de Nkunda; les acusan, de permanecer inactivos cuando atacan las guerrillas, de no dar su apoyo al ejrcito gubernamental cuando ste ms lo necesita Ante todo esto se comprende que la poblacin se haya manifestado estos ltimos das contra las fuerzas de la MONUC acusndolas de apoyar al enemigo y pidindoles que se marchen de la RDC. La misma Colette Braeckman, en un artculo aparecido el martes, 28 en le soir.be, escribe: Para qu sirve esta misin que absorbe mil millones de dlares al ao? Dos batallones suplementarios mejoraran las cosas? No habra que ir pensando, urgentemente, en un relevo de la MONUC por una fuerza europea de disuasin o, por lo menos, una fuerza policial compuesta por observadores neutrales y crebles?...

Esta situacin no ha sido ajena a la reciente dimisin del Jefe de la MONUC, Gral. Vicente Daz de Villegas y Herreras, despus de apenas dos meses en su cargo. Si bien el Gral. Villegas aleg motivos personales parecen cada vez ms verosmiles las sospechas que relacionan esta dimisin con la incapacidad o falta de voluntad poltica de la MONUC para cumplir su mandato originario en el Kivu.

Deberamos preguntarnos cmo es posible que esta Misin de Naciones Unidas, que pagamos entre todos, est actuando siguiendo las directrices del todava presidente de los EEUU. No tendremos que arrepentirnos demasiado tarde- de haber permitido esta nueva guerra de agresin y saqueo? Sin embargo, la prensa occidental se limita a informar de la crisis humanitaria silenciando el nombre y los motivos de los verdaderos agresores. Los polticos y la ONU expresan su gran preocupacin por el aumento de la violencia en el Este de la RDC y luego miran hacia otro lado seguramente hacia los tablones de la Bolsa o los Bancos en apuros. Lo que les ocurra al ms de un milln de refugiados que ya se agolpan sin medios para sobrevivir les parece lamentable, pero siguen apoyando o no ponen obstculos a Ruanda en su afn por anexionarse esa riqusima zona del Congo.

Qu le est pasando a la Comunidad Internacional? Cuntos muertos ms sern necesarios para que acte?

http://www.umoya.org/index.php?option=com_content&task=view&id=3311&Itemid=1


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