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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-11-2008

Elecciones made in USA

Len Bendesky
La Jornada


Las elecciones estadunidenses ocurren a la sombra de la fractura de la presidencia de George W. Bush. Terminan estos largos ocho aos de gobierno conservador, con un entorno externo marcado por el desgaste de la poltica exterior y la diplomacia, y con la guerra que se alarga sin perspectivas de un final en Afganistn e Irak.

Internamente, acaba con una profunda crisis econmica que ha estallado luego de un periodo de fuerte expansin financiera y en medio de un amplio desencuentro general entre la operacin de los mercados y las polticas pblicas. Este ltimo aspecto ha tenido, sin duda, un gran efecto en la desarticulacin de aquella sociedad.

La confianza no slo ha quedado derrumbada en los mercados de crdito y de monedas y en las bolsas de valores, sino en el conjunto del esquema de liderazgo nacional, tal y como se practica en Washington.

El final de la campaa electoral entre los dos principales candidatos muestra la fuerte divisin que existe. Tambin permite advertir el desacomodo ideolgico que reina, sobre todo, entre las fuerzas ms conservadoras del Partido Republicano. De tal forma que a McCain, un poltico y legislador ms convencional, le cuesta un enorme trabajo distanciarse como candidato de las acciones del gobierno de Bush.

En ese entorno el discurso liberal de los demcratas ha encontrado un espacio que haba tenido cerrado por mucho tiempo. Al parecer, Obama ha podido capitalizar su posicin en este escenario poltico.

Pero falta el resultado de las elecciones. Slo entonces se podr hablar de los espacios que efectivamente se abren en el quehacer poltico, de los cambios necesarios en esa sociedad y, de modo ms relevante, de los cambios posibles. Faltan apenas unas horas para saberlo.

Slo entonces se podr pensar en lo que todo esto puede significar para una cada vez ms debilitada estructura internacional. Igualmente, se podr reflexionar sobre lo que representa para Mxico o el resto de Amrica Latina. Hay que admitir, de inicio, que ni uno ni la otra fueron temas de referencia en las campaas.

Pero estos ya no son, necesariamente, los campos pasivos y alineados que quedaron tras el Consenso de Washington; en cambio, son sociedades que se mueven y mutan, que exhiben sus propias contradicciones y con diferencias grandes entre ellas, adems de que enfrentan mucha incertudumbre en los procesos que estn siguiendo.

Los discursos polticos, las posiciones que se adelantaron y hasta las abiertas pugnas entre Obama y McCain se concentraron en las disputas internas. Eso es inevitable en una eleccin y, en especial, en las condiciones en que esta ocurre.

Pero tal vez ahora hay un desplazamiento ms evidente en la posicin internacional de Estados Unidos que pareca haberse reforzado desde hace casi 20 aos con la desaparicin de la URSS y del sistema que giraba a su alrededor y, luego, con la agresiva poltica militar ejercida por el gobierno de Bush. A este escenario se suma, ahora, la crisis financiera y la manera en que se supere, con su efecto, por ahora no discernible, sobre la estructura econmica y el valor del dlar.

El mundo de la unipolaridad, anunciada junto con el fin de la historia (que siempre acaba al final por reirse) es hoy, en cambio, un terreno lleno de conflictos por todas partes del mundo y en el que para nada se pueden sealar acuerdos estables entre las nuevas potencias y, menos todava, los caminos del progreso social mirado en un sentido amplio y complejo.

La eleccin estadunidense y la crisis financiera en curso abren un espacio para la reconversin internacional en los mbitos de la poltica y la economa. No es posible adelantar el resultado de esa posible reconversin. Aunque s se pueden identificar los jugadores no hay reglas para el juego.

Hay aspectos de esta eleccin que son llamativos. Uno de ellos es el tono del enfrentamiento, sobre todo el de los conservadores contra Obama. Se asocia, dicen, con radicales y hasta con terroristas. Le increpan que su fin ltimo es instaurar el socialismo en su pas. No pueden tolerar que hable de redistribucin del ingreso (en su charla con el plomero Joe) cuando eso es precisamente lo que hizo el gobierno actual, generando gran desigualdad social en medio de los excesos financieros que propici.

Eso no es relevante ms que para observar el modo en que se hace la poltica. Pero tiene un eco fuerte aqu luego de las elecciones de 2006. Cualquier desviacin de un esquema ideolgico prefigurado desde el poder es populista y odioso. Y si de ecos electorales se trata, qu puede decirse de las posibilidades de fraude, de las cuales se habla abiertamente en muchos estados. Ya pas en Florida hace ocho aos.

Una victoria demcrata podra cambiar el panorama del modo de hacer poltica en Estados Unidos. Pero esta afirmacin debe matizarse de inmediato pues quin sabe en qu espacios, con qu profundidad y con qu duracin pueda hacerlo. Pero podra, cuando menos, mover el punto de referencia de un modo de gestin social que est muy desgastado y cuestionado en todas partes. Se vale un poco de fresco entre tanto bochorno.

Hay que esperar el resultado de las elecciones.

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