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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-11-2008

El ocaso de la era Bush marca la jornada electoral en EEUU

Gara

Lejos queda la arenga contra el eje del mal lanzada por Bush en 2002. En sus ltimos tiempos como presidente, se ha tenido que tragar el sapo y negociar, o por lo menos tantear, con el diablo. Y, gane Obama o McCain, su sucesor lo har, con mayor o menor entusiasmo.


Gane quien gane en las presidenciales de hoy, Washington deber seguir negociando con el eje del mal -bajo el que el presidente saliente, George W. Bush, englob a Irn, Corea del Norte y otros pases contrarios a la hegemona estadounidense-, aunque sea a regaadientes, como hasta ahora.

Ms an, todo apunta a que tratar incluso de salir del cenegal afgano implicando a los talibn -sus antiguos aliados- en algn tipo de negociacin.

El propio Bush, debilitado por el desastre en Irak, ha tenido que romper el tab en la recta final de su segunda legislatura negociando con los mismos gobiernos que criminaliz all por 2002 presentndolos como patrocinadores del terrorismo.

La verdad es que la negativa de la Administracin Bush de negociar con esos regmenes hostiles es ya cosa del pasado, seala Peter Beinart, experto del Council on Foreign Relations.

Est negociando ahora. Y McCain negociar. Y Obama negociar, augura el analista.

La nica diferencia entre ambos candidatos reside en el nivel hasta el que estn dispuestos a negociar. El demcrata defiende instintivamente dialogar con los dirigentes de pases como Irn, Corea del Norte, Siria, Cuba o Venezuela, propuesta que el republicano tilda de ingenua.

Obama ha reiterado su intencin de liberarse de la losa que a sus ojos representa el rechazo de Bush de hablar con aquellos dirigentes que no nos quieren.

McCain ha aprovechado para acusar a su rival de proponer cumbres presidenciales con los peores dictadores del mundo. No obstante, el republicano se ha guardado muy mucho de rechazar todo contacto con los enemigos de EEUU. Su web de campaa asegura que siendo favorable a una diplomacia slida con nuestros aliados y adversarios, nunca se precipitara a ofrecer el prestigio de una cumbre sin condiciones a los peores dictadores del mundo.

Thomas Carothers, analista del Carnegie Endowment for International Peace, presenta a McCain como un negociador indeciso, un pragmtico que tiene sin embargo una propensin a hacer suyas ideas propias de los neoconservadores.

Ciertamente no es un realista tradicional, pero tampoco es un extremista desenfrenado.

Peter Beinart augura divisiones en el seno de una eventual Administracin McCain, como las ha habido en el final del segundo mandato de la Administracin Bush sobre la utilidad de negociar con Irn, Siria o Corea del Norte.

Por contra, con Obama habra un consenso ms importante en el seno de su Administracin, seala el experto.

Por lo que toca a Cuba y Venezuela, Obama se ha mostrado ms abierto al dilogo que McCain. Si este ltimo pudiera y debiera elegir, es probable que estuviera ms inclinado a arriesgar su capital poltico negociando con Irn, un dossier estratgicamente mas sensible que Cuba, augura el experto de Carnegia Endowment.

Un sondeo hecho pblico en setiembre apuntaba a que la mayora de los estadounidenses defiende la apertura de un dilogo con Cuba, Corea del Norte, Irn y Birmania, e incluso con los movimientos islamistas de Hamas e Hizbulah.

Todo hacer augurar que estos dos ltimos mandatos sern incumplidos tanto por uno como por otro candidato. Y es que ambas organizaciones de las resistencias palestina y libanesa son considerados terroristas por el Gobierno estadounidense.

Ms all de elucubraciones, la coincidencia entre ambos es total en relacin a Al Qaeda.

La organizacin liderada por Osama Bin Laden ha estado en la mente de muchos, que teman una reaparicin, con forma de mensaje o incluso de atentados contra intereses estadounidenses para condicionar la campaa. Ms all de un anlisis divulgado por internet en el que la red mostraba su preferencia por McCain y de los ya desgraciadamente poco sorprendentes atentados atribuibles al magma de sus organizaciones ms o menos satlites, esta vez no ha ocurrido como en 2004, cuando cinco das antes del duelo Bush-Kerry, Bin Laden reapareci con un mensaje dirigido al pueblo estadounidense.

Los analistas aseguraron que se trat de un regalo inesperado para quien a la postre logr mantenerse otros cuatro aos en la Casa Blanca.

Estrategas de la campaa de McCain no han ocultado que una irrupcin de Al-Qaeda le hubiera dado una ventaja que a la postre podra haber resultado decisiva para su campaa.



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