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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-11-2008

El ocaso del movimiento neoconsevador

Txente Rekondo
Gara


Tras las elecciones presidenciales del prximo cuatro de noviembre, la mayora de analistas coinciden que independientemente del ganador, la poltica estadounidense puede dar un giro definitivo que signifique el final del llamado movimiento neoconservador, que ha dirigido y controlado la poltica de aqul pas desde hace algunos aos.

Una detallada observacin del desarrollo de la campaa nos permite reforzar esas teoras, ya que tanto Obama (por razones obvias de distanciamiento ideolgico), como McCain (tal vez por estrategia electoral) han manifestado su disposicin ha terminar con el reinado de esa nebulosa ideolgica formada hace bastantes aos.

La historia ms reciente de la materializacin de la ideologa neoconservadora (neocon) abarca un perodo de ms de cuatro dcadas. Desde los aos sesenta del pasado siglo, esta maquinaria ha ido avanzando en una nica direccin, hacerse con el control del poder en Estados Unidos. Las decepciones de los sesenta dieron paso a un surgimiento clave en torno a la poca presidencial de Ronald Reegan, que aunque su actuacin gubernamental en la prctica no supuso la materializacin de la ideas neocon, s dio un importante impulso retrico a las mismas.

La desaparicin del espacio sovitico, el fin de la Guerra Fra y la llegada al poder de Clinton supusieron un serio revs para los neocon, y algunos, como lo hacen ahora, anticiparon su muerte poltica. Una afirmacin que pronto se demostrara errnea, ya que en esa misma dcada (los aos noventa) asistiremos a lo que algunos han definido como la resurreccin del movimiento neocon. La eleccin de George W. Bush, como presidente ser la oportunidad para llevar a cabo el asalto definitivo por parte del neoconservadurismo.

Finalmente, el 11-s supuso un punto de inflexin, ya que en esa poca muchos de los idelogos e impulsores del neoconservadurismo ocupaban puestos clave en la Administracin norteamericana, lo que les permiti hacerse con la maquinaria militar de EEUU, una pieza clave para poner en marcha su ideologa.

Poco tiempo antes, el movimiento neocon haba sido capaz de hacerse con el control de todo un abanico de ideologas dispares en al mbito del conservadurismo estadounidense. As, pudo situarse al frente de tendencias tan dispares como los libertarios, evanglicos, nacionalistas radicales, sectores econmicos o las bolsas de trabajadores tradicionalistas.

Esta corriente ideolgica se presenta como una realidad diversa y compleja. Ms que un representante o dirigente de la misma, los neoconservadores han sabido tejer toda una red ideolgica ms que la formacin de un movimiento de corte clsico. As, en lugar de grandes mtines o convenciones, prefieren aunar sus esfuerzos en la creacin y agrupamiento de personas o instituciones que les permitan una homogeneizacin de las ideas de la derecha norteamericana, buscando nexos entre las diferentes familias ideolgicas y acuerdos sobre unas bases mnimas. Toda un aserie de editores y escritores, periodistas, think tanks, fundaciones se pondrn al servicio de esta nueva causa.

El llamado sndrome DMA refleja uno de los pilares de esa ideologa neocon. Dualista, al presentar el mundo dividido entre EEUU y los otros, sin espacio para posiciones neutrales; Maniquea, el bando de Estados Unidos es el de os, mientras que los otros son el del diablo, el eje del mal; Armageddon, slo hay una opcin, la batalla final.

Junto a ello, la llamada superioridad de Amrica, enraizada en la excepcionalidad de la misma, la importancia de mantener la seguridad domstica, sobre todo tras los ataques del 11-s, impulsar la hegemona estadounidense ante una nueva realidad unipolar en el mundo, el indiscutible liderazgo de EEUU en esta nueva fase histrica, anulando o minusvalorando organizaciones como Naciones Unidas y otras alianzas del pasado, impulsando si fuera necesario la unilateralidad en algunas ocasiones (Iraq).

Desde los aos sesenta hasta la actualidad el movimiento neocon ha sabido evolucionar, y ha culminado su andadura con la instrumentalizacin de la poltica exterior para lograr afianzar sus intereses.

Probablemente tras las elecciones del prximo martes, se abra un nuevo ciclo que a corto plazo no despejar el devenir de la experiencia neoconservadora. Algunas voces ya se han alzado dentro del Partido Republicano, solicitando un nuevo giro ideolgico que signifique el abandono de la actual poltica dirigente del mismo. En el pasado, en noviembre del 2006, tras la derrota republicana ante los demcratas en algunas elecciones, algunos quisieron anticipar el final del ciclo neocon, adems los reveses de las ocupaciones en Iraq y Afganistn, columnas del intervencionismo estadounidense, tambin han ahondado esa percepcin.

Pero ms all de certificar la defuncin o no del neoconservadurismo, lo cierto es que podemos asistir en los prximos meses a una pugna dentro de la derecha de aquel pas para hacerse con las riendas de algn nuevo proyecto. La derecha cristiana, los conservadores internacionalistas (la lnea defendida por Colin Powell, y que ha pedido el apoyo para Obama), los propios neocon, los libertarios, los militaristas, la nueva derecha, los paleoconservadoresestn afilando sus armas para ocupar el puesto de los defenestrados.

Y sin olvidarnos tampoco de las maniobras en torno al llamado movimiento patriota (las milicias) que aunque minoritarias en algunos lugares tiene un peso cualitativo importante, y sobre todo de la pugna entre los corporativistas (cuya lnea central gira en torno a la economa), los triunfalistas (en torno al neoconservadurismo) o los fundamentalistas (la derecha religiosas y la red de predicadores). Todo ello anticipa un invierno muy caliente dentro de las filas conservadoras de EEUU y las maniobras de unos y otros se sucedern independientemente del resultado electoral.

TXENTE REKONDO.- Gabinete Vasco de Anlisis Internacional (GAIN)


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