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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-11-2008

Con el 50% de los votos escrutados el candidato demcrata es el nuevo Presidente de los Estados Unidos
Quin es realmente Barack Obama?

John Gerring y Joshya Yesnowitz
Le Monde Diplomatique


El senador por Illinois acept ante las ms de 75.000 personas que abarrotaban el estadio Invesco Field de Denver (Colorado) y cerca de 40.000.000 millones de espectadores por televisin, ser el candidato del Partido Demcrata a la Casa Blanca.

Va siendo hora de conocer, ms all del halo meditico, quin es realmente Barack Obama. El anlisis de sus discursos revela una personalidad que seduce sobre todo por su retrica universalista y que la sita a la izquierda del Partido Demcrata. Sin embargo, en medio de la crisis econmica que golpea a Estados Unidos, el senador por Illinois no ha propuesto hasta ahora nada para reducir el abismo que se ensancha entre ricos y pobres.

La candidatura de Barack Obama tiene tanto las caractersticas de un movimiento poltico como de una campaa electoral clsica, tal como lo muestran las multitudes electrizadas que se apretujan en sus mitines, las decenas de voluntarios que lo asisten y ms de un milln de pequeos donantes. Este movimiento moviliz a muchos nuevos votantes hacia el proceso democrtico, en particular a jvenes e "independientes" (1). Como consecuencia de semejante entusiasmo y de la cerrada lucha por llegar a la candidatura del partido, la participacin en las primarias y en los caucus (comits electorales) demcratas ha alcanzado un rcord histrico en todo el pas (2).

Y, sin embargo, las opiniones divergen sobre lo que representa la candidatura de Obama. Para sus partidarios, encarna en la poltica estadounidense, una fuerza fundamentalmente nueva que se eleva por encima del espritu de partido y les ordena a los estadounidenses dar la espalda al callejn sin salida de la poltica de puertas cerradas de Washington. Para sus oponentes dentro del Partido Demcrata, que han apoyado la candidatura de su rival, la senadora por Nueva York Hillary Clinton, Obama no es ms que grandilocuencia. Para colmo, es demasiado joven y le falta experiencia. En cuanto a los republicanos, juzgan que Obama es seductor, pero no ofrece ninguna sorpresa; sera un progresista de la vieja escuela, preocupado ante todo por redistribuir los ingresos a travs de los impuestos, nada distinto de los que lo precedieron.

Cada uno de estos puntos de vista tiene una parte de verdad. La novedad del hombre, su frescura y su recorrido personal han brindado a los comentaristas mucha tela para cortar. Nacido de un padre originario de Kenia y de una madre proveniente de Kansas, Obama creci en Hawai, donde sus padres se conocieron, y en Indonesia, en donde residi su madre para proseguir las investigaciones que realizaba para su doctorado en antropologa (y donde volvi a casarse, dndole un padrastro indonesio). Obama realiz sus estudios superiores en California (Occidental College) y en Nueva York (Columbia University), y luego trabaj como asistente social en los barrios del sur de Chicago antes de obtener su diploma de derecho en Massachussets (Harvard). As, Obama aparece como un palimpsesto sobre el cual el mundo ha superpuesto numerosos temas.

Es un mensajero, pero no un arquitecto del Partido Demcrata moderno. Novedades aparte, su candidatura retoma toda una serie de temas demcratas convertidos en tradicionales. Desde el final del siglo XIX hasta la mitad del siglo XX, el Partido Demcrata se defini por su oposicin a la concentracin del poder y la riqueza en la sociedad estadounidense. Los candidatos demcratas a la presidencia -entre los cuales podemos mencionar a William Jennings Bryan (candidato en 1896, 1900 y 1908), Woodrow Wilson (1912, 1916), Franklin Roosevelt (1932 a 1944) y Harry Truman (1948)- hicieron campaa a favor del "pueblo" y contra los "intereses". Su visin plebiscitaria del poder poltico esperaba que la "gente comn" se gobernara directamente (o lo ms directamente posible) y consideraba a los grupos de intereses como corruptos y codiciosos. Esos candidatos eran fulminantes contra la concentracin del poder por los capitalistas, encarnados en los trusts o las grandes empresas. Oponindose a los privilegios de las elites, los demcratas pretendan ser los campeones del hombre corriente, al que se supona blanco y de origen europeo. Era el auge de la era populista (3).

Despus de la Segunda Guerra Mundial se atenu el populismo demcrata, como lo manifestaron las campaas de Adlai Stevenson (1952, 1956), y luego las de John Kennedy (1960), Lyndon Johnson (1964) y Hubert Humphrey (1968). El antagonismo entre las clases sociales pas a un segundo plano. Por cierto, los demcratas de la posguerra defendieron las reformas sociales de la poca del desmantelamiento de los carteles ("Progressive era") y las del New Deal (4) despus, y con frecuencia trataron de ampliar su campo de aplicacin (especialmente en materia de jubilaciones). Sin embargo, desaparecieron de su discurso pblico todas las referencias a la "lucha de clases"; las sustituyeron por un llamamiento a la unin universal entre el conjunto de razas, creencias y clases.

En esos tiempos de Guerra Fra, esa estrategia retrica tena especialmente el objetivo de alejarse de cualquier asociacin con el comunismo, sinnimo de antiestadounidense, y del movimiento sindical, cada vez menos popular porque era percibido como corrupto. Los demcratas de la posguerra le exigieron cada vez menos al Estado que regulara el sector privado y ya no se encarnizaban con las grandes empresas. Esta nueva ideologa universalista y aglutinadora expresaba el objetivo poltico, fundamentalmente nuevo, del Partido Demcrata. A partir de 1948 y con la adopcin de las primeras medidas que garantizaban los derechos cvicos, el partido apoy una intervencin pblica a favor de los derechos de las mujeres y de las "minoras". Inicialmente, los afroestadounidenses constituan la nica minora considerada como tal. Una vez establecido el precedente de los derechos cvicos otorgados a los negros, el partido abraz la causa de las mujeres, los hispanos, los homosexuales, y de una multitud de grupos diversos definidos segn criterios tnicos o intereses particulares. La filosofa de los derechos no terminaba nunca de ampliarse. As, durante el curso del siglo XX, el partido pas de una ideologa de "gobierno de la mayora" a otra que insista ms en los "derechos de las minoras".

En esta marcha hacia la unidad fraternal, tanto masculina como femenina, quedaba un paso por franquear. Hasta entonces, los abanderados del partido para ocupar la presidencia haban sido exclusivamente blancos y de sexo masculino. Se alentaba a las mujeres y a las minoras a votar por los demcratas, pero no se les confiaba la tarea suprema (aunque varios de sus representantes hayan tratado de conseguirlo, entre los cuales puede mencionarse a Jesse Jackson en 1984 y a Patricia Schroeder en 1988). Despus de haber sostenido durante medio siglo un discurso a favor de la inclusin, el partido se encuentra hoy a punto de pasar a la accin. Cualquiera que sea el candidato designado en la Convencin demcrata de Denver, a finales de agosto -Obama o Clinton-, significar, por su recorrido profesional y por su vida, un paso adelante del moderno Partido Demcrata. Su nico rival serio, blanco y dotado de un cromosoma Y (masculino), era John Edwards, que abandon despus de la primera serie de primarias. Pero ste haba centrado su campaa en temas que insistan en las disparidades sociales y en la desigualdad de los ingresos.

Los dos candidatos que han seguido en liza hasta el 3 de junio no han defendido el tema universalista con la misma energa. Mientras que la seora Clinton -copresidenta de hecho durante la Administracin de su marido William Clinton (1993-2001)- se presenta como una experta en materia de gobierno y lucha por un servicio mdico universal, Obama encarna de maravilla la nueva ideologa demcrata. En esta era post-industrial, el favor del partido no lo ha conquistado nicamente con la edificante historia de su vida, sino tambin con su vuelo lrico. Presentado por primera vez ante un pblico nacional en julio de 2004, cuando pronunci un discurso en la convencin demcrata, el que en ese momento era candidato a senador por el estado de Illinois conquist a los delegados (y a los medios de comunicacin) instando, lejos de toda ideologa precisa, a creer en la comunidad y en la ciudadana. Su discurso se hizo clebre:
"No hay una Amrica progresista y una Amrica conservadora, hay los Estados Unidos de Amrica. No hay una Amrica negra y una Amrica blanca, una Amrica latina y una Amrica asitica, hay los Estados Unidos de Amrica. (...) Nosotros veneramos a un Dios todopoderoso en los estados azules (de mayora demcrata), y no nos gusta que los agentes federales husmeen en nuestras bibliotecas en los estados rojos (de mayora republicana). Nosotros preparamos los campeonatos de baloncesto en los estados azules y tenemos amigos gays en los estados rojos. Hay patriotas que se han opuesto a la guerra de Irak y patriotas que la han apoyado. Somos un nico pueblo, todos hemos prestado juramento de fidelidad a la bandera, todos defendemos a los Estados Unidos de Amrica".

En sus mtines -que algunos observadores han comparado con sermones religiosos- Obama seala sistemticamente a sus partidarios que todos los estadounidenses, independientemente de su raza, color y sexo, pueden conocer la prosperidad. Su propio nombre, nos explica, resume las ventajas de Estados Unidos: "(Mis padres me) dieron un nombre africano, Barack, que quiere decir "bendito", pensando que en una Amrica tolerante, el nombre que uno lleva no es un obstculo para el xito. Pensaron que yo ira a las mejores escuelas del pas, aunque ellos no fueran ricos, porque en una Amrica generosa no hay necesidad de ser rico para realizar el potencial que se tiene".

El senador por Illinois presenta su candidatura como post-partidaria y post-racial, dirigida a reunir a todo el mundo en un consenso a favor del "cambio". Aunque vaga, la idea llega. Permite que los partidarios del candidato se creen una imagen de Obama independientemente del programa que propone. Eso no significa que el pretendiente demcrata evite comprometerse -lo ha demostrado a propsito de Irak (5)-, pero sus simpatizantes dejan a veces de lado sus tomas de posicin, porque prefieren la representacin de conjunto que comunica su candidato.

En su mensaje, la convergencia entre la forma y el contenido nunca es tan manifiesta como en el eslogan "S, podemos" (Yes, we can), que encarna los temas universalistas de la inclusin y de la tolerancia, en un estilo de pregunta y respuesta evocador de la tradicin participativa de la iglesia afro-americana (vase el recuadro). En resumen, el candidato representa la apoteosis del universalismo demcrata que el partido afirma desde hace medio siglo.

Durante la campaa ha sufrido repetidos ataques: William Clinton primero y el senador republicano John McCain despus, lo han acusado de ser "nicamente retrico" y "elocuente pero vaco", con falta de sustancia y de peso. Se le reprocha un conocimiento sumario del funcionamiento del aparato del Estado y la ausencia de un programa claro. Estas crticas expresan una inquietud legtima. Pero la poltica es tambin un asunto de lenguaje fuerte, evocador, "potico" (retomando este epteto que pretende ser descalificante cuando se aplica a Obama). Las palabras, y la capacidad para pronunciarlas, representan el arte de la profesin, porque la poltica es un arte retrico. Los estadounidenses escuchaban a Ronald Reagan, y les gustaba lo que oan. No puede decirse lo mismo del actual presidente o de su padre.

De la misma manera, Hillary Clinton se distingue de casi todos los dems recientes candidatos demcratas a la presidencia (incluyendo a su esposo) por su dominio del arte de la comunicacin, sin el cual el hombre o la mujer polticos no pueden llevar a cabo muchas cosas. La sabidura popular (que Hillary Clinton siempre menciona) supone que aunque se logra movilizar a un electorado con el modo poesa, una nacin se gobierna con el modo prosa. Pero en esta poca de campaa electoral permanente, siempre es importante dominar ambos registros. No tiene nada de accidental que los dirigentes estadounidenses considerados como los ms grandes sean aquellos a los que se recuerda por sus palabras.

Hace ya un siglo y medio, los adversarios de Abraham Lincoln lo acusaron de disimular sus verdaderas intenciones tras una bruma de palabras que sonaban bien, pero que eran sustancialmente ambiguas. Durante su campaa para la presidencia en 1860, Lincoln fue presionado ms de una vez para que tomara claramente posicin sobre la abolicin de la esclavitud; pero la bandera bajo la cual haba elegido hacer su campaa era la del nacionalismo; l se describa a s mismo como salvador de la Unin y no como protector de los negros; profesaba aversin por la esclavitud, pero precisaba que se trataba de una opinin personal que no se traducira en medidas significativas en caso de ser elegido.

Este ejercicio de equvoco electoral se cuenta entre los ms notables de los anales de la poltica. Sin embargo, los estadounidenses de hoy, negros y blancos, probablemente lo defenderan porque era la nica estrategia capaz de llevar a Lincoln a la candidatura republicana y, con un poco de suerte, a la presidencia.

Si los electores eligen a Obama en noviembre, su presunto progresismo tiene ms oportunidades de estar sujeto a controversia que su raza. Sus votantes anteriores (primero para la Asamblea de Illinois y luego para el Senado de Estados Unidos), al igual que sus aliados polticos, lo ubican a la izquierda del Partido Demcrata. En todo caso, ms a la izquierda que todos los candidatos nominados por este partido desde hace mucho tiempo. En este sentido, la modernidad de Obama no tiene nada que ver con la de Bill Clinton cuando fue elegido en 1992, con un programa de centro derecha. Si en agosto prximo, en Denver, consigue ser el candidato de su partido, el senador de Illinois ser tal vez clasificado por los historiadores como el demcrata ms inclinado a la izquierda desde George McGovern en 1972. Elegir hacer campaa como un claro progresista? Le permitirn sus adversarios presentarse como si estuviera por encima de la pelea partidaria?

"S, podemos"

"Cuando hemos superado pruebas aparentemente insuperables; cuando nos han dicho que no estbamos listos, o que no haba que intentar hacer algo, o que no podamos, generaciones de estadounidenses respondieron con un simple credo que resume el espritu de un pueblo.

S, podemos.

Este credo estaba inscrito en los documentos fundadores que declararon el destino de un pas.

S, podemos.

Fue murmurado por los esclavos y los abolicionistas, abriendo un camino de luz hacia la libertad en la ms tenebrosa de las noches.

S, podemos.

Fue cantado por los inmigrantes que dejaban lejanas costas y por los pioneros que avanzaban hacia el Oeste a pesar de una naturaleza despiadada.

S, podemos.

Fue el grito de los obreros que se sindicalizaban; de las mujeres que luchaban por el derecho a votar; de un presidente que hizo de la Luna nuestra nueva frontera; y de un rey que nos condujo a la cima de la montaa y nos mostr el camino hacia la Tierra prometida.

S, nosotros podemos lograr la justicia y la igualdad. S, podemos conseguir las oportunidades y la prosperidad. S, podemos curar a esta nacin. S, podemos reparar este mundo.

S, podemos".

Discurso de campaa en el estado de New Hampshire, 10 de enero de 2008

Notas:
(1) Es decir, ciudadanos que eligen no estar afiliados a ninguno de los dos grandes partidos en el momento en que se inscriben en las listas electorales. La pregunta sobre su preferencia poltica se les plantea en ese momento, con el fin de determinar en qu primaria podrn participar. Porque en muchos Estados, un elector inscrito como "demcrata", o como "republicano", no podr participar en otra primaria que la de "su" partido. En la eleccin general, naturalmente cada elector tiene la libertad de votar por el candidato del partido contrario.
(2) Para datos relativos a los grupos demogrficos y a la participacin electoral, vase el "United States Election Project", en http://elections.gmu.edu
(3) Este esbozo histrico se inspira en la obra de John Gerring, Party Ideologies in America, 1828-1996 , Cambridge University Press, Cambridge, 1998.
(4) Medidas econmicas y sociales tomadas en Estados Unidos entre 1933 y 1939, bajo la presidencia de Franklin D. Roosevelt.
(5) El 2 de octubre de 2002, mientras una mayora de estadounidenses apoyaba la poltica del presidente George W. Bush, Obama particip en una manifestacin anti-blica y pronunci un discurso importante.

John Gerring es profesor de ciencias polticas de la Universidad de Boston (Massachusetts, Estados Unidos) y autor de Party Ideologies in America, 1828-1996 (Cambridge University Press, Cambridge 1998). Yoshua Yesnowitz hace su doctorado en la Universidad de Boston.


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