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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-11-2008

La sangre de Cristo y la orina de Tyson
Reliquias

Santiago Alba Rico
La Calle del Medio (Cuba)


En el siglo VII Luitprand, rey de los lombardos, pag una enorme suma de dinero a cambio de algunos trozos del cuerpo embalsamado de San Agustn, que se hallaba en poder de los brbaros. En el siglo VIII, Carlomagno regal a la abada de Charroux el santo prepucio del Nio Jess, entregado al emperador por un ngel. En el siglo XII doa Sancha, la hermana de Alfonso VII, regal a los monjes del Cster un dedo de San Pedro, obtenido durante una peregrinacin a Roma. En 1150, Thierry de Alsacia recuper en Palestina y don a una iglesia de Brujas una ampolla con sangre de Cristo. De San Ambrosio a Felipe II -que reuni ms de 800 vestigios en el monasterio de El Escorial- Europa conoci un activsimo comercio de reliquias, entre las que se incluan las ms delirantes y escatolgicas: la leche de la Virgen Mara, el sudor de San Miguel, los cabellos de Magdalena, las muelas de San Cristbal y hasta una pluma del Espritu Santo.

En septiembre de 2007 la empresa Celebrity Skin and Bodily Fluids, con sede en Los Angeles (California), anunci la comercializacin de sus nuevos productos: desechos personales de hombres y mujeres famosos. Entregados al cliente en envases transparentes hermticamente cerrados, la oferta es irresistible: se puede comprar orina de Mike Tyson por 12,75 dlares, saliva de Robin Williams por 25 y excrementos de Robert Downey Jr. por 33. Como es de rigor, las heces del msico y actor Jack Black cuestan un poco ms y su precio alcanza los 93 dlares por unidad. Los distribuidores del producto no aconsejan abrir el envase y tampoco -claro- ingerir su contenido.

En septiembre de 2008, un hombre de negocios estadounidense, Henry Vacarro, hizo tambin su contribucin al mercado y puso a la venta en internet dos calzoncillos sucios del ex-cantante ex-negro Michael Jackson. Embalados en fundas de plstico, con restos evidentes de secreciones orgnicas -cuyo ADN fue utilizado durante el juicio al que fue sometido por pedofilia en 2003-, nadie podr considerar caro el precio de esta pieza apetecidsima: un milln -slo uno- de dlares estadonidenses.

Los ejemplos aqu citados podran inducir la ilusin de una continuidad histrica entre diversas variantes de lo que en poltica se llama culto a la personalidad y en teologa hiperdula, pero en realidad las ofertas de Celebrity Skin y Henry Vacarro iluminan ms bien una forma superior de religin, porque es completamente irreligiosa: el culto mercantil a la posibilidad de profanacin total. As lo entiende muy bien Nathalie Dylan, una joven estadounidense que tambin en septiembre de este ao propuso subastar su virginidad al mejor postor ante las cmaras de la televisin, en el programa del provocativo presentador Howard Stern. Preguntada por el New Yorker Daily News, la ambiciossima virgen respondi con naturalidad: No me plantea el ms mnimo dilema moral; vivimos en una sociedad capitalista.

En una sociedad capitalista, en efecto, la moral coincide con los lmites del mercado. As lo especifica, por ejemplo, el famoso "Proyecto para un Nuevo Siglo Americano" de 1997, firmado -entre otros- por Rumsfeld, Cheney, Perle y Wolfowitz: "El concepto de "libre comercio" surgi como un principio moral an antes de convertirse en un pilar de la ciencia econmica. Si uno puede hacer algo que otros valoran, uno debe poder vendrselo a stos. Si otros hacen algo que uno valora, uno debe poder comprarlo. Esta es la verdadera libertad". Con arreglo a este principio, libres son slo los intercambios comerciales y, frente a ellos, nicamente se definen como inmorales los desperdicios y los regalos, que ya no es posible distinguir entre s: el don es la verdadera basura del sistema porque ni siquiera puede ser reciclado. Si uno comete un crimen, que sea por dinero; si uno invade un pas, que sea por petrleo; si uno tiene remordimientos, que se busque un sponsor. Si digo una mentira que sea para ganar votos; si digo la verdad, que se tenga en cuenta que he vendido ms peridicos. La orina de Tyson y los excrementos de Jackson buscan una existencia honorable; la virginidad de Nathalie un precio justo. Inmorales e injustos son slo los residuos; es decir, la dignidad, el amor, la insobornabilidad y el desinters, que nadie puede comprar y nadie puede vender.

El signo del capitalismo es la tolerancia y el pluralismo. Todo tiene derecho a existir, a condicin de que aparezca bajo la forma mercanca. Toleramos la diversidad cultural y toleramos los crmenes contra los pueblos; toleramos los poemas a favor de la vida y las acciones contra ella; toleramos la virtud envasada y el crimen redituable; toleramos a los negros y toleramos el racismo; toleramos la paz y toleramos la guerra. No prohibimos la austeridad y no prohibimos el enriquecimiento. No prohibimos ni la ternura ni la crueldad; ni la solidaridad ni la mafia. Permitimos precisamente la verdad, la razn y la bondad porque permitimos la mentira, el delirio y el vicio; porque, permitiendo la mentira, el delirio y el vicio, en cualquier caso la verdad, la razn y la bondad tienen la partida perdida.

Pero la tolerancia total es en realidad total indiferencia. Podemos tolerarlo todo porque todo nos importa lo mismo; es decir, nada. Un filsofo alemn al que aprecio y cito a menudo, Gunther Anders, diriga esta crtica radical a la pluralista tolerancia del mercado: Forma parte de la esencia del pluralismo permitir algo considerado falso; que la verdad del pluralismo consiste, en ltimo trmino, en no tener ningn inters por la verdad o, ms exactamente, en no tomar en serio la pretensin de verdad de la posicin tolerada (y, a la postre, tampoco de la propia). El horizonte del consumidor occidental es el de este definitivo desprendimiento de la verdad, la justicia y la razn, nociones caducas que slo conservan los pobres, excluidos del supermercado, y los pueblos en lucha, que se aferran a la tierra de sus antepasados.

Por qu comprar la saliva de Downey Jr. o los excrementos de Robin Williams? Porque se venden. Al contrario que la pluma del Espritu Santo, estos desechos corporales tienen valor sencillamente porque estn en venta o, lo que es lo mismo, porque nos son completamente indiferentes. Quizs todava esta porquera nos pueda parecer extravagante o arrancarnos una sonrisa. Pero lo que desde luego no nos importa nada es el hecho, mucho ms extrao y mucho ms extravagante, de que, para poder vender y comprar en pblico la virginidad de Nathalie, hemos tenido que permitir antes que 80 empresas multinacionales vendan y compren nuestra agua, nuestra tierra, nuestro aire y nuestro fuego.





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