Portada :: Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-11-2008

Entrevista con el filsofo italiano Gianni Vattimo
"Europa est dormida y resignada"

Gustavo Santiago
La Nacin


Hacia el final de la dcada del 70, un pequeo nmero de filsofos, encabezados por Gianni Vattimo y Pier Aldo Rovatti, se atreva a sostener que las ideas "fuertes", que se pretendan sustentadas en slidos fundamentos, deban dar paso a nociones ms ligeras, abiertas a la pluralidad. Apenas unos aos ms tarde, el "pensamiento dbil" lleg a gozar de una popularidad inusual para una corriente filosfica. Eran los tiempos en los que la disputa modernidad/posmodernidad ocupaba el centro de la escena cultural. En dilogo con adn cultura, correo electrnico mediante, Vattimo, que la semana prxima visita la Argentina, revisa aspectos controversiales de su produccin y destaca la importancia de la perspectiva dbil para construir una sociedad democrtica y pluralista, que promueva la caridad y el respeto por la libertad.

-Han pasado treinta aos desde el surgimiento del "pensamiento dbil". Cmo fue aquel comienzo? Qu llev a su formulacin?

-El pensamiento dbil se inici para enfrentar el carcter absoluto de algunas ideologas, entre las que se encontraba el marxismo. Algunos filsofos queramos sealar la imposibilidad de seguir hablando de una razn central, de una razn omnicomprensiva del mundo. Es decir, algo semejante a lo que Lyotard iba a anunciar en aquellos aos como "el fin de los metarrelatos".

-En qu se sustentaba esa perspectiva?

-Estas ideas surgieron como una derivacin o una especie de sntesis de Nietzsche y Heidegger. Pero de un Heidegger al que podramos llamar "de izquierda". Desde mi perspectiva, el gran error de Heidegger, que hizo que se inclinara hacia el nazismo en 1933, fue no haber sido radicalmente nihilista. Eso lo llev a pensar que se poda reconstruir una sociedad presocrtica, preclsica, premetafsica, recurriendo a la mitologa nazi. Como si el nazismo fuera una posibilidad de salir efectivamente de la metafsica. Esto fue un error poltico y tambin filosfico.

-En su autobiografa, usted recuerda que en los aos 80 las discusiones sobre el pensamiento dbil colmaban grandes auditorios. Tambin eran numerosos los filsofos que decan sostenerlo. Actualmente, sin embargo, se oyen muy pocas voces de apoyo.

-Es verdad que hay una dispora de los autores del pensamiento dbil. Pier Aldo Rovatti es uno de los pocos que permanece fiel al "debilismo" desde los primeros momentos. Aunque desde el comienzo l tena una versin de la debilidad un poco diferente de la ma, menos ontolgica y ms fenomenolgica; menos heideggeriana y ms husserliana. Pero hubo autores que colaboraron con nosotros, como Umberto Eco o Maurizio Ferraris, que ahora diran cualquier cosa de s mismos excepto que son dbiles. Para m, en Eco sigue habiendo manifestaciones del pensamiento dbil.

-Por qu cree que se produjo este cambio en la consideracin de los intelectuales?

-Yo atribuyo esta situacin al predominio de la derecha en el pensamiento actual. Hay un fuerte retorno al "realismo", desde el cual se afirma que lo que debe hacer la filosofa es analizar los hechos, ayudar a los saberes cientficos, pero de ningn modo imaginar una alternativa a la realidad tal como es. Hay un retorno al orden, a la "normalidad". Y el pensamiento dbil no ayuda en esto. Aunque algunos, interpretando mal la idea de debilidad, acusaron tambin al pensamiento dbil de ser reaccionario, conciliador con la realidad neocapitalista. Pero nunca fue as.

-Sin embargo, sa es una idea muy extendida en el mundo intelectual. Usted cree que se trata de un simple error de comprensin?

-Tambin puede estar ligado a una distorsin, quiz intencional. En Italia hemos tenido un perodo de corrupcin poltica que en aquel momento se aliaba muy bien con un pensamiento que se deca dbil. Como si el pensamiento dbil fuera la negacin de los valores filosficos definitivos y slo eso. Esa idea se utilizaba para justificar una poltica pragmtica y corrupta. Pero, obviamente, eso es algo con lo que yo nunca he estado de acuerdo.

-Cul fue su posicionamiento en relacin con el neoliberalismo en los aos 80?

-Personalmente, nunca fui neoliberal. S puedo decir que en aquellos aos me senta comprometido con una poltica de "socialismo ligero", con la idea de un socialismo un poco menos autopunitivo, un poco menos austero. Pero nunca he estado a favor del neoliberalismo. Quiz el texto en el que he podido dar esa idea es La sociedad transparente . All afirmaba que la lgica misma de los mass media conduca a una multiplicacin de las interpretaciones que me resultaba una lgica liberadora, emancipadora. Yo deca que cuando alguien tiene un solo canal de televisin en la casa puede tomarlo como un Dios. Pero si tiene veinte, no creer en ninguno de ellos porque al multiplicarse las voces se multiplican las interpretaciones. Pero cuando al comienzo del 2000 Berlusconi gan las elecciones en Italia, publiqu una nueva edicin de La sociedad transparente con un captulo donde confesaba una cierta desilusin frente a la posibilidad intrnseca de los medios de funcionar como instrumentos de liberacin, aunque sin llegar a pensar, como Adorno, que los medios como tales son totalitarios. Lo que veo es una resistencia del capital a la pluralidad, que lo lleva a monopolizar los medios e intentar hacerlos servir a una sola voz. La multiplicidad de interpretaciones es bloqueada por razones polticas y econmicas. Por ello, se necesita una poltica que favorezca la pluralidad de las voces y esto es realmente difcil de lograr.

-Usted suele citar un verso de Hlderlin que tambin le gustaba a Heidegger: "All donde crece el peligro crece tambin la salvacin". Cules son los peligros que ms lo preocupan en la actualidad desde una perspectiva poltica? Vislumbra la gestacin de alguna salvacin?

-En este momento me parece que hay estructuras internacionales que controlan las polticas nacionales de un modo tan rgido que yo no veo, en Europa o en Italia, la posibilidad de cambiar mucho. Por ejemplo, la experiencia de centro izquierda italiana con Prodi me desilusion muchsimo porque ni siquiera Prodi, que era un hombre con buenas intenciones, honesto, ha podido cambiar mucho. Y por qu no? Porque estamos en un sistema (la Unin Europea, el Pacto Atlntico, etc.), que nos impide manejar nuestra poltica. La nica zona del mundo que me parece todava prometer algo es Latinoamrica. Efectivamente, lo que pas en los ltimos aos en Amrica latina, empezando con la resistencia de Cuba y despus con Venezuela, con el Brasil de Lula, con la Argentina, me parece que promete no, obviamente, una revolucin o una guerra en contra de los Estados Unidos, pero s una posible modificacin del equilibrio, del balance de los poderes internacionales. Yo siempre he soado con una alianza entre la Unin Europea y Latinoamrica como alternativa a los Estados Unidos. Aunque, desde luego, no en trminos de enemistad militar.

-Cules seran esos signos alentadores que encuentra en Amrica latina?

-Lo que veo es una forma tentativa de socialismo. Soy consciente de los lmites del chavismo, pero me parece que la utilizacin que ha hecho Chvez del dinero del petrleo es algo fundamental. Es cierto que en Venezuela tiene una fuerte oposicin, pero tambin es cierto que quienes lo cuestionan provienen de las clases acomodadas, que son las que han perdido los privilegios. Pero es innegable que los pobres tienen ms asistencia mdica, ms posibilidades de instruccin. Hay muchsimos elementos problemticos del chavismo, pero creo ver all la posibilidad de un socialismo un poco diferente del que conocamos. Tambin la veo en Evo Morales e incluso en Lula, aunque obviamente, como Brasil es el pas ms grande de Amrica Latina, tiene ms dificultades para actuar. No s bien hasta qu punto se podra tener otra esperanza. Qu podemos esperar? Que Europa, por ejemplo, se transforme? Europa est dormida y resignada. Hay una prdida total de confianza, la gente no participa ms en la poltica.

-Para quien no haya ledo sus textos, esta apelacin al compromiso poltico puede resultar tan sorprendente como su retorno al cristianismo luego de recorrer las sendas de Nietzsche y de Heidegger.

-Escrib un pequeo libro que se public en espaol hace dos o tres aos, que se llama Ecce Comu , ttulo que ironiza un poco con Ecce Homo de Nietzsche, en el que postulo algo as como un "anarco comunismo". Y, aunque parezca extrao, esta especie de comunismo que sostengo est relacionado con mi cristianismo y con los filsofos que usted mencionaba. Yo no pienso que mi retorno a mi religin de juventud sea simplemente un hecho de salvacin individual. Uno no se puede salvar individualmente, sino con su propio mundo, con su propia situacin social, con los otros. Como debilista, yo soy cristiano. La nica filosofa cristiana que me parece existir hoy es el pensamiento dbil. El pensamiento dbil me parece una traduccin filosfica del mensaje de la encarnacin de Dios. Dicho de otro modo, la encarnacin de Dios es una manera de desmentir todas las imgenes de lo divino como trascendente, como absoluto, como juez, para sustituirlas por la de un Dios que se hace hombre. La verdad del cristianismo no es la idea de que Dios existe en alguna parte en el cielo, ni que Jess est sentado a la derecha del Padre. Cuando Jess dice: "Yo estoy presente cuando dos o tres de ustedes se renen en mi nombre", no lo hace para decir que Dios est presente incluso de esta manera. Significa que Dios est presente slo de esa manera, en la cara del otro, en el encuentro con el otro. La Iglesia no siempre interpreta la Escritura literalmente. Pero decide ella misma cundo se trata de tomarla al pie de la letra y cundo no. Hay todo un sistema de pensamiento pontifical, tradicional del catolicismo, que afirma que hay una naturaleza que slo la Iglesia conoce y que deviene la base de su propia autoridad incluso en lo moral. Todo esto es bsicamente no un respeto por la naturaleza, sino una voluntad por parte de la Iglesia de preservar su propio poder.

-En su autobiografa usted afirma que "el nico pecado verdadero es la falta de caridad".

-Amor es ante todo la caridad cristiana. En el amor existe aquello que Santo Toms llamaba la amistad conyugal. Esto es algo ms que la pasin inmediata. El amor incluye problemas, sufrimiento. Por ejemplo, yo soy doblemente viudo, he estado con dos chicos ms jvenes que yo, que lamentablemente se murieron antes que yo. Qu hace un viejo viudo? Con mis aos, con mi barbita blanca, difcilmente llegue a seducir a alguien. Yo sufro esta espina en la carne. Para los jvenes esa espina es el deseo, que nunca se acaba completamente, que lleva a la tentacin. Yo tengo una suerte de nostalgia y tengo que vivirla ms o menos como vivo mi finitud. Un amigo me dice, en broma, que yo no soy heterosexual ni homosexual: a mi edad soy ms bien "veterosexual". Y algo de razn tiene. Lo que no hay que olvidar es que en el eros hay tambin mucha caridad. Cuando el otro me gusta con su cara, con su cuerpo, y entre nosotros no hay opresin, sta es una forma de caridad. El placer que all surja no puede tener nada de malo, de pecaminoso. Por qu tiene que estar Dios contra el placer?



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter