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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-11-2008

La victoria histrica de Obama

Howard Zinn
La Jornada


Aquellos de nosotros que desde la izquierda hemos criticado a Obama, como yo lo he hecho, porque no ha podido asumir posturas fuertes en torno a la guerra y la economa, debemos unirnos a las expresiones de jbilo de aquellos estadunidenses, negros y blancos, que gritaron y lloraron el martes por la noche al darnos cuenta de que haba ganado las elecciones presidenciales. Es en verdad un momento histrico, que un hombre negro vaya a conducir a nuestro pas. El entusiasmo de los jvenes, negros y blancos, la esperanza de los viejos, simplemente no pueden ser ignorados.

Hubo un momento similar hace un siglo y medio, en 1860, cuando Abraham Lincoln fue electo presidente. Lincoln haba sido criticado duramente por los abolicionistas, por el movimiento contra la esclavitud, por no haber logrado asumir una posicin clara y valiente contra el esclavismo, por actuar como astuto poltico y no como fuerza moral. Pero cuando lo eligieron, el lder abolicionista, Wendell Phillips, que haba sido un furioso crtico de la cautela de Lincoln, reconoci la posibilidad que yaca en haber logrado la presidencia.

Phillips escribi que por vez primera en la historia de la nacin los esclavos han escogido a un presidente de Estados Unidos. Lincoln, dijo, no era un abolicionista, pero de algn modo consiente representar la posicin antiesclavista. Para Phillips, como pen en un tablero de ajedrez, Lincoln tena el potencial, si el pueblo de Estados Unidos actuaba vigorosamente, para moverse por todo el tablero, convertirse en reina y, como Phillips lo dijo, barrer con todo.

Obama, al igual que Lincoln, tiende a mirar primero sus fortunas polticas en vez de hacer decisiones basadas en principios morales. Pero, siendo el primer afroamericano en la Casa Blanca, elegido por una ciudadana entusiasta que espera una jugada decisiva hacia la paz y la justicia social, l presenta la posibilidad de un cambio importante.

Obama se vuelve presidente en una situacin que grita por un cambio de esa naturaleza. La nacin se ha enfrascado en dos guerras ftiles e inmorales, en Irak y Afganistn, y el pueblo estadunidense se ha vuelto decididamente contrario a tales guerras. La economa est siendo sacudida por golpazos tremendos y corre el peligro de colapsarse, conforme las familias pierden sus hogares y la gente trabajadora, incluidos aqullos de la clase media, pierden sus empleos. As que la poblacin est lista para un cambio. De hecho, est desesperada por un cambio, y cambio fue la palabra ms utilizada por Obama en su campaa.

Qu tipo de cambio se necesita? Primero, anunciar la retirada de nuestras tropas de Irak y Afganistn, renunciar a la doctrina Bush de la guerra preventiva y a la doctrina Carter de la accin militar para controlar el petrleo de Medio Oriente. Obama necesita cambiar radicalmente la direccin de la poltica exterior estadunidense, declarar que Estados Unidos es una nacin amante de la paz que no intervendr militarmente en otras partes del mundo, y que comenzar a desmantelar las bases militares que mantenemos en ms de cien pases. Adems, debe comenzar a reunirse con Medvediev, el lder ruso, para alcanzar acuerdos acerca del desmantelamiento de los arsenales nucleares, en cumplimiento del Tratado de No Proliferacin de Armas Nucleares.

Esta retirada del militarismo liberar cientos de miles de millones de dlares. Un programa fiscal que incremente con decisin los impuestos para el uno por ciento ms rico de la nacin y que incida en su riqueza y no solamente en sus ingresos, arrojar ms de cientos de miles de millones de dlares.

Con todo ese ahorro de dinero, el gobierno podr otorgar una atencin gratuita a la salud para todos, poner a millones de personas a trabajar (lo que el llamado libre comercio no ha conseguido). En suma, emular los programas del New Deal, en los que el gobierno otorg empleo a millones. Esto es slo un bosquejo de lo que podra transformar a Estados Unidos y hacerlo un buen vecino para el mundo.

Traduccin: Ramn Vera Herrera.

* Howard Zinn creci en Brooklyn, sirvi como bombardero en la Segunda Guerra Mundial y desde entonces est profundamente involucrado en los movimientos por los derechos civiles y contra la guerra. Es autor de muchos libros, incluido A Power Governments Cannot Suppress (Un poder que los gobiernos no pueden suprimir) publicado por CityLights Books, 2007.



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