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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-11-2008

Obama, 13 claves de su victoria

Isabel Rauber
Rebelin


El triunfo de Obama marca una incisin en la historia poltica estadounidense. Junto a los triunfos de Lula y de Evo, y ‑a pesar de las marcadas diferencias que existen entre sus trayectorias, sus propuestas y los actores que representan‑, habla a las claras de la fuerza convocante de la esperanza como motor movilizador de los pueblos en los tiempos actuales.

Lo sobresaliente de la victoria de Obama no radica en su color. El es un lder afrodescendiente y, en tanto tal, estimula a que se proyecten en l a su medida‑ las miradas que evocan a Martin Luther King Jr, Malcom X, ngela Davis y tantos otros miles de pares golpeados, vilipendiados o asesinados por el sistema. Pero su proyeccin como figura poltica no se centr en ello; estuvo marcada por las banderas que levant, los postulados que invoc y las puertas (oportunidades) que prometi abrir.

No se present tampoco como alternativa al sistema; busc su eleccin dentro del sistema [norte]americano, pensando y actuando como [norte]americano. Rescatar y resaltar el espritu [norte]americano, apelar a sus mejores acervos poltico-culturales, fue precisamente lo que rubric la fuerza cultural de su mensaje y constituy el eje vertebrador de su estrategia para la victoria. El derrotero de su brevsimo camino a la Casa Blanca lo anuncia al mundo como un hbil estratega poltico. De ah que resulte interesante destacar un grupo de claves que lo condujeron al triunfo.

- Desde su surgimiento como lder poltico, Obama tuvo claro que para llegar a ser Presidente hay que sentirse Presidente y actuar como tal. Para l, la presidencia no se protagoniza el da despus del triunfo electoral, sino al revs: con las elecciones se corona lo que ya se es. Su discurso del 2004 as lo evidencia claramente: habl para todos, invoc los valores, el ideario y los imaginarios del legendario y ahora vilipendiado espritu [norte]americano. Apoyndose en ello convoc a jvenes y viejos, hombres y mujeres, ricos y pobres, blancos y negros, demcratas y republicanos y as lo reiter en el discurso que pronunci luego de su triunfo. Esto lleva a otra clave:

- No sectorializ su participacin ni su representacin. No se asumi nunca como vocero o representante de los negros. No apel a las armas de la justicia racial pretendiendo desde all conquistar el derecho a la Presidencia. Hacindose eco del fracaso de Jessie Jackson, por ejemplo, se present como [norte]americano, es decir, no como un negro, sino como un poltico con capacidad para representar a todos, como el Presidente ideal de los [norte]americanos. Para ello,

- No se auto-acorral ni se dej acorralar. Invoc valores omnipresentes, asentados (aunque relegados) en la idiosincracia [norte]americana: rescat al pas de las oportunidades para todos, del reino de la libertad y de la democracia como va. Y as lo mostr y demostr entre otras cosas‑ disputando por su candidatura desde las primarias.

- Consciente de que la fuerza de la poltica radica en la sociedad, confi su candidatura a la ciudadana y no a los acuerdos aunque los hubo‑ con la cpula demcrata. No fue designado ni nominado por un grupo, sino venciendo en la disputa democrtica cuyos valores reivindica y encarna.

- No invoc cuestiones del pasado, no llam a tomar revanchas, ni se refiri a los obstculos. Mostr las posibilidades latentes presentes y futuras, y convoc a sus conciudadanos a hacerlas realidad.

- Levant con fuerza la idea de oportunidad y de cambio, siendo esta ltima la palabra ms reiterada de su campaa. Y no por casualidad, sino porque es la piedra angular de cualquier posibilidad de salida de la inocultable crisis profunda en la que se encuentra el pas y ms an, el sistema capitalista que ste anima. Con ello,

- Supo identificar y llegar a los sectores sociales claves poseedores de la energa y fe necesarias para empujar el proceso en direccin al cambio y las oportunidades: los jvenes y la clase media con ambiciones de movilidad social ascendente, muy golpeada por la crisis. Y no se equivoc: fueron la fuerza social central de la campaa y el voto Obama.

- No se comprometi radicalmente con nada: no defini el sentido ni los contenidos de los cambios y las oportunidades; permiti que cada uno depositara en sus palabras un contenido propio. Con lo cual,

- Estimul la fantasa presente o dormida, y apel a los sueos y la imaginacin como va para enfrentar el realismo aplastante y mediocre del mercado y el guerrerismo que invocaba Mac Cain, en su decadente convocatoria a profundizar el neoliberalismo.

- Frente a la chatura y mezquindad de Joe el fontanero, su discurso sencillo (pero no simple) apel a la solidaridad y a la paz, e invoc a lo mejor de los hombres y las mujeres, sabindolos deseosos de recuperar su orgullo y autoestima como pas, tan vilipendiados por la administracin Bush. Todo ello fue signando su arrollador carisma.

- No se present como el cambio, sino como la oportunidad para hacerlo. Con lo cual convoc a millones a acompaarlo, para protagonizar entre todos la desafiante aventura de recrear Amrica y el mundo.

- Esto significa o puede significar tambin, recrear las relaciones entre Norteamrica y Latinoamrica. Y con ello despert esperanzas ms all de sus fronteras. Entreabre una delgada puerta hacia la posibilidad de poner fin al bloqueo a Cuba, hacia la posibilidad de cesar el injerencismo desestabilizador y golpista en los procesos de Bolivia, Venezuela y Ecuador (para solo mencionar algunos), y construir interrelaciones diferentes con el continente, basadas en principios de respeto a las integridades y designios nacionales en todo el planeta.

- No habl para Mac Cain ni para Hilary. No habl para un sector social en particular. No llam a votar a favor de algunos (un sector), ni contra los otros (los republicanos), sino invocando el nosotros. Y con un lenguaje claro y directo se dirigi siempre a los millones de estadounidenses a quienes buscaba convocar.

La gigantesca victoria de Obama evidencia que los pueblos ‑en este caso el de EEUU‑, estn por la vida, por la paz. Ensea que el pueblo [norte]americano, pese a su deambular equivocado, tiene memoria de su valores y crisis mediante‑, con Obama ha recuperado la esperanza y la fe en que es posible vivir de un modo diferente. l supo despertar esos sentimientos, invocar los mejores valores de la idiosincrasia [norte]americana y constituirse en el ser humano que la personifica.

Por todo eso gan.

Esta situacin permite tambin tomarle el pulso al universo: marca el fin del seoro absoluto del realismo cnico del neoliberalismo y del racionalismo chato que imperaron hasta ahora como horizonte mximo de lo nico posible, y anuncia el retorno de la fe y la confianza en la posibilidad de construir y vivir en un mundo mejor. Con estas llaves Obama aliment la esperanza y estimul la movilizacin de miles de millones de hombres y mujeres en EEUU, con ecos en todo el plantea.

En cualquier caso, su triunfo no es casual. Es parte de las oportunidades abiertas por las luchas de los pueblos. Llega de la mano del empantanamiento bochornoso de la tropas estadounidenses en Irak, y al son de una de las ms profundas crisis del sistema capitalista desde 1929. Esto muestra tambin que la incertidumbre se acepta como alternativa cuando como escuch decir a un periodista‑ se le ve la cara al abismo. Este abismo es la gran amenaza para Obama, pero a la vez su gran oportunidad y la de todos.

Indubitablemente, haber llegado a la cima del pas ms poderoso del mundo, hacerse cargo de una administracin que es sostn del entrelazamiento de acero entre el poder financiero y el militarismo guerrerista/imperialista mundiales, no deja mucho margen para pensar que Obama podr hacer lo que quiera, aunque todava no ha expresado exactamente qu es lo que quiere. Habr que ver qu define y cmo se maneja, cmo hace para que los millones que lo votaron aprovechen las oportunidades que l abri, o si ‑desdicindose‑ lo cocina todo tras las puertas de la Casa Blanca.

Algunos se apresuran a tomar distancia y a vaticinar que su gobierno ser un desastre, que l es (o ser) simplemente un instrumento del sistema. James Petras lo define como el candidato de Wall Street porque, para l, mientras la esencia del sistema no cambie, nada tiene importancia, y entonces prcticamente‑ lo mismo le da Obama que Mac Cain. Chomsky supone que la ideologa guarda una relacin directa de correspondencia con la pertenencia etno/gentica de cada ser humano, y por tanto define ideolgicamente a Obama como un blanco que tom mucho sol. Otros se lamentan por la confusin que aseguran‑ va a desatar, y otros alertan sobre su posible (y aparentemente inevitable) traicin. La pregunta en tal caso sera, traicin a quines? Porque Obama no se plante terminar con el sistema, ni reclam la Presidencia como acto de justicia racial. No se postul reitero‑ como el candidato negro de los estadounidenses, sino como el candidato de todos los estadounidenses, es decir, como el salvador de los estadounidenses y su sistema social, econmico, poltico y cultural, y tambin de su liderazgo mundial, pero redefinindolo y reconstruyndolo desde un lugar y con modos diferentes al hasta ahora ensayado por los republicanos. No cabra entonces considerar una traicin que se rena y pretenda gobernar junto con algunos de ellos. Habr que ver en funcin de qu polticas, con quines y cmo.

Todava no se estren en sus funciones, sin embargo, las dificultades, los obstculos y las amenazas comienzan ya a disputarle el oxgeno que respira. Conociendo el historial del poder [norte]americano no resulta disparatado vislumbrar a Obama transitando por el corredor de la muerte. Pareciera recomendable entonces, no precipitarse a realizar juicios absolutos y, para saber qu atenerse, esperar.

Con Mac Cain todas las puertas estaban cerradas. La llegada de Obama a la Presidencia concita inters por las puertas que abre o las que puede tal vez‑ llegar a abrir.

Para no cerrar el diapasn del anlisis, concedamos que tal vez Obama no quiera hacer algo diferente a los republicanos. Pero aun si as fuera, si finalmente resultara igual que Bush, ello no borrar el hecho real y concreto de que el pueblo lo vot por lo que dijo y por lo que prometi, y las suyas no fueron palabras ni banderas de guerras ni odios, sino de paz, de vida, de esperanza y de cambio.

Obama  es la muestra mundial de que lo aparentemente imposible puede ser realidad. Desafi la hegemona ideolgica y meditica del neoliberalismo y con su triunfo mostr que es posible cambiar, que a pesar de tantas derrotas y desaciertos hay cabida para los sueos. Y lo hizo con la fuerza de ser ‑desde las entraas‑, la encarnacin afirmativa de esa posibilidad.

Ser realmente capaz de aprovecharla a favor de su pueblo y de los pueblos todos?

Ciertamente no sabemos lo que ser su gestin de gobierno. Ms an si tenemos presente que en poltica no existen garantas, que no hay nada absolutamente inevitable y predeterminado.

Pero vale concluir subrayando que, cualquiera sean los rumbos que Obama tome a partir del 20 de enero, nada modificar el significado trascendente de su victoria, que ha activado la esperanza de todos los condenados de la tierra, que hoy tienen en l una muestra palpable de que es posible triunfar. Y no maana, sino hoy, ahora.

Isabel Rauber es Doctora en Filosofa



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