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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-11-2008

Hacia un ingreso de ciudadana
Aliviar la pobreza de los que siempre estn en crisis

Jos Antonio Prez
Rebelin


Una vez demostrado que las objeciones a la propuesta de una Renta Bsica Universal carecan de solidez en el plano tico, los detractores de la misma echaron mano del argumento econmico: Es de todo punto inviable, dado que su aplicacin supondra un 12% del PIB, segn algunos calcularon con no demasiado rigor. Pero esa cifra se convirti en un estereotipo que sera repetido hasta la saciedad por polticos desinformados, editorialistas temerarios, economistas frvolos y otros especialistas en confundir a la opinin pblica. Todos ellos debieran aprender ahora a echar las cuentas con mayor rigor. Pues los planes aprobados por el Gobierno de Espaa para inyectar liquidez y subsidiar con avales al sistema bancario suponen un desembolso por parte del Erario pblico de 150.000 millones de euros, es decir, un 15% del PIB. Lo que ha venido a derrumbar el argumento de la inviabilidad presupuestaria de la Renta Bsica.

El presidente del Gobierno, Jos Luis Rodrguez Zapatero, ha desplegado una intensa campaa para asegurar la presencia de nuestro pas en la cumbre de Washington. Una reunin al ms alto nivel convocada para buscar salidas a la crisis econmica provocada por la delincuencia financiera internacional. El principal argumento para la presencia de Espaa es que se trata de la octava potencia econmica del planeta. Una calificacin cuyo brillo queda empaado ante otro dato significativo: uno de cada cinco habitantes del pas vive con ingresos situados por debajo del umbral de pobreza relativa. Ocho millones y medio de pobres en una nacin tan prspera como la nuestra es una realidad poltica y moralmente inadmisible.

Este ingente nmero de pobres no es producto de la actual crisis. El informe sobre Condiciones de vida de la poblacin pobre en Espaa , publicado en 1998 por la Fundacin Foessa, vinculada a Critas Espaola, puso de relieve esa sangrante realidad sobre la que los polticos y los agentes sociales pasan de puntillas procurando mirar hacia otro lado. El pasado mes de octubre de 2008, apareci el VI Informe sobre exclusin y desarrollo social en Espaa, de la citada fundacin Foessa. La principal conclusin del informe es que el crecimiento de la actividad econmica reflejado en el crecimiento del Producto Interior Bruto durante los ltimos diez aos, no ha tenido apenas efecto sobre la redistribucin de la riqueza ni la mitigacin de la pobreza.

Las cifras son coincidentes con las que anualmente publica la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) elaborada por el INE. Lo que demuestra que en nuestro pas la pobreza c onvive tambin con esas pocas doradas de pltora econmica y derroche consumista. Al fin y al cabo, alguien tena que pagar esos Porsches Cayennes a bordo de los cuales se pasean los especuladores. Como apunt Adam Smith, el profeta del liberalismo: Cuando hay grandes propiedades hay grandes desigualdades. Por cada hombre muy rico debe haber al menos quinientos pobres (Una Investigacin sobre la Riqueza de las Naciones).

Thomas Paine, un temprano defensor de los derechos humanos, tambin rechaz con contundencia que la pobreza sea una cualidad inherente a la condicin natural del ser humano. Escritor y activista revolucionario que jug un destacado papel en el proceso de independencia de los Estados Unidos de Amrica del Norte, en 1776, Paine afirm que: Si ese estado que se llama orgullosamente, quiz de modo errneo, civilizacin ha promovido ms la felicidad general del hombre o la ha daado ms es una cuestin que puede ser fuertemente contestada. []. Lo ms opulento y lo ms miserable de la especie humana se encontrarn en los pases que se llaman civilizados.

Pobres por decreto

Como demuestra el panorama de la civilizada Espaa actual, la pobreza no depende tanto del tamao de la riqueza de una nacin como del carcter de las opciones polticas que adopten sus gobiernos. Con el mismo presupuesto se puede elegir entre comprar caones o mantequilla.

Gran parte de los ocho millones y medio de pobres espaoles lo son por decreto . Y esta afirmacin no es mera retrica: se trata de personas que dependen de ingresos cuya cuanta ha sido deliberadamente establecida por debajo del umbral de pobreza por los polticos rectores del sistema de proteccin social. La accin de gobierno se sustancia a travs de decretos. De manera que es por decreto como se establece la pobreza de millones de jubilados que reciben pensiones mnimas, de los perceptores de pensiones asistenciales y de quienes reciben prestaciones del subsidio por desempleo. Todos ellos son pobres en virtud de Reales Decretos-Leyes sancionados por el Jefe del Estado.

Algo parecido sucede con esas rentas de indigencia que los servicios sociales de las administraciones autonmicas facilitan a las personas que acreditan hallarse en situacin de evidente pobreza. Prestaciones de cuanta asimismo por debajo del umbral de pobreza. Para tener derecho a ellas, los interesados, al igual que los antiguos pobres de solemnidad, deben acreditar su pobreza sometindose a las severas y a menudo humillantes inspecciones que efectan dichos servicios. Si superan lo que en el argot administrativo asistencial se conoce como prueba de recursos (means test) obtendrn entonces alguna de esas ayudas. Concedidas, eso s, bajo ese principio de la hipocresa poltica que persigue la insercin social de los afectados.

Hacia un ingreso de ciudadana

Un genuino ciudadano no necesita ser insertado en ningn lugar, pues, por propio derecho, forma parte del cuerpo social en el que reside la soberana. Por ello, en el pensamiento poltico avanzado cobra cada vez mayor fuerza la propuesta de establecer un ingreso de ciudadana. O lo que es lo mismo: una renta pagada por el Gobierno, con carcter universal, que ofrezca a todas las personas la garanta de que no les ha de faltar un suelo material mnimo sobre el que construir una vida en libertad.

La primera formulacin de este derecho se la debemos al mentado Thomas Paine, quien propuso crear un fondo nacional, del cual se pagara a cada persona, al alcanzar la edad de veintin aos, la suma de quince libras esterlinas, como compensacin parcial por la prdida de su herencia natural causada por la introduccin del sistema de propiedad territorial. Y adems, la suma de diez libras al ao, de por vida, a cada persona actualmente viva de cincuenta aos de edad, y a todos los dems cuando alcancen esa edad. Ntese que el ingreso propuesto por el republicano Paine tiene un carcter de derecho civil, nada que ver con un socorro de pobres: Al defender el caso de las personas as desposedas dice Paine estoy haciendo un alegato por un derecho, y no por una caridad.

Esta idea ha sido defendida posteriormente por eximias personalidades del mundo de la ciencia, como Norbert Wiener o J. Robert Oppenheimer. En la dcada de 1960, Milton Friedman, James Tobin, Paul Samuelson, John Kenneth Galbraith y otros notables economistas publicaron informes favorables a establecer un impuesto negativo sobre la renta (negative income tax). Un mecanismo a travs del cual la tarifa del impuesto sobre la renta se reduce hasta llegar a anularse cuando se aplica a las categoras de ingresos ms reducidos. A partir del momento en que la tarifa es cero, se convierte en una renta conforme los ingresos van disminuyendo.

A partir de 1985, la idea fue relanzada con fuerza desde la Universidad de Lovaina por el colectivo Charles Fourier, liderado por Philippe Van Parijs y Robert Van der Veen. Este grupo fue el precursor del actual movimiento internacional Basic Income Earth Network (BIEN) que aboga por el establecimiento del ingreso garantizado definido como: Un ingreso pagado por el Estado a cada miembro pleno de la sociedad de forma absolutamente incondicional. Lo que que implica que lo recibir cada persona: a) incluso si no quiere trabajar; b) sin tener en cuenta si es rico o pobre; c) sin importar con quien vive; d) con independencia de la parte del pas en la que viva.

Una renta que no tenga la contrapartida del trabajo suscita abundantes crticas nucleadas en torno al tpico fcil de la holgazanera. Sin embargo, el Nobel de Economa Herbert A. Simon sostiene que, probablemente, no menos de un 90% de los ingresos generados en las sociedades ricas depende no de la productividad individual, sino del capital social. De manera que no carecera de fundamento moral abogar por un impuesto sobre la renta con tipos elevados, que devolviera la riqueza a sus autnticos propietarios: el cuerpo social en su conjunto.

Una vez que demostrado que las objeciones a la propuesta de una Renta Bsica Universal carecan de solidez en el plano tico, los detractores de la misma echaron mano del argumento econmico: Es de todo punto inviable, dado que su aplicacin supondra un 12% del PIB, segn algunos calcularon con no demasiado rigor. Pero esa cifra se convirti en un estereotipo que sera repetido hasta la saciedad por polticos desinformados, editorialistas temerarios, economistas frvolos y otros especialistas en confundir a la opinin pblica.

Todos ellos debieran aprender ahora a echar las cuentas con mayor rigor. Pues los planes aprobados por el Gobierno de Espaa para inyectar liquidez y subsidiar con avales al sistema bancario suponen un desembolso por parte del Erario pblico de 150.000 millones de euros, es decir, un 15% del PIB. Lo que ha venido a derrumbar el argumento de la inviabilidad presupuestaria de la Renta Bsica.

Si socorrer a los banqueros, principales responsables de la crisis econmica, no plantea un gran problema a las arcas del Estado, entonces, tambin una Renta Bsica es posible, al menos desde el punto de vista macroeconmico. Dicen que las pocas de crisis son tambin pocas de oportunidades. Estamos ante una excelente oportunidad para aliviar las consecuencias de la crisis a quienes ms lo necesitan: aquellos que siempre viven en crisis.



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