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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-11-2004

La izquierda llora la reeleccin de Bush

Sara Bulnes
Rebelin


Izquierda es un concepto muy amplio. Tan amplio que en l cabe todo. Hay casos verdaderamente grotescos: el gobierno de Blair es de izquierda, ya que representa al partido laborista; el gobierno de izquierda chileno firma un tratado de libre comercio (o de libre colonizacin?) con los Estados Unidos. Cualquier sector de clase media que se oponga al neoliberalismo es de izquierda, aunque sus aspiraciones se reduzcan al retorno de los aos dorados. El simple reformismo hoy se considera de izquierda. Y dentro de esa caja de Pandora tambin se encuentra, hoy casi invisible, la izquierda revolucionaria, la que busca la superacin definitiva del rgimen capitalista.

La izquierda (en sentido amplio) hoy est de duelo por el resultado de las elecciones estadounidenses, lo que parece extrao ya que cualquiera de los dos candidatos que ganara encabezara un gobierno de ultraderecha con un programa imperialista y militarista, represivo, oligrquico y antidemocrtico. La nica diferencia entre uno y otro era el matiz de hipocresa o de cinismo con que se presentara. La izquierda no tena nada que hacer all y su toma de partido en esa contienda se agrega al inventario de lo grotesco.

Lo verdaderamente deplorable de dichas elecciones (si pueden llamarse as) es lo que revelan acerca de la izquierda. En los Estados Unidos, sta haba tenido un fuerte avance con los enfrentamientos en Seattle, las manifestaciones contra la guerra, las denuncias cada vez ms frecuentes y los diversos movimientos contestatarios. La derecha, representada por los dos partidos tradicionales, tiene una agenda de guerras y ocupaciones coloniales, de actuar por encima de las organizaciones mundiales desconociendo todos los principios universales, de imponer al interior una dictadura de la que la Patriot Act no es ms que el comienzo, de redistribucin de la riqueza a favor de los grandes capitales, de precarizacin del trabajo, de reduccin y privatizacin de los servicios pblicos, de exclusin de las llamadas minoras (que en realidad constituyen la gran mayora fragmentada), etc. Una izquierda en ascenso, organizndose y creciendo en las luchas de oposicin a las diversas medidas del gobierno, podra retrasar el avance de un proyecto que les urge sacar adelante por la crisis de hegemona imperial en que se encuentran y era, por lo tanto, un obstculo que haba que eliminar.

La derecha se cohesion en un frente nico, con un programa nico, para mantener el gobierno republicano, evitando as cualquier perturbacin en la implementacin de un plan que ya estaba en marcha. Si el partido demcrata hubiera querido ganar la presidencia, hubiera buscado un candidato con un perfil diferente, hubiera planteado un programa reformista radicalmente opuesto al de los republicanos y finalmente habra puesto objeciones a una eleccin preada de irregularidades. El papel que jug el partido demcrata, con su campaa apoyada en un elemento subjetivo (el rechazo a Bush, que centr en su persona ambos discursos), fue el de atrapar a la izquierda para neutralizarla, desprestigiarla y desarticularla, estando previsto que si con su apoyo Kerry ganara la eleccin gobernara con el mismo equipo poltico, continuando el programa emprendido por su antecesor. La izquierda estadounidense perdi la gran oportunidad que se le presentaba, que era la de constituirse en una fuerza poltica capaz de crecer y de hacer or su voz. Despus del avance que estaba experimentando, una estrategia de apoyo electoral a Nader le hubiera permitido fortalecerse en las luchas de oposicin, denunciando el verdadero carcter de los partidos tradicionales y proponiendo una alternativa real. Ahora tendr que reconstruirse desde una posicin debilitada frente a un gobierno fortalecido que responder con mayor represin.

En el resto del mundo gran parte de la izquierda (en sentido amplio) adhiri a la agenda estadounidense: el mismo programa con Bush o con Kerry. Si entre imperio y colonias hay una contradiccin irreductible es posible compartir el objetivo poltico de la colonizacin? Lamentablemente, la izquierda no fue capaz de hacer un anlisis serio y las diferencias de forma le impidieron ver la identidad del contenido. Lo subjetivo, la repugnancia hacia Bush (todo lo que ha hecho, todo lo que representa), prevaleci sobre lo objetivo, la falsa alternativa de esas elecciones. Sin ningn elemento de juicio y slo por sus buenos deseos, lleg a crearse la ilusin de que habra un cambio de poltica con un gobierno demcrata. Hace ms de un siglo Marx combata los programas reformistas del socialismo utpico alegando que la transformacin social slo puede impulsarse a partir de una conciencia superior, sobre la base cientfica del anlisis de la sociedad real, de sus contradicciones y tendencias. Pero la izquierda de hoy pierde de vista la contradiccin, confunde forma y contenido, sustituye lo objetivo por lo subjetivo y lo real por lo ilusorio.

Dejando de lado los sentimientos, el anlisis ms elemental lleva a la conclusin de que lo peor que pudo haber ocurrido en las elecciones del norte era el triunfo de un partido oligrquico con el apoyo de la izquierda. Eso no hubiera alterado sustancialmente la agenda de la derecha pero habra frenado por mucho tiempo toda posibilidad de oposicin interna y habra neutralizado en alguna medida a la izquierda en el exterior. Por el contrario, lo mejor que poda haber ocurrido, que no ocurri gracias a los demcratas, era que ese proceso electoral espurio desembocara en un caos prolongado de conflictos y disputas acelerando la divisin interna y debilitando a la metrpoli frente al exterior (no olvidemos que a comienzos del siglo XIX un conflicto por el trono espaol nos dio a los latinoamericanos la oportunidad para la independencia). Lo que ocurri no fue ni lo mejor ni lo peor, pero s lo ms impactante, como un golpe en plena cara. Ya lo asumimos y hay que dejar de llorar.

Coincidiendo con la eleccin estadounidense ocurrieron otras que son de mayor inters para la izquierda. La ms importante dio un triunfo sin precedentes a la coalicin que apoyaba a Tabar Vzquez en Uruguay. Adems estn las elecciones menores que en Venezuela reafirmaron a la revolucin bolivariana, en Chile marcaron la emergencia de una izquierda propiamente tal y la ms reciente de Nicaragua que dio un triunfo importante al Frente Sandinista. Las posibilidades y los lmites de los procesos que se estn dando en Amrica Latina constituyen un tema de verdadera importancia que merece mucha ms reflexin y discusin, sobre todo porque incide en la prctica y tendra que traducirse en definir lneas de accin.

La contienda electoral del norte slo vino a confirmar algo que ya sabamos, que es la profunda decadencia y la situacin de crisis en que se encuentra de la metrpoli. La continuidad de su gobernante slo puede traer la extrema agudizacin de sus contradicciones que probablemente desembocar, ms temprano que tarde, en el derrumbe del imperio, provocando una catstrofe descomunal en todo el mundo. Cuando ello ocurra, nuestras naciones (lo que de ellas sobreviva) quedarn acfalas puesto que sus gobiernos se reducen a meras administraciones coloniales. Ahora la izquierda tendra que estar preocupada por organizarse, buscando cmo aprovechar los resquicios que abre la crisis y delineando estrategias para que la sociedad pueda asumir el control cuando sobrevenga el caos. Si en ese momento no pudiera tomar el control, el capital volvera a reestructurarse, ms concentrado y ms letal que antes, a travs de un holocausto inimaginable, tal como lo hizo en ocasiones anteriores.

Hoy necesitamos con urgencia una izquierda responsable, consecuente y revolucionaria porque nos encontramos en la misma alternativa que Rosa Luxemburgo plante con tanta lucidez apenas unos aos antes de que estallara la primera guerra mundial: Socialismo o Barbarie.

 



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