Portada :: Espaa :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-11-2008

Acerca del enfrentamiento entre Jos Antonio Fortes y Luis Garca Montero. Pensar la literatura

Colectivo de Alumnos de la Universidad de Granada
HoraSur / Kaosenlared


La literatura es un lugar ms dentro de los lugares ideolgicos en la historia, esto es, en la lucha de clases. El fascismo, aun hoy, se transforma, muda de piel, se democratiza.

Ni el consciente ni el inconsciente pueden escaparse del dominio ideolgico de clase. La literatura es un lugar ms dentro de los lugares ideolgicos en la historia, esto es, en la lucha de clases. El fascismo, aun hoy, se transforma, muda de piel, se democratiza. Como un camalen se adapta a los nuevos tiempos. La ideologa fascista tiene su lugar ms efectivo dentro del capitalismo globalizado en su versin demcrata. No desaparece, no se esfuma sin ms. La libertad (de expresin y cualquier otra) no es una esencia en s misma ni un pastel a repartir a partes iguales. La libertad se conquista y se hace a travs de la lucha y los actos. Aquel que la detenta no puede utilizarla como arma arrojadiza. Aquel que la monopoliza no puede usarla como argumento para coartar las conquistas ajenas. La demagogia trastoca los trminos. Los poderosos, hoy como siempre, se expresan libremente porque tienen el poder para hacerlo, reclaman desde su puesto y lugar social, hoy como siempre y siempre igual, que se apaguen las voces de los que, siempre como hoy, han sido silenciados. Lo hace el senador Fraga Iribarne inaugurando el curso en la facultad de Ciencias Polticas de la Universidad de Granada al tiempo que da lecciones de democracia. Lo hace el catedrtico de la misma Universidad, profesor Garca Montero, pidiendo, en nombre de la libertad de expresin, que sean censuradas aquellas opiniones que a su sumo juicio se tornan barbaridades, perturbaciones de un idiota, que no se ajustan a su verdad establecida y oficialista y que por ello no son rentables ni comercial ni ideolgicamente. Las arcas pblicas no pueden permitirse la disidencia y los guardianes, en nombre de la libertad de expresin, actan en consecuencia.

Con la artimaa periodstica de sacar de contexto y tirar a matar, el profesor Garca Montero titula su columna (El PAS, 14-10-2006) con el sabroso reclamo Lorca era un fascista, simplificando los presupuestos tericos del tambin profesor J. A. Fortes. Cualquiera que haya pasado por las clases del profesor Fortes o cualquiera que se haya tomado la molestia de consultar sus trabajos tericos podr saber que sobre Lorca el profesor Fortes dice mucho ms, muchsimo ms de lo que la historia oficial y oficialista ha querido decir. Todos los que de un modo u otro, como decimos, hemos escuchado sus planteamientos sabemos que el profesor Fortes, y entramos en el terreno pantanoso de la teora, habla de Lorca no como un fascista sino como un intelectual orgnico burgus en funciones de poeta neopopulista que entre los aos que van de 1920 a 1930 pertenece a la elite intelectual, en su sectorialidad literaria, cuyo dominio ideolgico se denomina dominio ideolgico orteguiano por estar conformado, organizado y teorizado por Jos Ortega y Gasset. Tambin suele aclarar el profesor Fortes que el trabajo de esta elite dirigente -intelectual e ideolgico- se encuentra limitado por la propia presin del proletariado y su propuesta revolucionaria. As, en la correlacin de fuerzas, dentro del proceso de lucha de clases en el perodo 1923-1931-1936, estas elites resultan inoperantes y han de reconvertir sus lugares de trabajo y buscar ms efectividad, ms directamente la incidencia social; es decir, hay una necesidad de clase de ideologizacin de las clases subalternas y una elite intelectual que ha de cumplir sus funciones para ello. En este sentido, en la obra de Lorca se efecta tal reconversin a travs de la folklorizacin tradicionalista de sus textos. Lorca jams dar el salto a ser fascista. No hay un Lorca fascista. Nunca saltar a la militancia fascista, a encuadrarse en prietas las filas de los intelectuales orgnicos del fascismo. No. Aclara en sus clases el profesor Fortes. Son sus textos, su obra la que contribuyen a la formacin de una ideologa necesaria para el fascismo. Sus textos, no su persona. No son cuestiones personales. La reduccin personalista falsifica la historia.

Dicho de otro modo; el populismo y neopopulismo como discurso de socializacin ideolgica del dominio orteguiano en el trabajo de Lorca se constituye en fascismo literario; id est, se trata de una literatura para el fascismo. Tal vez puedan sintetizarse as los presupuestos tericos del profesor Fortes, pueda decirse as lo ve como as lo vean muchos de los coetneos del propio Lorca de Daz Fernndez a Corpus Barga o el mismo Antonio Machado cuando afirmaba en la revista Hora de Espaa (Abril, 1937): el pueblo de Lorca nunca ser el pueblo que canta la internacional.

En cuanto al centenario y tambin aludido Francisco Ayala el profesor Fortes lo sita entre los idelogos de la burguesa que trabajan en la lnea de socializacin ideolgica del dominio orteguiano hasta la coyuntura del 1931 en la que pasa a ocupar funciones estrictamente polticas dentro del gobierno republicano hasta, incluso en el exilio. Cazador en el alba es el texto que ms eficientemente escritura el programa de accin ideolgico social del ideologismo burgus en la necesidad de socializar y naturalizar las relaciones del capitalismo monopolista en Espaa. Su propuesta dirigida abiertamente al proletariado consiste en ofrecer este nuevo hombre, este hombre moderno: compro, consumo, luego existo. Ningn miembro de la elite dirigente supo escribirlo ms certeramente. No obstante el proletariado espaol no se dejaba socializar y por ello hubo que endurecer las propuestas. En este endurecimiento en el que entran Lorca y otros, nunca entr Francisco Ayala. La relevancia de Ayala hay que tomarla cuando pasados diez aos de la derrota se tena necesidad (la clase burguesa tena necesidad) de encontrar un lugar en el nuevo Estado que en Espaa funcionaba. Ello supona la aceptacin de los hechos y la elaboracin de un discurso sobre la Guerra Civil que hablase de locura sin sentido, de locos lobos dirigentes y el pueblo como cordero llevado al matadero, etc. Un discurso que ocultara la realidad de guerra de clases con el resultado de genocidio y matanza del proletariado. Este discurso desmemoriado se elabora desde la Argentina fascista de Pern recibiendo a antiguos dirigentes fascistas que habiendo sido derrotados en 1945 ahora reconvertan sus funciones.

Como se ve, es la fuerza ideolgica de la literatura, esa fuerza ideolgica de la literatura que puede llegar a matar, lo que el profesor Fortes muestra y ensea. Es ese des-cubrimiento el que funciona como eje bsico en la teora forteana. Una desmitificacin continua en favor de la Historia y que, como resulta obvio, conduce a la separacin forzosa del discurso oficial y establecido despertando la ira de quien lo sostiene. Como es sabido, ir contra corriente tiene un precio aunque en este caso est an por determinar. Por ello, no es de extraar que el profesor Garca Montero utilice su lugar en la prensa para atacar al profesor Fortes acusndolo (mientras se salva a s mismo junto con otros ciudadanos de las letras granadinas y nacionales) de dogmtico, temerario, irresponsable, tonto indecente perturbado, marxista de cuarta fila, entre otras cosas otorgndose el poder de hablar en nombre de la libertad de expresin con el objeto de liberar el discurso literario del borracho delirio de un demonio rojo. La ambigedad metafrica del poeta no logra ocultar sus intenciones.

Entre tales acusaciones hallamos otra an ms grave si cabe, teniendo en cuesta que es un profesor quien la hace, la de llevar aos lanzando contra sus alumnos disparates. Ms grave, decimos, porque en calidad de alumnos no nos sentimos respetados cuando se piensa en nosotros como en esponjas acrticas sobre las que se lanzan teoras que sern absorbidas para despus ser perpetuadas hasta el infinito y ms all. Nos atrevemos a pensar y, profesor Montero, sabemos discernir lo que nos lanzan. Aquellos disparates no son sino el resultado de aos de trabajo y estudio, el resultado terico de un esfuerzo ingente para recuperar la memoria histrica en su sectorialidad literaria, tantas veces silenciada, ocultada y falseada. Un trabajo y un esfuerzo enormes para des-hacer nuestra sagrada historia de la literatura, lo cual resulta brbaro, sin duda, dado el vaco intelectual de nuestro tiempo. Y peligroso dado que alguno de esos mitos se ha convertido en la gallina de los huevos de oro para intelectuales con tendencias necrfilas.

En ltima instancia y en cualquier caso, los planteamientos tericos deberan ser rebatidos con iguales planteamientos y en igualdad de condiciones, esto es; dejando a un lado las ventajas que ofrece el sistema a los que en tantos casos le sirven de lacayos diplomados. Lo demuestran los hechos: la igualdad es una quimera que slo rinde rditos a unos pocos. En efecto, no estamos en igualdad de condiciones lo que, sin duda, condiciona el xito de nuestros argumentos. No es lo mismo disponer de una columna en un aparato ideolgico de difusin nacional que no disponer de dicha tribuna. Como tampoco es lo mismo elaborar una teora firme, cuanto menos coherente en su lgica interna, que tirar de teoras ajenas que se pueden dejar al margen llegada la ocasin, esto es, siempre que resulte ms rentable olvidar los principios que nos sostenan o los sueos que algn da nos sirvieron de excusa.

La libertad es una tarea de todos. La conquista de libertad, tambin de la libertad de expresin, no debera nunca actuar como mscara de disputas personales y, menos an, encubrir la ms cruda lucha ideolgica, la que enfrenta los trminos pensamiento nico frente a pensamiento crtico. El pensamiento crtico no espera, como no esper nunca, el reconocimiento acadmico sino la reconstruccin de la historia que an esta por hacer. En este sentido agradecemos al profesor Fortes su verdadero atrevimiento, el de pensar y, lo que, a tenor de los hechos y sin duda alguna, resulta hoy an ms peligroso, atreverse a pensar la literatura.

Noticia relacionada:

Entrevista a Jos Antonio Fortes, profesor, investigador y ensayista



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter