Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-11-2008

Tctica vs. estrategia
El boicot a los productos de los asentamientos israeles

Omar Barghouti
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Toda una serie de noticias recientes informando sobre varias compaas internacionales que estn trasladndose desde los territorios palestinos ocupados (TPO) a localidades que se encuentran en las fronteras israeles anteriores a 1967, estn dando la impresin de que el boicot a los productos originados en las ilegales colonias israeles va por buen camino, dando un impulso nuevo y fundamental al cada vez ms potente movimiento por el boicot, la retirada de inversiones y las sanciones contra Israel (BDS, por sus siglas en ingls). Aunque este desarrollo sera en efecto celebrado por todos los activistas de cualquier lugar, debera ser necesario un poco de precaucin para distinguir entre la defensa de dicho boicot ms como tctica, conducente al objetivo ltimo del boicot a todos los productos y servicios israeles, que como fin en s mismo. Aunque lo primero puede ser en algunos pases necesario como herramienta adecuada para conseguir concienciar y promover el debate sobre el rgimen colonial de apartheid de Israel, lo segundo, a pesar de su atractivo, entrara en contradiccin directa con los objetivos fijados por el movimiento palestino a favor del boicot.

Muy recientemente, la compaa sueca Assa Abloy prest atencin [1] a la Iglesia de Suecia y a otras importantes organizaciones suecas y decidi trasladar su fbrica de puertas Mul-T-Lock de la zona industrial del asentamiento de Barkan, en la Cisjordania ocupada, a otra localidad, que an se ignora, en el interior de Israel siguiendo el ejemplo de Bodegas Barkan, una compaa de propiedad parcialmente holandesa que haba salido ya de Barkan hacia el kibbutz de Khulna [2]. El hecho de que parte de este kibbutz se asiente en la zona alta de un pueblo palestino tnicamente limpiado de cuyo nombre, Khulda, el kibbutz se haba tpicamente- apropiado, no se consider de inters como para mencionarlo en los documentos que acusaban al vinatero de malas prcticas segn el derecho internacional.

Adems, en un significativo precedente, The Independent [3] inform la pasada semana de que el gobierno britnico ha decidido adoptar medidas restrictivas sobre las exportaciones de los asentamientos israeles, sobre la base de que Israel ha violado persistentemente sus acuerdos comerciales con la UE que conceden exenciones de aranceles slo a los artculos producidos en Israel, no a los producidos en los TPO. Segn las resoluciones de Naciones Unidas y el derecho internacional, el Reino Unido, sus socios de la UE, junto con casi toda la supuesta comunidad internacional, considera ilegales los asentamientos israeles, incluso un crimen de guerra, segn la IV Convencin de Ginebra, y por tanto no se puede conceder privilegio arancelario alguno a sus productos.

Sin embargo, la realidad es que, durante dcadas, los pases de la UE han mirado hacia otro lado cuando Israel exportaba los productos de sus colonias como elaborados en Israel.

Segn un artculo aparecido en Haaretz [4] sobre los antecedentes de esta extendida disputa comercial entre Israel y el Reino Unido y potencialmente toda la UE-, Israel haba acordado, en pasados conflictos con la UE, indicar el origen geogrfico de los productos que exportaba a los pases de la UE. Sin embargo, Gran Bretaa acusa que las compaas israeles ubicadas en los asentamientos tratan de saltarse el acuerdo registrando sus oficinas en el interior de la Lnea Verde, ofuscando as las lneas divisorias que sirven para distinguir entre los productos de los asentamientos de otros productos israeles, rompiendo por tanto las clusulas de sus acuerdos con la UE que especficamente perseguan esa distincin.

Tras intensas presiones de los grupos por los derechos humanos palestinos y britnicos as como de una campaa por el boicot velozmente extendida y muy prometedora- contra Israel en el Reino Unido que lleg hasta la torre de marfil de la academia as como hasta los sindicatos ms importantes, parece que el gobierno britnico est finalmente tomando nota de las ms obvias e inequvocas prcticas ilegales de Israel e intentando trabajar con sus socios para ponerles fin.

Esta encomiable evolucin de la poltica britnica, que supone actualmente un reconocimiento tardo de la necesidad de respetar y poner en marcha una poltica europea aprobada hace ya mucho tiempo, muestra que la posicin defendida por la Campaa por la Campaa a favor de las Sanciones, Desinversin y Boicot de Palestina de todos los productos israeles no slo es moralmente sino tambin pragmticamente slida. A un nivel ms bsico, uno hubiera esperado que el techo de las demandas de la campaa fuera ms alto que el del gobierno britnico.

De hecho, aunque el movimiento por el BDS palestino ha expresado consistentemente su profundo aprecio ante cada esfuerzo por tratar a Israel como se trat al apartheid sudafricano, considera todo el enfoque centrado en prohibir slo los productos de los asentamientos como objetivo final ms que como primer objetivo, como un paso ms hacia el boicot general a los productos israeles como problemtica a nivel prctico, a nivel poltico y a nivel moral.

A nivel prctico, como se apuntaba antes, Israel ha hecho que sea extremadamente difcil diferenciar entre los productos de los asentamientos y otros productos israeles, sencillamente porque la mayora de las compaas matrices tienen sus sedes dentro de Israel. Por ejemplo, la mayor parte de los productos orgnicos israeles se producen en las ilegales colonias en los TPO pero se etiquetan como producto de Israel, ya que las compaas actuales que los venden tienen su sede dentro de Israel y ah es donde muy a menudo se produce la facturacin final (la ltima fase del proceso de produccin). Este tipo de engao es habitual, sobre todo porque Israel es bien consciente de que est violando el acuerdo comercial Israel-UE y est haciendo cuanto puede para sortear las restricciones en l incluidas. La nica razn que Israel ha esgrimido para evitar esa descarada violacin durante tanto tiempo no es tcnica sino poltica: la vergonzosa y, por desgracia, muy tpica- complacencia oficial de la UE y el trato dado a Israel como estado por encima del derecho de las naciones.

Algunos simpatizantes autnticos de los derechos palestinos pueden discutir que es mucho ms fcil continuar con el objetivo del boicot a los productos de los asentamientos mientras haya un consenso general sobre la ilegalidad de los asentamientos, aunque no se pueda decir lo mismo sobre otras injusticias israeles que pueden motivar un boicot ms amplio, como se instaba en el Llamamiento al BDS [5] palestino y como se peda en la declaracin final de la recientemente lanzada Iniciativa de Bilbao de la Sociedad Civil en Apoyo de la Justicia en Palestina [6]. Incluso si uno llega a aceptar este argumento pragmtico, el hecho de que Israel no distinga entre productos de los asentamientos y otros productos israeles justificara a nivel tctico- la defensa de un boicot a todos los productos y servicios israeles al menos hasta que Israel cumpla debidamente con el requerimiento de la UE de etiquetar clara y exactamente los productos de los asentamientos.

Polticamente hablando, aunque fuera incluso posible distinguir entre los productos de los asentamientos y los productos de Israel, los activistas que en principio no muy acertadamente- defienden el boicot de slo los primeros, pueden estar indicando que ellos estn meramente objetando la colonizacin y ocupacin militar israel de 1967 y no les crea problema que Israel sea un estado que practica el apartheid o la discriminacin racial institucionalizada contra sus propios ciudadanos no judos y que niega los derechos a los refugiados palestinos sancionados por Naciones Unidas. Incluso aunque ignoremos esas otras graves injusticias cometidas por Israel, independientemente de qu solucin a esa opresin global cualquiera de nosotros defienda, uno no puede sino reconocer los errores de ese argumento.

Cuando un estado X ocupa otro estado Y y viola persistentemente las resoluciones de Naciones Unidas que piden el fin de esa ocupacin, la comunidad internacional castiga a menudo a X pero no algunas manifestaciones de la ocupacin de X! Gobiernos aparte, las organizaciones de la sociedad civil internacional han boicoteado repetidamente como un todo a los estados implicados en prolongadas y beligerantes ocupaciones, apartheid u otras violaciones graves a los derechos humanos, y no slo a algunas partes de esos estados. Hubo alguna vez un movimiento que pidiera slo el boicot a los bantustanes en Sudfrica? Hay algn llamamiento al boicot de slo los funcionarios gubernamentales y ejrcito sudans presentes hoy en Darfur? Alguna vez los activistas por la libertad del Tibet pidieron boicotear slo los productos chinos hechos en el Tibet?

Dejando a un lado, por el momento, el hecho de que naci de la limpieza tnica y de la destruccin de la sociedad originaria palestina, Israel es el estado que construy y es totalmente responsable del mantenimiento de las ilegales colonias judas. Por qu alguien castigara los asentamientos y no a Israel? Hablando a nivel poltico, esto apenas tiene sentido alguno. A pesar de sus nobles intenciones, la gente de conciencia que apoya la paz y justicia en Palestina que acepta esa distincin estn eficazmente acomodndose a la excepcionalidad israel o al estatus de Israel como estado situado por encima de la ley.

Finalmente, y lo que es ms importante de todo, hay un problema moral que no puede obviarse en este enfoque. Ignorar la negacin de Israel a reconocer los derechos de los refugiados y su propio sistema de discriminacin racial contra sus ciudadanos no judos, las otras dos injusticias fundamentales recogidas en el llamamiento del BDS, equivale a aceptar esas dos graves y ciertamente no menos infames- violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional como algo dado e inmutable, o algo con lo que podemos vivir. Pues bien, nosotros no podemos. Por qu la sociedad civil europea que combati el apartheid en Sudfrica acepta el apartheid en Israel como algo normal, tolerable o incuestionable? La culpabilidad por el Holocausto no puede servir para justificar moralmente la complicidad europea en la prolongacin del sufrimiento, el derramamiento de sangre y las dcadas de injusticia que Israel ha infligido a los palestinos, y a los rabes en general, utilizando el genocidio nazi como pretexto.

Este paradigma total ha de ser desafiado y no aceptado como un saber comn.

Por tanto, cuando sea necesario en un contexto particular defender un boicot contra los productos de los asentamientos, eso sera slo el primer paso, y relativamente ms fcil, hacia el boicot completo a todos los productos israeles. No puede ser el objetivo final de los activistas que combaten el apartheid israel.

Notas:

[1] http://www.jpost.com/servlet/Satellite?cid=1222017612406&pagename=JPost%2FJPArticle%2FShowFull

[2] http://www.maannews.net/en/index.php?opr=ShowDetails&ID=31646

[3] http://www.independent.co.uk/news/world/middle-east/britain-to-crack-down-on-exports-from-israeli-settlements-986854.html

[4] http://www.haaretz.com/hasen/spages/1033948.html

[5] http://www.bdsmovement.net/?q=node/52

[6] http://www.bdsmovement.net/?q=node/213

Omar Barghouti es miembro fundador de la campaa de Sanciones, Desinversin y Boicot Palestino: www.BDSmovement.net

Enlace con texto original:

ttp://www.counterpunch.org/barghouti11132008.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter