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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-11-2008

La era Obama

Vctor Fowler
La Ventana

Por asombroso que resulte, puede que todo lo vivido hasta hoy, lo que creamos conocer, no sea sino el camino que el capitalismo tuvo que recorrer para desprenderse del colgajo feudal. A pesar de todo el horror, dolor, que podamos recordar, era simplemente un nio y es ahora que dara inicio su adultez


Es dudoso que tengamos la preparacin que se necesita para entender los mltiples significados que entraa la victoria de Barak Obama en las elecciones por la Presidencia de los Estados Unidos de Amrica, as como la hondura de las transformaciones del imaginario colectivo que semejante posibilidad implica. Que un candidato negro (y de padre kenyano) se transforme en Presidente de una nacin que, hace poco ms de medio siglo, todava luchaba para extender (o cercenar) la democracia, de modo que su promesa se tornase en realidad para los grupos de raza negra de su poblacin, es el comienzo de un cambio trascendental.

A partir de ahora, cuando lo antes impensable ha sucedido, ser negro y nacido en un hogar que mezclaba races rurales africanas (por parte del padre) y un ambiente de clase media norteamericana (por parte de la madre), entra a formar parte de los espacios posibles para terminar siendo figura principal dentro de la elite del poder en la nacin ms poderosa del mundo.

Si lo anterior significa que los vectores de entrada a dicha elite son otros que los del apellido y la fortuna familiar como respaldo, entonces asistimos a un paso este s, segn se colige, definitivo en los caminos de imaginar un pas que corresponden a las tradiciones del Viejo Sur. En este sentido, bastar con el triunfo de Obama, con independencia de su ejecutoria luego o incluso si muriera asesinado (cosa ms que posible y tenida en cuenta por los cuerpos de seguridad oficiales que lo protegen; no en vano a su lado desde mucho antes que con cualquiera otro de los candidatos), para que los imaginarios nostlgicos del Viejo Sur vean desaparecer toda pretensin de elegancia y queden relegados a la roa y a la desesperacin.

Esto, que hace de Obama nuestro Presidente, adquiere matices inquietantes que todava el entusiasmo no permite elucidar. Cmo es posible tener este Presidente negro, cmo ha sido? Qu tuvo que cambiar y qu promesa implcita hay en su denominacin? Ms all de las palabras y la demagogia electorera, qu mensaje nuevo trae este hombre, no ya en las palabras, sino en el hecho mismo de ser?

Vale la pena recordar algunos hechos, acaso el primero: el que en julio de 2004, cuando el entonces candidato John Kerry le pidi a Obama que pronunciara un discurso durante la Convencin Nacional del Partido Demcrata, Obama era un poltico desconocido al punto de que apenas aspiraba a una senadura por Illinois (cosa que lograra cuatro meses ms tarde y con lo cual marc historia al ser el tercer senador negro en toda la historia del pas). En aquella ocasin, dijo palabras que, desde ya, apuntaban a un modo nuevo de entender la poltica nortea: No hay una Amrica liberal y una Amrica conservadora: solo hay los Estados Unidos de Amrica.

Cuando comenz la carrera para la presente Presidencia, sus adversarios sacaron a colacin la inexperiencia de alguien que apenas llevaba unos meses como Senador; sin embargo, perdieron de vista algo esencial: que acumulaba una importante experiencia como trabajador social en barriadas pobres de Chicago, un conocimiento del individuo comn aprendido en la base y tambin de las maneras de movilizar y estimular. Esta capacidad de movilizar le fue reconocida por el oponente McCain quien, en su discurso de despedida a sus votantes y aceptacin de la derrota elogi lo que llam habilidad y perseverancia de Obama en los siguientes trminos: inspirando las esperanzas de muchos millones de americanos que alguna vez creyeron, de manera equivocada, que para ellos haba poco en juego o que tenan poca influencia en la eleccin del Presidente

Las estadsticas que empiezan a aflorar ensean que la presente ha sido la eleccin ms concurrida de las ltimas cinco dcadas, que consigui llevar a las urnas a un sector de no-votantes tradicionales (jvenes entre 18 y 35 aos y otros que votaban por primera vez) y que el triunfo de la opcin Obama fue total: con ms del doble de los votos conseguidos por McCain.

Para colmo de novedad, los reportajes igual van arrojando ya datos ms especializados, como aquellos que hablan del papel central que ocup Internet dentro de la estrategia del nuevo Presidente; all, en el medio digital, introdujo un elemento de velocidad y cambio de lenguaje, de presunta cercana al elector, que posibilit que reuniese ms de 600 millones de dlares en donativos (casi la mitad de ellos recaudados va Internet y esa cifra equivalente al doble que los que pudo reunir McCain) ms una red de ms de 700 000 voluntarios. Ahora tambin se dice que en su campaa participaron programadores, cuya misin fue disear y hacer que funcionaran ms de 8 000 grupos y ms de 30 000 eventos en el espacio virtual.

Como un aspecto ms de inters en su propuesta est la intencin de convocar a un gabinete que integrar a republicanos, como parte, segn le llama al paso, de una poltica no partidista en cuestiones de seguridad nacional.

En el discurso de celebracin, que reuni a miles de personas en el Parque Grant de Chicago, expres: EE.UU. es un pas donde todo es posible.

Y es cierto que algo ha cambiado en la poltica y, en general, la sociedad norteamericana del presente, agobiada por los embates de la crisis econmica, por el drenaje a los presupuestos que implica el sostenimiento de dos guerras (Afganistn e Iraq), por el agobio del discurso guerrerista-mesinico de Bush y su equipo, por el chantaje emocional, las polticas del miedo, el secuestro de libertades y el terrorismo meditico usado como paralizador de la protesta. Junto con el haber cruzado la barrera racial, en uno de los lugares del mundo en que menos se imaginara, Obama se presenta a s mismo como un restaurador, un refundador, un hombre que viene a inyectarle al capitalismo central la sangre que le permita renovarse.

Encuentro una indicacin interesante en Gattaca, pelcula de 1997, dirigida y escrita por Andrew Nichols, cuyo papel central hizo ese actor maravilloso que es Ethan Hawke. En la historia, el personaje padece de una disfuncionalidad fsica (enfermedad del corazn) que le impide ser reclutado para formar parte de aquellos que viajarn a la estacin espacial Gattaca; lo particular del asunto es que la accin ocurre en una poca donde la manipulacin gentica ha hecho posible ya la creacin de seres perfectos, cuyas caractersticas los padres eligen antes de que los hijos nazcan. Vicent, el personaje central, en cambio fue concebido segn mtodos tradicionales y no solo padece de miopa, sino que los padres son avisados de que morir a los 30 aos de un ataque de taquicardia.

Si bien la historia y, sobre todo, su final son un canto a la voluntad y un mensaje enfilado a uno de los pilares bsicos de la ideologa hollywoodense (el modelo de hroe individual que vence obstculos gracias a la autosuperacin y voluntad), hay un momento en el cual el personaje, al pasar, describe el ms importante descubrimiento sociolgico que hay en la pelcula: Como muchos en mi situacin... en los aos siguientes me mud a menudo, trabajando en lo que poda. Tengo que haber limpiado la mitad de los baos del estado. Pertenezco a una nueva clase inferior... Que ya no est ms determinada por el estatus social o por el color de la piel. Puesto que una gran cantidad de los reportes de peridico publicados insisten en que la victoria de Obama implica una amplificacin radical de los lmites del sueo americano, es adecuado pensar que es ese el mensaje y verdadera identidad de la figura: el primer embate de un capitalismo nuevo, donde la funcionalidad va a ser ms relevante que el origen clasista o el pasado racial. Sin ms ideologa que la del jugador, operativo, performativo, de la era poscomunista y posmoderno. Algo que recuerda una vieja demanda de Jean Francois Lyotard: reconocer a la pluralidad e intraducibilidad de los juegos de lenguaje entrelazados entre s su autonoma y especificidad, no tratar de reducirlos unos a otros; con una regla que sera, empero, una regla general. 'Dejadnos jugar y dejadnos jugar en paz'. El deseo, enaltecedor cuando se trata de la historia individual de una persona (que bien pudiera ser, por ejemplo, un minusvlido transformado en atleta de alto rendimiento), se complica si se le proyectara como idea en el escenario de relaciones intergrupales o entre naciones. Qu va a ocurrir entre jugadores que habitan y heredan diferencias que hagan imposible el juego mismo? Diferencias que borren la presunta deportividad, y en cierto sentido ligereza de la accin, para sustituirla por un comportamiento depredador. Qu va a ocurrir con los jugadores lentos para comprender e incorporarse, atrasados?

Si lo anterior es cierto, acabamos todos de asistir al nacimiento del capitalismo, pues solo ahora es cuando comienza a cumplir su promesa; dicho de otro modo, la victoria de Obama, en realidad, significa el fin del orden feudal que, si no se mantena como estructura econmica, permeaba el capitalismo con infinitos lastres culturales. Es ese el mensaje implcito en la victoria de un candidato que reivindica su birracialidad, hijo de un emigrante kenyano, sin riqueza familiar que le respalde, sino solo su talento y capacidad de maniobra dentro de los juegos que plantea el sistema. Un candidato ajeno a las maquinarias polticas tradicionales.

Esta victoria les pertenece a ustedes. Nunca fui el ms probable. Esta campaa no se forj en los pasillos de Washington, sino con hombres que donaron cinco o diez dlares, dijo en el Parque Grant. Es, definitivamente, otra cosa y ahora, cuando se piense, por ejemplo, una reunin del G-8, va a llamar la atencin la homogeneidad de las identidades que Europa trata de proyectar; dicho de otro modo, la manera en la que las presiones de la hegemona esconden y oprimen el tipo de eclosin de la identidad que acaba de tener lugar en estas sorprendentes elecciones.

Sin embargo, puesto que hay que jugar, el cambio sucede dentro de lo mismo, e incluso, como preludio a un horizonte de renacimiento que no puede sino comportar peligros enormes para los propios EE.UU. y para el resto de la humanidad, en particular la que habita en regiones de subdesarrollo. En este sentido, por asombroso que resulte, puede que todo lo vivido hasta hoy, lo que creamos conocer, no sea sino el camino que el capitalismo tuvo que recorrer para desprenderse del colgajo feudal. A pesar de todo el horror, dolor, que podamos recordar, era simplemente un nio y es ahora que dara inicio su adultez.

La paradoja de este mundo de la funcionalidad es que puede ser todava ms terrible, pero ya en una dimensin que ni siquiera tiene que ver con el particular caso de Obama, sino con el efecto domin esperable tras su eleccin, con la reconfiguracin de las mquinas polticas, con los que no sean capaces de incorporarse a la transformacin: individuos, estados, regiones.

El mundo Obama, nuestro presidente, tambin est lleno de preguntas por descubrir.



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