Portada :: Economa :: Especial "El capitalismo cruje"
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-11-2008

Crisis y catarsis

Michael R. Krtke
Sin Permiso

"El desastre dista mucho de haber sido superado; lo peor est por llegar. A lo que estamos asistiendo es a la primera crisis financiera mundial de verdad, a una crisis que abarca simultneamente a todos los pases y a todos los mercados financieros del mundo, a una crisis en la que desplomes burstiles y bancarios en una regin del planeta traen casi inmediatamente consigo desplomes burstiles y bancarios en otras regiones." "La socialdemocracia se tranquiliza por ahora con la idea de que los culpables del gran desaguisado son la poca "regulacin" y el "desenbridamiento" de los mercados. Para gentes de flojo caletre y nervios todava ms flojos no es mal consuelo, porque la salida de la crisis parece entonces de fcil prescripcin: con una nueva regulacin y nuevas instancias de control en un renovado "encauzamiento" de los mercados, salimos del valle de lgrimas."


Nueva York dispone de una nueva atraccin para turistas: se puede contratar un paseo organizado por los "pnicos y desplomes de Wall Street" que te lleva a visitar los lugares en donde acontecieron las megaquiebras y en los que buenos conocedores de los que se urda entre bastidores te cuentan historias que ponen los pelos de punta sobre las maniobras financieras ms aventureras y desapoderadas. Todo, organizado por una astuta damita que hasta hace cuatro das an tena un puesto de trabajo muy bien remunerado en Morgan Stanley. Los chicos y las chicas de Wall Street siguen sabiendo cmo hacer negocios con las crisis.

En cambio, a los grandes del mundo financiero, que no saben de preocupaciones por el propio puesto de trabajo, poco menos que se les ha cortado el habla. Alan Greenspan proclama en el Congreso su sensacin de "estupefaccin e incredulidad" ante la dimensin de un desastre que l y los suyos contribuyeron a organizar. El tono menor impera en los crculos internos de clebres think tanks que ahora dicen no tener desgraciadamente la menor idea de lo que est por venir y de lo que nos espera. Incluso el gran estadista Joschka Fischer, mascarn de proa de la exizquierda que se arrodill rastreramente ante la pretendida omnipotencia de los mercados financieros, parece haber hecho una tregua en su habitual emisin ininterrumpida de disparates. "Estaba Karl Marx en lo cierto?", pregunta el Times a sus lectores. Claro que s, contesta el 48%.

Lo peor est por llegar

El desastre dista mucho de haber sido superado; lo peor est por llegar. A lo que estamos asistiendo es a la primera crisis financiera mundial de verdad, a una crisis que abarca simultneamente a todos los pases y a todos los mercados financieros del mundo, a una crisis en la que desplomes burstiles y bancarios en una regin del planeta traen casi inmediatamente consigo desplomes burstiles y bancarios en otras regiones.

La dinmica interna de este crac es inauditamente furiosa, y se puede describir del modo que sigue: las burbujas especulativas han estallado, la riqueza ficticia se evapora, merced a la cada de los precios inmobiliarios y de los cursos de las acciones; slo quedan las deudas. En los EEUU, como en la Gran Bretaa y en muchos otros pases, los presupuestos de las familias estn sobreendeudados ms all de toda esperanza, y no en pequea parte por causa de unos salarios reales o estancados o en retroceso. Cuando los deudores van cayendo uno tras otro en mora, flaquean los bancos. Por consiguiente, flaquean tambin las transnacionales que, como General Motors, Ford o Enron, son ellas mismas, de facto y desde hace mucho, bancos, es decir casas tenedoras y comerciantes de ttulos de valores que, entre varias otras cosas, venden tambin automviles o electricidad.

Slo en la "industria financiera" norteamericana se han perdido en un ao al menos 150.000 puestos de trabajo, y seguirn unas cuantas decenas de miles ms. Esas prdidas permiten ya hacerse una idea de lo que nos aguarda cuando la crisis llegue a abarcar al conjunto de la economa "real", cuando las industrias de alta tecnologa presentes en el mercado mundial comiencen a cargar con las consecuencias del desplome de la construccin y del sector automovilstico.

Claro es que se contramaniobra: los bancos centrales y los gobiernos de todo el mundo ya han gastado ms de siete billones de dlares en acciones de rescate. Y aqu tambin, no es sino el principio. Hasta ahora, apenas si han aflorado la mitad de las prdidas reales; una buena parte de la crisis sigue agazapada en los libros de los bancos, de las aseguradoras y de los fondos. Ya se advierte la trgida hinchazn de las siguientes burbujas financieras. La crisis de las tarjetas de crdito, la crisis de las financieras automovilsticas y de las aseguradoras de crdito apenas puede seguir contenindose, lo que prepara el siguiente resultado: la concentracin del capital financiero avanza con botas de siete leguas. De los ms de 8.500 bancos oficialmente registrados hoy en los EEUU y de los cerca de 8.000 que hay en Europa, muchos no pasarn del ao 2009. La nacionalizacin, la fusin, la toma ajena de control con ayuda estatal se mantendrn como ancla ltima de salvacin. Una parte de la economa en la sombra y del sistema bancario en la sombra muchsimo mayores y ms peligrosos que la economa informal en negro caer tambin, vctima de la crisis. Las bolsas mundiales mutan a la velocidad del rayo en corporaciones transnacionales.

Los lobbies redoblan atronadoramente sus tambores

El mundo entero se apresta ahora a la regulacin y a ver al Estado como salvador de emergencia. A toda prisa, se movilizan centenares de miles de millones de dlares, a fin de salvar de la catstrofe al desplomado Wall Street y al sistema bancario europeo. La deuda pblica y el crdito de los bancos centrales son las ltimas anclas de salvacin de la economa capitalista mundial. Pases como Islandia o Hungra, bancos como Bear Sterns o Northern Rock, aseguradoras como AIG pueden mantenerse as a flote; pero no el conjunto de la economa mundial. Ni el G-20 ni el FMI estn en condiciones de sostener una crisis econmica mundial. Ni siquiera cuando, como en la actual situacin de extrema emergencia, se echan por la borda dogmas credos hasta ahora a cierraojos. Ha podido verse cuando el FMI se ha servido de sus enormes fondos para dar por vez primera crditos sin exigir a sus clientes el cumplimiento de las habituales recetas neoliberales. O cuando el Banco Central europeo deja atrs ahora de un salto, por vez primera, la larga sombra de su dogma monetarista, y baja los tipos de inters.

Ello es que no tenemos una, sino varias crisis cernindose sobre nosotros: una crisis financiera, una crisis de la economa real es decir, una clsica crisis de sobreproduccin y sobreacumulacin, una crisis del comercio mundial, una crisis mundial agrcola y alimentaria, y adems, una crisis ecolgica que restringe decisivamente el margen de maniobra de cualquier posible poltica de crisis. Una crisis sistmica del capitalismo tal como lo conocamos, y simultneamente, una crisis de legitimacin del mejor de los mundos posibles. En tales circunstancias, los mensajes salvficos centralmente emitidos por la religin neoliberal cotidiana no suenan ya tan briosos como antes. El neoliberalismo "fue", ha dejado dicho Joseph Stiglitz, enfant terrible del establishment.

As pues, los aparatos de propaganda vuelan ahora por las alturas, como si la revolucin socialista mundial estuviera dando aldabonazos en la puerta. Los lobbies de la economa financiera baten tambores a favor del mantenimiento de mercados financieros "libres", dan loas a la especulacin y a los derivados, predican la "autorregulacin" organizada pero voluntaria y lanzan negros augurios sobre los inminentes peligros de una "sobrerregulacin": y eso, los mismos lobbies que hasta hace cuatro das sufragaban campaas de comunicacin milmillonarias a favor de liberar de todo control y regulacin el comercio de derivados crediticios en los EEUU.

Creer que la hegemona neoliberal es cosa del pasado, que el capitalismo desaparecer de escena sin decir ni po por culpa de unos gachs especialmente obtusos, es cuando menos precipitado. Durante y despus del estallido de la burbuja punto.com fueron los contables y los ejecutivos, hoy son las agencias evaluadoras de riesgo y los ejecutivos los chivos expiatorios. En caso de necesidad, la sangre de las ovejas negras ha de manar a borbotones para purificacin del pueblo bobo. Se suprimen bonificaciones, se limitan remuneraciones, se despide a ejecutivos: se precisan sacrificios para que un sistema econmico disparatado sobreviva y siga generando perdedores.

Crecer el sector pblico

La socialdemocracia se tranquiliza por ahora con la idea de que los culpables del gran desaguisado son la poca "regulacin" y el "desenbridamiento" de los mercados. Para gentes de flojo caletre y nervios todava ms flojos no es mal consuelo, porque la salida de la crisis parece entonces de fcil prescripcin: con una nueva regulacin y nuevas instancias de control en un renovado "encauzamiento" de los mercados, salimos del valle de lgrimas. En el peor de los casos, deberamos atravesar una dcada de estancamiento o resistir todava ms: es decir, la solucin "japonesa" de la crisis inmobiliaria y bancaria, esta vez a escala planetaria. Esa solucin no puede funcionar, porque no podemos esperar diez aos hasta que los bancos se recobren de las prdidas y hasta que los demencialmente sobredimensionados ttulos de obligaciones en manos de los propietarios de capitales y de patrimonios que representan ahora una cuarta parte del producto social mundial queden rebajados a un "nivel normal" (de todas maneras, irreal). Lo que se precisa es una reedicin del New Deal, un nuevo Bretton Woods, un nuevo orden econmico y financiero mundial. Pero no se pueden conseguir tan fcilmente todas esas cosas, porque no se pueden realizar ni sin, ni contra los EEUU. Es verdad que Wall Street est gravemente tocado, pero su poder poltico est tan poco quebrantado como el de la City de Londres.

Qu aspecto tendr el sistema capitalista mundial tras esta Gran Crisis? Los EEUU, la nacin ms endeudada del planeta, no sobrevivirn como superpotencia financiera. El rgimen del dlar, que depende completamente del crdito pblico estadounidense, se acab; el euro heredar su lugar como moneda mundial en muchos mercados mundiales (como la City de Londres, el de Wall Street). El capitalismo financiero de estilo norteamericano ser substituido por otra variante, ya de impronta europea, ya de impronta asitica. Los pases emergentes se librarn definitivamente de su dependencia respecto de los EEUU. Mercados financieros y especulacin internacionales, seguir habindolos, pero la indiscutida dominacin de los mercados financieros se acabar.

Que el capitalismo pueda an remozarse a tiempo en un sentido verde, es cuestin completamente abierta.

Lo que ser de todo punto decisivo es la capacidad para utilizar polticamente el momentneo final del neoliberalismo. Puesto que para millones de seres humanos la supervivencia cotidiana bajo el capitalismo resultar todava ms difcil que hasta ahora, podra crecer el sector de las economas alternativas, solidarias, autogestionadas. Puesto que el Estado queda ahora muy en evidencia con su labor rescatadora de bancos, se frenar presumiblemente la puesta en almoneda de bienes pblicos al mejor postor privado. El sector pblico volver a crecer, y eso apunta a algo que va ms all del capitalismo.

Michael Krtke, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO, es profesor de poltica econmica y derecho fiscal en la Universidad de msterdam e investigador asociado al Instituto Internacional de Historia Social de esa misma ciudad.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter