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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-11-2008

Destruir la memoria es atentar contra la democracia

Norma Loto B.
SEMIac


Buenos Aires, noviembre (SEMlac).- En la ciudad que crec -Termas de Ro Hondo, Santiago del Estero-, hay quienes tienen un duelo eterno; en este momento viene a mi mente un relato de mi querida Ana Valentina Benjamn: "la falta de tumba confunde a la ubicacin de nuestras almas".

Mi familia tiene ese duelo abismal y tambin tiene insatisfaccin. Jos y Daniel, mis hermanos, llevan el horrendo mote de Desaparecidos y digo horrendo, porque discuto el trasfondo de esta palabra.

No tengo memoria de ellos, slo algunas fotos en blanco y negro, porque yo apenas haba nacido cuando pasaron a estar en ese estado que confunde: los haban matado o estaban escondidos, y en 1983 -tena 10 aos- imagin que un da volveran del exilio.

Y en enero de 1984, mi hermana Silvia tuvo la espantosa (pero quizs premonitoria) pesadilla de encontrar a Daniel en un pozo.

En casa, todo el tiempo recordbamos a Jos y Daniel. Mi viejo los recordaba como: "los chicos" y me deca que yo era tan alta como ellos, aunque en realidad se equivoc, porque a los 15 se detuvo mi estirn.

El 24 de marzo de 2006, mi familia sinti levantar cabeza, porque finalmente considerbamos que ese pueblo, que durante aos nos trat como parias, estaba inquieto por saber realmente: qu, por qu, cundo, quines?

Aquel 24 de marzo, inaugurbamos un modesto monumento en el parque Martn Miguel de Guemes, denominado Parque de la Memoria, donde se levantaba una escultura que los recordaba a ellos y a otros dos compaeros con el nombre de Ausencias.

Aquel da sent que realmente haba un intento de reconstruir la memoria. Recuerdo que aquel da mi familia camin, por primera vez, por las calles de esa ciudad, acompaada por mucha gente que gritaba: NUNCA MS.

Tengo la postal de aquella jornada, Anita -mi hermana- caminaba con valenta y yo en medio de la fragilidad, que slo lo puedo explicar con la impotencia. Tengo el recuerdo de haber mirado hacia un costado y ver a un compaero de la escuela primaria, que acompaaba los gritos de NUNCA. En ese momento record que durante aos nosotras, mi hermana y yo, fuimos "las chicas raras".

Hoy, noviembre de 2008, el actual intendente, Luis Saleme, pretende matar la memoria. En el plan de reconstruccin de ese parque hizo extraer la escultura. No slo no mand a colocarla nuevamente, sino que mis hermanas -el 12 de noviembre- la encontraron demolida en un basural.

Este ensaamiento lo imparte una autoridad elegida democrticamente. Por qu destruir la memoria?, Por qu este atropello? Me pregunto y no encuentro respuesta. El accionar de Luis Saleme es detestable.

A nuestras familias les faltan tumbas, quizs por eso siempre tenemos ese peregrinar lleno de insatisfaccin. En ese espacio destinado a la Memoria, nosotros, los familiares, tenamos un lugar simblico para, al menos, intentar reacomodar nuestras vidas, inmersas durante aos en interrogantes y ausencias.

La escultura est hecha aicos y, con esta accin, volvemos a desaparecer. Matar la memoria es ocultar la verdad y atentar contra los lineamientos de esta democracia.

No puedo explicar tanta indignacin, y vuelvo a las lneas de mi amiga Ana Valentina Benjamn cuando siento que ellos, mis hermanos, "estn en ninguna parte". En mi ciudad, Termas de Ro Hondo, siempre estarn esos "cuerpos espectrales que caminan por las calles de la Lesa Humanidad"*.


El Parque de la Memoria recordaba a:
Jos Teodoro Loto Zurita, secuestrado el 8 de febrero de 1975
Daniel Roberto Loto Zurita, secuestrado el 25 de septiembre de 1976
Mario ngel Ordoez, secuestrado en la planta textil de grafa, en 1977
Francisco Ismael Serrano, secuestrado en el ingenio de Santa Luca, Tucumn.

(*) "El pas de los sin tumbas", relato de Ana Valentina Benjamn


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