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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-11-2008

El error de las izquierdas

Vicen Navarro
Rebelin


Por muchos aos ha habido una percepcin generalizada entre intelectuales de izquierdas (que incluyen desde Susan George a Jrgen Habermas y Ulbrich Beck) de que los estados estaban perdiendo poder como consecuencia de la globalizacin, siendo stos sustituidos por las corporaciones multinacionales que se han convertido en las unidades claves del orden econmico internacional. Es ms, esta situacin de debilidad de los estados se ha atribuido a la victoria del neoliberalismo que ha promovido la necesidad de reducir el papel del estado en el espacio econmico y social del pas.

Tal interpretacin de los hechos es insuficiente cuando no errnea y est dificultando la comprensin de lo que est sucediendo en la actualidad. Varios son los supuestos errneos de aquella percepcin de que los estados han estado perdiendo poder y las multinacionales son las nuevas unidades que dominan la economa internacional. En realidad, las multinacionales son empresas nacionales cuya actividad es internacional (es decir, se realiza en varias naciones) pero estn basadas en un pas, siendo su relacin con el estado de aquel pas clave para entender su comportamiento (desde su distribucin territorial a su poltica empresarial). De ah que tales empresas deberan llamarse Transnacionales en lugar de Multinacionales y constituyen las entidades econmicas que centran el tejido que influencia enormemente al Estado. Este maridaje mundo empresarial-clase poltica es una de las constantes de los sistemas polticos democrticos que configuran en gran manera las polticas pblicas de los estados. En EE.UU. tal maridaje se llama Washington y es enormemente impopular, lo cual explica que todos los candidatos en las ltimas elecciones presidenciales tuvieran que presentarse como anti-Washington. Es este maridaje el que ha creado el Consenso de Washington en EE.UU. y el Consenso de Bruselas en la Unin Europea. Y aun cuando Bruselas no ha alcanzado el nivel de impopularidad que ha alcanzado Washington, est acumulando crditos para llegar al mismo nivel. El creciente rechazo hacia la Constitucin Europea y hacia la Unin Europea por parte de amplios sectores de las clases populares es un ejemplo de ello. En ambos casos, el establishment poltico es percibido como cautivo de los grupos financieros y empresariales.

Este maridaje mundo empresarial-clase poltica, sin embargo, no puede interpretarse como la mera instrumentalizacin del estado por parte de las empresas transnacionales basadas en estos pases. En realidad tales empresas son piezas clave en un entramado de lo que en EE.UU. se llama la clase empresarial (Corporate Class) que necesita para su existencia y reproduccin la alianza de las clases profesionales que constituyen en general el 30% de la poblacin de mayor renta en el pas. Esta realidad debiera llevarnos a desenterrar de nuevo el concepto olvidado de clases sociales y de lucha de clases. Lo que hemos estado viendo durante los ltimos treinta aos no es la desaparicin del estado sino la acentuacin del carcter de clase del estado como consecuencia de la enorme influencia de la clase empresarial y de las clases medias de renta alta en tal estado que ha desarrollado polticas pblicas encaminadas a optimizar sus intereses econmicos. El neoliberalismo ha sido su filosofa, la cual tiene una narrativa que no coincide con su prctica. Su discurso antiestado se refiere nica y exclusivamente al estado social, en absoluto al estado econmico, industrial o fiscal.

El Presidente Reagan, presentado como el iniciador del neoliberalismo, fue el mejor ejemplo de lo que estoy diciendo. El gobierno Reagan fue enormemente intervencionista. El gasto pblico federal aument y la carga fiscal de la mayora de la poblacin aument como ningn otro Presidente haba hecho antes en tiempos de paz en EE.UU. Y sus polticas pblicas fueron profundamente keynesianas, en absoluto liberales. Ejemplos hay miles. Uno de ellos es que cuando la economa estadounidense cay en recesin al principio de su mandato (en 1982 el PIB de EE.UU. se contrajo un 1,9%, la mayor cada desde la II Guerra Mundial) y el desempleo aument a un 9,2% (la cifra mas alta desde los aos treinta), la administracin Reagan (definido por el idelogo ultraliberal Xavier Sala i Mart como el gran liberal) respondi de la manera que los libros de texto definen como keynesianismo. El gasto pblico aument espectacularmente, crendose un dficit del presupuesto del gobierno federal de nada menos que un 6% del PIB. La gran expansin del gasto pblico fue en gasto militar, cuyo estmulo econmico y creacin de empleo fue menor, por cierto, que si el gasto de inversiones hubiera sido en servicios pblicos como sanidad, servicios sociales e infraestructura del pas. Ahora bien, as y todo, un crecimiento tan masivo del gasto pblico estimul la economa de manera que la economa creci en 1983 un 4,5%, y en 1984 un 7,2%, lo que le permiti anunciar al pueblo estadounidense que un nuevo amanecer exista en Amrica, venciendo ampliamente las elecciones de aquel ao.

Es por lo tanto un error aceptar (como constantemente se hace) la dicotoma de que las dos prcticas existentes en poltica econmica es la antiestado (liberal) versus la proestado (keynesiana). Los gobiernos liberales han sido profundamente intervencionistas. Como bien dijo John Williamson, el gran guru del neoliberalismo del consenso de Washington, hay que fijarse no en lo que el gobierno federal dice sino en lo que hace. Lo que proponemos al exterior no es lo que hacemos en casa. No poda haberse dicho mejor. En realidad, el Secretario de Defensa de la Administracin Reagan, Caspar Weinberger, haba dicho en una entrevista al Washington Post (2.9.81) que el gobierno federal de EE.UU. tena la poltica industrial ms desarrollada en el mundo democrtico, a travs del gasto militar.

Es por lo tanto un error de varios autores socialistas europeos identificar el socialismo con el liberalismo (tal como hace el socio-liberalismo), proponiendo el socialismo como el autntico liberalismo. Autores como Anthony Giddens ignoran que lo que se llama liberalismo es el intervencionismo de estado a favor del mundo empresarial y a favor de las clases dominantes (el 30% de renta superior del pas). Es esto lo que estn proponiendo?

Qu hay que hacer?

La solucin a la recesin actual es bastante fcil de ver. Mrense cualquier texto de historia econmica mnimamente objetiva y lo vern. Hay que hacer lo que Reagan hizo, pero con un sentido de clase opuesto al que el realiz. El recuper la economa mediante medidas que favorecieron primordialmente a las clases dominantes de EE.UU. Es a partir de la revolucin liberal liderada por el Presidente Reagan que las rentas del trabajo como porcentaje de la renta nacional descendieron y las rentas de capital subieron. Y lo mismo ocurri en Europa. Nunca antes en los ltimos cincuenta aos el porcentaje procedente de las rentas del trabajo haba bajado tanto. Lo que tienen que hacer las izquierdas en Europa es resolver la recesin en trminos favorables a las clases trabajadoras y a las clases populares. Ello quiere decir que hay que aumentar el gasto pblico (incluyendo el gasto pblico social que refuerza al mundo del trabajo) de una manera mucho ms acentuada de lo que est proponiendo el Ministro de Economa del Gobierno socialista espaol, el Sr. Solbes. El objetivo de este aumento de gasto pblico es crear empleo a base de aumentar el gasto en los servicios pblicos que en Espaa estn muy poco desarrollados. Slo un 9% de la poblacin adulta trabaja en sanidad, educacin, servicios sociales, escuelas de infancia y servicios de dependencia, comparado con un 15% en la UE-15 y un 25% en Suecia, uno de los pases que tienen mayor proteccin social y mayor eficiencia econmica. Estos fondos, que deberan ser generados primordialmente por el Gobierno central, deberan transferirse a las CC.AAs. y a los municipios cuyas finanzas estn en situacin muy precaria. Otro captulo de inversin importante debera ser en las infraestructuras y muy en especial a la que beneficia a las clases populares (ms ferrocarriles locales que AVE, por ejemplo). La financiacin del gasto debiera ser mediante el aumento del dficit, alcanzando niveles mucho ms elevados que el que el Sr. Pedro Solbes est dispuesto a permitir, llegando a niveles incluso de un 5% a un 6% del PIB. Ello exigira una gran flexibilizacin del Pacto de Estabilidad Europeo que ha estado frenando el crecimiento econmico de Europa durante los aos de su existencia.

La causa de que la Unin Europea haya tenido un mayor desempleo que EE.UU. a partir de los aos ochenta no se ha debido, como los economistas liberales proclaman, a la mayor desregulacin de los mercados laborales y financieros y menor gasto en proteccin social en EE.UU., sino a que el estado federal estadounidense es ms keynesiano que el gobierno de la UE (la Comisin Europea). EE.UU. tiene un gasto pblico federal equivalente al 19% del PIB (frente a un 1,1% del PIB europeo en la Unin Europea) que, junto con la reduccin de los intereses por parte del Banco Central The Federal Reserve Board- (que han sido histricamente ms bajos que los intereses del Banco Central Europeo), ha tenido un impacto estimulante mucho mayor que el del limitado gobierno europeo. El debate, por lo tanto, no debiera ser estado o no estado (un debate que no responde a la realidad), sino qu tipo de intervencin del estado y al servicio de qu clases sociales. El keynesianismo estadounidense ha ayudado claramente a las rentas del capital. La izquierda debiera promover el keynesianismo social que facilitara las rentas del trabajo, cuya disminucin es la causa del desplome de la demanda, causa mayor de la recesin actual.

Pero el keynesianismo no es suficiente. Y esto el gobierno federal de EE.UU. y varios gobiernos europeos (incluido el britnico) lo han visto claramente. Tales gobiernos han visto que tenan que recurrir no slo al estmulo de la demanda sino tambin al control de crdito. Han nacionalizado en la prctica las instituciones crediticias. Pero ah de nuevo, el tema de debate no debiera ser sobre si nacionalizar o no, sino sobre qu tipo de nacionalizacin y para el bien de quin. La nacionalizacin de la banca, por cierto, no ha sido nada nuevo. Todas las crisis bancarias han visto nacionalizaciones de la banca. El tema es a beneficio de quin se realiza tal intervencin? En EE.UU. se ha hecho a beneficio del capital financiero.

Una ltima observacin. La recesin actual exigir un replanteamiento de las instituciones de la Unin Europea, hacindolas ms sensibles al mundo del trabajo a costa del mundo del capital, cuyos beneficios exuberantes en los ltimos diez aos estn tambin en la base del comportamiento especulativo que ha seguido la comunidad bancaria. Desde el Banco Central Europeo hasta la Comisin Europea tendrn que cambiar profundamente. Que lo hagan o no depende, en parte, de que las izquierdas recuperen aquellos valores y anlisis de la realidad que abandonaron.

Vicen Navarro es catedrtico de Polticas Pblicas. Universitat Pompeu Fabra



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