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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-11-2008

El gran juego de la caza de piratas

M K Bhadrakumar
Asia Times

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Seor, habis dejado bien puesto el nombre de India. As se dirigi el presentador de un canal de televisin en Nueva Delhi al jefe de la armada india, almirante Sureesh Mehta, al hablar de la victoriosa batalla naval del navo de guerra INS Tabar contra potenciales secuestradores cuando caa la tarde del martes en el Golfo de Adn.

Sus palabras hubiesen despertado la envidia de Sir Francis Drake, el navegador y poltico esclavista britnico del Siglo XVI, en la era isabelina. Sir Francis tuvo ms derecho a la fama, en su vida interrumpida por la disentera mientras atacaba San Juan de Puerto Rico, en 1595.

No es de sorprender que los patriticos medios indios hayan expresado respetuosamente una vez ms su gratitud y confianza en las fuerzas armadas. Las fuerzas armadas tuvieron tambin una oportunidad de distraer de una furiosa controversia sobre la presunta participacin de militares en actividades terroristas de fundamentalistas hindes. La armada india haba visto accin despus de un prolongado interludio de 37 aos desde la guerra de Bangladesh.

Una declaracin cuidadosamente articulada sugiri que los piratas atacaron al Tabar y que ste reaccion en autodefensa y abri fuego contra el buque nodriza. Los piratas escaparon hacia la oscuridad mientras el barco indio hunda un bote pirata. El incidente recibi amplia atencin internacional. Pero tambin provoca algunas preguntas.

La piratera martima ante las costas de Somalia ocupa un lugar importante en el radar de la opinin pblica mundial. El reciente secuestro del buque cisterna Sirius Star un sper-tanque suficientemente grande como para contener un cuarto de la produccin diaria de Arabia Saud (2 millones de barriles) ha destacado dramticamente las crecientes dimensiones del problema. El gobierno que apenas funciona en Somalia no es capaz de poner freno a los piratas que salen de sus puertos y se apoderan de barcos de carga que van de paso.

Los piratas a bordo del Sirius Star han emitido una exigencia de rescate de 25 millones de dlares, y han advertido de consecuencias desastrosas si no se paga el dinero.

Un flagelo que se crea enterrado en libros de historietas y pelculas ha vuelto a aparecer. Pero a diferencia de bucaneros de otros tiempos, los piratas somales estn bien armados y organizados en dos o tres sindicatos. Pueden detener la actividad del Ocano ndico al Mar Rojo y el Golfo Prsico. Las primas de seguro para barcos que navegan entre el Cuerno de frica y la Pennsula Arbiga han aumentado hasta 10 veces y los costes adicionales podran ascender a 400 millones de dlares por ao.

El jueves, Maersk, la mayor compaa naviera del mundo, anunci que ya no pondra en riesgo sus buques cisterna ante los piratas frente a Somalia. Maersk dijo que reprogramara su flota de 50 buques tanque por el Cabo de Buena Esperanza en el extremo sur de frica una ruta mucho ms larga y costosa.

La presencia naval de potencias extranjeras no puede solucionar el problema. Hay unos 14 barcos de guerra de varios pases, incluida la OTAN, desplegados frente a la costa somal, mientras se estima que ms de 20.000 barcos pasan cada ao por el Golfo Prsico. Adems, hay signos de interrogacin sobre la legalidad de las operaciones de esos barcos de guerra. Aunque la OTAN obtuvo una solicitud del secretario general de Naciones Unidas para su trabajo de interdiccin en aguas internacionales frente a Somalia, no se puede decir lo mismo de Rusia o India. Rusia afirma que el gobierno somal solicit su ayuda, pero no hay nadie que est realmente a cargo en Mogadishu. Es notable que la declaracin de la armada india haya subrayado expresamente que su barco de guerra reaccion en autodefensa.

Es obvio que lo que hay que hacer es actuar bajo mandato de Naciones Unidos, involucrando de preferencia a la Unin Africana y a los Estados del litoral que puedan tener la capacidad necesaria, o a los que pueda ayudar a desarrollar esas capacidades. Pero eso no ha sucedido, llevando a la fuerte sospecha de que se desarrolla un Gran Juego por el control de la ruta martima en el Ocano ndico entre el Estrecho de Malaca y el Golfo Prsico. Esa ruta martima es indudablemente una de las vas navegables ms delicadas para el comercio relacionado con carga como el petrleo, armas y bienes manufacturados que circula entre Europa y Asia. En realidad, la efectiva cooperacin regional en la represin de la piratera y los secuestros en el punto lgido del Estrecho de Malaca debiera ser un modelo til.

Se habla de que los piratas podran suministrar cobertura para grupos terroristas internacionales. Expertos en terrorismo ya han hecho cambios y han comenzado a especular que al-Qaeda pueda estar copiando el modus operandi de los piratas somales. Vamos en camino a incluir la piratera martima en la guerra contra el terror?

Sera una lstima, ya que es fcil comprender las condiciones anrquicas que prevalecen en Somalia. Somalia es un pas disfuncional, como Afganistn que nunca ha sido un fanal brillante de estabilidad o democracia. Pero las cosas cambiaron claramente para mejor cuando la Unin de Cortes Islmicas (ICU) tom el control a comienzos de 2006. La ICU tuvo xito en la restauracin de la ley y del orden en ese pas desagarrado por rivalidades de clanes y violencia.

Pero, entonces, el gobierno de George W Bush lo consider inaceptable. Con la perversa lgica del 11 de septiembre de 2001, cmo poda permitir que un gobierno islmico fuera un pionero del buen gobierno? El resultado fue la invasin por la cristiana Etiopa en 2007, con apoyo estadounidense. La invasin no produjo resultados decisivos y en su lugar ayud solo a dividir la ICU, y los elementos radicales conocidos como Shabah (Jvenes) lograron la superioridad.

El resultado es obvio. Por ello, no cabe duda de que el problema de la piratera tiene que ser encarado tambin en tierra en Somalia. Pero es bastante frecuente que los problemas se presten a solucin slo si soldados y geoestrategas se apartan por un momento. Es, por lo menos, la opinin experta de Katie Stuhldreher. Escribiendo recientemente en el Christian Science Monitor, present un triple enfoque ante el problema somal. Primero, la comunidad internacional debiera apreciar que la piratera en Somalia tiene su origen entre pescadores contrariados que han tenido que competir con la pesca ilegal por barcos comerciales extranjeros en sus aguas costeras ricas en atn.

Esta lucha desigual cre una poblacin local empobrecida. Tambin caus resentimiento entre la poblacin costera el desvergonzado descarte de desechos en aguas somales por barcos extranjeros. Los pescadores locales descontentos, que salieron perdiendo, se organizaron rpidamente para atacar barcos de pesca extranjeros y exigir compensacin. Su campaa tuvo xito y llev a muchos jvenes a colgar sus redes de pesca a favor de los AK-47.

Stuhldreher sugiri: Si se hiciera que las reas costeras volvieran a ser lucrativas para los pescadores locales podra alentar a los piratas a volver a medios de vida legtimos. Por ello, escribi: Una fuerza de proteccin de la pesca eliminara la fuente de legitimidad de los piratas. Podra ser hecho bajo los auspicios de la ONU o de la Unin Africana o una coalicin de los dispuestos. Ms importante: Una fuerza internacional enviada para proteger la industria local lograr el mismo objetivo que barcos de guerra pero de un modo ms aceptable. El motivo principal para la prosperidad de la piratera a lo largo de la costa somal es que no existe una autoridad costera para proteger esas aguas. Barcos extranjeros armados servirn a pesar de todo para llenar ese vaco e impedir ataques, pero con la misin explcita de servir al pueblo de Somalia la misma gente que ha acumulado suficientes motivos para sentir aversin a las intervenciones militares extranjeras y que probablemente ver la presencia de barcos de guerra como intimidacin.

Pero, habr algn interesado en la construccin de nacin en frica, en EE.UU., la OTAN y los pases miembros europeos, Rusia o India? Muy poco probable. Idealmente, la comunidad internacional tambin debera iniciar un proceso de reconciliacin involucrando a los elementos residuales de la ICU. En retrospectiva, como en Afganistn en el caso de los talibanes, un entendimiento adecuado del islamismo ayudara a apreciar el valor de la ICU en la estabilizacin de Somalia.

Al contrario, bajo la rbrica general de la lucha contra la piratera martima, lo que estamos viendo es un modelo completamente diferente de actividad martima de las potencias intervencionistas. EE.UU. ha establecido un Comando frica especial en el Pentgono. La OTAN y la UE van ms all del teatro europeo y entran al rea del Ocano ndico. Rusia busca una reapertura de la base naval de la era sovitica en Adn. India ha pedido y obtenido facilidades de atraque para sus barcos de guerra en Omn, en un acto sin precedentes, para establecer una presencia naval permanente en el Golfo Prsico. El Ocano ndico se est convirtiendo en un nuevo teatro del Gran Juego. Parece ser cuestin de tiempo antes de que aparezca China.

China, claro est, no es un recin llegado al Ocano ndico. En 1405, durante el reino del emperador Yung-lo de la dinasta Ming, un celebrado comandante naval chino, Ching-Ho, visit Ceiln (conocido actualmente como Sri Lanka) con incienso para ofrendar en el famoso santuario de Buda en la localidad montaosa de Kandy. Pero fue emboscado por el rey cingals Wijayo Bahu VI, y escap a sus barcos. Para buscar venganza, China envi a Ching-Ho unos pocos aos despus. Captur al rey cingals y a su familia y se los llev como prisioneros. Pero al ver los prisioneros, el emperador chino orden por compasin que fueran devueltos con la condicin de que el ms sabio de la familia sea elegido rey. El nuevo rey, Sri Prakrama Bahu, recibi el sello de investidura y fue convertido en vasallo del emperador chino. As continu Ceiln hasta 1448, pagando un tributo anual a China.

El almirante Mehta tiene ante s un digno ejemplo, siempre que pueda persuadir a su pas renuente a demostrar su poder en frica por primera vez en su antigua historia. Su mejor argumento sera que a menos que logre la delantera, Ching-Ho podra reaparecer en el Ocano ndico. Pero existe un riesgo inherente, por cuanto los piratas que desaparecieron en la bruma el martes por la noche, podran volver en busca del INS Tabar.

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El embajador M K Bhadrakumar fue diplomtico de carrera en el Foreign Service indio. Sus misiones incluyeron a la Unin Sovitica, Corea del Sur, Sri Lanka, Alemania, Afganistn, Pakistn, Uzbekistn, Kuwait y Turqua.

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http://www.atimes.com/atimes/South_Asia/JK22Df01.html



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