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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-11-2008

Las tesis de Bertinotti

Rossana Rossanda
Il Manifesto


Las tesis que Bertinotti ha presentado durante estos das (cfr. Matteo Bartocci en IlManifesto del 13/11) tratan de superar la colisin entre las dos almas de Refundacin Comunista. El escollo con el que stas se encuentran no es solamente suyo. Es un asunto que ha pasado a ser problemtico para todas las izquierdas, moderadas o radicales, durante los aos 70 y 80, y que se ha precipitado con la cada del muro de Berln: la implosin del socialismo real no convierte en obsoleto el paradigma marxiano de la lucha de clases?

Aquel haba sido el puntal de todo el movimiento obrero y pareca confirmado por la revolucin de 1917. La implosin de la URSS y el hecho de que el capitalismo se convirtiera en el sistema nico mundial daban por concluido tambin al conflicto social. Concluir es palabra cargada de emociones. No aluda a una actual imposibilidad, sino a la insostenibilidad comprobada de un error de concepto que haba impulsado la lucha poltica en Europa durante ms de cien aos.

Fin de la historia proclamaba Francis Fukujama en los Estados Unidos. Final de una ilusin escriba Franois Furet en Europa, final del Siglo Veinte han escrito en muchas ocasiones, y no solo en tanto que siglo breve, sino refirindose a la caducidad de las ideas que lo haban sostenido, y en primer lugar, a la afirmacin marxiana segn la cual la libertad poltica de cada ciudadano no es posible mientras sigan siendo desiguales sus condiciones. Por el contrario, no pocos se apresuraron a sostener que la libertad de empresa, lugar de condiciones desiguales por antonomasia, era la nica garanta de todas las libertades.

Nunca se insistir suficientemente sobre la importancia de la influencia que esta perspectiva, a travs de formas ms o menos sutiles, ha ejercido sobre todas las izquierdas. Tanto ms cuanto que la puesta en tela de juicio del conflicto de clases se produca a la par que emerga la percepcin de otros conflictos, dos de ellos innovadores: el feminismo que iba ms all de la emancipacin, y la ecologa, entendida como descubrimiento de la devastacin del planeta por obra del desarrollo industrial.

Eran dos percepciones sobre s y sobre el mundo desde perspectivas por completo distintas, que tenan en comn tan solo su contemporaneidad (cosa sobre la cual valdra la pena reflexionar) y su rpido hundimiento grupuscular; repercutan directamente sobre la realidad. Y no se sumaban al movimiento obrero, lo acusaban de haberlas ignorado pretendiendo poseer en exclusiva la centralidad; el uno niega a los otros y viceversa, tendiendo cada uno a considerarse la contradiccin principal.

Atacadas en su base social por la ofensiva liberalista, inseguras en la comprensin de la evolucin de la organizacin capitalista de la propiedad y del trabajo, culpabilizadas por la acusacin de no haber entendido los nuevos conflictos, las subjetividades de origen obrero o se agarrotaron o dudaron de sus propias razones. Todos los filosofemas sobre el siglo Veinte, por diversos que fueran sus ingredientes, afirman el fin de su razn de ser. Paradjicamente, el capitalismo se ha extendido, es el sistema nico dominante, las desigualdades dentro de cada sociedad, y entre pases dominantes y dominados, norte y sur, jams haban sido tan grandes y perceptibles, pero ya no existiran motivos para oponrsele. O al menos no los mismos. Adis al proletariado, escriba ya hace una veintena de aos un amigo desaparecido, Andr Gorz. Algo parecido se puede decir de muchas de las investigaciones sobre las innovaciones que se habran producido en el capitalismo y que convertan en caduca la lucha de clases; an recientemente, uno de nuestros ms apreciados compaeros, Marcello Cini, ha vuelto a insistir sobre el lugar de la acumulacin del capital, negando con buenas razones que sta se produzca ahora sobre todo a partir del tiempo de trabajo, pero olvidando que la insurreccin del proletariado industrial creci, no a partir del dilema sobre de dnde se forma la acumulacin sino a partir de la mercantilizacin de la fuerza de trabajo, de su despersonalizacin y reduccin a cosa. Y esta mercantilizacin se ha extendido como nunca, mucho ms que en el siglo pasado y del fordismo, sobre el conjunto de la produccin, tanto material como inmaterial, sobre gran parte de la reproduccin y sobre el conjunto de las relaciones humanas.

En Italia el problema ha estallado en Refundacin Comunista tras el desastre de las elecciones. Haba desaparecido ya del horizonte del Partido democrtico, que ni tan siquiera se define como de izquierda y no, ciertamente porque el trmino haya pasado a ser equvoco, sino porque alude an de alguna manera al conflicto social. En relacin con el dilema que an agita a los socialistas franceses, entre aferrarse a la cuestin social o al centro, el PD ha optado por el segundo miembro de la proposicin para constituirse. En cambio ha resultado demoledor para Refundacin. Y no poda ser de otra manera en un partido que se haba propuesto refundar el comunismo, recuperando el espacio que haba dejado desierto el PCI, pero que no consegua rebasar un umbral muy minoritario de audiencia , y que de golpe, hablando en trminos institucionales, se encontraba con que ya no tena ninguna.

En el congreso de Chianciano, la antigua poderosa minora pas a ser mayora acusando a la direccin de Bertinotti y tambin a la mocin de Vendola de arrumbar todo tipo de lucha social con la perspectiva de acabar antes o despus en el PD; mientras la mocin de Vendola acusaba a la lnea Ferrero Grassi de enrocarse en una intil repeticin del pasado. En los artculos de Paolo Ferrero y Nichi Vendola en el ltimo nmero de Alternativas para el socialismo (que, al haber sido escritos en septiembre, no perciben los cambios de la escena internacional, ni la crisis que se ha abierto en el capitalismo) las posiciones permanecen inalteradas. Ferrero, vctima de la angustia, que todos conocemos, por el declive de una subjetividad social confa reconstruirla desde abajo y desde la izquierda es decir, como experiencia directa de los individuos ahora atomizados alrededor de una necesidad cercana que hay que afrontar juntos. E insiste sobre los smbolos, nombre del partido y hoz y martillo, como salvavidas que evite precipitarse en el regazo del PD. Vendola en el apasionado mapa de conflictos y sufrimientos del presente -con la singular sensibilidad humana que le vali la victoria en Puglia- logra a duras penas darle un lugar a la lucha de clases, una de las muchas heridas de la sociedad. Y tambin l insiste, en otra direccin, sobre la prioridad de lo simblico. Ahora bien, lo simblico, en la medida en que, a su vez, sea asumido como plano principal o nico, puede provocar la devastacin de lo material real. Ambos planos o se mantienen unidos, por as decirlo, para bien y para mal o se mutilan.

Ahora Bertinotti interviene afirmando, con razn, que, sin el conflicto social, no existe izquierda, mientras que el movimiento de los estudiantes le sugiere, lo cual es discutible, que puede darse lo contrario. Niega tanto la autonoma de lo social como la de lo poltico. La propuesta de Ferrero es pobre, la de Vendola a penas logra individuar los nexos, a juicio de su lector, que haba registrado ya, Maria Luisa Boccia en su ms amplio anlisis sobre la desagregacin de la subjetividad (hay tambin, una sntesis del mismo en Aternativas para el socialsimo).

A decir verdad, toda Refundacin comunista se debate, desde que existe, tratando de encontrar el cabo que le permita devanar la madeja despus de 1989. Y se arriesga a caer en ciertos olvidos: algunas afirmaciones de las que l ahora discute justamente son resultado de su iniciativa. No estoy pensando tanto en la opcin de estar o no estar en la mayora del gobierno como en la de haber apostado por la Izquierda Arcoiris como algo que, ms all de ser una coalicin electoral, deba constituir el ncleo de un partido plural. Que una oposicin al berlusconismo y al centro recoja culturas y sensibilidades diferentes me parece obligado, pero que la misma pueda constituir un partido en el cual el conflicto de clases sera opcional, eso es harina de otro costal.

Se han desarrollado reacciones adversas y bastantes dudas, tales como el desenvuelto artculo sobre el comunismo de Rina Gagliari en Liberazione y, en sentido contrario, la acusacin de liquidador dirigida contra Vendola.

Las tesis de estos das deberan extraer conclusiones de los golpes recibidos y constituir una reflexin a partir de la cual trabajar. Aquellas deberan actualizarse como consecuencia de la realidad aparecida durante los ltimos meses; que modifica los mapas del mundo tal como estos se presentaban hace un ao. Dan incluso demasiado la razn a quien se opona al final de la historia y a la autosuficiencia del mercado como ordenador de la economa y de la sociedad.

Pero, nueva paradoja, los apologetas de la una y de la otra, ante cuya arrogancia no se poda abrir el pico sin ser escarnecido, exigen afanosamente auxilio a la intervencin pblica, en tanto que la izquierda no sabe qu decir ante la crisis, no tan solo financiera, en la cual se debate el capitalismo. Nosotras, izquierdas crticas, parecemos un gato en mitad de la noche, deslumbrado por los faros de un camin cuya llegada preconizbamos, pero que nos pilla por sorpresa.

Queda mucho por revisar de lo que hay en nuestra caja de herramientas y tambin en nuestras reivindicaciones. Cmo lograr que se abra camino un proyecto o un partido del trabajo, cuando es el sistema el que se est tambaleando? Ciertamente no podemos empantanarnos en nuestras disputas entre nosotros. La revolucin no est en la orden del da, pero el liberalismo ha cortocircuitado. No tenemos nada que decir? Al menos en lo que hace a las medidas de intervencin, cuntas, cmo, destinadas a quin y por parte de qu pblico? Si no lo tenemos, nuestra desaparicin corre el peligro de pasar de ser momentnea a convertirse en definitiva.

R ossana Rossanda es una escritora y analista poltica italiana, cofundadora del cotidiano comunista italiano Il Manifesto. Acaba de aparecer en Espaa la versin castellana de sus muy recomendables memorias polticas: La ragazza del secolo scorso [La muchacha del siglo pasado, Editorial Foca, Madrid, 2008]. Rossana Rossanda es miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO .

Traduccin para www.sinpermiso.info : Joaqun Miras

 

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