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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2008

Ser migrante ante la crisis

Matteo Dean
La Jornada


Qu significa hoy, en el mundo de la crisis econmica globalizada, ser migrante? Significa ser el blanco, el objetivo, el sujeto sobre el cual tratar de descargar las consecuencias ms apremiantes de la crisis econmica, es decir los despidos masivos, la falta de empleos, la reduccin salarial. Significa ser las primeras vctimas de la tentativa de descargar encima de los migrantes, justamente en el momento en el que el mundo celebra la eleccin del hijo de un migrante a la presidencia de Estados Unidos, el precio de una economa global inestable, de mercados financieros que supieron y pudieron eludir las reglas escritas por sus propios jugadores, de un estado del bienestar en donde an queda incapaz de ofrecer respuestas a millones de precarios, permanentemente en la bsqueda de un rdito entre trabajo a destajo, despedidas y erosin de las garantas adquiridas en el pasado. De tal manera que la competicin se traslada hacia abajo: los migrantes nos convertimos en los adversarios en la bsqueda de un trabajo y en algunos casos sujetos de peligro pblico. Claro est: no es la primera vez ni la ltima ser que la individuacin del enemigo, del peligro, se ubique en la figura de los migrantes. Sin duda la poltica y la informacin han jugado y siguen proponindolo un papel fundamental en este sentido. Sin embargo el verdadero nudo a resolver es que alimentar y volver a proponer este juego encuentra, en la crisis, an mayor terreno en el que establecerse. Y entonces hoy, a la par con el establecerse de nuevas herramientas represivas y descriptivas del peligro extranjero, sobre todo en los pases ms ricos, se presenta una nueva apremiante problemtica. Si bien es cierto que miles son los migrantes que tendrn que volver a su tierra de origen, tal como lo demuestra la reciente realidad que finalmente cumple con lo que por meses los gobiernos negaron, tambin es muy acertado afirmar que muchos migrantes la mayora? no se irn a ningn lado. Quirase porque decidan aguantar las vacas magras y no volver a arriesgar su an precaria permanencia en el pas receptor, quirase porque muchos son los migrantes que ya estn insertados cultural, econmica, social e inclusive polticamente en la sociedad de acogida.

Miremos pues a la Unin Europea, en la que toda legislacin migratoria siempre se ha centrado en interpretar a los flujos migratorios como a oleadas de mano de obra barata. Con la crisis actual, miles son los migrantes que estn siendo despedidos y alejados de sus puestos de trabajo. Qu hacer en estos casos? Algunos gobiernos se han planteado la expulsin inmediata de los miles de trabajadores nuevos desempleados. Protestan entonces los industriales europeos porque maana habr un fin a esta crisis, esperan cmo se podr volver a contratar a esos miles de trabajadores ya calificados y preparados. No fuera suficiente, y ms importante an, lo mencionado arriba: habr quienes no querrn irse. Por aos criticamos a la perversin legal que amarra el permiso de legal estancia al contrato laboral. As han sobrevivido millones de migrantes durante aos, estableciendo sus redes sociales, enviando sus hijos a las escuelas del pas receptor, en fin, construyendo vidas y sueos en el territorio de acogida. Querrn moverse estas personas? Creemos que no. Y si as habr de ser, nos encontraremos con millones de nuevos desempleados, sujetos a expulsin y que esperamos nosotros tendrn que oponer resistencia. Juntos a stos, los otros, los que llegarn.

Circula una nueva consigna en la Unin Europea: bloquear las nuevas llegadas. Suspender el ingreso legal, los flujos legales y establecidos anualmente por cada pas. Detenerlos, suspenderlos, pues no se necesita de nuevas manos migrantes para los trabajos sucios. Y bien, que lo hagan. Si con esto creen resolver el problema... como si hasta ahora el camino migrante hubiera dependido de las leyes europeas. La migracin es un fenmeno que va ms all de cualquier ley ms si sta es con enfoque represivo que trate de regularla. Y esta crisis que hoy y durante el prximo futuro nos agobia no frenar ciertamente el deseo migrante de una mejor vida. Quizs ser justamente el contrario.

Qu suceder entonces? Difcil preverlo. Si es cierto que la crisis en los pases del norte se est socialmente y no slo descargando sobre la espalda migrante, lo posible seran una serie de medidas de resistencia que pongan finalmente al descubierto la misma realidad migrante no como una masa de trabajadores privados de identidad y de derechos, sino como un conjunto de sueos, deseos, vidas, proyectos que difcilmente se dejarn borrar del mapa. Es por esto que quizs hoy resulte urgente retomar la consigna que se mencionaba en una anterior entrega a este espacio (La Jornada, 15 de noviembre de 2008): no seremos nosotros quienes pagaremos la crisis. Y no slo eso. La aparente derrota del neoliberalismo y la real crisis econmica pueden estar abriendo espacios en los cuales los seores debilitados del poder globalizado se encuentren necesitados con volver a escribir las reglas del juego. De ser as, por parte migrante y en general por parte de todos los que abajo estamos debera ser urgente abrir los espacios para una redefinicin colectiva y horizontal de las normas que cambien de signo las actuales leyes represivas.



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