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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-12-2008

Las elecciones en Estados Unidos

Noam Chomsky
La Jornada


La palabra que brot inmediatamente de cada lengua tras las elecciones presidenciales en Estados Unidos fue histrica. Y con toda razn. Una familia negra en la Casa Blanca es realmente un evento histrico.

Hubo algunas sorpresas. Una fue que la eleccin no estaba concluida luego de la convencin demcrata. Los indicadores habituales sealan que el partido opositor debera barrer durante una grave crisis econmica, tras ocho aos de una poltica desastrosa en todos los frentes, incluido el peor rcord en materia del crecimiento de empleos de cualquier presidente de la posguerra y de una rara declinacin en la riqueza promedio. Eso, con un presidente tan impopular que su propio partido tuvo que desligarse de l, acompaado de un dramtico colapso en la posicin de Estados Unidos en la opinin pblica mundial.

Como muchos estudios muestran, ambos partidos se hallan bien a la derecha de la poblacin en tpicos importantes, tanto nacionales como internacionales. Tal vez ningn partido refleja la opinin pblica en una poca en que 80 por ciento de los estadunidenses piensa que el pas enfila en la direccin equivocada y que el gobierno est administrado por algunos grandes intereses que slo piensan en s mismos, no en el pueblo, en tanto un asombroso 94 por ciento cuestiona que el gobierno desdee a la opinin pblica.

Podra argumentarse que ningn partido que hable en defensa del pueblo resulta viable en una sociedad administrada por el mundo de los negocios con tal desusada amplitud. En un nivel muy general, la falta de representacin del pueblo es ilustrada por el xito de la teora de las inversiones en la poltica, elaborada por el economista poltico Thomas Ferguson. Segn Ferguson, la poltica tiende a reflejar los deseos de poderosos bloques econmicos que invierten dinero cada cuatro aos para controlar el Estado.

En cierto sentido, la eleccin sigui pautas familiares. La campaa de John McCain fue lo bastante honesta como para anunciar con claridad que la eleccin no discutira tpicos. En cuanto a Barack Obama, su mensaje de esperanza y de cambio ofreci un pizarrn en blanco en el cual sus simpatizantes podan escribir sus deseos. Uno puede encontrar sitios en Internet donde cada partido expresa su opinin sobre diferentes temas. Pero la correlacin de esas opiniones con la poltica a seguir no es espectacular. Y de todas maneras, lo que ingresa en las opciones de los votantes es lo que la campaa de cada candidato destaca, tal como saben muy bien los administradores de un partido.

Y fue all donde la campaa de Obama impresion a la industria de las relaciones pblicas, que lo designaron el experto en mercadeo ms importante del 2008, derrotando con facilidad a Apple. La primera tarea de la industria es asegurarse que los clientes carentes de informacin hagan selecciones irracionales, socavando de esa manera las teoras de mercado que proponen exactamente lo opuesto. Y los expertos en relaciones pblicas reconocen los beneficios de socavar la democracia de la misma manera. La organizacin The Center for Responsive Politics dice que una vez ms las elecciones fueron compradas: Los candidatos con mejor financiamiento ganaron nueve de 10 elecciones, y todos, excepto algunos escasos miembros del Congreso, retornarn a Washington.

Antes de las convenciones, los candidatos viables con mayor apoyo de instituciones financieras eran Obama y McCain, cada uno con 36 por ciento. Los resultados preliminares indican que al final, las contribuciones a la campaa de Obama, por industria, se concentraron en las firmas de abogados (incluidos cabilderos), adems de instituciones financieras. La teora de inversiones en la poltica sugiere algunas conclusiones acerca de los principios que guan a la nueva administracin.

El poder de las instituciones financieras refleja el cambio cada vez ms grande de una economa de produccin hacia otra de finanzas. Eso comenz con la liberalizacin de las finanzas durante la dcada de los aos 60, causa fundamental de los actuales azotes representados por la crisis financiera y la recesin en la economa real (esto es, de la produccin y consumo de mercancas). Las consecuencias estn a la vista para la gran mayora de los estadunidenses, cuyos salarios reales se han estancado por 30 aos, en tanto sus beneficios han declinado.

Dejando de lado la alta retrica sobre la esperanza y el cambio, qu podemos esperar de la administracin de Obama?

La seleccin del equipo de trabajo de Obama enva una fuerte seal. La primera eleccin fue para vicepresidente: Joe Biden fue, entre los senadores demcratas, uno de los ms vigorosos partidarios de la invasin a Irak, y un insider (persona de adentro, con acceso a informacin privilegiada) con mucho tiempo de actuacin en Washington. Y aunque suele votar de manera coherente con sus colegas demcratas, no siempre lo hace. Por ejemplo, apoy una medida para que resultara a los individuos mas difcil borrar sus deudas tras declararse en bancarrota.

La primera eleccin posterior a los comicios presidenciales fue para la crucial posicin de jefe de gabinete. Obama design a Rahm Emanuel, uno de los partidarios ms fuertes de la invasin a Irak entre los representantes demcratas y, como Biden, insider de Washington durante bastante tiempo.

Emanuel es tambin uno de los ms grandes beneficiarios de las contribuciones de campaa de Wall Street, inform el Center for Responsive Politics. Durante 2008, fue el principal destinatario entre los representantes de los ejecutivos de fondos de riesgo y de las principales firmas de seguros y de inversiones de la industria. La tarea de Emanuel es ver cmo encara Obama la peor crisis financiera desde la dcada de los aos 30, por la cual sus donantes y los de Obama comparten una amplia responsabilidad.

En una entrevista con The Wall Street Journal, le preguntaron a Emanuel qu hara el gobierno de Obama respecto del liderazgo demcrata en el Congreso, cuyos barones del ala izquierda tienen su propia agenda. Eso incluye, por ejemplo, rebajar drsticamente los gastos militares (algo en que coincide la mayora de la poblacin) e imponer drsticos impuestos a la energa a fin de combatir el calentamiento global.

Barack Obama puede enfrentarse a ellos, asegur Emanuel al Wall Street Journal. La administracin sera pragmtica, y rechazara los intentos de los extremistas de izquierda.

El equipo de transicin de Obama est encabezado por John Podesta, secretario del gabinete de Bill Clinton. Otros dos veteranos de Clinton, Robert Rubin y Lawrence Summers, figuran entre las figuras principales en su equipo econmico. Tanto Rubin como Summers respaldaron de manera entusiasta la desregulacin, un importante factor en la actual crisis financiera.

Como secretario del Tesoro con Clinton, Rubin trabaj de manera denodada para abolir la ley Glass-Steagall, que haba separado a los bancos comerciales de las instituciones financieras que incurran en graves riesgos.

El economista Tim Canova escribe que Rubin tena un inters personal en la eliminacin de la ley Glass-Steagall.

Tras dejar su posicin como secretario del Tesoro, Rubin se convirti en presidente de la junta directiva de Citigroup, un conglomerado de servicios financieros que estaba enfrentando la posibilidad de tener que vender su subsidiaria de seguros. En cuanto al gobierno de Clinton, nunca present cargos contra l por sus obvias violaciones a la tica.

Rubin fue remplazado como secretario del Tesoro por Summers, quien propuso la ley que prohibi la regulacin federal de los derivativos, las armas de destruccin masiva (como las llama Warren Buffett) que ayudaron a sumergir en el desastre a los mercados financieros.

Summers figura como uno de los villanos principales en la actual crisis econmica, segn Dean Baker, uno de los escasos economistas que advirtieron sobre la inminente crisis. Poner la poltica financiera en las manos de Rubin y Summers, seala Baker, es como recurrir a Osama Bin Laden para que ayude en la lucha antiterrorista. Ahora Rubin y Summers proponen regulaciones para ayudar a limpiar el caos que ayudaron a crear.

La prensa de negocios examin los rcords del equipo de transicin de Obama, que se reuni el 7 de noviembre para determinar cmo manejarse con la crisis financiera. En Bloomberg News, Jonathan Weil concluyo que muchos de ellos deberan estar recibiendo citaciones como testigos materiales por la catstrofe financiera, en lugar de figurar como miembros del crculo intimo de Obama. Alrededor de la mitad han tenido posiciones de importancia en empresas que, en mayor o menor grado, han falsificado sus declaraciones financieras o contribuido a la crisis econmica mundial, o ambas cosas a la vez. Es realmente plausible que no confundirn los intereses de la nacin con sus propios intereses corporativos?

La preocupacin principal del nuevo gobierno sera detener la crisis financiera y la simultnea recesin en la economa real. Pero hay tambin un monstruo en el armario: el ineficaz sistema privado de cuidado de la salud, que amenaza abrumar al presupuesto federal si las actuales tendencias persisten.

Una mayora del pblico ha favorecido por largo tiempo un sistema nacional de cuidado de la salud que debera ser mucho menos caro y ms eficaz, segn indican las evidencias comparativas (junto con muchos estudios). En fecha tan reciente como 2004, cualquier intervencin del gobierno en el sistema de atencin a la salud era descrito por la prensa como imposible a nivel poltico. Eso significaba que se oponan la industria de los seguros y las corporaciones farmacuticas.

Pero sin embargo, en 2008, primero John Edwards, luego Barack Obama y Hillary Clinton, adelantaron propuestas que se aproximan a lo que por largo tiempo ha preferido el pblico. Estas ideas tienen ahora apoyo poltico. Que ha cambiado? No la opinin pblica, que permanece con la misma opinin de antes. Pero para 2008, sectores importantes de poder, especialmente la industria manufacturera, haban llegado a reconocer que estaban siendo gravemente afectados por el sistema privado de atencin a la salud. Por lo tanto la voluntad pblica est comenzando a tener apoyo poltico. Hay un largo camino por recorrer, pero el cambio nos dice algo sobre la disfuncional democracia en la cual la nueva administracin busca su camino.

Copyright 2008 by Noam Chomsky.

Distribuido por The New York Times Syndicate.

* Los ensayos de Chomsky sobre lingstica y poltica acaban de ser recolectados en The Essential Chomsky, editados por Anthony Arnove y publicados por The New Press. Es profesor emrito de lingstica y filosofa en el Instituto de Tecnologa de Massachusetts en Cambridge.



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